XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario
Jesucristo, Rey del Universo
23 de noviembre de 2014

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


“Mi reino no es de este mundo” (Jn 18,33-37)

Idea a transmitir: Jesús es el origen, el centro y la meta de todo


1.- MONICIÓN DE ENTRADA

Muy buenos días a todos;

Domingo tras domingo hemos ido acompañando a Jesús; unas veces con fiestas extraordinarias; otras, con las misas de cada día y, sobre todo, en los domingos su Palabra, su Eucaristía nos ha llevado a comprender que NO HAY NADIE NI NADA COMO EL. Que, el Señor, es la meta y el origen de todo.

A punto de iniciar el Adviento, tiempo que nos preparará para la Navidad, esta fiesta de CRISTO REY quiere poner a Jesús en el centro de todo lo que somos y vivimos.

Que trabajemos por su reino: un reino de paz, de justicia, de verdad y de hermanos. ¿Lo haremos posible? ¿Nos dejaremos llevar –como siervos suyos- por el Rey Jesús? Iniciemos esta celebración.

2.- PERDÓN

1. Pidamos perdón al Señor por las veces en que olvidamos ser serviciales y tener detalles con los demás. SEÑOR TEN PIEDAD

2. Pidamos perdón al Señor porque preferimos ordenar y mandar sobre las personas más que obedecer. CRISTO TEN PIEDAD

3. Pidamos perdón al Señor, porque tenemos otros dioses: el dinero, los juegos, las distracciones. SEÑOR TEN PIEDAD

3.- PETICIONES

1. El próximo domingo comienza el Adviento. Nos prepararemos a la Navidad. Pidamos por la iglesia. Que nunca se canse de anunciarnos el amor de Dios. Roguemos al Señor.

2. Hay mucha gente triste. Personas que no tienen ganas de vivir. Para que vean en JESUS REY a alguien que les quiere, les ama y les ayuda. Roguemos al Señor.

3. Pidamos a Dios que, en el centro de toda nuestra vida, sepamos poner un poco de oración, la eucaristía cada domingo y las buenas obras todos los días. Roguemos al Señor.

4. Para que trabajemos por lo que es importante en el reino de Dios: la justicia, el amor, la alegría, la fe, la esperanza. Roguemos al Señor.

4.- OFRENDAS

1. En este día de Cristo Rey, con esta corona de espinas, queremos simbolizar que el reinado de Jesús, conlleva sufrir y entregarse por los demás.

2. Además, con este cayado, queremos simbolizar la autoridad de Jesús. Su Palabra, su presencia, sus consejos, sus orientaciones….son para nosotros una llamada a seguirle.

3. Finalmente, con el pan y el vino, queremos dar gracias a Dios porque, su reino, siempre nos trae el alimento necesario para vivir como personas y como cristianos. Que nunca nos falte el pan de la Eucaristía.

5.- ORACIÓN FINAL

Gracias, Señor, por ser nuestro Rey (todos)

Gracias, Señor, porque tu reino es la justicia (todos)

Gracias, Señor, porque tu reino es el servicio (todos)

Gracias, Señor, porque tus armas son el perdón (todos)

Gracias, Señor, porque tus armas son el amor (todos)

Gracias, Señor, porque tus armas son la misericordia (todos)

Gracias, Señor, porque tu castillo es el corazón del hombre (todos)

Gracias, Señor, porque tú corona no es de oro (todos)

Gracias, Señor, porque tus vestidos no son de seda (todos)

Gracias, Señor, porque tus pies van descalzos (todos)

Gracias, Señor, porque tu trono es una cruz (todos)

Gracias, Señor, porque nos esperas al final de los tiempos (todos)

Gracias, Señor, porque Tú eres el centro de nuestra vida (todos)

Gracias, Señor, por ser nuestro Rey (todos)

6.- NOTAS:

**En el momento del perdón se pueden presentar como símbolos: una caja cerrada (cerrazón a los demás); un cartel con la palabra “ORDENES” y algunos juguetes. Mientras, y por orden, se leen las correspondientes peticiones de perdón.

**El evangelio puede ser representado a la vez que es proclamado. *Las ofrendas (corona de espinas y un cayado) quieren reflejar el “original” reinado de Jesús. Rige con humildad y reina desde la cruz con corona de espinas.

*Una idea, muy bonita, es hacer dos “mapamundi” con las palabras: amor, verdad, alegría, paz, perdón. Y, otro más, con lo contrario: odio, mentira, tristeza, violencia, rencor. Con ello logramos que, los chavales, distingan la novedad que trae el reino de Jesús o la diferencia del mundo de Jesús a nuestro mundo.