III Domingo del Tiempo Ordinario
25 de enero de 2015

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos, a esta Eucaristía familiar en este recién comenzado mes de enero. Año Nuevo ¿Ya llevamos vida nueva?

Damos gracias a Dios por su Palabra. ¿Pero la escuchamos? ¿No os parece que, a veces, somos sordos a lo que el Señor nos propone o nos señala?

Abramos nuestro corazón, nuestros oídos, nuestra inteligencia. Porque, el Señor, sale a nuestro encuentro y nos da su fuerza y su valor. Hoy se acerca a la orilla de nuestra vida y nos dice: ¡Seguidme! ¿Estamos dispuestos a seguir al Señor dejando aquello que haga falta?

Alegrémonos en este Día del Señor. Nos ponemos de pie.

2. PENITENCIAL

2.1. Por las veces en que llegamos tarde a la Eucaristía y no escuchamos las lecturas de la Palabra de Dios. Señor, ten piedad

2.2. Por creer que tienen que ser los demás los que respondan a Jesús y sean generosos y nos olvidamos de que todos estamos llamados a seguir a Cristo. Cristo, ten piedad.

2.3. Por dejarnos confundir y atrapar por las redes del consumo, de la vida fácil, del todo vale, de la pereza o la comodidad. Señor, ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Dios es Salvación y vida. Su presencia siempre es un cambio para el que cree y espera en El. Por ello mismo, si creemos en El, todos somos iguales, somos hermanos. Que el Evangelio de este día, además, nos ayude a escuchar al Señor y a seguirle con todo su corazón. Su Reino merece la pena ser anunciado, querido y proclamado en el mundo.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Para que nos despierte de la sordera espiritual y podamos seguir mejor al Señor. Roguemos al Señor

4.2. Por los pescadores. Por los hombres y mujeres que viven el mar. Para que cuenten siempre con el auxilio del gran Pescador que es el Señor. Roguemos al Señor.

4.3. Por los que intentan ensordecer nuestros oídos para que no escuchemos la voz de Jesús que nos llama a seguirle en su Palabra, en su Iglesia, en su Eucaristía o en sus mandamientos. Que se abran al Evangelio. Roguemos al Señor.

4.4. Por los sacerdotes. Por los seminaristas. Por las religiosas. Por todas nuestras familias. Por nuestros padres. Para que no dejemos de creer y esperar en Jesús. De anunciarlo y de vivirlo. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con estas REDES llenas de pescados envenenados (materialismo, consumo, tristeza, crisis, falta de oración, ateísmo, dinero, olvido de Dios) queremos representar la dura realidad en la que vivimos en nuestro mundo. Que el Señor nos ayude a pescar en otra dirección.

5.2. Con este GRAN RELOJ queremos comprometernos con Jesús a ser más Iglesia, a trabajar más por llevar su Reino allá donde estamos, estudiamos o nos divertimos. Es nuestra hora. La hora de los cristianos.

5.3 Con el PAN y el VINO bendecimos a Dios y le damos gracias porque siempre escucha nuestras plegarias y nuestras necesidades.

6. ORACIÓN FINAL

Llámame, Señor, y seré feliz

por colaborar contigo

 

Llámame, Señor, y sabré

que Tú me necesitas

que Tú me esperas

que Tú eres mi amigo

 

Llámame, Señor, y libérame de la tristeza

de las prisas y de la comodidad

de aquello que me produce insatisfacción

de aquellas cosas

que me agobian y me hacen llorar

 

Llámame, Señor, y contigo iré.

Gracias, Señor.