EJERCICIO DE AMOR

Recorrido por el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz

Por Xabier Picaza

Editorial San Pablo, Madrid, España

No se me ocurre otra descripción de este libro como “monumento”. Es monumental en todos los sentidos y, por supuesto, en su tamaño y presentación. Pero lo es más por el tema elegido. Nada menos que comentar el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz y, además, que el comentarista sea Xabier Picaza uno de los escritores religiosos contemporáneos más admirado y leído. Y así cuando se inicia el libro, uno no sabe si siente más atraído por el hecho enorme de volver a repasar la obra cumbre de San Juan de la Cruz o por los juicios y argumentos que Picaza vaya a darnos al respecto.

También queda claro que no he terminado de leer el libro –son 596 páginas de formato grande— y que tardaré aun tiempo en leerlo. Pero no he querido retrasar la reseña para que los lectores de Betania tengan noticia de este volumen que, sin duda, va a hacer época. Por tanto me referiré alguna vez más al libro en esta sección.

Estamos ante un estudio en profundidad de Juan de la Cruz, de su Cántico y, por supuesto, de su época, en modos y modas. Hay, tal vez, mucho más de tratado biográfico e histórico que de comentario crítico del poema, aunque también. Y en esa mezcla entre lo biográfico –temporal— y lo que ocurre a su alrededor –sociológico—aparece el enorme esfuerzo de un erudito. No dice tanto Xabier Picaza ni en su Prólogo, ni lo pretende.

Además, el relato asume una condición magistralmente espiritual cuando pone por el delante la presencia y uso de los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola como elemento gestor de la profundidad de San Juan de la Cruz al acercarse al Amado, a Cristo el Señor. Es pues el cantico un Ejercicio de Amor…

Una característica muy notable que marca los caminos de esa erudición de Picaza con las notas del libro. Situadas al final de cada capítulo, son extensas, minuciosas y profundamente aclaratorias. Xabier Picaza dice en su prólogo que el autor deje la siguiente introducción y pase inmediatamente a las canciones. La mencionada Introducción podría ser, sin embargo, la lámpara especial para leer las notas. O sea que añadiría –tal vez sin motivo suficiente—que se podrían dejar las notas para el final y revisarlas junto a la Introducción. Obviamente esas notas resultan aclaratorias del texto principal, pero incluyen ese “exceso” erudito que tendrá que ser acometido con “menos lírica” que los comentarios propiamente dichos al Cántico.

Como se sabe Xabier Picaza fue religioso de la Merced y catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca. Abandonó el hábito mercedario y se casó con Mabel, a quien recuerda y dedica el prólogo. Es obvio que seguiré escribiendo sobre este libro. Tal vez, en el número especial de Semana Santa y Pascua. Creo que merece la pena.

 

Angel Gómez Escorial