1.- EL PAPA SORPRESA Presentamos en la sección “El Libro de la Semana” un libro del sacerdote y periodista, Jesús Infiesta, sobre Benedicto XVI. El mensaje fundamental de la obra es que el Papa Ratzinger ha producido sorpresa entre quienes supusieron unas actitudes de su pontificado basadas en el estereotipo de que sobre su persona y respecto su actividad se habían hecho muchos durante los largos años de vida eclesial. No era, claro está, el “panzercardenal” No se trata en este breve editorial de suplantar la reseña del libro en cuestión. Para nada. Pero si hemos aprovechado esa ocasión para decir algo que ya se nos ocurrió con respecto a la visita de Benedicto XVI a Valencia. El Papa –y, desde luego, dijo todo lo que tenía que decir—enfrió las expectativas de quienes esperaban que tomara parte en la “pelea” que se desarrolla aquí en España entre Gobierno y obispos, algunos, claro. E hizo bien. Instó a la concordia y eso es lo que hay que tener en cuenta. La realidad respecto a esas diferencias entre Gobierno e Iglesia es que el primero ha tenido todo menos delicadeza a la hora de tratar los problemas que rodean las relaciones entre las dos instancias. En su deseo de que cambie el marco de relaciones entre Iglesia y Estado ha comenzado la casa por el tejado, argumentando muchas cosas que no responden a la verdad y siendo sospechoso de mala intención. Y, entre ellas, el continuo mensaje sobre los supuestos y presuntos privilegios de la Iglesia española. Eso no es así. Pero, asimismo, algunos obispos han tomado posturas que se acercan tanto, pero que tanto, a las tesis del principal partido de la oposición que, obviamente, parecen excesivas y poco apropiadas. Ya ha dicho el Arzobispo de Pamplona, don Fernando Sebastián, que hay que evitar “una democracia que valga solo para un partido y sus amigos, dejando fuera a media España" Sería deseable que el Gobierno abandonara posiciones de tópico y falaz anticlericalismo y que algunos prelados españoles no dieran –ni por asomo—la impresión de que prefieren un Gobierno a otro. Porque tampoco el Gobierno de José María Aznar ayudo especialmente a la Iglesia española. La cautela y el sentido común son los mejores ingredientes de la sabiduría episcopal, junto a su derecho inalienable de decir la verdad. Y, por supuesto, la defensa a ultranza de la Palabra de Jesús de Nazaret, sin cargar más peso a un platillo de la balanza que a otro. Ha sido Benedicto XVI quien ha dado la pauta. Huelgan los enfrentamientos excesivos y los circos mediáticos.
2.- LAS FIESTAS DE SANTA MARIA Dentro del espacio de tiempo de la vigencia de la presente edición de Betania, tenemos dos conmemoraciones dedicadas a la Santísima Virgen. El viernes, día 8, la Iglesia celebra la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. El lunes, 11 de Septiembre, Venezuela celebra la fiesta Nuestra Señora de Coromoto y el martes, día 12, la memoria libre del Santo Nombre de María. La fiesta de la Natividad de la Santísima Maria Virgen, tiene su origen en Oriente y comenzó a celebrarse nada menos que el siglo V. En esas fechas se dedicó una basílica en Jerusalén en el lugar donde la tradición marcaba que había nacido Maria. La fiesta pasó a Occidente, a la Iglesia romana, también muy pronto y desde tiempo inmemorial, asimismo, se celebra en España, siendo fiesta grande en muchas poblaciones españolas. También en esta fecha se aplican fiestas a diferentes –y muy numerosas-- advocaciones de Maria que, son solemnidades en asimismo, innumerables lugares de la península ibérica. Julia Merodio ha dedicado, esta semana, su taller de oración a esta fiesta y nos parece que su artículo es una ayuda preciosa para mejor celebrar ese día. El santuario de Nuestra Señora de Coromoto es un centro de espiritualidad en Venezuela con grandes peregrinaciones. Narra la leyenda la aparición de María Santísima a un cacique indígena, Cospes de Guanare y a su esposa, invitándoles a que se convirtieran y se bautizaran. Esto ocurría en 1651. La memoria al Santo Nombre de Maria tiene también una gran tradición litúrgica y de ningún modo se le puede considerar una fiesta menor. Decir, asimismo, que este editorial quiere hacer notar como el calendario litúrgico está lleno de recuerdos as Santa María Virgen y que suele ser el mes de septiembre un periodo pleno de ellas. Y responden, en su más alto grado, a la enorme religiosidad popular que hay en torno a la figura de la Madre de Jesús. Nos ha parecido útil –y necesario—reflejar estas aquí en Betania y a modo de editorial. Digamos para terminar que las tres fiestas se sitúan en la semana de permanencia en Red de la presente edición. En otras fechas hay muchas más muestras de devoción y cariño a Santa Maria.
3.- MILLÓN Y MEDIO DE ENTRADAS En estos días el contador de entradas de Betania ha superado el millón y medio de entradas. Fue en agosto del año pasado cuando se llegaba al millón y la cuenta comenzaba a contar desde 1 de diciembre de 1998. Pero en un solo año hemos sumado medio millón más, cuando antes tuvimos que esperar casi ocho años para llegar al millón. En fin… Este fin de semana pasado volvimos al nivel de entradas habitual y así el sábado se superaba las dos mil visitas. En el mes de agosto, con la edición especial sin cambios durante un mes, las entradas de los sábados estuvieron entre las 1.800 y las 1.700, que tampoco está mal, pues se supone que algunos lectores aprovecharían la larga presencia en la red de dicha edición de verano para bajarse desde el principio todo lo que necesitaban. Agradecemos a los lectores su confianza en nuestra página.
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