NUESTRA DECIMOTERCERA NAVIDAD Este año salimos ya muy cerca de la Navidad. Hemos pensado que, según venía el calendario, era mejor así. Y esa proximidad al día de Nochebuena –el jueves—nos llena de emoción. El secreto de la Navidad está en toda la grandeza de Dios expresada en un Niño pequeño, en un bebé sonrosado y llorón que nació hace 2009 años en Belén. Lo hemos repetido muchas veces, pero es que siempre que lo expresamos o lo intentamos escribir no salimos de nuestro asombro. ¿Por qué Dios quiso venir al mundo en una cueva de ganado, dentro de un país pequeño dominado por un gran impero y teniendo por madre a una muchacha sencilla, del pueblo? Es fácil pensar que si este Dios nuestro quería efectividad pues podría haber nacido en Roma, cerca del Palacio imperial y con unos grandes efectos especiales, a lo película espectacular de esas que nos trae el cine, hoy. Truenos, rayos, centellas, movimiento de los astros en el cielo y hasta terremotos podrían haber formado parte de un espectacular atrezzo que recibiera, “convenientemente”, a ese Niño. O, incluso, muchas veces hemos pensado que la aparición misteriosa, en un momento dado, de un adulto majestuoso pleno de poder y de gloria, también habría sido lógico. De hecho esto último es la apariencia que la religión oficial judía y la mayoría del pueblo hebreo esperaba del Mesías. Pero no. Todo es normal y humano. Si el Cristo, el Hijo de Dios, es un hombre en todo, menos en el pecado, tenía que nacer, ser un niño e ir creciendo. Pero, además, su origen estaba marcado por la elección de la Madre: una mujer sin pecado desde la concepción. Y esa Mujer, María, vivía su propia vida con normalidad. Era una hija del pueblo y se prometió con otro joven, religioso y piadoso, mirado por Dios – no necesariamente elegido—para que hiciese buena y adecuada compañía, en la fe y en la vida, de la Madre de su Hijo. En fin, que dentro de lo prodigioso de esa presencia divina en el interior de la humanidad todo responde a las leyes generales de la naturaleza. Y por eso se pone ante nuestra conciencia esa normalidad dentro de la condición de prodigio que es que un Dios de haga Hombre. Betania ya celebra su decimotercera Navidad. Son ya unos cuantos años de satisfacciones y de apoyo notable de nuestros lectores. Hemos de consignar que el crecimiento de visitas únicas y de páginas vistas está siendo más que espectacular en este mes de diciembre, batiendo récords no comparables con otros momentos. Esperaremos que pasen estas fiestas de Navidad y Epifanía para ofrecer a nuestros lectores una cumplida información de esos incrementos. Y ya sólo nos queda felicitar las Pascuas a nuestros lectores, amigos y colaboradores y que el Niño Dios continúe, otro año más, dándonos alegría y felicidad. ¡Feliz Navidad!
LA CELEBRACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA EN MADRID El cardenal Arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, ha convocado, como en años anteriores, una misa al aire libre, en la Plaza de Colón de la capital de España, para este domingo, día 27 de diciembre. Se celebrará la Eucaristía correspondiente a la fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Celebraciones similares en Madrid, otros años, han obtenido una gran presencia de fieles, significando que es un acto religioso, el desarrollo de una eucaristía, y no una manifestación política o nada parecido. La exhortación que ha hecho el Cardenal Rouco va por ahí: habla en su convocatoria de celebración litúrgica y no de ninguna otra cosa. Y, en fin, que la Familia de Nazaret ayude a las familias madrileñas, españolas y de todo el mundo a cumplir con su misión evangelizadora y educadora, aunque, a veces, el ambiente no sea muy propicio ante una sociedad cada vez mas alejada de la venturosa realidad que Cristo, el Señor, nos enseña.
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