XXVII Domingo del Tiempo Ordinario
5 de octubre de 2014

Moniciones


MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestro más fraternal abrazo en esta nuestra primera Eucaristía dominical del mes de octubre. En el Domingo 27 del Tiempo Ordinario, Jesús de Nazaret nos narra la parábola de los viñadores homicidas. Se trata de un avance profético de lo que sería el fin de su vida, entregada por nosotros y para nuestra salvación. Y decir –cuanto antes mejor—que vamos completando el Tiempo Ordinario en dirección hacia el Adviento… en los domingos últimos de este tiempo asistiremos a los momentos postreros de la lucha de Jesús contra la injusticia de fariseos, sumos sacerdotes y letrados. Porque así fue la vida de Jesús, que fue –y es—ejemplo y camino para todos nosotros.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura el profeta Isaías hace una amonestación a la gente de su tiempo, la cual, hoy, nos interpela hoy a nosotros: son los frutos los que cuentan, son las obras las que tienen valor a los ojos de Dios. No sirve que seamos conocedores de todos los dogmas, ni de las verdades, ni de los poderes, si no producimos los frutos que el Reino quiere, el Señor se quedará triste al contemplar hoy su viña. Y los frutos del Reino son: verdad, justicia, paz, perdón, acogida a los despreciados... y todo esto hecho desde la vida.

S.- El salmo 79 es una súplica del salmista para que el Señor Dios restaure el Reino de Salomón, el momento más glorioso de Israel. La viña es la alegoría de la familia del Señor, citada muchas veces en el Antiguo Testamento. Hoy, este salmo 79, que proclamamos guarda una completa correspondencia con el Evangelio y con la primera lectura.

2.- Hay que poner nuestra confianza en el Señor, como dice la segunda lectura, sacada de la Carta San Pablo a los Filipenses. Hoy se respira una gran falta de fe, la vida de muchos está marcada por la ansiedad y la angustia, y Pablo de Tarso nos apremia a que recuperemos la fe perdida; y él mismo nos dice como encontrarla: en la oración.

3.- El Evangelio de San Mateo nos cuenta como se aperciben los jefes de los sacerdotes y los fariseos de que las palabras de Jesús, que narran la parábola de la viña y de sus arrendadores asesinos, se refieren a ellos. También hoy se refieren a nosotros, pero, ¿somos capaces de reconocer que se refieren a nosotros, a nuestros graves delitos? No, porque, normalmente, cuando oímos en boca de Jesús cosas que no nos gustan, siempre creemos que las dice por los demás o para personas que otras épocas. Jesús de Nazaret nos habla directamente a nosotros, todos los días, a todas las horas.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Presentamos esta breve e intensa plegaria del sacerdote, don Javier Leoz, para estos momentos finales de nuestra Eucaristía. Escuchemos con atención.

QUE NO SEA CRUEL CONTIGO, SEÑOR

Que no vuelva la espalda a tantos signos de tu presencia

Que no presente mil excusas para dejarme llevar por tu Palabra

Que no viva como si Tú no existieras

Que no camine dudando, una y otra vez, de si “esto es cosa tuya”

Que no sea cruel contigo, señor

No se cumpla mi voluntad, sino la tuya

No avance por mi camino, sino por tu senda

No descalifique a los que me rodean, sino que los comprenda

No trabaje para mi causa… sino siempre para Ti, para lo tuyo

contigo y contigo, con lo tuyo y para tu Reino.

Amén.


Exhortación de despedida

Jesús se entregó por todos. Hasta por sus enemigos, por aquellos que conspiraron para llevarle a la muerte y a una muerte en cruz. Eso nos ha enseñado la parábola de los viñadores asesinos…Jesús murió perdonándoles y el mundo pudo salvarse gracias a su Amor de Dios.