La Sagrada Familia: Jesús, María y José
30 de diciembre de 2005

MONICIÓN DE ENTRADA

Si ha habido un momento de la historia, en que los hombres añoren un hogar cálido y feliz, es este que nos ha tocado vivir a nosotros. Hoy, en un mundo, donde los hombres y las mujeres trabajan fuera de casa, donde la empresa sólo se mide por la productividad, donde a la gente se la valora por lo que tiene; se añora más que nunca una familia donde te escuchen, te quieran por lo que eres, te amen desde la gratuidad. Y, por supuesto, la familia donde esto se vivió por excelencia es la familia de Nazaret. Vamos a acercarnos a ella y a tomarla como ejemplo, para poder imitarla.Si hubiera que buscar un pilar donde se apoyase la familia éste sería la fe. Si hubiera que buscar un medicamento para tanto desencanto, tanta indiferencia y tanta deslealtad, sería el perdón. Si hubiera que buscar un cimiento para consolidarla, lo encontraríamos en el diálogo y la escucha. Todos estos valores los tenemos en nuestras manos, pero nos da miedo que nos cuestionen, nos exijan y nos comprometan. Difícil vivir lo que la palabra de Dios nos dice en la segunda lectura si decidimos trivializar el amor. Si nos esforzamos por vivir de esta manera la paz de Cristo habitará en nuestros corazones.


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura vamos a leer un texto del Libro del Eclesiástico. El autor sabio del Antiguo Testamento nos da enseñanzas firmes para que nuestras familias funcionen en el amor y en la esperanza.

S.- El Salmo 127 es un canto constante de bendición del hombre justo al Señor Dios. Pero a su vez esa bendición vuelve hacia los fieles convertida en apoyo de Dios al camino de quienes en Él confían. Y ese entrelazamiento de Dios con quienes se entregan a Él constituye esa doble corriente de amor y de ternura. Es la enseñanza que hoy a nosotros debe traernos el salmo que vamos a proclamar.

2.- San Pablo en la segunda lectura, sacada de la Carta a los Colosenses, nos da el esquema de vida que hará que todo lo deseable para nosotros sea realidad: “que vuestra vida la presida la misericordia, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el perdón… y así la paz de Dios habitará en vuestros corazones.

3.- El Evangelio de San Lucas nos va a referir la presentación del Niño Jesús en el Templo. Y en el prodigioso relato de Lucas escucharemos las profecías de Simeón y de Ana sobre el futuro del Niño. La oración de Simeón, el “Nunc Dimitis” es uno de los grandes himnos litúrgicos del pueblo de Dios. Lo que anuncian las profecías es cuestión de familia. es la vida de Jesús, y de María, y de José.

Lectura de Postcomunión

VER A DIOS

 

Ver a Dios en la criatura,

ver a Dios hecho mortal,

ver en humano portal

la celestial hermosura.

¡Gran merced y gran ventura

a quien verlo mereció!

¿Quién lo viera fuera yo

 

Ver llorar a la alegría,

ver tan pobre a la riqueza,

ver tan baja a la grandeza

y ver que Dios lo quería.

¡Gran merced fue aquel día

la que el hombre recibió!

¡Quién lo viera fuera yo!

 

Poner paz en tanta guerra,

calor donde hay tanto frío,

ser de todos lo que es mío,

plantar un cielo en la tierra.

¡Qué misión de escalofrío

la que Dios nos confió!

¡Quién lo hiciera y fuera yo!

Amen.

(Diurnal. Himno de Laudes)


Exhortación de despedida

Apretémonos hoy muy especialmente con nuestros familiares, que el calor de nuestra familia llegue a lo más profundo de nuestro ser. Pero no olvidemos que todos los hombres y mujeres del mundo somos una familia, porque somos hermanos, como Jesús nos dijo. Pero apretémonos también a laFamilia de Nazaret: a Jesús, María y José. Ellos son nuestros amigos y nuestro ideal.