V Domingo de Pascua
3 de mayo de 2015

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


*Objetivo: comprender que, unidos a Jesús, podemos superarnos y ofrecer lo mejor de nosotros mismos

*Idea: permanecer cosidos a Dios es saber que florecen los frutos de la verdad, la fe, la alegría y otras tantas cosas en nuestra vida


1. ENTRADA

Bienvenidos, en el DÍA DEL SEÑOR, a esta eucaristía. ¿Cómo estamos viviendo la Pascua? ¿Se nota nuestra alegría y nuestro gozo?

En pleno mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María, ella nos anima a permanecer unidos a Jesús: Él es la vid, nosotros los sarmientos y Dios el labrador.

¿Se nota allá donde estamos –por lo que hacemos y decimos- que en verdad somos amigos de Cristo?

Nos ponemos de pie y recibimos al sacerdote.

2. MONICIÓN AL AGUA BENDITA

Seguimos renovando nuestra fe. Muchas veces rompemos, por pequeñas o grandes cosas, nuestra amistad con Jesús. Que esta agua bendita, que el sacerdote va a depositar sobre nosotros, nos purifique de todo aquello que nos impide estar abrazados a Jesús: LA ENVIDIA, LA PEREZA, LA FALTA DE ORACIÓN, EL EGOÍSMO O LA FALTA DE CARIDAD.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

En este tiempo de la Santa Pascua, las lecturas nos siguen iluminando en un sentido: Jesús es la fuente de la vida, la fuente del amor. Sin Él, por si lo hemos olvidado, corremos el peligro de no dar frutos. O, por lo menos, de no dar aquello que debiéramos de ofrecer como cristianos. Escuchemos atentamente.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Para que sepa dejar a un lado todo aquello que le impide ser de verdad altavoz del amor de Dios en medio del mundo. Roguemos al Señor.

4.2. Por los que se dedican al cultivo de la fruta. Para que el Señor les conceda abundancia de cosechas. Para que sepan que, con su esfuerzo, contribuyen a la salud de las personas. Roguemos al Señor.

4.3. Por nuestra parroquia. Por nuestro colegio. Por nuestra familia. Por la catequesis. Para que no olvidemos que es una viña en la que Dios ha puesto su ilusión. Que permanezcamos unidos a Jesús. Roguemos al Señor.

4.4. ¿Hemos hecho algo bueno por los demás en esta semana? ¿Hemos tenido pensamientos buenos o malos? ¿Hemos reñido con alguien? ¿Hemos compartido algo de lo nuestro? Que el Señor nos ayude a dar frutos de buenos cristianos. Roguemos al Señor.

4.5. No podemos olvidar, en este Domingo de Pascua, a la Virgen María. ¡Ella sí que dio muchos frutos y de los buenos! ¿Sabéis por qué? Porque estuvo unida a Dios con la intervención del Espíritu Santo. Que Ella nos ayude a ser buenos hijos de Dios. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con esta cesta de diferentes frutos queremos representar todo lo bueno que el Evangelio pretender hacer surgir en nuestras vidas. No dejemos que nada malogre lo que Dios ha sembrado en nuestros corazones.

5.2. Con este bote de PEGAMENTO queremos decirle al Señor que queremos estar siempre unidos a Él. Que no nos deje de su mano.

5.3. El PAN y el VINO, por la fuerza del Espíritu Santo, serán Cuerpo y Sangre del Señor. Lo necesitamos para seguir siendo testigos de Cristo muerto y resucitado.

6. ORACIÓN FINAL

NOSOTROS SOMOS LOS SARMIENTOS, SEÑOR

Tú la VID llena de vida y de verdad

NOSOTROS SOMOS LOS SARMIENTOS, SEÑOR

Tú la VID del buen vino de la alegría

NOSOTROS SOMOS LOS SARMIENTOS, SEÑOR

Tú la VID de la esperanza

NOSOTROS SOMOS LOS SARMIENTOS, SEÑOR

Tú eres la VID del amor, Señor

NOSOTROS SOMOS LOS SARMIENTOS, SEÑOR

Tú eres la VID de la Fe, Señor

NOSOTROS SOMOS LOS SARMIENTOS, SEÑOR

Tú eres la VID de la UNION

Nosotros somos los sarmientos, Señor

Gracias, Señor por hacer brotar cosas buenas

en todos nosotros tus hijos.

Amén

7.- NOTA:

En muchos lugares, posiblemente, desconocerán lo que es una “cepa” y lo qué es un “sarmiento”. Tal vez, el evangelio de hoy, podría explicarse perfectamente con un cable y una lámpara. Si la lámpara no está conectada a un enchufe (fuente de energía) es imposible que ofrezca luz. Así es la vida de un cristiano: somos lámparas que Dios ha puesto en el mundo. Pero, algunas de ellas, hace tiempo que desconectaron de la fuente de vida que es Jesús.