XIV Domingo del Tiempo Ordinario
5 de julio de 2015


Moniciones


MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra más cordial bienvenida a esta Eucaristía del Domingo Catorce del Tiempo Ordinario. Es 5 de julio y lógicamente, y ya han comenzado los viajes de vacaciones en, al menos, aquí en las tierras del Hemisferio Norte. La Iglesia española celebra hoy la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico y nos pide que tengamos especial prudencia para evitar accidentes… Seamos capaces, asimismo, de acoger con afecto a quienes nos visitan y, también, al viajar a acudamos a otras comunidades cristianas donde, sin duda, nos esperan con amor fraterno. Estamos todos aquí, por supuesto, porque reconocemos que Jesús está en nuestras vidas, pero ¿reconocemos nosotros a los profetas actuales, portadores de su Palabra? Cuando Jesús se presenta como profeta a la gente de su pueblo, no lo reconocen. De su interior surgen preguntas que confirman la duda. Nosotros buscamos líderes, famosos, acaudalados, sabios, personas de prestigio... sin darnos cuenta que a un profeta sólo se le puede reconocer viviendo desde la fe. Jesús nos dijo que nadie es profeta en su pueblo. ¿Es así para nosotros? ¿Reconocemos las virtudes de nuestros hermanos, incluso de los más pobres…? Jesús como siempre nos da la respuesta. Iniciemos con gran alegría nuestra celebración.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura procede del capítulo segundo del Libro de Ezequiel. Dios envía a Ezequiel aún a sabiendas de que no lo escucharan. El Dios Padre nos muestra, en el Antiguo Testamento, como intenta por todos los medios que el pueblo infiel de Israel vuelva al camino marcado pro el Señor. Pero ese pueblo rebelde se resiste.

S.- Este salmo 122 entra en el grupo de los que se llaman cantos de la subidas y que no son otros que los interpretados por los peregrinos que, ya una vez, en Jerusalén subían al templo. De todas formas el mensaje de tristeza que contiene viene de los difíciles tiempos de la persecución de Antioco-Epífanes. Para nosotros es una petición a Dios para que nos llegue su misericordia, siempre necesaria en los tiempos malos.

2.- Nos advierte San Pablo en la segunda lectura –de la segunda carta a los Corintios- que tenemos que dar gracias de nuestras limitaciones para que sepamos que la grandeza sólo puede venir de Dios. Interesante doctrina de Pablo de Tarso, por la cual la debilidad humana es un instrumento de Dios para aplicar su fuerza, su poder, su amor.

3.- Va a resultar sorprendente, incluso para el mismo Jesús, la falta de fe de sus paisanos. En Nazaret apenas pudo hacer nada. “No desprecian a un profeta más que en su tierra” es la frase de Jesús que nos invita a tener en cuenta su palabra y su mensaje por muy repetida que sea o nos resulte muy conocida.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Nueva plegaria del padre Javier Leoz para estos momentos de nuestra Eucaristía

 

EL “MARCADOR” DE LA FE

Si crees en Jesús;

tus puntos serán anotados en el cielo

Si esperas en Jesús;

tu marcador será la alegría y la fraternidad

 

Si te fías de Jesús;

tus puntos serán la justicia y el perdón

 

Si sigues al Señor;

tus números serán la fe y la esperanza

 

Si escuchas a Jesús;

tu marcador será la Palabra que ilumina.


Exhortación de despedida

Seamos profetas en nuestra tierra, pero admitamos nosotros también a quienes nos quieren profetizar y no los dejamos: a los pobres, a los marginados, a quienes, como Jesús de Nazaret no tienen donde reclinar la cabeza.