IV Domingo de Pascua
26 de abril de 2015

Moniciones


MONICIÓN DE ENTRADA

Sed todos bienvenidos a esta eucaristía del Cuarto Domingo de Pascua. Seguimos celebrando la resurrección del Señor Jesús, que eso es la Pascua. Jesús ha resucitado para salvarnos a todos. Hoy Jesús nos dice que Él es el Único Pastor de un único rebaño. Pero los cristianos, nuestros pecados de amor, nos han separado, para constituir, irresponsablemente, muchos rebaños que se comportan como fortalezas cerradas para los otros hermanos… Hemos de abrirnos a la unidad aunque nos cueste. Si somos humildes y perseveramos en la oración constante es seguro que Jesús Resucitado nos conducirá al único aprisco del único Rebaño. Por otro lado, en este Domingo Cuarto del Tiempo Pascual celebramos la Jornada Mundial por las Vocaciones y, en España, se une a esa celebración la también Jornada por las Vocaciones Nativas. La mies es mucha y los obreros siguen siendo pocos. Iniciemos con alegría, con gran júbilo, nuestra celebración para dar gracias a Dios por los muchos bienes recibidos en esta Pascua que sigue su marcha de paz, amor y bien…

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Pedro deja claro en la primera lectura –sacada del Libro de los Hechos de los Apóstoles-- que Jesús ama a la Iglesia universal, sin excluir a nadie. Por eso un buen seguidor de Cristo tiene que vivir en comunión de amor con los hermanos. Una vez más se nos presenta a Jesús como la piedra angular donde ha de cimentarse la salvación.

S.- El Salmo 117 es uno de los más bellos de todo el Salterio. Y guarda relación con lo que Pedro nos dice en la primera lectura. Jesús es la piedra angular. Este Salmo 117 se utilizaba en la procesión litúrgica de la fiesta judía de las Tiendas o de los Tabernáculos. Es un poema que refleja la especial acción de Dios por su pueblo.

2.- San Juan, en su Primera Carta –nuestra segunda lectura de hoy-- nos muestra cómo la condición de hijo de Dios es ofrecida gratuitamente a todo ser humano. Y lo dice con unas palabras muy hermosas: “Habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas”.

3.- El evangelio de San Juan nos recuerda hoy que la Iglesia no puede basarse en el poder sino en una vida interior que se traduzca en obras de amor, entrega y libertad. Esa vida de perfección es el camino hacia la puerta estrecha de la que nos habla el Señor. Pero sobre todo es un canto profético del propio Cristo para indicarnos que Él es el Único Pastor del único rebaño donde todos juntos debeos vivir en amor, esperanza y paz.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Como todas las semanas cerraremos nuestra Eucaristía –en estos momentos de paz y sosiego—con una bella plegaria escrita por el padre Javier Leoz.

 

¡CUANDO MÁS TE NECESITO, SEÑOR!

 

Te asomas, despertándome de mi letargo cristiano

y me pones en guardia frente a tantas cosas

que debilitan y distorsionan mi amistad contigo.

Cuando más ten necesito, Señor,

eres cayado en el que me apoyo para sujetarme

nunca caer y siempre levantarme.

Cuando, veo que mi nombre se pierde el abismo,

suena tu voz clara y nítida: ¡AMIGO!


Exhortación de despedida

Salgamos felices y contentos de la Eucaristía. Jesús se va a quedar con nosotros y como Buen Pastor nos guiará a verdes campos donde descansar. ¡Qué no nos preocupen los malos momentos de ahora, porque un día todo será felicidad en compañía del Buen Pastor!