1.- ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Lo decíamos, más o menos igual, en nuestro número de la semana pasada, respecto a la Navidad… Son ya 13 años deseando un feliz año nuevo a nuestros lectores. Es un tiempo notable de permanencia, sin fallar, gracias a Dios, ni una semana y con el beneplácito de nuestros lectores, los cuales siguen aumentando de manera exponencial. Hemos prometido un estudio sobre las visitas en los últimos meses, pero es cierto que, cuando escribimos, el presente comentario editorial todavía no ha terminado diciembre y queremos incluirlo completo. Será, pues, en el próximo número.

Y, por otro lado, siempre surge el mismo pensamiento en el paso rápido entre un año y otro. Hay que dar gracias a Dios por los bienes recibidos y amparo para mejor soportar lo malo que pueda venirnos en el nuevo año. Realmente, 2010 se abre con unas muy graves y desesperanzadoras previsiones económicas y sociales, que pueden dar a este año un contenido verdaderamente malo, peor que en los anteriores. Y eso que creímos 2009 iba a ser terrible. Pero este 201o podría ser peor. No deseamos, sin embargo, poner toda la expectativa en negativo, porque es como perder la esperanza. Y los cristianos basamos nuestra vida, entre otras cosas, en la esperanza. También, el viejo refrán de que “Dios aprieta pero no ahoga” nos puede servir. No debemos sentirnos abandonados de la mano de Dios. Y como Jesús de Nazaret, reveló a la mística inglesa de la Edad Media, Juliana de Norwich: “al final todo saldrá bien”. También este magnífico dato que nos ofrece Juliana, lo utilizábamos el año anterior.

Ni el pesimismo, ni el optimismo, son válidos. Lo importante es la realidad contemplada desde la esperanza y por eso no dudamos de que el año 2010 nos dé venturas y alegrías. Y ellas nos servirán para mejor soportar todo aquello malo que nos rodee. En estos instantes queremos felicitar a todos nuestros lectores y colaboradores un muy feliz y prospero 2010 que, sobre todo, nos sirva para crecer como cristianos. ¡Feliz Año Nuevo!

 

2.- UNA EUCARISTIA AL AIRE LIBRE EN MADRID

Se había especulado mucho con que la Eucaristía al aire libre, en la Plaza de Lima, en Madrid, en el día de la Sagrada Familia, podría tener explícitos contenidos políticos contrarios al Gobierno de España, la realidad es que, se trató de una multitudinaria acción litúrgica sin ningún ribete de ataque al Gobierno. Damos en la sección de Noticias el texto íntegro de la Homilía de Monseñor Rouco Varela.

El acto de la Plaza de Lima –una misa—solo tuvo la característica de una pura liturgia y no de una manifestación. Ya la misma celebración de la Sagrada Familia del año pasado fue así, aunque, entonces, los ánimos estuvieran más caldeados. La homilía del Cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, fue eso una homilía y no un discurso polémico. Y toda homilía centra una parte importante de su extensión en el comentario y exegesis de los textos bíblicos que se proclaman en la Eucaristía. La intervención del Papa Benedicto, pronunciada dentro del acto del ángelus de la Plaza de San Pedro, de Roma, y transmitida al público presente en la madrileña Plaza de Lima, aseguraba la ausencia de polémica pública y crispada. Era una misa, no una manifestación.

Pero ni que decir tiene que Monseñor Antonio María Rouco Varela expuso en su homilía las diferencias que hay entre el pensamiento cristiano y algunas de las leyes que recientemente se han aprobado. Y, entre ellas, la nueva ley del Aborto. Aconsejamos a nuestros lectores leer con detenimiento la homilía del arzobispo de Madrid, que –como queda dicho—ofrecemos en la sección de Noticias. A nuestro juicio, para nada en ella hay política, solo las obligaciones ineludibles de un pastor cuando habla ante sus diocesanos