Formularios Fijos de Misas, Liturgias y Bendiciones


Despues de varios meses sin modificar la página incluimos un formulario creado por nuestra colaboradora, Julia Merodio, y destinado a celebrar una liturgia, sin la presencia del sacerdote, cosa que es muy frecuente en Iberoamérica. Se ha añadido una celebración sobre el Miércoles de Ceniza. Asimismo, incluimos una serie de bendiciones, remitidas por don Antonio Latorre Mainar, que quedará aqui para su uso general por los lectores. Agredecemos ambas aportaciones y esperamos que podamos ir incluyendo más. Tras las nuevas aportaciones aperecen los formularios de las misas.

Betania va consolidando esta nueva sección muy demandada a lo largo de los años por los lectores. Se irán incluyendo formularios de misas de uso habitual. Por ejemplo empezamos con los formularios de la Misa para la celebración del Matrimonio. Las partes de la misma se consignan por momento litúrgico de la celebración. Es decir, primero el rito del Matrimonio. Después una selección de salmos. A continuación las lecturas del Antiguo Testamento. Le siguen los salmos, las epístolas, las cartas de San Pablo, los textos escogidos del Evangelio adecuados para la celebración del matrimonio y finalmente la oración de los fieles. Estos textos nos han sido facilitados, especialmente para Betania, por el joven sacerdote agustino, Celso García OSA, a quien le agradecemos muy sinceramente su aportación. Hemos añadido a la Misa de Matrimonio unas homilías y unos preciosos textos para leer al final de la ceremonia. Esta aportación es del sacerdote vasco, Pablo Lejárcegui. En breve, daremos varias homilias más y textos finales. También son aportación de Pablo Lejárcegui los textos siguientes de las Misas de Exequias, que, a su vez, iremos ampliando semana tras semana. Hay, al final, hay varios textos de prefacios para misas de difuntos.


LITURGIA DE LA PALABRA

Por Julia Merodio

• Canción de entrada.-

• Presentación.

Tenemos que ser conscientes de que en muchos sitios la gente no está acostumbrada a estas celebraciones y espera que vaya un sacerdote a celebrar el acto litúrgico. Es, por tanto, una deferencia informarles de lo que se va a hacer y explicarles el por qué de esta ceremonia.

Antes de empezar la celebración es bueno preguntar a la gente si ha habido alguna cosa especial por la que podamos orar, (una muerte, un problema cercano, algo significativo…)

RITO DE ENTRADA: OraciÓn

Después del rito de entrada, debemos decir a la gente lo que significa el que Dios nos haya invitado al Banquete Eucarístico y reconocer que no somos dignos de ello por lo que decimos:

• Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligidos. Señor, ten piedad.

• Tú, que has venido a llamar a los pecadores. Cristo, ten piedad.

• Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. Señor ten piedad.

por si alguien quiere tomarlo de base para confeccionar otros nuevos)

EXAMEN.

**También puede presentarse, en alguna celebración especial, otra opción como sería hacer un examen en el momento del perdón: (Pongo un ejemplo

Cuando el hombre se encuentra delante de Dios lo primero que experimenta es su pequeñez, su necesidad, su pobreza.

Pidamos la gracia de sentirnos pecadores salvados por la gran misericordia de Dios y dispongámonos a cuestionar un poco nuestra vida.

 JESÚS ME DICE QUE LA MIES ES ABUNDANTE Y ME LLAMA A TRABAJAR CON ÉL.

• ¿Escucho su llamada? ¿O procuro escuchar otras voces más sugerentes para mí?

• ¿Aporto algo de lo que tengo, o espero que den los demás, instalándome en la comodidad?

• ¿Hago caso a los condicionamientos humanos para justificar mi falta de compromiso?

 VE TÚ TAMBIÉN A TRABAJAR A MI VIÑA.

• ¿Todavía sigues diciendo que nadie te ha contratado?

• ¿Has buscado las personas, las situaciones, las intervenciones que hacen significativa la llamada o sigues con el grupo de los que no quieren compromisos?

 ROGAD AL DUEÑO DE LA MIES PARA QUE MANDE OBREROS A SU MIES.

• ¿Intercedes ante el Señor para que te haga solidario con los demás?

• ¿Le pides que te haga generoso a la hora de responder?

• ¿Le pides para que te haga humilde a la hora de trabajar por el Reino?

GLORIA.-

El Gloria puede rezarse, dependiendo del día en que realicemos la Liturgia de la Palabra.

LECTURAS.-

Al llegar las lecturas sería bueno hacer moniciones pues, además, de ayudar a captar nuestra atención en la Palabra de Dios, también se da más solemnidad.

Después de las lecturas es bueno llevar preparada alguna reflexión como se viene haciendo habitualmente en la Eucaristía.

(Comparto un ejemplo por si puede servir de alguna ayuda)

1ª Lectura.- Romanos 8, 28 – 31

SALMO.-

R. Señor dame la gracia de responder a los dones recibidos.

Aquí estoy, Señor, en busca de tus pasos,

quiero entrar en tus caminos Señor,

quiero dar una respuesta a tu llamada,

quiero estar disponible para Ti. R.-

 

Aquí estoy como Samuel aquella noche,

y te digo “habla, Señor, que tu siervo escucha”.

Aquí estoy cono Elías en el Horeb,

esperando tu paso silencioso.

Aquí estoy como María en la Anunciación,

para decirte: ¡Hágase en mí según tu palabra!.

Aquí estoy con el corazón abierto,

para decirte: ¡Quiero hacer tu voluntad!. R.-

 

He sentido tu llamada, Señor,

a trabajar a tu lado.

He sentido la fuerza de tu Espíritu

que me envía a evangelizar.

He sentido que la realidad de tu evangelio

tiene que ser mi proyecto de vida.

Y estoy seguro de que puedo hacer,

que tu plan de salvación me haga feliz. R.-

Mateo 25, 14 – 30

(Brindo unos puntos de oración por si fuesen necesarios).

Dios no sólo nos ha puesto en este mundo sino que, además, nos ha hecho un regalo. ¡Ahí tienes esos talentos! Nos dice. Te los dejo para que los uses, pero algún día tendrás que responder de ellos.

No valdrán disculpas para dejar de dar cuentas. Ya que quien entierra sus talentos, entierra su capacidad de amar, de esperar, de sentir.....de creer.

Tú tomarás la mejor manera para negociar con ellos en tu amplio espacio de libertad. Pero primero tendrás que hacer un discernimiento para descubrir esos dones, que a veces, ni los hemos advertido.

Toma conciencia de que el primer Don recibido ha sido el de la Salvación, a ti te corresponde hacerlo fructificar; pero no de una manera mecánica sino haciéndolo vida, llevándolo a los demás y ofreciéndolo como aportación personal y comunitaria. Date cuenta de que el Mensaje es algo vivo y operante, capaz de seguir creando en cada momento a favor de todos; ya que si no lo haces así serás como el empleado negligente, harás de tu Don una serie de normas para conservar los mínimos legales.

Pero me atrevo a proponerte dar un paso más. Si cayeras en la cuenta de que, en lugar del amo, los talentos te los ha dado tu Padre ¿Cómo los cuidarías? ¿Pensarías en algún momento en esforzarte porque tienes que dar cuentas o lo harías lo mejor posible por el amor que tienes a tu Padre?.

Si de verdad lo viéramos así, no regatearíamos esfuerzos a la hora de hacerlos fructificar. No nos importaría compartirlos y ofrecerlos a los demás, pues en ellos veríamos a nuestros hermanos. Los mimaríamos como algo nuestro. Y sobre todo no estaríamos inquietos por el resultado; llegaríamos a las manos del Padre con cualquier resultado sin más preocupación, por nuestra parte, que el esfuerzo realizado.

Sin embargo unas preguntas quedan en mi corazón:

• ¿Creo de verdad que tendré que dar cuentas?

• Si me pidieran cuentas hoy ¿Cómo respondería?

• ¿Qué palabras oiría de la boca del Padre?

CREDO.-

Creo que, en algunas celebraciones, sobre todo, si se hacen en domingo será importante confesar nuestra fe rezando junto el Credo.

PETICIONES.-

Se pueden hacer las que vienen en el ritual, se pueden llevar preparadas, se pueden hacer espontáneas… por lo tanto quedará sujeto a la preferencia del celebrante.

OFERTORIO

Es obvio que, en una celebración de la Palabra, no se ofrece el pan y el vino ya que no hay consagración, pero si se puede hacer un ofrecimiento por los allí reunidos, poniendo en manos del Señor todo lo que en ese momento querríamos ofrecerle. (Aquí se puede ofrecer lo que somos, lo que tenemos, a los seres que queremos…)

SANTO.-

Yo creo que el Santo no se debe omitir, ya que es una manera de alabar y dar gracias al Señor; por lo que se debe de hacer una invitación a la alabanza, a la acción de gracias y se puede leer un prefacio o simplemente cantar el Santo.

CONSAGRACIÓN.-

La gente que va a misa frecuentemente sabe todas estas cosas pero, quizá, haya personas que no lo sepan por eso es bueno explicar por qué en la Liturgia de la Palabra no hay consagración ya que solamente puede consagrar un sacerdote.

Lo que si se puede hacer es tener en ese momento unos minutos de adoración o cantar algún canto eucarístico.

También se puede tener un recuerdo por las personas que han fallecido recientemente, ya que los seres cercanos lo agradecen mucho.

PADRENUESTRO.-

El rito del Padrenuestro se puede leer dando entrada, con las palabras del ritual, antes de que lo recen todos los asistentes.

LA PAZ.-

Me parece importante no omitir este momento en el que vamos a pedir por la paz, todos estamos muy sensibles con este tema y es bueno ponerlo en manos del Señor. Podemos hacerlo leyendo la oración de la paz que ofrece la liturgia.

COMUNIÓN.- Seguir las pautas que indica el misal con el que estamos siguiendo la liturgia.

Después se puede hacer una Acción de Gracias.

ORACIÓN FINAL.-

Se lee la oración final y se termina como se termina la liturgia de las horas.

“El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna".

También se puede hacer con una frase corta, sacada del evangelio o de alguna lectura que sirva como consigna para la vida.


LITURGIA PARA EL MIÉRCOLES DE CENIZA

Por Julia Merodio

De nuevo quiero ofreceros una página de liturgia. Esta vez está basada en el Miércoles de Ceniza. Otra vez ofrezco mucho material para que cada uno, pueda hacer uso, de lo que le parezca más apto, para su parroquia o su comunidad

La experiencia nos dice que, ese día, son muchas las personas que se acercan a la Iglesia, para recibir –la ceniza-, por ello hemos de ofrecer una liturgia que les llegue, las llene, las reconforte y les dé motivo a prepararse profundamente, para vivir con hondura la Semana Santa y la Vigilia Pascual.

El rito de la Ceniza, normalmente, se hace en la Eucaristía; pero, a veces, por circunstancias se impone fuera de ella; así voy a brindaros un esquema que se pueda adaptar a ambas situaciones.

Cuando la Ceniza se impone dentro de la Eucaristía, sobre todo si hay mucha gente, sucede en ocasiones que, durante el tiempo que la gente va a imponerse la Ceniza, ya no se sabe que cantar o si se está en silencio éste cansa, por lo que se puede ir leyendo y cantando al unísono. Para ello se pueden elegir los trozos que vayan más acordes a la liturgia que se ha preparado, o a lo que ese año se le quiere dar más énfasis.

Si no hay Eucaristía sería bueno que se hiciera una ceremonia con, al menos, la petición de perdón, la lectura de la Palabra, alguna petición y una acción de gracias, en este caso se podría ir siguiendo buena parte del esquema.

MONICIÓN DE ENTRADA.-

Es miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, tiempo de conversión, revisión y cambio.

Estamos aquí porque sentimos necesidad de silenciarnos, de mirarnos por dentro, para detectar esas zonas de nuestro corazón que todavía no están sanadas.

Necesitamos romper con tantas cosas como nos atan: con la comodidad, el consumismo, el ansia de ser más que los otros, la avidez de admiración, el querer estar siempre los primeros...

Venimos hoy aquí, ante el Señor para preguntarnos: ¿Qué quiere Dios de mí en esta cuaresma?

PETICIÓN DE PERDÓN.-

Si hemos venido a recibir la Ceniza es, porque dentro de nosotros, existe un sentimiento de mejorar, de mirarnos por dentro, de cambiar actitudes y de decirle al Señor:

¡Dios mío he pecado! ¡Necesito tu perdón!

 Queremos esta cuaresma, vivir el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros. Y eso requiere una actitud de escucha y apertura hacia Él, y hacia los demás.

-¿Cómo vivo en mi actividad normal esta situación?

-¿He estado atento a las necesidades de los que comparten conmigo la vida y a los ruegos de los que me piden ayuda para que se sientan amados, valorados, queridos, acogidos?

-¿Los valoro por lo que son, o por lo que aportan?

 El plan, que Dios tiene para mí, consiste en servir a los demás, no en servirme a mí mismo.

-¿Tengo la suficiente humildad como para amar gratuitamente?

-¿He sido capaz de ir entrando en la vida de los otros, desde la verdad y la generosidad?

 El plan del mundo me pide alejarme del sufrimiento.

-¿He sido capaz de sufrir los problemas que me han surgido o me han servido para alejarme de las personas y de Dios?

-Cuando me he sentido solo, ¿he ido a Dios desde la comprensión, la ternura y la paciencia o me he dejado llevar de mi mal humor?

-Cuando hay cosas, de los demás, que no me gustan demasiado ¿aporto mis sugerencias o simplemente me limito a criticarlo?

 El mundo me dice que el poder engrandece.

-¿Soy capaz, de bajar de mi pedestal, valorar las cualidades de los otros y darles las gracias?

-¿Tengo la misma actitud cuando se trata de los míos?

LECTURA DE LA PALABRA.

* 1ª Lectura.- Isaías 58, 9 – 14 (Si vives la justicia el Señor será tu delicia)

Deuteronomio 30, 15 – 20 (Escucha la Palabra que te entrego)

Joel 2, 12 – 18 (Convertíos. Dios es misericordioso)

(Una de estas tres opciones sería oportuna para elegir la primera lectura)

SALMO AL ENCUENTRO CON DIOS

Aquí estoy contigo, Señor,

porque he sentido deseos de volver a empezar de nuevo.

Aquí estoy porque necesito,

mirar tu rostro, sentir tus manos, acercarme a tu corazón

y ser uno contigo.

 

Quiero que me ayudes a encontrarme contigo mismo

y salir de mi superficialidad.

Quiero tomar conciencia de lo que soy y de lo que no soy,

asumir mis sombras, mis luces, mis miedos y mis conflictos,

tocar mi barro y levantarme hacia Ti.

 

Quiero poner en mi vida razones profundas para vivir,

quiero tener valentía y fortaleza a la hora de decidir,

quiero ser libre y optar por lo auténtico, por la verdad,

quiero dejar de construir mi vida sobre arena

y cimentarla en roca firme.

 

Ayúdame a no seguir lo fácil y vacío,

ayúdame a no ser marioneta de cosas que me esclavizan, ayúdame a salir de mi egoísmo que tanto me aprisiona

y haz que viva a cara descubierta, sin máscara, sin careta, sin postizos, sin condicionamientos.

Aquí estoy porque quiero vivir con valentía y autenticidad la vocación que libremente he elegido.

Aquí estoy porque he tomado la decisión de darme, de amar, de ser fiel a la palabra que di.

Aquí estoy porque quiero vivir desde la profundidad de mi corazón.

Dame conocimiento y luz para ver mi vida desde tu realidad.

Dame conocimiento del proyecto de vida que tienes para mí.

Dame fuerza para dejarme convertir por Ti en hombre nuevo.

Dame la gracia, de llevar a cabo todo esto, para dar gloria a Dios desde lo más secreto de mi corazón.

• 2ª Lectura.- 2 Corintios 5, 20 – 6, 2 (Dejaos reconciliar por Dios)

• Evangelio.- Lucas 9, 22 – 25

Mateo 6, 1 – 6; 16 - 18

MIENTRAS SE RECIBE LA CENIZA

Lo primero que vamos a hacer es recibir la Ceniza con humildad. La ceniza significa que hemos de quemar todo lo viejo y negativo que nos esclaviza y nos hemos de abrir a la novedad de Dios, a lo que engrandece, a lo que perdura.

Venimos a ponernos en camino hacia la Casa del Padre porque, nos hemos dado cuenta, de que necesitamos echarnos en sus brazos, ser perdonados, y pasar a la fiesta.

De ahí el signo que todos estamos recibiendo en este momento. Escucha bien lo que te dicen al imponerte la Ceniza: Conviértete y cree en el evangelio.

Canción.-

CONVERTIRNOS.-

¿Qué significa convertirse?

Significa:

-Volver a entonar el corazón, sanarlo, fortalecerlo, curarlo…

-Que no te consideres dueño de nada, sino simple administrador.

-Que aprecies el valor de las cosas sencillas.

-Que no te gloríes de tus talentos, sino que con ellos edifiques a los demás.

-Que no te deprimas ni te acobardes, porque Dios es nuestra victoria.

-Que no te creas grande ni santo, porque santo y grande sólo es Dios.

-Que valores más la calidad que la cantidad.

-Que estés abierto siempre a la esperanza.

-Que ames la vida y la defiendas.

-Que no olvides que “en Dios vivimos, nos movemos y existimos.”

Canción.-

CREER EN EL EVANGELIO.-

¿Qué encarna creer en el Evangelio?

Encarna:

-Poner a Jesús como centro de nuestra vida.

-Tener la actitud necesaria para acoger la acción de Dios a través de nuestra pequeñez.

-Lograr ofrecer a los demás razones sólidas para creer.

-Brindar un testimonio de vida que dé motivos de esperanza.

-Trasmitir la Buena Noticia con paz y alegría.

-Ser instrumento de Dios, capaz de abrir nuevos caminos, para acercar a Cristo a tantos como lo buscan en la oscuridad.

-Y comprometerse a transformar todas las situaciones de injusticia que se nos vayan presentando en el camino.

Y TODO ELLO CON: ORACIÓN.

Esta cuaresma, la oración, ha de ser para nosotros algo personal y vivo, solamente al experimentarla se puede saber de qué se trata. Cuando lo hagamos así observaremos que, no hay nada de complicado en ello. Basta con ponernos delante de Dios en silencio para decirle “Señor, aquí estoy, vengo a que me hagas como tú quieres que sea”

Y llego hasta Ti con:

• Una actitud de entrega que edifique siempre a quien la recibe.

• Una visión especial para encontrarte en todas las cosas.

• Una predisposición de agradecimiento por los dones recibidos.

• Una fuerza que me haga ser testimonio ante los hombres.

• Una palabra que construya y renueve a quien la acoja.

• Una vida que se deje iluminar y transformar por la gracia. Vengo a ofrecerte lo más sencillo y verdadero que tengo: mi libertad interior. Aquí estoy Señor, receptivo, moldeable como la arcilla, haz de mí un ser nuevo.

Canción.-

AYUNO.

De nuevo miraré en qué baso yo mi ayuno y cuál es el ayuno que Dios quiere.

Y oiré dentro de mí:

-Revisa lo que das para los necesitados.

-Observa si eres capaz de darte tú; de dar tu tiempo, tus conocimientos, tu alegría, tu simpatía, tu amor.

-Mira a ver si tienes hambre de lo auténtico, de lo que no pasa, de lo que no se puede comprar ni vender, de lo que hace crecer, de lo que te hace hombre.

-Revisa tus compromisos, en especial el de tu vocación como sacerdote, religioso, padre-madre, esposos, hijos... Observa qué haces para cuidarla, para hacerla crecer; cómo la pones al servicio de los demás, y, sobre todo, dónde la apoyas para darle vida ¿En el Señor o en los afanes del mundo?.

-Toma conciencia si de verdad encuentras en los hermanos el rostro de Cristo. Sobre todo, en los marginados, en los pobres, en los que te caen mal, en los que se han enfadado contigo, en los que te siguen ofendiendo, en esos cercanos a ti que te exasperan...

-Revisa tu fe y tu confianza en el Señor y mira si de verdad son tan grandes como para esperarlo todo de Él.

Canción.-

LO TERCERO SERÁ: LA ABSTINENCIA.

Y la abstinencia que Dios espera de mí, unido a mucho más es:

-Que no sea esclavo del consumo de la comodidad de la moda.

-Que revise mi tiempo y descubra todo el que dedico a la televisión, a las diversiones, a lo que me gusta. Y mire, también, el tiempo que le dedico a Dios y a los hermanos (familia, esposo-a, hijos...).

-Que me abstenga de hacer daño a los demás con palabras hirientes, gestos, indiferencias, olvidos, difamaciones...

-Que respete a todos aunque no piensen como yo quisiera, aunque no lo merezcan, aunque no esté de acuerdo con sus decisiones.

-Que cada día vaya creciendo en libertad y que sólo uno sea mi Señor: Cristo.

Canción.-

ORACIÓN DE LOS FIELES

1.- Tu entrega da la vida al mundo.

Para que tantas eucaristías vividas en la rutina, sin comprometernos seriamente, nos lleven a replantearnos el vivir dándonos a los demás desde el servicio y el amor.

Roguemos al Señor.

2.- Nos presentas una mesa vacía para que nosotros la llenemos de pan.

Que el participar en esta celebración nos haga capaces de partir y repartir nuestro pan con el necesitado, partiéndonos también nosotros para que llegue a todos el pan de la Palabra y del Amor.

Roguemos al Señor.

3.- Tú, el Padre que ama, como nunca el hombre podrá comprender.

Por los padres de familia que tan difícil tienen la tarea de educar a sus hijos, en este ambiente en el que les ha tocado vivir; para que su amor, al Señor, cuestione a esos hijos que pasan de Dios sin ser capaces de valorar su grandeza.

Roguemos al Señor.

4.- Todo lo que encontramos en nuestro camino es noticia de tu amor.

Por nosotros, que llenos de ilusión empezamos este tiempo de Cuaresma, para que lo vivamos, con fe, con esperanza, con alegría, con oración… con ese talante que contagie a todos fuerza para seguir caminando y estímulo a la hora de realizar el compromiso que conlleva.

Roguemos al Señor.

PADRENUESTRO.-

En este momento si fuera oportuno se puede brindar a todos el rezar el Padrenuestro cogidos de la mano, como señal de hacer una cadena larga, que llegue a todos los rincones del mundo. Si no fuese oportuno, simplemente, se invita a rezarlo juntos.

ACCIÓN DE GRACIAS.-

Para terminar se puede rezar una acción de gracias. Puede hacerlo una persona desde el atril, o repartir hojas para leerla todos juntos.

Damos gracias al Señor por llamarnos, en este tiempo de Cuaresma, a ser Luz.

Llevando junto al hermano:

• La cruz de la enfermedad.

• La cruz de la pobreza y la soledad.

• La cruz del fracaso y la escasez.

Le damos gracias por ayudarnos a sufrir con él:

• Su falta de recursos materiales.

• Su falta de educación y cultura.

• Su falta de compañía e incomprensión.

• La falta de cariño de unos padres.

• Y el que su piel no sea del mismo color que la nuestra.

 

Le damos gracias por hacer posible que nos solidaricemos con:

• Los que sufren las consecuencias de la guerra y el terrorismo.

• Con los que sufren las consecuencias del frío y del calor

• Con los que están en el paro o tienen un salario insuficiente.

• Con los que son víctimas de la droga o el alcohol.

• Con los que sufren las secuelas de la infidelidad matrimonial.

Y sobre todo, te damos gracias Señor, por estar a nuestro lado y darnos fuerza para llevar a cabo, el proyecto de amor que, con tanto cuidado has preparado para cada uno de nosotros.

Despedida

Os invito en este tiempo a revisar vuestro pasado, a vivir en profundidad vuestro presente y a abrirnos con confianza al futuro. Pero sobre todo os invito a mostrar nuestro agradecimiento por todo lo que en cada momento recibimos de nuestro Padre-Dios.


Algunas bendiciones

Por Antonio Latorre Mainar

Se dan algunas bendciones que se podrán usar convenientemente adáptandolas a cada uso. Incluso en las dos últimas aparecen los lugares donde se han bendecido esas instalaciones. No hay más que sustituir los nombres.


BENDICIÓN DE UN CENTRO DE OCIO

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.Amén.

Dios, fuente y origen de todas las cosas, esté con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

Dios nos ha dado las fuerzas para que le sirvamos con alegría, ayudemos a los hermanos y nuestro cuerpo, sujeto a la ley de Dios, esté dispuesto para toda obra buena.Por tanto, Dios aprueba que dediquemos un tiempo al descanso del espíritu y a la diversión, que nos ayudan a mantener el equilibrio y comportarnos amistosamente con los demás.

ORACION DE BENDICIÓN:

Señor, te alabamos sin cesar,

porque todo lo dispones de modo admirable

y moderas con sabiduría

el trabajo y las ocupaciones de los hombres,

concediéndoles un tiempo de descanso y honesta diversión.

para reposo de sus cuerpos y distracción de sus mentes.

Imploramos, Señor, tu clemencia,

para que esta Ludoteca cumpla debidamente su misión,

favorezca el ocio y el recreo del espíritu

y asegure la salud del cuerpo y de la mente,

de modo que los que aquí acudan

se enriquezcan mutuamente con un trato fraterno

y juntos compartan la alegría de una sana diversión.

La bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros

y estas instalaciones que bendecimos.

Amén.


BENDICIÓN DE UNA CALLE

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén.

El Señor, que es el camino, la verdad y la vida, esté con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

Cristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para reunir a los hombres.Todo aquello que contribuye a que los hombres se unan entre sí es conforme a los designios de Dios, ya que la construcción y apertura de nuevas calles, significan el progreso y desarrollo de un pueblo y sirven para comunicarnos más estrechamente unos con otros.

ORACIÓN DE BENDICIÓN:

Oh Dios, que estás cerca

de todos los que viven entregados a tu servicio

y velas con solicitud de padre por los que confían en ti,

dígnate preceder con tu gracia

y seguir cerca con tu compañía

a todos los que pasen por esta calle

para que, con tu protección,

superen todas las dificultades de la vida,

vean cumplidos sus deseos

y lleguen felizmente al lugar de su destino.

Y la bendición de Dios topoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

descienda sobre vosotros.Amén.


BENDICIÓN DE UNA CASA

 Asiste, Señor, a estos servidores tuyos que, al inaugurar esta vivienda, imploran humildemente tu bendición, para que, cuando vivan en ella, sientan tu presencia protectora, cuando salgan, gocen de tu compañía, cuando regresen, experimenten la alegría de tenerte como huésped, hasta que lleguen felizmente a la estancia preparada para ellos en la casa de tu Padre.Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.


BENDICIÓN VELATORIO - TANATORIO

Señor y Dios nuestro.

Al reunirnos para inaugurar este Velatorio

queremos unir nuestra oración

a la acción de gracias por tus beneficios.

 

Nuestro sentimiento religioso nos mueve

a reconocer la huella de tu presencia

en todos los acontecimientos de la vida.

 

Por eso elevamos hacia ti

nuestro espíritu agradecido,

porque participamos

de tu bendición descendente.

 

Te bendecimos, Padre

porque hoy podemos ofrecer públicamente

este Velatorio - Tanatorio

ya terminado.

 

Te bendecimos, Padre,

porque en este lugar

va a ser posible orar y acompañar

en los momentos finales

a nuestros hermanos fallecidos;

contribuyendo para que crezcan entre todos

las relaciones de amistad y fraternidad.

 

Junto a la alabanza

hacemos también nuestra súplica:

Haz descender sobre nosotros,

sobre nuestras vidas,

sobre nuestros intereses y trabajos,

la bendición abundante de tu gracia,

para que desde este lugar

que hoy inauguramos

nos hagamos dignos de participar un día

la abundancia y plenitud de tu Amor.

 

La bendición de Dios todopoderoso

Padre + Hijo + Espíritu Santo +

descienda sobre todos nosotros

y estas instalaciones.Amén..


BENDICIÓN DEL POLÍGONO INDUSTRIAL DE MALLÉN

 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Dios, fuente y origen de todas las cosas, esté con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

Jesucristo puso de manifiesto la gran dignidad del trabajo, cuando Él mismo quiso ser llamado hijo del carpintero y trabajar humildemente con su propias manos.

El hombre, realizando fielmente su trabajo y todo lo que se refiere al progreso temporal, desarrolla con su inteligencia y habilidad la obra de la creación, ejercita la caridad, se hace capaz de ayudar a los que son más pobres que él, y asociándose a Cristo redentor, se perfecciona en el amor a él.

Bendigamos a Dios y pidámosle que derrame su bendición sobre todos los que desempeñarán su trabajo y tareas en este lugar y hoy con ilusión inauguran este POLÍGONO INDUSTRIAL.

OREMOS:Señor y Dios nuestro.Al reunirnos gozosos para inaugurar este Polígono Industrial, queremos unir nuestra alegría a la acción de gracias por tus beneficios concedidos al esfuerzo y trabajo realizado.

Nuestro sentimiento religioso nos mueve a reconocer la huella de tu presencia en todos los acontecimientos de la vida.

Por eso elevamos hacia ti nuestro espíritu agradecido, porque participamos de tus bendiciones y de los dones que nos has concedido.

Te bendecimos, Padre porque hoy podemos ofrecer públicamente este Polígono Industrial El Zafranar.

Te bendecimos, Padre, porque deseamos que este Polígono Industrial, sea lugar de encuentro entre los hombres y mujeres; y desde nuestros negocios y empresas, sea posible construir unas relaciones vivas, amistosas y fraternas que contribuyan al desarrollo y bienestar de todos.

Y junto con la alabanza hacemos también nuestra súplica: haz descender sobre nosotros, sobre nuestras vidas, sobre nuestros intereses y trabajos, la bendición abundante de tu gracia, para que desde este Polígono Industrial que hoy inauguramos, nos hagamos dignos de participar un día de tu gloria.Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

CONCLUSIÓN DEL RITO: Dios, Padre de bondad, que nos ha mandado ayudarnos en todo como verdaderos hermanos, dirija su mirada bondadosa sobre vosotros y sobre este Polígono Industrial.

Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre + Hijo + y Espíritu Santo.Amén.


BENDICIÓN DE APERTURA EXPO-MALLÉN

 Jesucristo puso de manifiesto la gran dignidad del trabajo, cuando Él mismo, quiso ser llamado hijo del carpintero y trabajar humildemente con su propias manos.

 El hombre, realizando fielmente su trabajo y todo lo que se refiere al progreso temporal, desarrolla con su inteligencia y habilidad la obra de la creación, ejercita la caridad, se hace capaz de ayudar a los que son más pobres que él, y asociándose a Cristo redentor, se perfecciona en el amor a él.

 Bendigamos a Dios y pidámosle que derrame su bendición sobre todos los que desempeñan sus tareas en este lugar y hoy con ilusión inauguran esta II Expo de Mallén.

OREMOS:Señor y Dios nuestro.Al reunirnos gozosos para inaugurar está Expo-Mallén, queremos unir nuestra alegría a la acción de gracias por tus beneficios concedidos al esfuerzo y trabajo realizado por estos expositores.

 Nuestro sentimiento religioso nos mueve a reconocer la huella de tu presencia en todos los acontecimientos de la vida.

 Por eso elevamos hacia ti nuestro espíritu agradecido, porque participamos de tus bendiciones y de los dones que nos has concedido.

 Te bendecimos, Padre porque hoy podemos ofrecer públicamente esta nuestra Expo-Mallén.

 Te bendecimos, Padre, porque esta Exposición deseamos sea lugar de encuentro entre los hombres y mujeres; y desde nuestros negocios y empresas, va a ser posible construir unas relaciones vivas, amistosas y fraternas que contribuyan al desarrollo y bienestar de todos.

 Y junto con la alabanza hacemos también nuestra súplica: haz descender sobre nosotros, sobre nuestras vidas, sobre nuestros intereses y trabajos, la bendición abundante de tu gracia, para que desde esta Exposición que hoy inauguramos, nos hagamos dignos de participar un día de tu gloria.Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

  CONCLUSIÓN DEL RITO:Dios, Padre de bondad, que nos ha mandado ayudarnos en todo como verdaderos hermanos, dirija su mirada bondadosa sobre vosotros y sobre todos los que entren en esta Exposición.

 Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre + Hijo + y Espíritu Santo.Amén.


La Misa de Bodas

1.- RITO DEL MATRIMONIO

Todos se ponen de pie. Sería conveniente que los esposos estuviesen colocados de tal modo que no diesen la espalda a la asamblea.

MONICIÓN:

(El sacerdote se dirige a los esposos con estas palabras u otras semejantes)

Habéis venido aquí, hermanos, para que Dios garantice con su sello vuestro amor, ante el pueblo de Dios aquí congregado y presidido por su ministro. Un día fuisteis consagrados en el bautismo; hoy, con un nuevo sacramento, Cristo va a bendecir vuestro amor, y os enriquecerá y dará fuerza, para que os guardéis siempre mutua fidelidad y podáis cumplir con vuestra misión de casados. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.

ESCRUTINIO:

(El sacerdote pregunta a los esposos)

• N. y N., ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?

R. /: Sí, venimos libremente (u otra respuesta adecuada)

• ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente durante toda la vida?

R. /: Sí, estamos decididos.

• ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?

R. /: Sí, estamos dispuestos.

(Si son dos o más parejas las que celebran el matrimonio, el sacerdote pregunta por separado a cada una de ellas).

CONSENTIMIENTO:

(El sacerdote invita a los esposos a expresar su consentimiento, diciéndoles)

Así, pues, ya que queréis contraer santo matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

PRIMERA FÓRMULA:

Los esposos unen su mano derecha y dicen:

El esposo:

Yo, N., te quiero a ti, N., como esposa

y me entrego a ti,

y prometo serte fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

todos los días de mi vida.

La esposa:

Yo, N., te quiero a ti, N., como esposo

y me entrego a ti,

y prometo serte fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

todos los días de tu vida.

SEGUNDA FÓRMULA:

Los esposos unen su mano derecha y dicen:

El esposo:

N., ¿quieres ser mi mujer?

La esposa:

Sí, quiero.

La esposa:

N., ¿quieres ser mi marido?

El esposo:

Sí, quiero.

El esposo:

N., yo te recibo como esposa y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

La esposa:

N., yo te recibo como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

TERCERA FÓRMULA:

Los esposos unen su mano derecha y responden a las preguntas del sacerdote:

El sacerdote:

N., ¿quieres recibir a N., como esposa,

y prometes serle fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

y, así, amarla y respetarla

todos los días de tu vida?

El esposo:

Sí, quiero.

El sacerdote:

N., ¿quieres recibir a N., como esposo,

y prometes serle fiel

en las alegrías y en las. penas,

en la salud y en la enfermedad,

y, así, amarle y respetarle

todos los días de tu vida?

La esposa:

Sí, quiero.

El sacerdote prosigue diciendo:

El Señor, que hizo nacer en vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la Iglesia.

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

ACLAMACIÓN DE LA ASAMBLEA

El sacerdote, a continuación, puede invitar a la asamblea con estas palabras u otras semejantes:

Proclamemos la bondad de Dios para con estos dos hijos suyos.

La asamblea responde:

Bendito sea Dios, que les ha unido.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LOS ANILLOS

El sacerdote dice:

El Señor bendiga + estos anillos que vais a entregaros uno al otro en señal de amor y de fidelidad.

R. /: Amén.

El esposo pone el anillo a la esposa diciendo:

N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.

La esposa pone el anillo al esposo diciendo:

N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LAS ARRAS

Si es costumbre entregar las arras (unas monedas), el sacerdote dice:

Bendice + , Señor, estas arras, que pone N. en manos de N., y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

El esposo toma las arras y las entrega a la esposa diciéndole:

N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

La esposa toma las arras y las entrega al esposo diciéndole lo mismo:

N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.


2.- LECTURAS del ANTIGUO TESTAMENTO


I.- LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS: 1, 26-28. 31a

Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó.” Y los bendijo Dios y les dijo: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.” Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Palabra de Dios


II.- LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS: 2, 18-24

El señor Dios se dijo: “No está bien que el hombre esté Solo; Voy a hacerle alguien como él que le ayude.” Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se lo para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo, pero no se encontraba ninguno como él que le ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre Adán un letargo; y el hombre se durmió- Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre haciendo una mujer. Y se la presentó al hombre. Y el hombre dijo: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será mujer, porque ha nacido del hombre.” Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios


III.- LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS: 24, 48-51. 58-67

En aquellos días, el criado de Abraham dijo a Labán:

-Bendigo al Señor, Dios de mi amo Abraham, que me ha puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi amo para su hijo. Ahora, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi amo, y si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por la izquierda.

Labán y Betuel respondieron:

-Del Señor ha salido este asunto. Nosotros no podemos decirte está mal o está bien. Ahí delante tienes a Rebeca. Tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu amo, como lo ha dicho el Señor Dios.

Llamaron a Rebeca y le dijeron:

-¿Te vas, con este hombre? Ella respondió:

-Me voy. Entonces despidieron a su hermana Rebeca con su nodriza, y al criado de Abraham con sus hombres.

Y bendijeron a Rebeca diciendo:

-¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en millares de miríadas, y que tu descendencia conquiste las puertas de tus enemigos!.

Se levantó Rebeca con sus doncellas y montadas en los camellos siguieron al hombre. El criado tomó a Rebeca y se fue. Entretanto, Isaac había venido al desierto del pozo de LajayRoí, pues habitaba en el país del Negueb. Una tarde había salido Isaac de paseo por el campo; al alzar la vista vio que venían unos camellos. Rebeca, a su vez, alzó los ojos, y viendo a Isaac, se apeó del camello y dijo al criado:

-¿Quién es aquel hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?

El criado respondió:

- Es mi señor.

Entonces ella tomó el velo y se cubrió. El criado contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac introdujo a Rebeca en la tienda de su madre Sara, la tomó por mujer y la amó tanto que se consoló de la muerte de su madre.

Palabra de Dios


IV.-LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS: 7, 9c-10. 11c-17

En aquellos días, Tobías dijo a Ragüel que lo invitaba a sentarse a comer:

-No comeré aquí hoy y no beberé, si no respondes a mi pregunta y me prometes que me darás a tu hija Sara.

Como Ragüel dudaba y no daba respuesta a Tobías, el ángel Rafael le dijo:

-No temas dar a tu hija a Tobías; él es fiel a Dios y con él se debe casar tu hija. Por esto ningún otro puede casarse con ella.

Ragüel contestó:

-Ahora me doy Cuenta que Dios ha escuchado ¡ni oración y mis lágrimas y que os ha conducido a los dos hasta mí, a fin de que mi hija se case con un hombre de su tribu, según la ley de Moisés. Y ahora, Tobías, no vaciles: te la entrego.

Tornó Ragüel la mano derecha de su hija y la puso en la de Tobías, diciendo:

-El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob esté con vosotros, que el os una y que os colme de su bendición.

Y en una hoja se hizo el acta del matrimonio. Después hicieron el banquete de bodas, bendiciendo a Dios.

Palabra de Dios


V.- LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS: 8,5-10

La noche de su boda, Tobías dijo a Sara:

-Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios.

Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección. Tobías dijo:

-Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre por siempre.

Y Sara, a su vez, dijo:

- Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión. Que los dos juntos vivamos felices hasta nuestra vejez.

Palabra de Dios


VI.- LECTURAS DEL CANTAR DE LOS CANTARES: 2, 8-10. 14. 16a; 8, 6-7a

La voz de mi Amado. Mirad: ya viene, saltando por los montes, brincando por las colinas; mi Amado es una gacela, es como un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de una tapia; atisba por las ventanas, observa por las rejas. Mi Amado me habla así: «Levántate, Amada mía, hermosa mía, ven a mí. Paloma mía que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame con tu figura.» Mi amado es para mí y yo para él. Ponme como sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque el amor es fuerte como la muerte; el celo, obstinado como el infierno. Sus saetas son saetas de fuego. Las grandes aguas no pueden apagar el amor ni los ríos arrastrarlo.

Palabra de Dios


VII.- LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO: 26, 1- 4, 16 - 21

Dichoso el marido de una mujer buena: se doblarán los años de su vida. La mujer hacendosa hace prosperar al marido, él cumplirá sus días en paz. Mujer buena es buen partido que recibe el que teme al Señor: sea rico o pobre, estará contento y tendrá cara alegre en toda sazón. Mujer hermosa deleita al marido; mujer prudente lo robustece; mujer discreta es don del Señor: no se paga un ánimo instruido; mujer modesta duplica su encanto: no hay belleza que pague un ánimo casto. El sol brilla en el cielo del Señor, la mujer bella, en su casa bien arreglada.

Palabra de Dios


VIII.- LECTURA DEL PROFETA JEREMÍAS: 31, 31 – 32a. 33-34a

Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Sino que así será mi alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor-: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: Reconoce al Señor. Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande.

Palabra de Dios


3.- SALMOS RESPONSORIALES


I.- Sal 32,12 y 18. 20-21.22

R. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan su misericordia.

R. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

R. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

R. La misericordia del Señor llena la tierra.


II.- Sal 33, 2-3. 3-5. 6-7. 8-9

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor)

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloria en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor).

 

Proclamad conmigo la misericordia del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor).

 

Contempladlo y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor,

él lo escucha y lo salva de sus angustias.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor).

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor).


III.- Sal 102, 1-2. 8 y 13, 17-18a

R. El Señor es compasivo y misericordioso (o, La misericordia del Señor dura por siempre sobre aquellos que le temen)

 

Bendice, alma mía, al, Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía al Señor,

y no olvides sus beneficios.

R. El Señor es compasivo y misericordioso

(o, La misericordia del Señor dura a por siempre

sobre aquellos que le temen).

 

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia.

Como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles.

R. El Señor es compasivo y misericordioso

(o, La misericordia del Señor dura por siempre

sobre aquellos que le temen)

 

La misericordia del Señor dura por siempre,

su justicia pasa de hijos a nietos:

para los que guardan la alianza.

R. El Señor es compasivo y misericordioso

(o, La misericordia del Señor dura por siempre

sobre aquellos que le temen)


IV.- Sal 111, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8. 9

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará, su recuerde será perpetuo.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta ver derrotados a sus enemigos.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor

 

Reparte limosna a los pobres,

su caridad es constante, sin falta

y alzará la frente con dignidad.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor


V.-Sal 127, 1-2. 3-; 4-5

R. Dichosos los que temen al Señor

 

Dichoso el que terne al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien.

R. Dichosos los que temen al Señor

 

Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa; tus hijos

como renuevos de olivo alrededor de tu mesa.

R. Dichosos lo que temen al Señor

 

Estas es la bendición de hombre que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida.

R. Dichosos los que temen al Señor


VI.- Sal 144, 8-9. 10 y 15. 17- 18

R. El Señor es bueno con todos.

 

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad,

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas.

R. El Señor es bueno con todos.

 

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles.

Los ojos de todos te están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo.

R. El Señor es bueno con todos.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente.

R. El Señor es bueno con todos.


VII.- Sal 148, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12ab. 12c-14a

R. Alabad el nombre del Señor

 

Alabad al Señor en el cielo,

alabad al Señor en lo alto;

alabadlo, todos sus ángeles,

alabad, todos sus ejércitos.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Alabadlo, sol y luna alabadlo,

estrellas lucientes;

alabadlo, espacios celestes,

y aguas que cuelgan en el cielo.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Montes y todas las tierras,

árboles frutales y cedros;

fieras y animales domésticos,

reptiles y pájaros que vuelan.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Reyes y pueblos del orbe,

príncipes y jefes del mundo;

los jóvenes y también las doncellas,

los viejos junto con los niños.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Alaben el nombre del Señor,

el único nombre sublime.

Alabanza de todos sus fieles,

de Israel su pueblo escogido.

R. Alabad el nombre del Señor


4.- LECTURAS DE CARTAS APOSTÓLICAS (NUEVO TESTAMENTO)


I.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS: 8, 31b-35. 37-39

Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?, ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?. Pero en todo esto vencemos fácilmente por Aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

Palabra de Dios


II.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS: 12, 1-2. 9-18

Hermanos:

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Que vuestra caridad no sea una farsa: aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.En la actividad, no seáis descuidados, en el espíritu manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades del Pueblo de Dios; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde. No presumáis de listos. No devolváis a nadie mal por mal. Procurad la buena reputación entre la gente. En cuanto sea posible, por vuestra parte, estad en paz con todo el mundo.

Palabra de Dios


III.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS: 6, 13c-15a. 17-20.

Hermanos:

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con El. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿0 es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros, porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios


IV.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS: 12, 31-13, 8a

Hermanos:

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los, secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montan-as; sino tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume, ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

Palabra de Dios


V.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS: 5, 2a. 21-23

Hermanos:

Vivid en el amor, igual que Cristo nos ha amado y se ha entregado por nosotros. Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, él que es salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia, El se entregó a si mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante si gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie, jamás, ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio; y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Palabra de Dios


VI.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES: 3, 12-17

Hermanos:

Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y celebrad la Acción de Gracias: la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de él.

Palabra de Dios


VII.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DE SAN PEDRO: 3, 1-9

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos para que, si incluso algunos no creen en la Palabra, sean ganados no por palabras, sino por la conducta de sus mujeres, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa. Que vuestro adorno no esté en el exterior: en peinados, joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios. Así se adornaban en Dios, siendo sumisas a sus maridos; así obedeció Sara a Abraham, llamándole señor. De ella os hacéis hijas cuando obráis bien, sin tener ningún temor. De igual manera, vosotros, maridos, en la vida común, sed comprensivos con la mujer que es un ser más frágil, respetándolas, ya que son también coherederas de la gracia de la Vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo. Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque vuestra vocación mira a esto: a heredar una bendición.

Palabra de Dios


VIII.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN: 3, 18-24

Hijos míos:

No amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conocemos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante El, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios y cuanto pidamos lo recibiremos de El, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios


IX.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN: 4, 7-12

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

Palabra de Dios


X.- LECTURA DEL LIBRO DEL APOCALIPSIS: 19, 1. 5-9a

Yo, Juan, oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: -Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Y salió una voz del trono que decía: -Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le teméis, pequeños y grandes. Y oí como el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: -Aleluya. Porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios Todopoderoso. Con alegría y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura -el lino son las buenas acciones de los santos-. Luego me dice: -Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.

Palabra de Dios


5.- LECTURAS DEL EVANGELIO


I.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Dichosos los perseguidos Por causa de la justicia, porque lo ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Palabra del Señor


II.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué ha salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo- No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte: tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero, y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor


III.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 7, 21. 24-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No todo el que me dice “¡Señor, Señor!” Entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa; y se hundió totalmente. Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los letrados.

Palabra del Señor


IV.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 19, 3-6

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:

-¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?

Él les respondió:

-¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos sino una sola carne... Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Palabra del Señor


V.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 22, 35-40

En aquel tiempo, un fariseo, doctor de la ley preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

-Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

Él le dijo:

-Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

Palabra del Señor


VI.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 10, 6-9

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-Al principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Palabra del Señor


VII.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dice:

-No les queda vino.

Jesús le contesta:

-Mujer, déjame: todavía no ha llegado mi hora.

Su madre dice a los sirvientes:

-Haced lo que él os diga.

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una, Jesús les dice:

-Llenad las tinajas de agua.

Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda:

-Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.

Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al novio y le dice:

-Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el malo; Tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.

Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor


VIII.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 15, 9-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de ni¡ Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Palabra del Señor


IX.- LECTURA DE SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 15, 12-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Este es mi Mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien o he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure, de modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.

Palabra del Señor


X.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 17, 20-26

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo: -No sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú padre en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy, y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.


6.- ORACIÓN DE LOS FIELES


(Se pueden escoger entre todas estas peticiones, o elaborarlas según las circunstancias propias.)

Celebrante:

Oremos, hermanos, por las necesidades de la santa Iglesia y de todo el mundo, y encomendemos especialmente a nuestros hermanos N. y N., que acaban de celebrar con gozo su matrimonio.

1.-Por la santa Iglesia, para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo.

Roguemos al Señor.

2.-Por la paz de todo el mundo, para que cesen las ambiciones, desaparezcan las injusticias y enemistades y brote por todas partes el amor y la paz.

Roguemos al Señor.

3.-Por los nuevos esposos N. y N., para que el, Espíritu. Santo los llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia.

Roguemos al Señor.

4.-Por nuestro hermano N., para que sea siempre fiel al Señor como Abrahán y admirable por su piedad y honradez como Tobías.

Roguemos al Señor.

5.- Para que sepa amar a su esposa como Cristo ama a su Iglesia, este siempre atento a honrarla y sea su alegría -y su ayuda.

Roguemos al Señor.

6.- Para que, lleno de prudencia, sepa administrar bien su casa y prosperen todos sus trabajos.

Roguemos al Señor.

7.- Por nuestra hermana N., para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille en ella la dulzura y la pureza, la humildad y la prudencia.

Roguemos al Señor.

8.- Para que cuide bien de su familia, la gobierne con fortaleza y merezca que confíe en ella el corazón de su marido.

Roguemos al Señor.

9.- Para que, con su ejemplo y su palabra, eduque a sus hijos y a todos los de, su casa en la fe y en la piedad.

Roguemos al Señor.

10.- Para que, a ejemplo de las santas mujeres, sea rica en buenas obras, insigne en la caridad y firme en la esperanza.

Roguemos al Señor.

11.- Por las familias que sufren a causa de las enfermedades, por las que no tienen el pan necesario o viven lejos de sus hogares, para que el Señor sea su auxilio y su ayuda.

Roguemos al Señor.

12.- Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad.

Roguemos al Señor.

Celebrante:

Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar con su descendencia, después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. /: Amén.


HOMILÍAS PARA BODAS


1.- FELICITAROS EN ESTE DÍA

1.- N...... y N....... hemos de felicitaros en este día. Felicitaros sinceramente por esta decisión que habéis tomado de uniros en matrimonio para toda la vida. En una sociedad tan egoísta como la que vivimos. Una sociedad en la que cada uno vamos a lo nuestro. En la que nadie se interesa por nadie. Una sociedad en la que lo único que nos interesa es el dinero, la comodidad, el vivir bien. En una sociedad así, vuestra decisión de unir vuestras vidas en matrimonio, de formar una comunidad de amor en familia... es una decisión valiente, generosa y, por qué no decirlo, también comprometida y arriesgada.

2.- Porque el matrimonio es la unión de un yo con un tú para crear un nosotros. Es romper el egoísmo individual para compartir todo, hasta lo más íntimo y personal. Es la mejor experiencia que podemos tener de Dios que también es comunidad de amor con los hombres. El lo ha compartido todo, absolutamente todo con nosotros, ya que nos ha dado lo mejor que tiene: su propio amor encarnado en su Hijo Jesucristo.

3.- Cuando el matrimonio se contrae con amor y para amar es cuando más nos parecemos a Dios que todo lo hace con amor y por amor.

Por eso, no puedo menos de felicitaros por vuestra valiente decisión de unir vuestras vidas en matrimonio. Y, al mismo tiempo, invitaros a que abráis vuestro amor también a los demás. No os encerréis sólo en vuestro hogar, en los vuestros. Sería un amor tan pobre que acaba siempre en un fuerte egoísmo. Abrid vuestro hogar a los demás. Porque cuanto más amamos, más nos enriquecemos nosotros mismos.


2.- CREAR VIDA TENER HIJOS

1.- Estamos reunidos, celebrando el matrimonio de N y N.

El matrimonio es una vocación, una llamada, una invitación de Dios a realizarse como personas en comunidad de amor. Muchas veces pensamos que es una decisión personal en la que no interviene más que nuestra propia libertad. Nosotros elegimos y nosotros decidimos, sin que nada ni nadie se meta en nuestra vida.

2.- Esto puede ser el matrimonio civil, tomado como un contrato entre dos partes que son libres de tomar una decisión personal según la ley.

Para los creyentes el matrimonio es una respuesta, una aceptación de la llamada o vocación de Dios. Dios nos invita a llenar este mundo de amor. El ha sembrado su amor en nosotros. El amor no es una conquista nuestra. Es un regalo que recibimos de Dios, sin ningún mérito por nuestra parte. El amor es el sello que Dios ha impreso en nuestro corazón. Nuestra decisión de uniros en matrimonio es, pues, la respuesta a la llamada de Dios.

3.- Es tal la confianza que Dios tiene depositada en las personas que se unen en matrimonio, que les concede su mayor poder, el poder más grande que puede existir y que es exclusivo de Dios. El poder de crear vida, vida humana. Ser creadores de nuevas personas. No hay poder ni gloria semejante en este mundo. Dios deja participar, nada menos, que de su poder creador. Tener hijos, crear hijos, crear vida humana. Mayor dignidad, mayor honor, mayor gloria para una persona, es imposible. Pero también supone una tremenda responsabilidad. Ser madre, ser padre es la cosa más seria y responsable que se puede dar en este mundo.


3.- CARTA DE DIOS A LOS NOVIOS

1.- Estos días pasados, cuando estaba hojeando un libro, me he encontrado con una grata sorpresa. Uno de sus capítulos se titulaba: “Carta de Dios a los novios en el día de su boda”.

Todo el capítulo era muy hermoso y lleno frescura y optimismo. Voy a leeros algunas de las frases que me parecen más interesantes.

Empezaba así: “Felicidades, hijos míos (yo diría Zorionak). No sabéis bien la alegría que me dais, al veros hoy en la iglesia, rodeados de vuestros padres, familiares y amigos.

2.- Hoy es un día muy feliz para vosotros y también para Mí. Disfruto viendo a mis hijos felices. ¡Qué padre no se alegra al ver a sus hijos felices y sonrientes! Si os digo que casi os envidio...

La humanidad ha avanzado mucho, desde que creé la primera pareja humana allí en el paraíso. Sí, habéis progresado mucho desde entonces.

A Mí me gustaría que todos los días de vuestra vida fuesen tan felices para vosotros como hoy. Y de verdad que pueden serlo.

Os voy a contar un pequeño secreto. ¿Sabéis por qué Yo soy tan feliz? Sencillamente, porque os amo todos los días, como vosotros os amáis hoy. El amor, y solo el amor, es la fuente de la felicidad verdadera; esa que todos buscáis.

Si os amáis todos los días con el mismo amor que hoy, vais a ser las personas más felices del mundo. El secreto de la felicidad está en el amor: en amar y ser amado.

3.- Yo metí en vuestros corazones el amor; ese amor que ahora lo sentís tan vivo y tan hermoso. Avanzad y progresad en el amor lo mismo que progresáis en otras muchas cosas de la vida. No penséis nunca que ya os amáis bastante. Siempre se puede amar más y mejor.

Sabed que Yo os infundí el amor para que vosotros lo extendáis a todos sin distinción.

POST DATA. Estoy tan interesado como vosotros en veros siempre felices y cuento con vosotros para demostrar mi amor al mundo entero.


4.- AMAOS, AMAOS

1.- Habéis escuchado muchos consejos estos días: consejos de familiares y amigos; consejos de todo tipo: en serio y en broma; con buena intención y con humor. Como sacerdote voy a deciros algunas cosas.

--Amaos siempre, con generosidad. El amor no tiene medida. Amaos sin condiciones, como Dios os ama. Y amad a todos, no encerréis el amor en vuestro hogar. El amor en exclusiva acaba enfermando.

--Amaos en libertad. No somos libres de amar o no amar; sino libres para amar en libertad. El amor que no respeta la libertad en el otro, no es amor verdadero, sino posesión del otro. No debemos obligar a nadie a que nos ame ni nadie puede obligarnos a amarle. Ni siquiera Dios nos obliga a amarle. Amad porque os sale de dentro, os sale del alma.

2.- Respetaos mutuamente. El respeto es la base de la convivencia. Respetaos en vuestra personalidad. La persona es algo sagrado. Es lo que nos hace originales y no copias. No os hagáis sombra. No os hagáis competencia alguna, ni siquiera en el amor.

Abrid vuestro corazón a todos. No os encerréis en vuestro hogar, ni siquiera en los hijos. El amor no se pierde ni se debilita al extenderlo. Todo lo contrario: cuanto más se da, más se tiene. Aquí fallan las matemáticas.

Haced de vuestro hogar un templo en pequeño, al que todos tengan acceso y se encuentren a gusto. No se trata de adornarlo con cuadros, imágenes o flores; sino de amigos y amigas, de familiares. Un templo en el que Dios ocupe el sillón principal.

3.- Tened vuestros ratos de silencio, de intimidad, de reflexión y de oración. La persona no es solo actividad, trabajo, ajetreo. Necesita silencio y soledad; encontrarse consigo y con Dios.

Vivid a pleno pulmón. Disfrutad. Sed felices. Gozad. Vivid alegres. La vida es un regalo de Dios. Amad siempre la vida: la vuestra y la de los demás. Respetad siempre la vida. Y, soñad; sí, soñad en un mundo nuevo y mejor; más justo y mejor repartido; más solidario, más humano.

Sabed que la convivencia es difícil. Convivir en armonía; dialogar crecer juntos; compartir ilusiones y proyectos; aceptar las cualidades y valores; comprensión ante los fallos y defectos; admitir que la persona vale más que todas las ideas y más que el dinero. Unidos en los buenos y malos momentos.


LECTURAS FINALES

Estos textos pueden leerse después de la homilía, pero parece más adecuado leerlos después de la comunión de los fieles, en los últimos momentos de la ceremonia


1.- DESDE EL DÍA QUE TE VI

Desde el día que te vi;

sí, desde aquel lejano día, en que te vi,

algo, no sé qué, se clavó en mi corazón,

algo que no me dejaba vivir sin ti.

Pasó algún tiempo; quería olvidarme;

pero era imposible; tenía más fuerza que yo.

No podía vivir sin ti.

 

Y, cuando tú también te fijaste en mí,

mi corazón palpitó a un ritmo loco.

Entonces fue cuando me acerqué tímidamente a ti.

Te hablé: me sonreíste.

Así nació el amor entre tú y yo.

 

¿Te acuerdas?

Yo no lo olvido.

Empezamos a salir juntos, los dos.

Dios, fue El, quien se cruzó en nuestras vidas,

y encendió la llama del amor.

Han pasado los años y la llama sigue viva.

Si nosotros no la hemos apagado

¡Cómo iba a extinguirla quien la encendió!

 

Hoy venimos a agradecer a Dios por lo que ha hecho en nosotros.

Queremos consagrar con el sacramento del matrimonio,

el amor que El nos regaló.

Queremos que todos seáis testigos de esta decisión que tomamos.

Por eso hemos venido a la iglesia y os hemos invitado.

Dios mismo va a consagrar nuestro amor,

para que seamos su reflejo en la sociedad,

y hagamos presente su amor durante toda nuestra vida.

Queremos que nuestro hogar esté abierto a todos.

Que sea un centro que irradie armonía y paz.

Que infunda esperanza y amor.

Y pedimos que Dios nos mantenga en la fidelidad,

para ser felices siempre.


2.- EL MUNDO SEMBRADO DE AMOR

Cuentan que un buen día Dios bajó a nuestro mundo

y lo sembró de amor.

La semilla quedó enterrada en el corazón de cada persona.

Desde entonces llevamos grabada

la imagen y semejanza de Dios.

Cada persona que ama es el reflejo de Dios

y hace germinar la semilla que el Señor sembró.

Hermosa tarea la nuestra si cultivamos el amor.

No hay duda de que la familia

se lleva las preferencias de Dios.

 

No dudéis ni por un instante de la bondad del Señor.

En los momentos difíciles confiad en él.

En las alegrías no le olvidéis.

Dios cuenta con vosotros para hacer un mundo mejor.

La familia es el jardín donde Dios se recrea,

el lugar preferido por Él.

Ponedle sombra, agua y sol.

Dejad que los niños se acerquen a Dios.

Así tendréis siempre su Bendición.


3.- NOSOTROS

Fue un hermoso día. ¿lo recuerdas?

Éramos jóvenes y llenos de vida y de ilusión.

Nuestras miradas se cruzaron como un relámpago.

Nuestros corazones palpitaron a un ritmo especial.

Nos saludamos con un cierto respeto y lejanía.

Luego nuestros rostros se rozaron en un tímido beso.

 

Y allí, en aquel primer encentro,

Allí surgió nuestro amor.

¿Lo recuerdas?

Mi yo egoísta empezó a tambalearse en su pedestal.

Luego me comentaste que lo mismo te sucedió a ti.

Hasta aquel hermoso día, no sabíamos lo que es el amor.

Confundíamos el amor con el deseo de posesión.

Creíamos que era una conquista personal del otro.

Ahora vemos que el amor es una fusión del tu y del yo,

Para formar un nuevo ser que se llama; nosotros.

Tu en mí y yo en ti; unidos para siempre.

 

Unidos en un mismo amor: los dos; nosotros.

Más de una vez me pregunto:

¿Tuvo Dios algo que ver en aquel primer amor?

Siento que El fue testigo, que estuvo muy presente;

Porque el amor es siempre presencia de Dios.

Porque, donde hay amor, siempre está Dios.

Gracias, muchas gracias, Señor,

Por la felicidad que nos has dado con tu amor.

 

Gracias a ti, que me amabas de verdad;

Que me ofrecías gratis todo tu amor;

Que respetabas por entero mi libertad.

Gracias a tu amor sincero por mí;

Que no buscabas conquistarme para ti,

Que preferías perder tú.

Solo así es como comprendí que amar es ofrecer y dar:

Todo menos lo que buscaba yo en ti.

Ahora sé que amor es dar.

Gracias a ti.


4.- SUBÍ AL CIELO Y PREGUNTÉ A DIOS

En cierta ocasión, subí al cielo y pregunté a Dios:

Señor, ¿Es posible el amor; el amor fiel y verdadero?

Con una sonrisa en sus labios, el Señor me respondió:

Sí, el amor es posible siempre que haya dos,

y nadie quiera ser el primero,

sino el servidor.

 

Quedé un tanto sorprendido y volví a preguntar:

Entonces... ¿servir es amar?

Una vez más, con su sonrisa divina, me dijo Dios:

Eso es lo que hago Yo;

servir a todos por igual.

Perdona, Señor, por mi insistencia, pero...

Tú eres Dios y te es fácil amar

y te sientes feliz amando a todos sin distinción.

De nuevo, sonriente, me dijo el Señor:

Y tú eres mi imagen y semejanza;

Tienes el mismo corazón que tengo Yo;

eres el reflejo de Dios en la tierra

y puedes amar como lo hago Yo.

Yo te hice para amar y ser amado,

y no serás feliz mientras no ames de verdad,

y no sientas en ti el amor de los demás.

N y N

 

De esta entrevista con Dios, he sacado esta conclusión,

que hoy trato de transmitirla a vosotros dos.

El amor es un servicio que ofrecemos a los demás.

Es una entrega generosa e incondicional.

Es un corazón abierto de par en par.

El amor hace que Dios esté presente en nosotros

porque en él reflejamos su imagen de amor.

N y N Seguid esta huella;

No olvidéis esta lección,

y seréis siempre felices. LOS DOS.


PREFACIOS DE DIFUNTOS

1.- No se nos quita la vida, se nos cambia por otra mejor

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

En el cual resplandece

la esperanza de nuestra feliz resurrección;

y así, aunque la certeza de morir nos entristece,

nos consuela la promesa

de la futura inmortalidad.

 

Pues, para quienes creemos en ti, Señor,

la vida se transforma, no se acaba;

y disuelta nuestra morada terrenal,

se nos prepara una mansión

eterna en el cielo.

 

Por eso, con los ángeles y los arcángeles

y con todos los coros celestiales,

cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

2.- Cristo murió para que nosotros vivamos

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

Quien se dignó morir por todos,

para librarnos a todos de la muerte;

es más, quiso morir,

para que todos tuviéramos la vida eterna.

Por eso, unidos a los ángeles,

te aclamamos llenos de alegría:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

3.- Cristo, vida y resurrección de los hombres

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

Porque él es la salvación del mundo,

la vida de los hombres

y la resurrección de los muertos.

 

Por él, los ángeles,

que gozan de tu presencia,

eternamente te adoran;

permítenos unirnos a sus voces,

cantando jubilosos tu alabanza:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

4.- Dios, autor y dueño de la vida

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

 

Porque una decisión tuya nos da la vida;

tus decretos la dirigen,

y un mandato tuyo, en castigo del pecado,

nos devuelve a la tierra

de la que salimos.

 

Y porque a los que hemos sido redimidos

por la muerte de Cristo,

por esa misma voluntad soberana

nos llamas a participar

de su gloriosa resurrección.

 

Por eso, con los ángeles y los santos,

te cantamos el himno de alabanza,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

5.- Cristo, vencedor de la muerte, nos asocia a su triunfo

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo darte gracias

y deber nuestro glorificarte,

Padre santo.

 

Pues, si morimos por haberlo merecido,

es obra de tu misericordia y de tu gracia

el que seamos llamados a la vida con Cristo.

Por el pecado morimos,

mas, por la victoria de tu Hijo,

fuimos redimidos.

 

Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo,

así nosotros te proclamamos en la tierra,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.