1.- LA JORNADA DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL

El comunicado de los obispos españoles de la Comisión de Medios de Comunicación Social termina con el deseo de felicitar a los periodistas por su trabajo y esfuerzo. Y contiene una especial bendición para los profesionales de la Comunicación. Realmente, la sociedad no prodiga tal benevolencia con los periodistas y, sin embargo, esa misma sociedad cada vez consume mayor cantidad de materiales informativos. Y aunque puede haber entre ellos –como todo en este mundo—conductas poco apropiadas, hay, sin duda, una gran cantidad de profesionales que contribuyen al mantenimiento de niveles suficientes de información con gran entrega y calidad. El hecho de informar contiene el uso de la verdad, y su efecto, la libertad de prensa, es una de las grandes esencias de la democracia. Desgraciadamente, hay muchos países que los periodistas sufren las iras de los liberticidas. Un ejemplo solamente: en los últimos el terrible narcotráfico mexicano se está enseñando contra los informadores. Muchos son asesinados casi a diario.

EL MENSAJE DEL PAPA

Es muy llamativo el lema elegido por el Papa Benedicto en su mensaje para la Jornada: “Silencio y Palabra: camino de Evangelización”. Y nos explica el pontífice esa necesaria alternancia entre el silencio y la palabra. La idea es añadir reflexión en torno a los mensajes informativos para entenderlos y asumirlos convenientemente. Es verdad que el “ruido informativo” es grande, que son muchos los medios que nos transmiten dicha información, y aun siendo bien intencionada, su volumen está muy alto. No es mal consejo este del Papa sobre hacer una pausa y reflexionar en silencio.

LA VOZ DE JESÚS

Pero, realmente, al tratarse de una Jornada Mundial y Pontificia parece que es el camino y la voz de Jesús de Nazaret lo que los medios deberían tratar de llevar a la gente. Pero se ha querido –y ello es muy inteligente—no enmarcar solamente la Jornada en una especialización religiosa, ya que es una celebración de ámbito total respecto a la información y a las personas que la producen. No obstante, lo que parece muy claro es que el mensaje de paz, de alegría, de amor, de fraternidad que reúne la vida y obra del Señor Jesús, no está suficientemente divulgado.

EN TIEMPOS DE CRISIS

Y, sobre todo, en unos tiempos en los que la crisis económica, las dificultades de todo tipo y hasta –sirva el ejemplo—los ataques letales que muchos cristianos sufren en varias zonas del mundo, apenas son tratados por los grandes medios de información que llegan a muchos millones de personas. Tendrían que ser dichos medios masivos los que tuvieran conciencia de los mensajes de paz de Jesús, del trabajo de la Iglesia para una sociedad preocupada y convulsa en tiempos de crisis –ahí está la gigantea labor de las Caritas de todo ámbito—y para la expresión de muchos conceptos de esperanza que hacen falta a nuestras sociedades.

EL ESPÍRITU NOS ENSEÑARÁ

Es bueno, pues, que tanto los informadores, como los empresarios de la comunicación y los receptores generales de la verdad cotidiana –es decir de la buena información—tenga muy presente lo que se celebra en este domingo que además coincide con la solemnidad de la Anunciación y la cercanía de Pentecostés con la llegada del Espíritu que, sin duda, y tal como dijo Jesús de Nazaret, nos lo enseñara todo. Hace mucha falta la presencia del Espíritu Santo en el mundo de la información, hoy más que nunca.

 

2.- VIVIENDO LA ASCENSIÓN

Entramos en la recta final de la Pascua con la celebración en este VII Domingo pascual de la Solemnidad de la Ascensión. El próximo viviremos la fiesta de Pentecostés. Como se sabe, en muchos lugares todavía se celebra la Asunción el jueves. Pero en la mayor parte del territorio español dicha conmemoración se pasa al domingo VII de Pascua. Nosotros hemos optado por dicha posibilidad y así serán las lecturas que situaremos en Betania.

JESÚS ENSEÑO EN LA PASCUA

Uno de los grandes aciertos del Concilio Vaticano II es la vuelta a la celebración jubilosa de la Resurrección del Señor que queda a la misma "altura" del sacrificio de la Cruz. Los primeros cristianos, durante siglos, le dieron la importancia debida. También, las Iglesias orientales mantuvieron la importancia del hecho glorioso de la Resurrección. En ninguno de los casos se ha eclipsado la importancia de la Cruz. Bien al contrario. Lo que ocurre es que ahora se han relacionado convenientemente ambos hechos capitales. Ni la muerte en Cruz de Jesús tendría todo su sentido sin la Resurrección. Ni tampoco la gloria desbordante del Resucitado sería comprensible sin el sacrificio del Gólgota.

Y otro de los misterios emocionantes, no suficientemente –para nuestro gusto—explicado en los Evangelios es la actividad formativa de Cristo Resucitado respecto a sus Apóstoles y discípulos. Ya no era el tiempo de las parábolas y, asimismo, tampoco necesitaba el Señor Jesús velar nada de su condición divina. Dichas enseñanzas finales fueron ingrediente principal para el inicio de la Iglesia. Después, la llegada del Espíritu Santo completaría la transformación de unos rudos pescadores en hombres de extraordinaria sabiduría. Y en este sentido, llama la atención negativamente, muchos de los comentarios negativos de los investigadores escrituristas sobre la paternidad de los escritos de los Evangelios. Suelen negar a Pedro, a Mateo e, incluso, a Juan la autoría de sus escritos, por considerar que no tendrían la cultura suficiente. Y pasan por alto el efecto del Espíritu Santo sobre su vida y carácter. Tal vez, nos hace falta a todos, una reconversión al tiempo de Pentecostés y esperar en el Espíritu todo aquello que nos falta para cumplir la misión encargada por Cristo, el Señor.

LOS APÓSTOLES INTERGALÁCTICOS

Y se nos ocurre algo al final que es solo una propuesta, tal vez una fantasía, pero reúne un cierto grado de coherencia con nuestro credo. El Evangelio de San Marcos lo dice claramente: "proclamad el Evangelio a toda la creación". Muchas veces nos hemos preguntado por la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra y, por ende, los cristianos por la presencia de Cristo en esos mundos. Se tiende a pensar si ha habido una Redención en cada astro. No debe ser así. La Encarnación y la Redención llegaron en un momento preciso --en la plenitud de los tiempos-- y en lugar concreto, Israel. No se ha vuelto a producir. Por tanto, no tiene por qué repetirse. Y es que sería hermosísimo que la conquista del espacio, el descubrimiento de otros seres inteligentes llevara aparejado la necesidad de convertirles, de dar la Buena Noticia de unos hechos ocurridos en Palestina hace dos mil años. Es fácil entender que esta idea --como se decía-- tiene mucho de fantasiosa y, sin embargo, resulta lógica. A partir de ahí, incluso podemos gastar sanas bromas con respecto al duro trabajo de los apóstoles intergalácticos. Y esta fantasía, sin duda, interesante, no está mal plasmarla en esta Jornada Mundial de las Comunicaciones, de la que nos hemos referido en el anterior editorial.

 

3.- LA CRUZ EN LA DECLARACIÓN DE LA RENTA

Con la campaña de la Declaración de la Renta en marcha queremos llamar la atención a los lectores españoles de Betania que es necesario que tengan en cuenta que marcando la cruz ad hoc en sus formularios de la referida declaración un 0,7% de los importes de su declaración –de la cuota íntegra--van a la Iglesia católica. Dejar dicha casilla en blanco no sirve para nada pues se pierden esas aportaciones.

Realmente, desde el acuerdo de subir al 0,7% el aporte de las declaraciones rige la desaparición de otras ayudas a la Iglesia Católica. Realmente, se puede decir que es la única aportación del dinero público que les llega. Cáritas incluso va más lejos y señala que tras marcar la cruz en la casilla de la Iglesia Católica no es malo –es bueno—que se marque también la respectiva cruz destinada a organizaciones sociales pues será otro 0,7 por ciento que ira a tales fines. Lo ideal pues es rellenar las dos casillas.

Pero, todavía, se producen muchos olvidos u errores al respecto. Y un formulario de la Declaración que no fije esos dos fines es como evitar un aporte que al contribuyente no le cuesta más y, sin embargo, se pierde. Seamos, pues, responsables y cumplamos con nuestro deber como católicos en el sostenimiento de la Iglesia y ampliemos posibilidades solidarias que hoy son tan necesarias.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un jesuita, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Prensa Escorial edita, entre otras cosas, una revista quincenal impresa, especializada en finanzas y banca, BANCA 15, que tiene también una web de periodicidad diaria, www.banca15.com. Nuestras coordenadas son

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