La Asunción de la Virgen María
15 de agosto de 2005
Misa del Día

MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy hermanos iniciamos aquí y ahora una gran fiesta. Nuestra Asamblea Litúrgica va a celebrar la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Y ello porque tenemos la certeza de que Nuestra Señora está en cuerpo y alma, en los cielos. Nuestro amor y nuestra Fe, así nos lo muestran. Iniciemos, pues, con gran alegría esta fiesta universal dedicada a Santa María Virgen.


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La profunda belleza del libro del Apocalipsis nos va a presentar, en la primera lectura, la lucha entre la mujer, coronada de estrellas, y el dragón. La escena está plena de simbolismos respecto al papel corredentor de la Virgen María.

S.- El salmo 44 da un punto de unión notable: la tradición del antiguo testamento con la novedad del Evangelio: la enjoyada con oro de Ofir es la reina del pueblo judío. Así la tradición veterotestamentaria se ve reflejada en María, hija de Israel.

2.- En la segunda lectura, Pablo de Tarso nos dice por medio de su carta primera a los Corintios de la victoria final de Jesús con la derrota del último enemigo del Reino: la muerte.

3.- El Evangelio de Lucas nos muestra la Visitación de la Virgen a su prima Isabel y nos permite escuchar la oración de María: el Magnificat. Todo el texto es bellísimo y lleno de mensajes. Maria acude presurosa a visitar a su prima Isabel y ahí aparece la acción del Espíritu Santo que inunda la escena. Escuchemos con gozo.

 

Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

Esta preciosa oración es de los primeros tiempos de la Iglesia. Fue escrita por San Efrén de Siria en el Siglo IV. San Efrén fue designado Doctor de la Iglesia por su sabiduría y amor a Dios y a al prójimo


ORACIÓN DE SAN EFRÉN DE SIRIA

Mi santísima Señora, Madre de Dios, llena de gracia,

tú eres la gloria de nuestra naturaleza,

el canal de todos los bienes,

la reina de todas las cosas después de la Trinidad...,

la mediadora del mundo después del Mediador;

tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo,

la llave que nos abre las puertas del paraíso,

nuestra abogada, nuestra mediadora.

 

Mira mi fe, mira mis piadosos anhelos

y acuérdate de tu misericordia y de tu poder.

Madre de Aquel que es el único misericordioso y bueno,

acoge mi alma en mi miseria

y, por tu mediación, hazla digna de estar un día

a la diestra de tu único Hijo.


EXHORTACIÓN DE DESPEDIDA

Salgamos, hoy, felices a la calle, a celebrar la gran fiesta de María, en la que conmemoramos su Asunción en cuerpo y alma a los Cielos. Y además sabemos que Ella permanece junto a nosotros –en cercanía amorosa a su Hijo Jesús—para ayudarnos a ser felices en esta vida y merecer la del tiempo futuro.