IV Domingo del Tiempo Ordinario
1 de febrero de 2015

Moniciones


MONICIÓN DE ENTRADA

Sed todos bienvenidos a esta asamblea de hermanos que se aman en el Señor. La Eucaristía de hoy nos va a mostrar la realidad completa del Reino de Dios. Y es que Jesús nos enseñará como el mal y la enfermedad pueden ser doblegados. Jesús de Nazaret va a producir un profundo asombro entre los asistentes al culto de la sinagoga de Cafarnaún. Su autoridad está incluso por encima de su poder para expulsar demonios. Su autoridad se palpa por ser Rey de todo lo creado. Pero dicha autoridad no tiende al abuso, como la que ejercían, y ejercen ahora mismo, muchos. Su autoridad cura y devuelve la felicidad a los enfermos y oprimidos. Y hoy, entre nosotros, es Jesús nuestro apoyo y camino para conseguir la paz y la felicidad.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, que procede del capítulo 18 del Libro del Deuteronomio, Moisés anuncia la futura llegada, por decisión de Dios, de un gran profeta que, influido muy directamente, por el Padre hablará con sus palabras. Pero Moisés anuncia también que ese profeta tendrá el destino de otros hombres de Dios: la incomprensión y hasta la muerte.

S.- El Salmo 94 es uno de los muchos que reconocen en Dios el creador de todo. El salmista se asombra ante la magnificencia de la creación e irrumpe con un canto vibrante y lleno de esperanza. Pero también el autor del salmo 94 recuerda la obstinación del género humano ante la misericordia permanente del Señor. Y así evoca los episodios de Meribá y Masá cuando el pueblo se rebeló contra el camino marcado por Dios. Los salmos tienen siempre su traducción a nuestros tiempos y tampoco nosotros hemos de ser desagradecidos con un Padre que siempre es amoroso y tierno con sus criaturas.

2.- El párrafo que vamos a escuchar de la Primera Carta de San Pablo a los fieles de Corinto –que es nuestra segunda lectura de hoy—sólo se puede entender desde el contexto que escribía el Apóstol. Se esperaba la segunda venida del Señor y no parecía muy oportuno cambiar en esos tiempos de provisionalidad. De todos modos, no dejan de ser las palabras de Pablo un buen argumento para la doctrina del celibato eclesial. Eso no significa –de manera alguna—que el Apóstol de los gentiles sea contrario al matrimonio.

3.- La autoridad en la enseñanza de Jesús contrasta con la palabrería habitual de escribas y doctores acostumbrados a hablar mucho y a decir poco. En el Evangelio de Marcos que se proclama hoy se advierte la especial percepción de la gente sencilla que ve en Jesús de Nazaret una capacidad de enseñanza directa, fuerte y asequible. Por otro lado, el ejemplo puesto por el reconocimiento de esa misma autoridad por parte de los demonios pone en primer plano la existencia del demonio frente a la hay muy polémica tendencia que la niega. El Evangelio nos enseña a creer en la suprema autoridad de Jesús, nuestro maestro.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Una semana paz, el padre Leoz nos presenta esta oración para los momentos finales de nuestra Eucaristía. Escuchemos:

¡HABLA CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!

Pues bien lo sabes

que necesito una palabra salvadora

una fuerza que me reanime de mis males

una luz que me saque de mis noches

un mandato que se imponga y venza

sobre lo que me impide ser libre

para ponerme a tus pies y poder servirte.

 

¡HABLA CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!

Pues sabes que soy débil en el camino

y que otros dioses intentan

convertirse en dueños de mi destino

Amén.


Exhortación de despedida

Salgamos con la alegría de saber que hoy pude acontecer un clima personal de libertad y sanación si confiamos en Jesús de Nazaret.


 

MISA CON NIÑOS

Sección realizada por las catequistas de la Parroquia de San Francisco de El Altet, en Elche, Alicante, España, donde es párroco nuestro colaborador, don Pedro Juan Díaz Zaragoza.


MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días y bienvenidos a todos a esta celebración. En este domingo, Jesús nos quiere pedir que nos mostremos ante Él tal y como somos, con nuestros fallos, nuestras faltas, nuestros errores… Jesús nos recuerda que nos quiere profundamente aunque seamos torpes, aunque nos equivocamos, aunque cometamos errores, pero sobre todo, nos ama porque tenemos la capacidad de pedir perdón y perdonar. Y si sabemos mostrarnos ante él con el corazón abierto y arrepentido, nos mostrará el camino para ser mejores con todo su cariño.

Comenzamos cantando con alegría.


PETICIONES DE PERDÓN

• Por las veces que no sabemos reconocer nuestros errores y nuestras culpas. Señor ten piedad.

• Por las veces que queremos ser más que los demás, pasando por encima de ellos. Cristo ten piedad.

•Por las veces que nos creemos más importantes que los demás y por ello, los tratamos mal. Señor ten piedad.


MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

En la primera lectura vamos a escuchar a Moisés diciéndonos que para demostrar lo mucho que queremos a Dios, debemos comenzar por querer a nuestros amigos y compañeros tal y como Él lo haría; preocupándonos por ellos, por sus problemas y sus penas como lo haríamos por un hermano. Escuchamos atentamente.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA Y AL EVANGELIO

En la segunda lectura, Pablo nos dice que Dios nos quiere tanto, que nos quiere libres para decidir cuál es el camino por el que queremos seguirle. Y que va a estar contento y orgulloso de nosotros, siempre que lo hagamos de corazón y lo hagamos a Él participante privilegiado de nuestra vida.

En el evangelio, Jesús ayuda a un hombre que vivía con muchos problemas. Prestemos atención.


PETICIONES

1.- Por la Iglesia, para que sepa llegar a nuestros corazones, siendo ejemplo de dedicación preferente hacia los más débiles. Roguemos al Señor.

2. -Por todos nosotros, para que nos preocupemos menos por ser más importantes que los demás, y nos preocupemos más, de hacer a los demás más importantes para nosotros. Roguemos al Señor.

3.- Por los pobres, los enfermos, los pecadores, los perseguidos, los que alejamos de nosotros porque los consideramos peores que nosotros, para que sepamos ver que es a ellos a quienes Dios más ama y para los que tiene y nos pide más comprensión. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros, niños y niñas, para que sepamos mostrarnos ante Dios, nuestro Padre, tal y como somos, y con el corazón siempre limpio y transparente. Roguemos al Señor.