XXIX Domingo del Tiempo Ordinario
19 de octubre de 2014

La homilía de Betania


1.- RENACE LA ALEGRÍA

Por Pedro Juan Díaz

2.- CRISTIANOS, ESPIRITUALES Y MUNDANOS

Por Gabriel González del Estal

3.- EVANGELIZAR ES HUMANIZAR

Por José María Martín OSA

4.- AYÚDANOS, PUES, SEÑOR. AYÚDANOS

Por Antonio García-Moreno

5.- SIN VIVIR AL MARGEN

Por Javier Leoz

6.- LA SAGACIDAD DE JESÚS Y EL DOMUND

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL DENARIO

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- RENACE LA ALEGRÍA

Por Pedro Juan Díaz

1.- Hoy son dos los núcleos de esta celebración: por un lado, el evangelio, que nos habla de la fe y la política; y por otro lado el DOMUND, cuyo lema es “renace la alegría”. Y en mi cabeza, cuando he juntado política y misiones me ha venido al pensamiento África, y por consecuencia, todo lo que ha pasado con el Ébola. Cuando escribo estas palabras, han muerto por esta enfermedad dos sacerdotes españoles (que estaban en África), y hay una enfermera (que atendió a uno de ellos) ingresada grave en un Hospital de Madrid. Y las redes sociales y los medios de comunicación están “que arden” con todo este tema.

Estamos hablando solamente de España y de españoles, claro está. Porque de los pobres africanos que mueren todos los días nadie habla. Se ve que esos, como son negros y están en África, no tienen dignidad. Gracias a Dios que existen misioneros y cooperantes, como estos dos sacerdotes (que han muerto entregando su vida por esos “sin-dignidad”) y muchos otros sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos, que les recuerdan a estas personas que son los preferidos de Dios, que Dios les ama a ellos de manera especial, precisamente porque nosotros no lo hacemos así.

2.- ¿Y cómo unimos esto con el evangelio, con esa frase de Jesús tan oída de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”? Hay que interpretar bien este evangelio porque puede parecer que Dios separa la religión y la política, y nada más lejos de la realidad. Si hacemos eso, estaremos sucumbiendo a un individualismo que se está metiendo en nuestra sociedad y que quiere meter la religiosidad en la vida privada y en el ámbito de lo personal. Pero eso no lo dice el evangelio por ningún sitio, al contrario, nos invita a ser “levadura en la masa”, es decir, a estar presentes en nuestra sociedad y hacerla crecer con los valores del evangelio. Precisamente, “dar al César lo suyo” significa trabajar por transformar la sociedad en la que vivimos. Y “dar a Dios lo suyo” exige interesarse por los derechos de los que son “hijos de Dios”, por muy pequeños que sean, por muy negra que sea su piel y por muy lejos que vivan, ya que conviven en esta sociedad nuestra y son imagen de ese Dios al que decimos querer tanto y al que nos encomendamos para que nos ayude en todo momento y situación.

3.- Un último elemento es comentar el lema de esta Jornada del DOMUND: “renace la alegría”. Creo que, gracias a los que dedican su vida a la evangelización de los pueblos más pobres, la alegría de estas gentes renace cada día. No es una alegría material, por tener cosas, casas, coches, dinero… Como recuerda el Papa Francisco en el Mensaje para esta Jornada del DOMUND, la alegría más profunda de Jesús es constatar que sus discípulos participan de esta dinámica de conocer al Padre y de vivir como hermanos entre sí. Es la alegría del Evangelio que se revela a los más pobres y humildes, que la Iglesia debe testimoniar y realizar en este mundo y en esta sociedad en la que le ha tocado vivir. Dice el Papa Francisco que “todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización”.

4.- Creo que un buen resumen de todo esto, y una llamada que nos hace hoy la Palabra de Dios, sería que los cristianos estemos más atentos a lo que pasa en nuestro mundo y a hacer de la política un servicio al bien común, que ayude a crear un mundo y una sociedad más humanos, para que todas las personas que vivimos en él seamos tratadas con respeto y con la dignidad de los hijos y las hijas de Dios. Si somos capaces de tomarnos esto en serio y de llevarlo a la práctica, seguramente nos seguirá importando mucho el Ébola, el perro de la enfermera, o si los sacerdotes que estaban infectados tenían que haber venido aquí a curarse o no, pero nos importará más aún que nuestros hermanos y hermanas de África (y de cualquier otro lugar del mundo) tengan unas condiciones de vida dignas y saludables, como Dios quiere para todos sus hijos e hijas.

5.- En esta Eucaristía pedimos por los misioneros y misioneras que están por el mundo contagiando la alegría del evangelio. Pero también pedimos por nosotros, para que también vivamos esa alegría y la llevemos a todas las personas que están a nuestro alrededor. Que el DOMUND no sea solo un donativo que damos para las misiones, sino un compromiso de insertar los valores del evangelio en nuestro mundo, como hizo Jesús.


2.- CRISTIANOS, ESPIRITUALES Y MUNDANOS

Por Gabriel González del Estal

1.- Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Que Cristo fue una persona espiritual, y los cristianos debemos ser personas espirituales, ninguno de nosotros lo duda; lo de que debamos ser mundanos ya puede necesitar alguna explicación. Pero, si entendemos por mundanos personas que vivimos en el mundo y debemos vivir preocupados y comprometidos con el mundo, parece igualmente evidente. Lo demás es escapismo y renuncia a nuestra condición de seres humanos, que implica ser seres sociales, que vivimos en sociedad. Como el tema es muy amplio y no se puede explicar aquí, ni en una ni en diez homilías, me voy a limitar a citar unas frases del Papa Francisco, en su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium". Sobre la obligación de actuar como seres sociales dice el Papa: la evangelización abarca “todos los aspectos de la vida humana, de manera que “la misión del anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño” (Documento de Aparecida). La verdadera esperanza, que busca el Reino escatológico, siempre genera historia” (Número 180). Y sobre la política y los políticos dice: “La política, tan denigrada, tiene una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común. Tenemos que convencernos de que la caridad no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas” (número 205). En fin, conocida es la frase del Papa, cuando nos dice que <la salida de sí hacia el hermano> es uno de los dos mandamientos principales que fundan toda norma moral (número 179). Cumplamos, pues, religiosamente, con todas nuestras obligaciones sociales, económicas y políticas, dando al César lo que es del César, y hagámoslo amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, dando a Dios lo que es de Dios.

2.- Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro… te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Como vemos en este texto del profeta Isaías, Dios nos hace distinción de personas y elige a un pagano, a uno que no le conocía, para que sea su Ungido y libere a su pueblo del destierro en Babilonia. No podemos despreciar a ninguna persona por su condición social, ni por su raza, o religión. Dios quiere a las personas que hacen el bien y que ayudan a los demás. Nuestro Dios es el Señor de todos y ama a todos; nuestro deber es reconocer esto: que no hay dios fuera de Dios. Yo soy el Señor y no hay otro.

3.- A la Iglesia de los tesalonicenses: Recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Este texto, con el que comienza la carta a los tesalonicenses, es el texto más antiguo del Nuevo Testamento. Y puede muy bien servirnos como programa de vida para nosotros, los cristianos del siglo XXI. Que nuestra fe sea una fe activa, que nuestro amor sea intenso y esforzado, y que nuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor, no decaiga y nos mantenga firmes y valientes en nuestro testimonio cristiano ante Dios y ante el César.


3.- EVANGELIZAR ES HUMANIZAR

Por José María Martín OSA

1.- "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Esta afirmación de Jesús puede entenderse de muchas maneras, no siempre concordantes con el sentido que quiere transmitirnos el Evangelio. Hay quien saca la conclusión de que el cristiano no debe meterse en política, otros se atreven a decir que la religión es algo que "pertenece al ámbito de lo privado", hay quien sugiere que hay que aceptar sin rechistar las decisiones de la autoridad civil, mande lo que mande...". ¿Cómo debemos entender esta expresión? En primer lugar, analicemos el contexto: son los herodianos y los fariseos los que quieren meter en apuros a Jesús. Ambos son colaboracionistas del poder romano dominante, al contrario de los zelotes o de los saduceos que no aceptan este dominio. Quieren que tome partido. Jesús no cae en la trampa, porque su mensaje no es partidista, sino universal y, al mismo tiempo, demuestra que, ante todo, sus seguidores tienen que ser buenos ciudadanos. Proclama, en cierto modo, lo que después el Concilio Vaticano II explicó: la autonomía de la fe con respecto al poder político. En épocas pasadas se unieron las dos realidades y la consecuencia fue nefasta para la Iglesia, supeditada y dominada por el Estado. Se dio lugar a una situación de "Cristiandad", en la que difícilmente podía darse una personalización de la vivencia religiosa.

2. – Laicismo y laicidad. El cristiano, no obstante, no debe desentenderse de lo que ocurre en la sociedad, porque somos ciudadanos del mundo y hemos aceptado el compromiso de transformarlo según los criterios evangélicos. Hoy se habla mucho de "laicismo". En un sentido positivo puede entenderse como la lógica autonomía entre lo temporal y lo religioso. Pero no lo entienden bien quienes niegan cualquier intervención del creyente en lo temporal y reducen su actuación a lo privado. Entonces caemos en la "laicidad", que trata de encorsetar lo religioso como algo perteneciente al individuo aislado, negando a la fe cualquier tipo de expresión o manifestación. Quien esto hace practica un ateísmo confesional, que impide a los demás manifestar un sentimiento tan humano como es la fe religiosa. La expresión "A Dios lo que es de Dios" conlleva reconocer qué es lo que debemos hacer para honrarle y demostrarle nuestro amor: su voluntad es que colaboremos en la construcción de un mundo más humano y esto implica denunciar lo que es injusto, eliminar las estructuras injustas de pecado y comprometerse -tomar partido en el sentido positivo- en todo aquello que realiza al hombre como persona y le confiere la dignidad de hijo de Dios.

3. - La comunidad cristiana debe ser creadora de comunión humana. Hemos de crear una conciencia de participación y colaboración en las estructuras del mundo: trabajo, comunidad de vecinos... Nuestra profesión de fe debe dar un testimonio de caridad interna que sea muestra de credibilidad ante una sociedad rota, sectorizada y dividida. Este testimonio es la base de su acción transformadora. Es una comunidad humanizadora del territorio donde los hombres pierden el anonimato, son conocidos por sus nombres, los marginados se integran, se denuncian los racismos, se trabaja por una sociedad basada en nuevos valores. Dentro de toda su acción, destaca el servicio a los pobres, como sello de auténtica evangelización. La comunidad cristiana está llamada a ser la comunidad pública donde el corazón de Dios sigue latiendo en medio de la sociedad y donde es posible dar crédito al amor. La cercanía y la comunión humanas tienen que ser signos de la comunión en la fe. Humanizar el territorio es hacer presente la salvación, es decir hacer la realidad humana más habitable y más en comunión. La Iglesia no debe cobijarse en sí misma, sino que debe romper sus fronteras para encontrar su campo de acción en el mundo donde está situada. Y en él desarrollar una evangelización tanto por el anuncio explícito de Jesucristo como por el trabajo por un cambio de estructuras sociales. Conocer la persona y el mensaje de Jesús supone la salida al mundo para evangelizar y darle una respuesta cristiana.

4. - Hay que construir una comunidad capaz de evangelizar a los pobres. La renovación que pide nuestro tiempo es una conversión clara a los "nuevos pobres" espirituales y materiales y un compromiso en la transformación de las estructuras de pecado que generan la pobreza. Para ello es necesario: educar en la fraternidad y solidaridad, algo fundamental en un mundo que educa en el individualismo y la competencia, y fomentar las actitudes cristianas de denuncia y compromiso. El cristiano, llegado el caso, puede hacer "objeción de conciencia", cuando una ley dictada por el poder atente contra los principios básicos de la fe o de la dignidad humana. Sería una desobediencia civil. ¿Es esto... meterse en política?


4.- AYÚDANOS, PUES, SEÑOR. AYÚDANOS

Por Antonio García-Moreno

1.- YO SOY EL SEÑOR. Naciones fuertes, dueñas de la situación, soberbias, capaces de provocar una guerra mundial, o de mantener ciertas contiendas que desangran sin cesar a pequeños países. Las grandes potencias. Los poderosos que maquinan en la cumbre los destinos de la humanidad. Pueblos fuertes, capaces de asombrar una y mil veces a los demás, a esos pueblos que no acaban de quitarse de encima el triste sambenito de subdesarrollados. Naciones poderosas... Cuando Cristo llegue, sus altivas cabezas rodarán por tierra. Y aquellos que nunca bajaron la frente, quedarán humillados por la mano poderosa del Ungido de Dios.

Cada uno de nosotros somos a veces un pequeño tirano que no se baja de su pedestal; un pequeño enano que se empina sobre la punta de los pies, mirando por encima del hombro a los otros enanitos... Cuando venga Cristo veremos quién fue realmente grande, quién sobresalía, quién era fuerte y poderoso. Y no lo olvidemos: Dios derribará al poderoso de su trono, y levantará al humilde. Al rico, al soberbio, lo despedirá vacío, y al pobre, lo colmará de bienes.

Sólo Dios es grande, sólo Dios es el Señor. Los demás son pobrecitos pigmeos, más dignos de lástima que de otra cosa. Por eso quienes dan culto a un hombre, quien se apoya en él, es un miserable, un pobre desgraciado que hundiéndose en las arenas movedizas, comete la estupidez de agarrarse a una rama seca y quebradiza, pensando que así podrá salvarse de morir enterrado. No nos engañemos. Sólo Dios es sólido agarre para nuestro hundirnos de cada día. Sólo él puede salvarnos, sólo en él está la solución de todos nuestros problemas. Fuera de él nadie podrá hacer nada que realmente nos sirva de algo. No hay otro fuera de mí, repite el Señor. Yo soy el Señor y no hay otro...

Ayúdanos, pues, Señor. Ayúdanos. Ya nos conoces. Somos tan torpes que nos confundimos con frecuencia y ponemos nuestra confianza en los hombres. Y nos llevamos cada desengaño... Sólo tú, Señor, sólo tú no fallas nunca. Sólo en ti puedo descansar seguro, sólo apoyado en la fuerza de tu brazo puedo caminar tranquilo en medio de tantas dificultades.

2.- DIOS Y EL CÉSAR. Los fariseos iban estrechando el cerco contra Jesús. En esta ocasión se unieron a los herodianos, partidarios de la dinastía de Herodes, a quienes los fariseos, sin embargo, rechazaban en su interior. Se cumple así el salmo segundo que habla de cómo los poderosos de la tierra se amotinan, todos a una, contra el Mesías. También durante la Pasión, Pilato y Herodes enemistados entre sí, se reconciliaron a costa de Jesús.

En esta ocasión la emboscada urdida no podía ser más insidiosa. Cualquier respuesta era comprometida. Si decía que era lícito pagar el tributo, le acusarían de colaboracionista con el poder extranjero, y si contestaba negativamente podrían denunciarle ante la autoridad romana. Astucia y malicia que denota el odio profundo que tenían contra Jesús. Pero no sabían ellos que de Dios nadie se burla y que Cristo es el Hijo de Dios. Por eso su respuesta deshizo de un golpe la trampa.

Hay que dar al César lo que es del César. Hay que cumplir con los deberes cívicos. Jesús mismo pagó el tributo, aunque por su condición soberana no tenía obligación de hacerlo. Más tarde San Pablo, siguiendo la enseñanza del Maestro, hablará también de la obediencia debida al poder legítimamente constituido, de la obligación de pagar los tributos impuestos por el Estado.

La segunda parte de la respuesta de Jesucristo establece la independencia y separación de los dos poderes, el civil y el religioso. A Dios lo que es de Dios: la adoración rendida, la entrega generosa, la obediencia fiel a su Ley, el amor sobre todas las cosas. Conforme a esta doctrina no es admisible mezclar lo político con lo religioso. No se puede comprometer a la Iglesia en banderías humanas, no se la puede vincular a ningún partido. La misión de la Iglesia es espiritual y trascendente, no material ni meramente humana. Intentar otra cosa es traicionar a Cristo y destruir su Iglesia.


5.- SIN VIVIR AL MARGEN

Por Javier Leoz

Donde no llega la razón, llega el corazón. Donde no llegues tú, llegaré yo. Y, cuando leo estas letras, me preguntó por qué a veces es tan difícil combinar fe e ideas, política y religión, el cielo con la tierra, lo humano con lo divino. ¿Hasta dónde puede llegar la fe? ¿Hasta dónde pretenden llegar aquellos que solamente juzgan y se rigen por la razón o la ideología de la que, siempre, queda alguien al margen?

1.- Cuántas situaciones de injusticia se evitarían si, por ejemplo, la moral iluminase ciertas actuaciones que las damos como insignes conquistas del mundo moderno cuando, a la corta o a la larga, comprobaremos que son decadencia ¿Es intromisión denunciar que la humanidad, en más de una ocasión, se autodestruye cuando legisla en contra de la dignidad del propio ser humano?

-Dar al César, lo que es del César, no siempre implica quedarse al margen de aquello que consideramos negativo para un progreso bien entendido. ¿No sería más bien cobardía o falta de valentía a la hora de defender unos criterios que consideramos válidos, esenciales e irrenunciables para nuestro futuro?

-Dar al César, lo que es del César, no es decir “amén” a todo lo que el poder establecido nos mete hasta los tuétanos y, normalmente, en contra de los más desfavorecidos.

-Dar al César, lo que es el César, es saber que, la Iglesia, no es una institución política –ni mucho menos- pero que no puede ni debe vivir al margen de lo que gime en su interior: su ser profético que le empuja a denunciar cuando se rebasan ciertos límites, y a anunciar que, la última instancia a la que debemos someternos, es precisamente Dios.

2. - Ser buen cristiano no significa vivir divorciados de las instancias donde se cuecen los destinos del mundo. Hoy hay diversas corrientes en las que se proclama aquello de “la Iglesia en la sacristía” “la fe es un ámbito privado” “en la calle hay que ser ciudadano, no cristiano”.

Ante estas soflamas no cabe sino, recordar, que la fe es un derecho público y privado, personal y comunitario, social y no marginal. Como personas, hemos de ejercer libremente nuestro ideario cristiano sin miedo a ser tachados de entrometidos. Qué gran perjuicio, para el Evangelio, para la Iglesia y para la sociedad misma, si –nuestro cristianismo- lo redujéramos a ser eso: buenos ciudadanos. No nos hemos bautizados para ser los necios del mundo. Más bien al contrario; nuestro bautismo nos empuja a salar aquellas situaciones que requieren un punto de verdad o de ilusión, de alegría o de justicia, de dignidad o de equidad. Pero ¿qué ocurre cuando la Iglesia hace, dice o evidencia todo esto? Que escuece y se pretende silenciarla. Nunca, un paciente que se acerque a un médico, le criticará por el hecho de que estudie, cure y sane sus heridas. Al contrario, aunque le duela, sabe que en ello se le va la vida.

Aquí está el término medio. La sociedad tiene sus propias normas pero, sus legisladores, no son perfectos y por lo tanto tampoco muchas de las cosas que dicen, hacen o estampan en cuño de ley. Y, cuando la Iglesia alerta de ciertos excesos no es por intrusión (ni mucho menos) sino porque, en la herida, se puede desangrar el futuro de una sociedad caprichosa, hedonista donde vence el fuerte, sufre el pobre y el “césar” (por sus deliberaciones o actuaciones) se marcha de su palacio ajeno al sufrimiento producido en su pueblo.

3.- ¿Difícil papeleta el saber hasta dónde entramos unos y hasta donde han de entrar otros? Tal vez. Lo que nunca debemos hacer como cristianos es eso….conformarnos con ser buenos vecinos. En todo caso intentar por encima de todo ser buenos cristianos. Aunque a más de uno le duela. ¡Qué se va hacer! ¡O somos cristianos o no lo somos!

4.- Hoy celebramos el día del DOMUND (la jornada mundial de la propagación de la fe). Ojala que su lema “RENACE LA ALEGRÍA” sea una llamada a que, desde el ámbito en el cual cada uno nos encontramos, sepamos también comprometernos de cerca o de lejos con aquellos que se encuentran –en primera línea- dando la cara por los más pobres pero, sobre todo, anunciando al POBRE de los pobres que es Cristo. Sólo así, al atardecer de la vida, seremos capaces de cerrar los ojos con la satisfacción de haber hecho renacer la alegría de la fe en diferentes puntos de nuestra tierra. Que Santa Teresa de Jesús, cuyo Año Jubilar hemos iniciado por el quinto centenario de su nacimiento, nos ayude también a ser eternos andariegos por los caminos del mundo con el báculo de la vida cristiana contemplativa, activa y más comprometida.

5.- ¿CESAR…..O TU, SEÑOR?

Cuando confundo lo divino con lo humano,

y me quedo sólo con lo segundo

Cuando, volcado de lleno en lo superficial,

olvido que Tú existes desde los mismos inicios de mis días

Cuando, escuchando tu Palabra,

me quedo con aquellas escritas por el presente

Entonces, Señor, sólo entonces

me doy cuenta…que sirvo demasiado al “césar” de este mundo.

Cuando pretendo una iglesia desarraigada y no profética

alejada de todo compromiso.

 

¿CÉSAR…..O TU SEÑOR?

Cuando dedicado al intercambio de moneda

no veo que, la mayor, riqueza soy yo:

como persona y como hijo tuyo

como llamado a la vida y a la gracia

a la santidad, a la sencillez y a la adoración en tu presencia

Cuando, pendiente de lo que acontece a mi alrededor

te doy las migajas de unos minutos de oración

o las prisas de una misa rutinaria

Cuando, soñando con ser grande

dejo de lado aquel cielo en el que, para entrar, he de ser pequeño

 

¿CÉSAR….O TU SEÑOR?

Que no me olvide, oh Señor, que Tú eres el centro de todo

Que no me olvide, Señor, de orientarme desde Ti y contigo

Que no me olvide, Señor, que –el cielo y la tierra-

son todo obra de tu mano

Que no me olvide, Señor,

que entre los “césares” que intentan manipular mi conciencia

sólo Tú, Señor, tienes derecho a entrar en ella.

Amén.


6.- LA SAGACIDAD DE JESÚS Y EL DOMUND

Por Ángel Gómez Escorial

1.- Ciertamente, esta frase de “pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” es una de las más famosas del Evangelio. Aunque, tal vez, ahora se use menos por aquello de que, sin duda, la Iglesia ha perdido mucha visibilidad entre la sociedad española actual. Pero lo cierto es que el Evangelio de Mateo que acabamos de escuchar está lleno de cuestiones de gran transcendencia. Es verdad que la frase se produce en el contexto de la fortísima lucha dialéctica entre Jesús y sus enemigos. Y con la pregunta que la provoca, buscaban hacerle tropezar frente al omnímodo y peligroso poder romano. Pero también, de cara al pueblo judío enfrentado a los invasores, una respuesta más favorable a los impuestos de los romanos, le habría traído a Jesús dificultades con sus propios discípulos o, al menos, esto es lo que pensaban los responsables oficiales judíos. Hoy no son sumos sacerdotes, senadores o fariseos. Son miembros del partido de Herodes, el virrey dependiente de los romanos. La sagacidad de Jesús pide a sus interlocutores que le muestren un denario y, obviamente, esa moneda es del César. Aparece su efigie y su título.

2.- El nudo –la trampa—se rompe y los enemigos de Jesús –que habían llegado a verle con falsos buenos modos—se enfrentan a una clara definición del Maestro: “¡Hipócritas!”, les grita. A ellos no les gustaba nada, pero nada, ese tipo de fuertes descalificaciones que el Rabí de Galilea les hacía en público, ante todo el pueblo. No es hoy una parábola. Es lo que llamaríamos un “combate directo”. Y es la de quienes vienen a preguntarle incluye una dimensión política en esa lucha contra Jesús. Los herodianos y los dirigentes del Templo a la postre se iban a poner de acuerdo… tenían un enemigo a batir común y ese era Jesús. Y si los herodianos y los sumos sacerdotes se aliaban en ese cerco, después, en los días terribles de la Pasión del Salvador, Herodes de haría amigo de Pilato, cosa nunca vista antes. Si no fuera un poco frívolo si podríamos aplicar el viejo refrán castellano de “Dios los cría y ellos se juntan…” Desde luego, en este caso, como en el refrán, esa amistad queda lejos del sentir divino.

3.- Pero la frase de Jesús de hoy, pronunciada para salir airoso de una vulgar trampa, también se ha querido interpretar como una base para hablar de la separación de los poderes políticos y religiosos. Más o menos, para hablar de un tema muy actual. Respecto a la Iglesia siempre ha sido un tema controvertido. Los más progres dicen que desde que el Emperador Constantino decidió reconocer a los seguidores de Cristo Jesús, la Iglesia no ha sido independiente. Y la determinación de este emperador romano llegó en 318, al principio del siglo IV. La realidad es que en esos años y en el Imperio había ya gran cantidad de cristianos, iniciándose como mayoría por encima de los seguidores de la religión tradicional (paganos) o seguidores de otros credos. La historia posterior es un complejo recorrido en el que se alternan etapas de conflictos con los poderes públicos y, alternativamente, de superioridad o dependencia a ellos.

4.- Los ejemplos irían desde el traslado de la sede de Pedro a Aviñón, en Francia, hasta el establecimiento de los Estados pontificios en Italia con la consideración –de casi—potencia internacional. La independencia italiana, muy reciente, ocurrida en 1870 –mucho después de la independencia de los países americanos—con la incorporación de los últimos reductos de esos Estados pontificios a la Corona italiana. En fin, no se trata de convertir una homilía en una lección de historia pero la realidad es que en poco se hizo caso a Jesús, si es que Él quiso poner límites políticos con “pagad al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios”. Repito lo dicho más arriba. La respuesta de Jesús de Nazaret respondía a un ejercicio de sagacidad ante sus adversarios y, probablemente, no a otra cosa. Y la enseñanza que hemos de sacar hoy de aquí no es otra que la condena del Señor contra la hipocresía y la búsqueda de trampas contra los justos, que esto, asimismo, se ha ido repitiendo bastante a lo largo de la historia.

5.- No obstante la primera lectura, del Libro de Isaías, nos muestra como Ciro, un emperador persa, heredero de aquellos que arrasaron Jerusalén y se llevaron a Babilonia como esclavos a los judíos, puede convertirse en una esperanza para el regreso de los exiliados a tierras de Israel. Y por eso se convierte en Ungido del Señor y en el liberador del pueblo de Dios. Hay una frase llamativa: “te di un título, aunque tú no me conocías”. Es decir, Ciro fue una causa, religiosamente indirecta, de esa liberación. Parece, no obstante que Ciro se asemeja a Constantino o, al menos, esa podría ser la intención de la siempre inteligente y sagaz intención litúrgica. De todos modos, el fragmento de Isaías es de gran belleza y confirma, claro está, que todo el poder humano llegado de Dios.

6.- Merece la pena reseñar que iniciamos hoy la lectura sucesiva de fragmentos de la I Carta de San Pablo a los Tesalonicenses. Hasta hace poco se ha considerado a esta Carta como el texto más antiguo de los Evangelios. Fue escrita en Atenas en el año 51. Pero en las cuevas de Qumram se halló un papiro con un fragmento del Evangelio de Marco que podría estar datado en los años cuarenta del siglo I. Bueno, tanto da. La carta a los fieles de Tesalónica nos va a ir mostrando las excelencias del seguimiento de Jesús por una comunidad joven. Pablo de Tarso amaba mucho a la Iglesia de Tesalónica, que se mantuvo siempre fiel a la predicación paulina.

7.- Celebramos hoy la entrañable y tradicional jornada del Domund. Vamos a hablar de la propagación de la fe cristiana. La Iglesia sigue siendo –y debe serlo siempre—misionera y peregrina. Misionera porque recibió el encargo de llevar el evangelio hasta el confín del mundo, del universo. Peregrina porque, andariega por este mundo, busca su destino final que es la Casa del Padre. Y esta Iglesia, ya desde hace un buen número de años, dedica un domingo de octubre a las misiones. Eso es el Domund. Y lo hace de manera total. Es decir, busca abrir conciencias y bolsillos. Lo cual es una buena práctica. Las conciencias son las primeras que deben a abrirse en dirección de un deber inexcusable. Jesús de Nazaret es quien nos marcó la misión y que no fue otra que difundir su Palabra hasta los confines del mundo. Y eso nos obliga, por encima del tiempo y del espacio, porque si un día se descubriesen otros mundos donde habitaban seres inteligentes hasta ahí habría que llevar la Palabra.

8.- Así se hizo en América, nuevo e inesperado mundo que se abrió a la semilla del profeta de Galilea. Pero es obvio que el ejercicio de una misión necesita medios en un mundo en que todo cuesta y todo se mide en dinero. La labor asistencial –espíritu y cuerpo—de los misioneros tiene un precio tangible y otro intangible. El que se puede medir, pues ya sabemos cuál es. Y aquel otro al que no se aplica ninguna regla, ni metro alguno es el del amor y de la entrega. No es negativo, pues, hablar en unión de conciencias y bolsillos. El mejor realismo es aquel que ni oculta ni engaña.


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL DENARIO

Por Pedrojosé Ynaraja

1. Ya os he hablado en alguna otra ocasión de esta moneda, mis queridos jóvenes lectores, conservo algunas. Fue la común durante bastante tiempo, durante el dominio militar y político de la Ciudad de Roma. Con el denario pasa algo así como, entre nosotros, con el dólar, que es de uso universal. Baste ahora recordar que era de plata, pesaba algo más de 3gr. Según época y lugar de acuñación. Su valor práctico correspondía al jornal diario de un peón.

2.- En tiempos de Jesús circulaban diversas monedas, generalmente utilizadas para diferentes usos. En el templo, más propiamente, en el santuario, sólo se aceptaban las exclusivas del lugar sagrado. En la gran explanada se podían conseguir monedas de este tipo, gracias a los cambistas, que canjeaban las que procedían de los diversos países por las “religiosas” de cobre y sin efigies que pudieran faltar a la prohibición de representar imágenes humanas.

(En un principio los núcleos humanos eran muy simples. En las grietas de las rocas, con adobes, de pieles o de tejidos recios, se montaban jaimas. Se agrupaban como podían para protegerse mutuamente y ayudarse. Unos cazaban, otros recogían frutos de los árboles, más adelante, cultivaban cereales o pastoreaban ganados… las mujeres procreaban, que era lo más importante que podían hacer. Molían el grano, tejían, cocinaban… Pronto el habiat fue consciente de que necesitaban alguien experto en la medicina, en el arte de la danza, en la pintura, en el oficio de interceder ante la divinidad. Más tarde, al llegar las invasiones de otros clanes, fue preciso un nuevo empleo: el guerrero. Las decisiones se tomaban en asambleas tribales, pero llegó un día en que la administración de la cosa pública exigió una especial dedicación y surgió el político. Poco a poco se fue haciendo amo de la situación y poderoso dominador de los suyos. Si al principio el comercio fue de trueque, más tarde se utilizó un patrón: el peso de un metal apreciado por todos, fuera plata u oro, por citar los más comunes. Tener que acudir a la balanza era un engorro y se inventó la acuñación, así nació la moneda). ¡Cuánto cuento! Quizá me digáis. Pues, perdonádmelo, que ahora sí que voy al grano.

3.- Los fariseos y los agrupados en el entorno de Herodes, eran antagónicos. Ahora bien, en política, lo que no se consigue con la espada, los éxitos económicos o territoriales, se trata de alcanzarlo mediante las coaliciones. En este caso si consideraban que el enemigo común era Jesús, no importaba que por un momento establecieran un pacto y se confabularan contra Él. Aparentemente no tenía escapatoria. Negar el impuesto imperial, suponía de inmediato situarse contra Roma, cosa evidentemente muy peligrosa. Aceptar el tributo públicamente, le desacreditaba ante el pueblo.

Sacó a relucir, como en alguna otra ocasión, su astucia, cualidad muy oportuna en este momento. ¿De quién era la efigie de la contribución? Del Cesar, evidentemente, siempre lo fue así, no podía tratarse de otra pieza. Dar al Cesar lo que es del Cesar, no suponía una injerencia en el terreno político. Ni tampoco condenar actitudes ciudadanas temporales. Pero Él no había sido enviado por el Padre para estos menesteres. A Dios lo que es de Dios, eso sí. A ello dedicó siempre su estancia en este mundo.

4.- Tenemos ejemplos los cristianos de políticos que se han entregado honestamente al servicio de la cosa pública. Del rey Balduino de Bélgica, Robert Schuman, Alcide De Gaperi, Jean Monnet, son ejemplos que ahora se me ocurren, nadie puede dudar de su honradez y de su acierto en el resurgir político y económico de la moderna Europa, fueron cristianos que descubrieron que su vocación, su servicio a la comunidad, pasaba por la actuación política, y alguno de estos está en proceso de beatificación. De los que en su vida no han pretendido otra cosa que darse a Dios, están repletas las bibliotecas de sus biografías.

5.- Cuando la política se ha querido meter en el terreno religioso, tratando de dominarlo, o los religiosos han intervenido en política, nunca se guardó de ello buen recuerdo, aunque se haya querido a veces camuflar las intenciones. Son dos terrenos independientes, pero paralelos, como las vías de un tren que sin tocarse, si una se deteriora perjudica a la otra. Tal vez para laborar en política se necesite una cierta madurez, generalmente una cierta edad. Para servir a Dios no es preciso ser mayor. Desde la infancia, léase Tarsicio como ejemplo emblemático, hasta la ancianidad, hay muchísimos testimonios. Estamos todos invitados a militar y enriquecer su Reino.