I Domingo de Adviento
30 de noviembre de 2014

Moniciones


LA CORONA DE ADVIENTO

La corona de Adviento es la fórmula más habitual y más sencilla de ir iniciando los domingos de Adviento. Y nuestras moniciones como, en otros años, irán reflejando ese hecho. La corona de Adviento tiene cuatro velas de colores diferentes y cada domingo de Adviento se enciende una. En el caso del primer domingo se encenderá la primera y las demás quedarán apagadas. Cuando lleguemos al segundo domingo de Adviento, antes de iniciarse la Eucaristía, ya estará encendida la vela del domingo anterior y, por tanto, se encenderá la segunda. Haremos lo mismo con la tercera y la cuarta. En caso de la tercera, iniciaremos la celebración con las dos velas anteriores ya encendidas y prenderemos la tercera. Para la cuarta, antes de comenzar ya estarán encendidas las tres y completaremos la corona con la cuarta vela encendida.

OTRAS POSIBILIDADES

Pueden presentarse, delante del altar, cuatro cirios grandes, también de colores, situados sobre una pequeña escalera que los sitúe a diferentes alturas. Esa escalera o estructura puede cubrirse con un paño del color morado típico del Adviento. La más baja será la del primer domingo y la más alta la correspondiente al cuarto. Se encenderán de la misma forma.

Otra fórmula interesante es colocar un “misterio”, un gran portal de Belén. Puede servir el que se vaya a destinar después al Nacimiento. Y se irán poniendo imágenes distintas de manera sucesiva. Al estar el portal vacío, la primera colocación puede ser la del pesebre –la cunita—vacía. Más adelante, en el segundo, se completa con los animales. El tercero con los pastores y San José. El cuarto colocar la imagen orante de la Virgen María manteniendo el pesebre vacío pues todavía no ha nacido el Señor.

El uso de las moniciones es parecido y similar a lo que se cita en el caso de las velas. Y en lugar de decir, por ejemplo, “al encender esta vela” pues se cambia por “al colocar esta figura de…”

 

BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO


El primer texto –la monición—es por si, en el primer domingo de Adviento, se hace una presentación y bendición solemne de la Corona de Adviento antes de la Eucaristía. A continuación viene la bendición propiamente dicha. Ambos son obra del Padre Leoz. Por otro lado, en la monición general de entrada de la Eucaristía hay alusión a la Corona.


MONICIÓN

Hermanos ¡Llama el Señor! ¡Nos llama, el Señor, en medio del desierto! A recuperar la alegría de la fe. Viene a nuestro encuentro, en cada circunstancia, para llenarnos de valor y de entereza, de audacia y de esperanza. ¿Seremos capaces de levantar las antenas de nuestra existencia para dejarnos guiar y llevar por El? ¡Vino, viene y vendrá el Señor! Para infundirnos ánimo y sacarnos de tantas fosas en las que nos hemos metido. ¡Necesitamos salvación! ¡Necesitamos a Jesucristo! ¡Bienvenido sea el adviento, tiempo de esperanza y días que nos adentran en los caminos de Dios! Vamos a bendecir la Corona de Adviento. Su color verde nos habla de la esperanza, de la vida que hemos de tener todos los creyentes que anhelamos la llegada del Salvador. Las lámparas, que en cada domingo iremos encendiendo, simbolizan la luz de Cristo que viene a nuestro encuentro y que se imponen sobre la oscuridad del mundo.

PRIMER DOMINGO (BENDICIÓN)

La tierra, Señor, se alegra estos días y tu Iglesia desborda de gozo

ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa,

para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia,

del dolor, apatío y del pecado.

 

Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona

con ramos y la ha adornado con cirios.

 

Ahora, pues, que comenzamos el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,

te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día

el esplendor de esta corona con nuevas luces,

nos ilumines a nosotros con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo,

iluminará todas las oscuridades.

 

--Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

(Se acerca una persona y enciende el primer cirio)

Canto: ¡Ven, ven Señor no tardes! (U otro canto apropiado)

 

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta Eucaristía. Con el acto de encender esta primera vela iniciamos el Tiempo de Adviento y con ello el nuevo año Litúrgico, dentro del Ciclo B. ¡Qué la luz de Cristo nos ilumine a todos! Y en este tiempo en el que todos instalamos alarmas para defender nuestras propiedades, la Palabra de Dios nos dice: “vigilad, no os durmáis, estad en vela”. Y es que mientras custodiamos las cosas materiales, descuidamos las riquezas verdaderas de nuestra vida y en lugar de liberarnos nos sentimos esclavizados.

 

Nota importante.- El Pregón de Adviento puede proclamarse en los primeros momentos de la Eucaristía de ese Primer Domingo, tal como se hace en el Pregón de Pascua de la Vigilia Pascual. Pero también puede organizarse una proclamación solemne, y separado, en algún momento de las primeras horas del Adviento. En la mañana del sábado por ejemplo. Es una sugerencia…


PREGÓN DE ADVIENTO

¡PREPARATE, QUE DIOS VIENE A TU ENCUENTRO!

Por Javier Leoz

¡Vigilad!

Sí; vigilemos. ¿Por qué?

Porque necesitamos de una palabra de aliento. Porque, el mundo, este mundo que tocamos con las yemas de nuestras manos; que amamos y que a la vez odiamos; este mundo tan necesitado de paz, como tan lleno de contiendas necesita de buenos vigilantes.

Hombres y mujeres que, más allá del día a día, entre los rascacielos del puro y duro sensacionalismo o materialismo, levanten su cabeza y esperen.

Sí; esperen a un Dios que viene a salvarnos.

¿Salvarnos? ¿Salvarnos de qué?

De mucho, amigos, de mucho.

Hay muchas cosas y acontecimientos que atragantan nuestra felicidad.

Vemos que este “gran castillo del bienestar que nos hemos montado”

se tambalea y nos produce ansiedad, corrupción, mentiras e inestabilidad

Dios que sale a nuestro encuentro

Dios que, en la Navidad, se hará pequeño

mientras que el hombre se empeña en hacerse grande.

Dios que, en Jesús, se dejará abrazar, amar, tocar, besar, adorar.

¡Bienvenido, Adviento!

Entra por las ventanas y balcones de nuestros corazones.

Vivamos, amigos, este tiempo de esperanza; semanas de espera y horas de tensión.

¡Que va a venir el Señor!

No podemos bajar la guardia; no podemos bajarnos del torreón de nuestra fe por el simple hecho de que nos digan que, en el llano, se vive mejor sin Dios.

Adviento. Lo necesitamos. ¡Qué déficit de esperanza el nuestro!

Viene el Señor, porque nos ve vacíos.

Cuántas estrellas que iluminan las calles y, los que las han puesto,

no saben ni por qué ni por quién.

Adviento. ¡Bienvenido seas!

¡Qué ganas tenemos de un Niño

que nos reúna en torno a la mesa

y nos haga pensar que, el mundo, aún tiene solución!

Adviento. Es el Señor, que llega.

Prepárate…es Dios quien llega en persona.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, del profeta Isaías, se anuncia una gran novedad al pueblo judío, ya cinco siglos antes del nacimiento de Cristo. La paternidad de Abrahán no es la única ni, por supuesto, la más importante: el profeta anuncia la paternidad de Dios para todos los hombres. Y es algo revolucionario porque el pueblo judío, apartado de la cercanía del Padre, veía a Dios como alguien poderoso, justiciero y por tanto lejano. Isaías les ofrece una información muy notable que sería completada con creces por Jesús de Nazaret.

S.- El salmo 79 debió de ser compuesto en los tiempos de la persecución del Rey Antíoco, en los años 168-165 antes de Cristo. Y se pide que en los tiempos difíciles el Dios generoso y amante de sus criaturas dirija su mirada hacia la viña que el mismo plantó. Desde luego, estamos viviendo tiempos difíciles en los que el pueblo de Dios es hostigado y al que se le niegan muchas de las libertades a las tiene derecho.

2.- Pablo de Tarso, en su segunda carta a los Corintios –que es nuestra lectura segunda de hoy—nos dice claramente que la esperanza no es una cuestión de nuestra exclusiva cosecha: nos ha sido mostrada por Jesús y es su Vida, Muerte y Resurrección las que nos muestran el camino. Vivimos en Él y con Él, y de ahí nace y crece nuestra esperanza.

3.- El evangelio de hoy tiene continuidad con el que leíamos el domingo pasado en la Solemnidad de Cristo Rey. Es la espera vigilante. No sabemos el momento que va a llegar el Señor, pero sabemos que va a llegar. No es una promesa sin contenido. Y esa espera es la que nos da ánimos para seguir y para ocuparnos de nuestros trabajos y obligaciones cotidianas. No viene el Señor para darnos todo hecho. Viene a pedirnos a colaborar con Él para todos nos salvemos y seamos felices.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

En este día tan especial como lo es el Primer Domingo de Adviento Javier Leoz nos ha preparado esta plegaria sobre la esperanza en torno al Niño que va a venir.

ME LO DIJERON, SEÑOR

Que no hay fuerza que venga de lo alto

que todo lo que somos y tenemos

es fruto del azar o de la pura casualidad.

Pero, cada día que pasa,

siento que algo va a ocurrir;

que Alguien tiene que echar una mano

que Alguien tiene que intervenir

para que, la tierra, no sea un brasero de cenizas.

 

Me lo dijeron, señor

Por ello mismo, porque espero en Ti, Señor

¡Ven! ¡Ven y sálvanos!

Y, a este mundo –roto, gélido y vehemente-

regálanos un poco de esperanza y de ilusión

 con tu llegada en Belén.

Amén.


Exhortación de despedida

Salimos del templo hoy con la esperanza de que cuando venga el Niño Dios todos seremos mejores. Pues, cada vez que celebramos el Nacimiento de nuestro Redentor, algo que se purifica en nosotros. El Niño de Belén nos vuelve niños. Velamos esperando y esperamos velando.


 

MISA CON NIÑOS

Sección realizada por las catequistas de la Parroquia de San Francisco de El Altet, en Elche, Alicante, España, donde es párroco nuestro colaborador, don Pedro Juan Díaz Zaragoza.


MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos niños y niñas; queridas familias. Hoy comienza el Adviento, tiempo de preparación a la Navidad. Durante los cuatro domingos de Adviento, la liturgia de cada domingo nos irá preparando para recibir a Jesús en Navidad. El Adviento es una invitación a esperar con alegría el nacimiento de Jesús; el Adviento es una llamada a vivir con ilusión la fe en Jesús. Cuatro domingos de preparación y espera, simbolizados en cuatro velas, que iremos encendiendo en la corona que hoy inauguramos. Hoy encendemos la primera.

Estas velas y su luz nos preparan para recibir una vida que va a nacer en Belén. El Evangelio nos dice que estas luces nos tienen que ayudar a estar en vela, despiertos, para que nazca algo bueno en nuestro corazón.

Comencemos con alegría y cantando.


PETICIONES DE PERDÓN

1. Por no recordar que Tú eres el centro y la razón de ser de estas fiestas que próximamente celebraremos. SEÑOR TEN PIEDAD.

2. Por las veces que olvidamos a los menos favorecidos y no compartimos nuestros bienes con ellos. CRISTO TEN PIEDAD.

3. Por las veces en que solo pensamos en lo que queremos y no en lo que debemos dar a los demás. SEÑOR TEN PIEDAD


MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

La primera lectura nos presenta a Isaías, que habla de Dios con mucha esperanza, como un padre en quien podemos confiar siempre. Vamos a prestar mucha atención a la lectura y después contestaremos con el Salmo.


MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA Y EVANGELIO

En la segunda lectura, San Pablo da gracias porque Jesús va a venir y nos va a regalar todos sus dones y talentos para que podamos hacer el bien a los demás, como Él lo hizo.

En el Evangelio, Jesús nos dice que no nos durmamos, que la Navidad está muy cerca y que hemos de estar “en vela”, despiertos y muy atentos. Escuchemos.


PETICIONES

1. Por la Iglesia, para que sea un signo de esperanza en este tiempo de adviento, y nos muestre siempre el rostro amoroso de Jesús. Roguemos al Señor.

2. Por nuestros gobernantes y dirigentes, para que se dejen llevar por el espíritu de justicia y amor que Jesús nos enseña en el Evangelio. Roguemos al Señor.

3. Por nuestra parroquia, por sus grupos, por los niños, los jóvenes y los adultos, para que nos preparemos con alegría y esperanza al nacimiento de Jesús. Roguemos al Señor.

4. Por todas las familias de nuestro pueblo, especialmente por las que pasan por momentos difíciles por la crisis económica o por la enfermedad, para que les ayudemos en todo lo que podamos. Roguemos al Señor.

5. Por nosotros, niños y niñas de todo el mundo, para que sepamos prepararnos bien para el nacimiento de Jesús y seamos testigos de su amor por todas las personas. Roguemos al Señor.


OFRENDAS

• Te ofrecemos Señor el vino y el pan, para que no olvidemos que Tú siempre estás con nosotros, que no nos olvidas, que somos muy importantes para Ti.

• Te ofrecemos Señor las ofrendas de nuestro grupo para la campaña de navidad que estamos haciendo en la parroquia, como símbolo de que navidad es compartir con quienes más lo necesitan, y de que nosotros nos vamos a comprometer a hacerlo.