Descansar en la casa de Betania junto a Jesús, es saborear ese momento Único y privilegiado que te inunda de paz el corazón. Cuántas veces nos hemos planteado lo que nosotros hubiéramos hecho si nos hubiera tocado vivir en tiempo de Jesús; tenemos la seguridad que hubiésemos acudido a todos los lugares donde El descansaba. Pero no hemos caído en la cuenta que esto no es cosa del pasado sino del presente. Esto se repite hoy. Por eso quiero invitarte con esta página a que me acompañes para marchar hacia Betania. Jesús descansa allí, en Betania, con sus amigos se trata de irnos a encontrar con Él; todos estamos invitados.

Edición Especial Verano 2016

GRUPOS BETANIA DE ORACIÓN Y ACCIÓN
**Textos para los trabajos de liturgia


EXHORTACIÓN PARA ESTA EDICIÓN ESPECIAL

La especial naturaleza del número especial de Agosto hace que cambiemos esta página. Los textos de las misas –lecturas, moniciones, oración de los fieles, etc. —se pueden encontrar en las páginas generales de Betania. Aquí hemos mantenido lo específico de esta sección y que son los breves comentarios homiléticos de David Llena y las preguntas para la meditación semanal del Editor, Ángel Gómez Escorial.


LA REUNIÓN LITURGICA

ORACIÓN DE ENTRADA.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.


DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

7 DE AGOSTO DE 2016


PERSEVERANCIA EN LA FE

Por David Llena

El tema de las lecturas de hoy es la perseverancia en la fe. Como sucede en la primera lectura, el pueblo ya tenía noticias de la noche de la liberación, pero no todos estaban preparados. Solo el pueblo Elegido, caminó sin trabas hacia la liberación. Nuestra liberación, no solo está anunciada, sino consumada, pero los avatares de este mundo nos pueden distraer de este fin. El evangelio de hoy es una alerta a revisar nuestro proceder. Hagámoslo.

 

Las preguntas del Editor, Ángel Gómez Escorial

1.- ¿Tenemos esperanza? ¿Esperemos en el Señor Jesús? ¿O vivimos pendientes de nuestro dinero y del efecto negativo y diferenciador que nos producen las riquezas de otros?

2.- ¿Ajustamos nuestra vida en la espera de Jesús? ¿Sabemos tener nuestra lámpara dispuesta y la alcuza llena de buen aceite?

3.- Esta tercera pregunta la hacíamos la semana pasada, pero podemos reproducirla para hoy: ¿Somos capaces de ir por la vida sin alforja, sin talega, sin dinero, incluso sin sandalias, porque hemos dado nuestros zapatos a un hermano necesitado?

4.- Se habla mucho ahora de liberación. Pero la auténtica liberación llega cuando rompemos las cadenas de los intereses y de las riquezas. Y esa es la liberación que ofreció Dios Padre al pueblo judío: salir del confort de Egipto y buscar en el desierto la auténtica meta.

5.- Hoy existen nuevas tendencias que llevan a la paganización y a la lejanía de Dios. Pero Abrahán que era pagano supo escuchar a Dios y tuvo el apoyo de Dios. No nos dejemos engañar por teorías viejas que se presentan como nuevas.


DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

14 DE AGOSTO DE 2016


LA ORACIÓN ES LA CLAVE

Por David Llena

La misma disyuntiva que presenta el Evangelio entre los miembros de una familia, se presenta en nuestro corazón que quiere seguir a Cristo y nuestro egoísmo que se deja querer. Y esa lucha es permanente, como muestra la primera lectura unos quieren acabar con el siervo de Dios y otros luchan para sostenerlo. La oración es la clave para que el Padre nos ayude en esta lucha que se plantea cada día de nuestra vida, El fuego de Cristo o la tibieza del mundo.

 

Las preguntas del Editor, Ángel Gómez Escorial

1.- Cristo dice que ha venido a traer fuego al mundo y ojalá ya estuviera ardiendo. Es, sin duda, un alegato contra los perezosos, contra los que se acomodan a todo. ¿Somos nosotros así? Reflexionemos.

2.- En medio del verano –bueno, donde sea verano—tal vez tengamos más tiempo para meditar sobre las exigencias de nuestra fe y la valentía pare defender nuestros principios, pero hacerlo con decisión pero jamás sin avasallar: hay que respetar al contrario, al adversario. Paz y amor son la divisa del cristianismo.

3.- Pero sabemos igualmente que Dios no nos abandonará jamás en nuestras luchas y por eso hemos de tener siempre el ánimo abierto.


DOMINGO DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

15 DE AGOSTO 2016


GLORIFIQUEMOS A NUESTRA MADRE

Por David Llena

Es el día de la Virgen, es el día de nuestra victoria anticipada en nuestra Madre. Así como ella, siguiendo los planes de Dios supo llevar una vida sencilla y fundamental en nuestra salvación, también nosotros debemos, desde nuestra realidad, vivir según los planes de Dios. Es un día para glorificar a nuestra Madre, para alegrarnos y para que nos miremos en ella como el ejemplo a seguir. El cielo nos espera y ella nos llama.

 

Las preguntas del Editor, Ángel Gómez Escorial

1.- La Asunción de la Virgen María es una verdad, no una opinión histórica. La Iglesia así lo mantiene y nosotros hemos de meditar sobre esa realidad gozosa. ¿Lo hacemos?

2.- El Magnificat –el canto de la Virgen—es un texto muy hermoso y verdaderamente revolucionario. ¿Lo hemos leído o releído hasta comprender en profundidad su mensaje? El poderoso, Dios, ayuda a los pobres y despide vacíos a los ricos ¿Entendemos esas palabras de Maria? Pues si no es así deberíamos saber cual es la opción de su hijo Jesús por los pobres.

3.- ¿Acudimos confiados a nuestra Madre María? ¿Sabemos rezar y rogar con ella? ¿O se nos olvida el especial papel de la Virgen como intercesora de todas nuestras necesidades? Y es que para rezar con Maria hay que volverse muy niños, muy niños.


DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

21 DE AGOSTO DE 2016


ESPERAMOS LA VENIDA DEL SEÑOR

Por David Llena

Vuelve el Señor a llamar nuestra atención sobre la última venida. Es momento de verano, de relax, pero nuestra vida de fe no puede relajarse. Debemos valorar el esfuerzo, el buscar la puerta estrecha que lleva a la Casa del Padre. Cuando venga el Señor a reunir a su pueblo, quizá nos llevemos alguna sorpresa. Estemos pues, atentos y no nos relajemos en nuestra vida de piedad.

 

Las preguntas del Editor, Ángel Gómez Escorial

1.- Las lecturas de este domingo nos plantean un hecho muy importante que, a veces, evitamos. Y es nuestro comportamiento personal y comunitario para ser reconocidos por Jesús como amigos suyos. Es cierto que la “puerta estrecha” es muy difícil, porque en estos tiempos hay muchas facilidades para encontrar puertas anchas. Pero el yugo de Jesús de Nazaret es suave y su carga ligera. Pensemos en esto.

2.- Hay en el conjunto de las lecturas de hoy un acto de envío: un encargo de la misión que tenemos que realizar y que no es otra que llevar la Palabra de Dios a todos los hermanos y hermanas que no la conocen o la olvidaron. La reflexión no puede ser otra que la realidad de ese cumplimiento. ¿Trabajamos por el Reino o por nuestra conveniencia? ¿Seriamos capaces de hacer base fundamental de nuestra vida ese sentido de la misión? Y no se trata de dejarlo todo o de abandonar todo, no. Se trata de atemperar toda nuestra vida a ese fin fundamental.

3.- La Carta a los Hebreos nos habla de que Dios puede corregirnos. Y eso nos molesta. ¿Lo hacemos todo tan bien que no necesitamos que nos corrijan? Soberbia sobre soberbia y vanidad sobre vanidad. Si meditamos un poco con objetividad –ni siquiera con humildad—nos daremos cuenta que, casi, “vamos de mal en peor”, que la rutina nos convierte en tibios y que tenemos los ojos más abiertos para admirar lo que nada tiene que ver con nuestra condición de cristianos, que nuestro camino para pasar por la “puerta estrecha”. Es, asimismo, una buena idea para meditar hoy.

4.- El aleluya que cantamos hoy –“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, dice el Señor, nadie va al Padre sino por mí”—es la base de nuestra creencia cristiana y a su contemplación deberíamos dedicar un buen rato de nuestra meditación. Jesús en estas breves palabras del evangelio de San Juan nos lo enseña todo. Tengámoslo en cuenta.

5.- Y en nuestro interior, en esos momentos de intimidad, con Jesús, con el Padre, con el Espíritu, debemos reflexionar sobre algo terrible que nos dice hoy el Maestro: la posibilidad que un día no nos reconozca. Terrible, ¿no?


DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

28 DE AGOSTO DE 2016


LA VICTORIA ES LA DE NUESTRO DIOS

Por David Llena

La humildad, es la puerta estrecha que nos presentaba el domingo Cristo en el evangelio. Dios elige a los humildes, en ellos pone su confianza y su favor. En este mes también hemos contemplado el triunfo de María, humilde esclava del Señor. No busquemos pues los primeros puestos, porque nuestra victoria es la de nuestro Dios. A ella estamos llamados y solo los humildes serán capaces de experimentarla.

 

Las Preguntas del Editor, Ángel Gómez Escorial

1.- La parábola que nos propone Jesús este domingo parece “diseñada” especialmente para nosotros, los que estamos metidos en los grupos de liturgia o en los movimientos apostólicos. ¿A que es verdad que nos gusta que nos pongan en los primeros puestos y cuando nos relegan “a la parte de atrás” sufrimos mucho? Nuestra misión es servir sin que apenas se note, ¿lo hacemos?

2.- ¿A que es cierto que cuando leemos miramos a la Asamblea y nuestro corazón se llena de júbilo porque todos nos miran? ¿Nos sentimos importantes y admirados? No debe ser así. La Palabra es de Dios, no nuestra. Nosotros somos unos débiles instrumentos que la proclamamos. Y, casi seguro, que lo hacemos mal, que no leemos bien. Deberíamos tender a hacer mejor nuestro trabajo antes de llenarnos de vanidad por él. La Palabra no es nuestra, es de Dios.

3.- El fragmento de la Carta a los Hebreos que leemos hoy tiene una enseñanza mayúscula. Los prodigios de Dios ya no se producen con la aparatosidad que nos narra el Antiguo Testamento. Las maravillas de Dios nos llegan dentro de la Nueva Alianza que nos propone Jesús de Nazaret en humildad y en sencillez.

4.- Si hemos vuelto de vacaciones convendrá que comencemos a trabajar para que nuestro nuevo curso sea mejor que el anterior. Y si no hemos regresado conviene que pensemos en que deberíamos de hacer para servir mejor a nuestros hermanos.

5.- Nuestra excesiva vanidad nos puede acarrear –ya nos lo dice el Señor—que nadie nos reconozca y que nos ignore para enviarnos al “el último puesto”. ¿No es mejor que nos emplacemos en los últimos lugares, esperando sólo la voluntad de Dios?