XV Domingo del Tiempo Ordinario
13 de julio de 2014

Moniciones


MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos y hermanas o deseamos la paz y el amor del Señor, nuestro Dios, en este inicio de nuestra Eucaristía. Y deciros que, como siempre, la enseñanza de Jesús de Nazaret sigue viva y fuerte. Dice la escritura: “Y los enseñaba con parábolas…” Realmente, a veces, sorprende el uso de las parábolas por el Señor. Pero, en realidad, esa fórmula nos llega también a nosotros de manera muy directa. La parábola del sembrador es verdaderamente bella y muy práctica. Lanzada la semilla por lo alto, ésta cae en lugares muy diferentes y muy diferentes somos, asimismo, los humanos que la recibimos. Lo que importa es que todos nos esforcemos por dar fruto. Estemos donde estemos, de vacaciones o en nuestras casas, lo fundamental es ser coherentes con las enseñanzas de Jesús y, por tanto, constituirnos en servidores permanentes de nuestros hermanos, principalmente de los más débiles y necesitados.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, llena de esperanza, vemos a Isaías consolando a los que se acercan a él. A esos oyentes mortecinos, cansados, desalentados, como muchos de nosotros; que les hace llegar la fuerza de vida, la potencia creadora, la fertilidad que nace de recibir la Palabra de Dios anunciando la salvación. ¡Perfecta conexión con la parábola del sembrador!, que escucharemos en el Evangelio.

S.- El Salmo 64 era para los judíos un solemne himno litúrgico de acción de gracias por un año de cosecha abundante. Luego, para los contemporáneos de Jesús de Nazaret se trataba de un himno habitual para alabar la bondad de Dios para con todas sus criaturas. Nosotros, hoy, tambien lo cantamos como agradecimiento al Dios Padre que nos ayuda en todo momento.

2.- Hemos de prestar una atención muy especial a la segunda lectura de hoy sacada de la Carta de los Romanos de San Pablo. Exhibe y crea la doctrina de la creación y de la salvación de los hijos de Dios gracias al Espíritu. Y es esa creación entera la que espera que nos manifestemos para cambiar el mundo para hacerlo más cercano y querido a lo que Dios pide a todos y cada uno de nosotros

3.- En el Evangelio de Mateo vemos como Jesús siembra su Palabra dentro del hombre desde la generosidad total, sin mirar la circunstancia, ni el momento. Siempre. No le importa que hoy caiga en el camino, mañana entre piedras, o entre zarzas, o que se abrase... Él conoce la vida del hombre, y la diversidad de momentos por los que pasa, pero él confía que algún día caerá en tierra buena y la empapará y dará fruto, y cumplirá su cometido, y no volverá a él sin haber cumplido su misión. Él nos mandará su mensaje, pase lo que pase y caiga donde caiga, porque su comunicación siempre crea y vivifica.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Bella plegaria de Javier Leoz para estos momentos finales de nuestra Eucaristía

 

QUIERO, SEÑOR

Que lo que me des, yo esté dispuesto

a entregarlo a todos aquellos

que todavía no te conocen

 

QUIERO, SEÑOR

Que, siendo campo con tantas posibilidades,

metas Tú, la mano del Buen Sembrador,

y recojas lo que más necesites

para el mundo y para mis hermanos

Amén.


Exhortación de despedida

No olvidemos jamás a nuestros hermanos más necesitados. Y que conste que hay necesidades materiales –muy graves—y también espirituales –no menos graves—y hemos de ayudar en todos los sentidos. Con amor y esperanza.