La Epifanía del Señor
6 de enero de 2010

La homilía de Betania


1.- CAMINO DE BÚSQUEDA DE DIOS DESDE LA SENCILLEZ DE LOS NIÑOS

Por Pedro Juan Díaz

2.- LA HISTORIA DE ESTOS MAGOS ES NUESTRA HISTORIA

Por José María Maruri, SJ

3.- CAMINAR CON SEGURIDAD, CON ESPERANZA, CON ALEGRÍA Y PAZ

Por Antonio García-Moreno

4.- LOS AMANECERES DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

5.- ¿QUE REGALO ESPERA DIOS DE NOSOTROS?

Por José María Martín OSA

6.- ¡QUE DIOS ES PARA TODOS!

Por Javier Leoz

7.- LA ESTRELLA DE BELÉN

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILIA MÁS JOVEN


EPIFANÍA

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- CAMINO DE BÚSQUEDA DE DIOS DESDE LA SENCILLEZ DE LOS NIÑOS

Por Pedro Juan Díaz

1. - Un año más... Con esta fiesta de la Epifanía del Señor, terminan los días que hemos dedicado a recordar y celebrar el nacimiento de Jesús, el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Es cierto que las fiestas se han comercializado en exceso, y esta de hoy creo que la que más, pero es mayor verdad, y más gozosa, que la paz ha inundado el corazón de muchos hombres y mujeres, que se han sentido amados y amadas por Dios. Un año más hemos cantado villancicos al Niño-Dios en la noche de paz, con pregón navideño incluido. Y hemos enviado nuestras felicitaciones, a los de cerca y a los de lejos, con el deseo sincero de que sea Navidad todos los días del Año Nuevo.

Esta fiesta que estamos celebrando es, sobre todo, una fiesta de los niños y de todos los hombres que buscan a Dios como los Magos y quieren ser como niños por la generosidad. Nuestro punto de partida, por tanto, es un camino de búsqueda de Dios desde la sencillez de los niños.

2.- Epifanía: manifestación de Dios a todos los hombres.-Epifanía significa manifestación: es la fiesta de la manifestación de Dios a todos los hombres. Es una manifestación brillante y universal. No es una fiesta privada, intimista, cerrada y acabada en el belén familiar o parroquial. Lo específico de este día es su sentido universal, que abre la Navidad, la presencia amorosa de Dios a todos los hombres.

En el Evangelio descubrimos esto simbólicamente en las figuras de Herodes y de los Magos. Herodes, y con él todo Jerusalén, se turban ante la noticia del nacimiento del Mesías. Es el anticipo del rechazo que va a vivir Jesús por parte de los suyos, de sus propios paisanos, de los judíos, a los que, en un principio, iba destinada la salvación. Por otro lado, los magos, que vienen de Oriente, del paganismo, se abren ante la novedad de Dios. “Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron”. Es curiosa la paradoja: sus paisanos, verdaderos destinatarios de la salvación, lo rechazan, mientras que unos magos de Oriente lo adoran y lo reconocen como Hijo de Dios. La salvación adquiere así una dimensión universal.

También es importante recuperar, en un día tan especial como el de hoy, el sentido de ADORACIÓN, el sentido profundo y existencial de adorar a Dios. Los magos, fueran quienes fueran, vinieron de Oriente para adorar al Mesías. Valdría que nos planteáramos a quién adoramos nosotros…, a quién o a qué damos culto y reverencia… Ante quién o ante qué somos capaces de postrarnos por tierra… Sería bueno que le ofreciéramos al Niño una respuesta sincera y honesta y una honda revisión por nuestra parte.

Sería más bueno que nuestra respuesta fuera: “Venimos a adorar a un niño envuelto en pañales…que es el amor de Dios sobre la tierra.” Y que postráramos ante Él toda nuestra vida. Los viajeros le ofrecieron oro porque era rey, incienso porque era hijo de Dios y mirra porque, como hombre, le iba hacer falta unos treinta años más tarde. ¿Qué le ofrecemos nosotros al Señor?

3. ¿Qué señales damos hoy? Cuando llegas al pesebre y te encuentras con Jesús, el siguiente paso es que te conviertes en estrella para guiar a otros hasta ese mismo lugar, hasta Jesús. La estrella que los Magos de Oriente descubrieron les animó a dejar su casa, su tierra, sus ocupaciones y a ponerse en camino. No siempre la señal aparecía clara; incluso hubo momentos en los que desaparecía. Hoy, como siempre, en medio de una multitud de señales y de llamadas, los seguidores de Jesús y de su proyecto somos invitados a convertirnos comunitariamente en estrella, en señal de la salvación universal que Dios viene a traernos.

¿Qué señales damos hoy? Quizás podría ser esta la pregunta que nos cuestionara a todos en esta Eucaristía. En esta fiesta de los niños, nos preguntamos si somos una buena estrella comunitaria para ellos, o si en el fondo no conducimos a ningún sitio. Y de su respuesta surge nuestro compromiso para este nuevo año que comenzamos: ser estrellas que conduzcan a Jesús. Ahí tenemos la tarea.


2.- LA HISTORIA DE ESTOS MAGOS ES NUESTRA HISTORIA

Por José María Maruri, SJ

1.- La gran claridad que envolvió a los pastores cuando el anuncio de los ángeles, se convierte hoy en la luz titilante de una estrella que luce en la obscuridad de la noche anunciando la Buena Nueva a hombres de lejanas tierras… porque el Niño Dios ha venido a llamar a cada hombre sin distinción de raza, lengua o nación.

La inocente alegría al descubrir los regalos de los Reyes es el reflejo de otra alegría mucho mayor y más honda, la de saberse llamado personalmente por el Niño a quien adoran los Reyes, como fueron llamados los pastores y los Reyes.

2.- La historia de estos magos es nuestra historia, los convoca una estrella, la siguen por desiertos, cuando buscan apoyo humano, la estrella se oculta para volver a relucir cuando dejan Jerusalén. Y al fin les conduce al encuentro con Dios y se regresan a su patria por caminos nuevos llenos de alegría que comunican a los demás: iluminados por la estrella ellos mismos se hacen luz en las tinieblas.

Cada uno de nosotros tiene su estrella con la que el Señor nos llama personalmente, no nos convoca en montón, sino uno a uno y es una llamada que compromete toda nuestra vida, cambia nuestra escala de valores, como a los Magos, nos saca de nuestra patria, nos arranca de donde tenemos echadas hondar raíces, nos arranca de nuestros inmovilismos.

Y es que ante la luz de la estrella que nos lleva a Dios no puede haber pasotismos. O hay seguimiento, aunque sea por el desierto. O hay rechazo, como Herodes. Medias tintas son imposibles.

Nuestra fe no tiene nada que ver con nuestra pertenencia a un club de fútbol, sea el Atlético o el Real Madrid, el Barça. Apuntamos nuestro nombre en el libro de bautismos, tenemos nuestro carnet, pagamos nuestras cuotas y, tal vez, cargamos con las deudas. Nuestra fe es una llamada personal y un seguimiento personal.

3.- La experiencia que tuvieron los Magos en Jerusalén la tenemos también nosotros cuando buscamos demasiadas apoyaturas humanas a nuestra fe, demasiado conocimiento científico, demasiados raciocinios, cuando tratamos de convertir nuestra fe en una ciencia en lugar de una experiencia personal, la estrella se nos esconde y no la volvemos a encontrar más que cuando salimos de la Jerusalén de las ciencias y con alegría nos lleva hasta donde está Jesús en brazos de María.

Ni siquiera la teología es camino hacia Dios, sino se la reza, si no se la estudia de rodillas, es de rodillas ante el Niño Dios que sostenía la Virgen María donde los Magos encontraron la alegría de la fe e iluminados se convirtieron ellos mismos en luz para los demás.

Esa luz de Dios que transforma el odio en amor, la ofensa en perdón, la discordia en armonía, el error en verdad, la duda en fe, la desesperación en esperanza.

Luz que nos lleva a no buscar ser consolados sino consolar.

--no tratar de ser comprendidos sino comprender.

--no buscar ser amados sino amar a los demás

Pidamos a los Reyes en esa carta que no nos ha dado tiempo de echar al buzón, que nos dejen ser niños, niños que creen con sencillez, que se confían a su Padre Dios, que pasan por el mundo repartiendo cariño y sonrisas, confiando que en cada hombre hay siempre bondad.


3.- CAMINAR CON SEGURIDAD, CON ESPERANZA, CON ALEGRÍA Y PAZ.

Por Antonio García-Moreno

1.- LA ENTREGA DE UN DON.- En la segunda lectura vuelve a la palestra de la Liturgia de la Palabra el profeta Isaías: "Vienen todos los de Sabá, trayendo incienso y oro..." (Is 60, 6). El profeta canta lleno de alegría y exhorta a Jerusalén que también se llene de gozo. Contempla como la luz hace retroceder a las tinieblas. Como el Bien vence al Mal y se inicia la salvación de los hombres que sólo Dios puede otorgarnos. Vislumbra extasiado como el Dios de los cielos nace en la tierra. El nuevo y definitivo Rey de Israel, el Hijo de David anunciado como redentor nace y con él la esperanza, la alegría y la paz.

Y como a Salomón, el otro hijo de David, vienen desde las tierras del sur y de este, de Sabá y de Madián, a festejar su grandeza, a rendirle pleitesía. Para ello llegan cargados de dones: oro, incienso y mirra. Elementos valiosos y altamente significativos. Expresión de su amor y de su fe. Ratificación de sus sentimientos mediante la entrega de algo de sí mismos, de un don que pruebe la autenticidad de su reconocimiento y admiración.

2.- LA LLAMADA DE UNA ESTRELLA.- Hoy es el día en que conmemoramos, revivimos, el momento en el que Dios se manifiesta a los gentiles, es decir, cuando el Señor abre las puertas de su Reino a todos los hombres, sean o no hebreos, pertenezcan o no al pueblo judío, el elegido en primer lugar. Hasta que Cristo nace los que no fueran descendientes de Abrahán no podían entrar en el Reino de Dios. Eran los gentiles, gente impura cuya cercanía manchaba hasta el punto de que no se podía entrar en sus casas sin quedar impuros ante Dios.

Todo aquello desaparece y el Señor destruye sus fronteras. Con el nacimiento de Cristo una nueva estrella se enciende en lo alto de los cielos, su luz brilla con claridad y fuerza, es un signo visible del amor de Dios, de su llamada insistente y persuasiva para que cada uno siga el camino marcado por la luz de la fe en Cristo, un camino distinto para cada uno, pero igual para todos ya que a todos nos llama Dios a ser santos.

En varias ocasiones, al visitar Belén al frente de algunos grupos de peregrinos, un franciscano palentino, el P. Agripino consideraba que, como los Magos "...se marcharon a su tierra por otro camino" (Mt 2, 12). Así también nosotros, hemos de abandonar los caminos peligrosos y andar por el único posible: Jesucristo. Yo soy el Camino, dijo bien claro. Así lo hicieron y Dios premió su constancia y abnegación, su firme fe y su acendrada esperanza. Aquella estrella tenía un brillo especial, les llamó la atención desde el primer momento quizá. Por otra parte había un clima de expectación, de una parte y de otra se oía decir que vendría un Salvador. Además la situación en muchos lugares de la tierra era cada vez más penosa, los anhelos de salvación eran profundos. Por eso no era extraño que Dios se apiadara y enviase al Mesías esperado.

Aquellos hombres vinieron por un camino y se marcharon por otro, vinieron con la ansiedad de quien busca y se marcharon con el gozo del que ha encontrado lo que tanto buscaban. El camino de ida era incierto y penoso, el de vuelta seguro y alegre... La estrella sigue brillando, "se han abierto los caminos divinos de la tierra", repetía San Josemaría. Pero es preciso recorrerlos, encontrar a Cristo para seguir caminando con seguridad, con esperanza, con alegría y paz.


4.- LOS AMANECERES DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

1.- Fiesta de la Epifanía: Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Epifanía es manifestación del Señor. Todos los días se nos manifiesta el Señor, todos los días Dios amanece sobre nuestras vidas. Lo importante es que seamos capaces de verlo, que lo veamos en el pobre que sufre y en el rico que comparte sus bienes, en nuestros éxitos y en nuestros fracasos, en los días grises del alma y en los días llenos de luz, en la salud y en la enfermedad, en el amor y en desamor. El alma profundamente religiosa sabe descubrir a Dios en medio de los acontecimientos de cada día. Pero sí, muchas veces necesitamos que una estrella nos guíe, que la luz de Dios se haga más visible a través de signos especiales. Puede ser la lectura de la vida de un santo, o la lectura en el periódico del comportamiento heroico de una persona valiente y generosa, en defensa de los derechos humanos o de alguna víctima inocente, o en la oración, o en el recogimiento, o en la muerte de un ser querido, singularmente bueno. Dios siempre está amaneciendo sobre nuestras vidas, lo importante es que tengamos los ojos y el corazón limpios, para saber ver a Dios a través de los acontecimientos exteriores. También debemos pensar que Dios quiere valerse, a veces, de cada uno de nosotros para que seamos luz y estrella que oriente el camino de los demás. Con mucha humildad y con mucha generosidad, ofreciendo, no imponiendo, viviendo, más que hablando. La luz de Dios, su estrella, cuando se hace presente, de verdad, en nuestras vidas, nos llena de una alegría interior y profunda. Saber que la luz de nuestra vida orienta por el buen camino a otras personas nos da confianza y alegría. En estos casos, es fácil descubrir a Dios, caer de rodillas delante de él y adorarle.

2.- Fiesta de los Reyes Magos: Abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos. La fiesta de los Reyes Magos también es, para muchos de nosotros, la fiesta del regalo. El regalo exterior debe ser representación de nuestro regalo interior, del regalo de nuestra amistad, de nuestro cariño y de nuestro amor. A las personas mayores, sobre todo, lo que más nos gusta del regalo es el cariño de la persona que nos hace el regalo. Generalmente, estamos más necesitados de cariño que de cosas materiales. Regalemos, con generosidad, nuestra amistad, nuestro cariño y nuestro amor a todas las personas que lo necesiten y estén deseosas de recibirlo. Seamos buenos reyes magos para los demás, abriéndoles los cofres de nuestro cariño sincero y generoso. Cristo nos regaló su vida, para salvarnos; regalemos nosotros algo bueno de nuestras vidas, para ayudar a los que más nos necesiten.

3.- También lo gentiles son coherederos. Cuando San Pablo escribe esta carta a los Efesios, la Iglesia cristiana ya era católica, ya era universal, ya había roto las barreras judías que le impedían abrirse al mundo de los gentiles. También ahora, en nuestra sociedad actual, los cristianos debemos luchar contra todas las barreras que ponen los más fuertes y los más poderosos, para que los débiles y desprotegidos no se acerquen a ellos y les perturben su riqueza y su paz económica y social. La religión cristiana es una religión universal, de fraternidad y de amor para todos; nuestro compromiso cristiano no puede quedarse encerrado en nuestros templos y en nuestras sacristías. Debemos ser cristianos no sólo en el templo, sino también en la calle, en la cultura y en la sociedad. Ser cristiano debe ser sinónimo de hombre universal, fraterno y solidario, sobre todo con los más pobres y necesitados. Los cristianos debemos regalar en este momento nuestra ayuda a los pueblos y a las personas más pobres y necesitadas del mundo. Ese debe ser ahora nuestro mejor regalo.


5.- ¿QUE REGALO ESPERA DIOS DE NOSOTROS?

Por José María Martín OSA

1.- La Epifanía es el otro nombre que recibe la Navidad, el nombre que le dieron las iglesias orientales desde el principio. Si la Navidad, fiesta de origen latino, alude al nacimiento: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros", Epifanía significa manifestación y sugiere la idea de alumbramiento o de dar a luz: "y hemos visto su gloria, gloria propia del Hijo del Padre, lleno de gracia y de verdad". Por consiguiente, la metáfora bíblica de esta fiesta es la luz: "la gloria del Señor que amanece sobre Jerusalén", "la revelación del misterio escondido", la estrella de los magos que vienen de oriente... Debemos esforzarnos para rescatar el auténtico significado de la fiesta que celebramos. Como tantas otras, y quizás más que ninguna esta fiesta, llamada vulgarmente día de Reyes ha sido mercantilizada y degradada.

2.- Jesús nace en Belén para todos los hombres, para los de cerca y para los de lejos, para los judíos y para los gentiles, para los pastores y para los magos que vienen de oriente. No hay acepción de personas. Pero los primeros en recibirlo van a ser los pobres, los pastores, para que se vea que "los pobres son evangelizados", como había dicho el profeta Isaías. Y, después, llegarán los magos guiados por una estrella y buscando su significado La estrella que nos conduce a todos, debe ser la que nos saca de casa, del acomodo en bienes y opiniones, de las certezas humanas, de la pretensión de poseer la verdad. Es la pregunta sobre el sentido de nuestra vida, que buscamos y nos pone en camino, más allá de nuestros prejuicios e intereses. Es la pregunta en la que se formula el deseo y la esperanza no el interrogatorio en que se pone en guardia el recelo y el miedo. Herodes interroga a los magos y termina persiguiendo a los niños inocentes. Los magos preguntan. Herodes se sobresalta y, con él, toda la ciudad de Jerusalén, pero los magos se llenan de inmensa alegría al salir de esa ciudad y ver de nuevo la estrella. Para hallar la verdad que nace en Belén de Judá, hay que salir de los muros y de los convencionalismos, guiados por esa estrella, por esa pregunta, que nos hace peregrinos y mendigos de la verdad, hambrientos de ella y no poseedores y satisfechos de nuestras pobres verdades. Los que se creen en posesión de la verdad lo único que hacen es enseñar "sus verdades" despóticamente al pueblo. Los magos no fueron a Belén cargados de razón, sino preocupados y encaminados por una pregunta. Se acercaron al pesebre de Belén para contemplar la verdad hecha carne.

3.- ¿Qué regalo espera Dios de nosotros? En un día de ilusión para los niños y de regalos para todos debemos hacernos esta pregunta. Dios acepta nuestra debilidad, lo que somos, incluido nuestro pecado y nuestras fragilidades, para rehabilitarnos y hacernos plenamente felices. Quiere que descarguemos ante él las pesadas cargas que nos impiden ser nosotros mismos. Alguien me contó un cuento de Navidad que leyó en alguna parte. Lo contaré a continuación porque realiza un hermoso viaje al corazón de Jesús Niño.

“Se dice que, cuando los pastores se alejaron y la quietud volvió, el niño del pesebre levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta. Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temblando y temeroso.

- Acércate- le dijo Jesús- ¿Por qué tienes miedo?

- No me atrevo... no tengo nada para darte.

- Me gustaría que me des un regalo – dijo el recién nacido.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:

- De verdad no tengo nada... nada es mío, si tuviera algo, algo mío, te lo daría... mira.

Y buscando en los bolsillos de su pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo herrumbrada que había encontrado.

- Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy...

- No - contestó Jesús- guárdala. Querría que me dieras otra cosa. Me gustaría que me hicieras tres regalos.

- Con gusto – dijo el muchacho- pero... ¿qué?

- Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó al pesebre y, para impedir que María y José lo oyeran, murmuró algo al oído del Niño Jesús:

- No puedo... mi dibujo es horrible... ¡nadie quiere mirarlo...!

- Justamente, por eso lo quiero... siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además quisiera que me dieras tu plato.

- Pero... ¡lo rompí esta mañana! – tartamudeó el chico.

- Por eso lo quiero... Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo... Y ahora –insistió Jesús- repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron como habías roto el plato.

El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza. Avergonzado, y, tristemente, murmuró:

- Les mentí... Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto... ¡estaba enojado y lo tiré con rabia!

- Eso es lo que quería oírte decir –dijo Jesús- Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas... No tienes necesidad de guardarlas... Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. A partir de hoy me gustaría que vinieras todos los días a mi casa”


6.- ¡QUE DIOS ES PARA TODOS!

Por Javier Leoz

Cuántas veces, en el día de Navidad, Año Nuevo o en Reyes, se nos da la posibilidad de adorar al Niño. En una ocasión, un pequeño, intentaba en medio de una larga fila de fieles llegar hasta el lugar donde, el sacerdote, mostraba la imagen para besar. Pero, nadie le hacía un hueco. Hasta que el niño, enojado, gritó: “que Dios ha venido para todos”.

1.- Nos encontramos en la festividad de la Epifanía: la manifestación de Dios a todos los pueblos de la tierra. Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos escrito alguna carta a los reyes, les hemos pedido un deseo, hemos soñado en cómo sería esa estrella que les guió, con el portal ante el cual se llegaron o, incluso, cavilado con las peripecias que tuvieron que sufrir para descubrir, besar, adorar y ofrecer sus presentes a Jesús.

En estos tiempos que vivimos pidamos a los Reyes que, Dios, sea algo importante en nuestro vivir. No sé porque me da que, incluso para muchos cristianos, es algo totalmente marginal. Sí; lo celebramos, le cantamos, adornamos su casa en estos días e incluso somos más generosos en estas semanas de Navidad. ¿Es suficiente? No. Por supuesto que no. Dios quiere entrar en nuestra vida. Quiere manifestarse tal y cual es. Formar parte de todo lo que somos pensamos, sentimos y construimos. Ojala, que al igual que los Magos, también nosotros nos inundemos de una inmensa alegría al celebrar y ver la luz del cielo que baja hasta la tierra.

2.- La hazaña de los Reyes simboliza la universalidad de la fe. El hecho de que, el Señor, no es para cuatro (ni tan siquiera para los pastores o los Magos que fueron los primeros en acercarse hasta el portal), ello implica que, también nosotros, podemos ser “reyes”. Hay que ponerse en camino. Salir de nuestros palacios y comodidades y ofrecer a Jesús nuestro esfuerzo, nuestras inquietudes, creatividad, impulso y hasta parte de lo que podemos tener para que sea conocido, amado y celebrado por aquellos que todavía no le conocen. No sé si los Magos cabalgaron en camello, dromedario o en caballo hasta el Niño Dios. Lo esencial es que buscaron y se fiaron de la estrella. Se dejaron arrastrar por su resplandor; la siguieron, salieron de sus reinos y vieron que, aquella infinita hermosura que yacía en Belén, era mil veces más sorprendente, eterna, seductora y enriquecedora que todo aquello que habían dejado atrás.

3.- En este día de Epifanía, la luz, las estrellas, los caminos, las coronas de los Reyes, sus dones rendidos a los pies de Jesús, nos tienen que hacer reflexionar sobre algo que, tal vez, hemos dejado por el camino: ser niños. No dejemos de asombrarnos ante el Misterio de estos días. NO permitamos que, los nuevos Herodes, nos desvíen del sendero que conduce hacia Belén. No permitamos que, la pereza o la tibieza, nos alejen de ese Dios que disfruta amándonos, saliendo a nuestro encuentro y haciéndose Niño para que le podamos tocar, adorar y ofrecer como sagrado don, la sinceridad de nuestra vida.

En este día de Reyes, donde los niños se levantan emocionados ante unos regalos traídos por SS.MM. los Reyes, que también nosotros nos acostemos o despertemos y, abriendo la ventana o el balcón, sigamos buscando la estrella que siempre trae como divinos regalos: la paz, el bien, la dirección para llegar hasta Jesús o la pista para dar con la felicidad.

Los Reyes Magos, no son algo estático y petrificados en el pasado, siempre están en permanente peregrinación. Caminan y avanzan, otean el horizonte y esquivan el peligro, con todos aquellos hombres y mujeres que desean encontrarse cara a cara con el Señor.

¡DEJAD QUE DIOS OS MANIFIESTE SU BONDAD! En contraprestación, postraos y ofrecedle vuestra fe, alegría y entusiasmo por haberle encontrado.

4.- CAMINAN, BUSCAN Y ENTREGAN

Reyes Magos, que saliendo de vuestros reinos,

cabalgáis en busca de Aquel que también dejó el suyo

Decidnos:

¿Cómo encontrar la ruta de Belén?

¿Cómo es la estrella que nos lleva hasta el Redentor?

La ruta de Belén, es el camino de cada día

Es la valentía de los que creen en medio de dificultades

o la persistencia, aún en medio de tormentas

Es la curiosidad de indagar y avanzar

aunque no se vislumbre nada en el horizonte

 

¿Y la estrella?

La estrella es la luz que ilumina el corazón,

La intuición de saber que, Dios, siempre acompaña

La esperanza que te invita a seguir adelante

o la mañana en la que sientes

que Dios te espera, que Dios te aguarda

Decidnos, Reyes Magos, ¿cómo es Dios?

Dios, es imposible de descifrarlo:

 

Lo vimos, y le adoramos

No nos habló, pero nosotros lo hicimos con agasajos.

Le presentamos la riqueza que el mundo tiene

y de la que tanto le cuesta desprenderse

Le ofrecimos el incienso con el cual el hombre

hoy, en vuestro tiempo,

perfuma y ensalza todo lo material

olvidando al Único que es digno de tal honor

Dejamos a sus plantas, con lágrimas en los ojos

la humanidad y sus pecados

el mundo y sus contradicciones

la tierra y todo lo que le atemoriza

 

Pero, sobre todo, como regios llegados desde lejos

le rendimos homenaje, vasallaje y pleitesía

y, por vosotros, los hombres de estos nuevos tiempos

pedimos e hundimos nuestras rodillas en el suelo:

que no perdáis la fe

que no temáis seguir a la estrella que siempre guía

y Dios os colmará de una felicidad sin medida.

Amén.


7.- LA ESTRELLA DE BELÉN

Por Ángel Gómez Escorial

1. - Epifanía es una palabra de origen griego que significaba manifestación poderosa, aparición con fuerza y majestad y que siempre hacia referencia a la llegada de un Rey a una ciudad. Luego, en el mundo clásico, se dio a la palabra un sentido divino y así significaba la aparición de Dios o un hecho portentoso –un milagro—relacionado con la divinidad. En las iglesias latinas se dio este nombre a la celebración de la llegada de los Reyes Magos porque era la presentación prodigiosa del Niño Dios a los Magos de Oriente, a unos gentiles ilustrados y sabios, era, en verdad, la manifestación de Dios a personas que no pertenecían al Pueblo Elegido de Israel. Y en ese acto se abría una nueva dimensión que era la ampliación de esa pertenencia a Dios, como pueblo elegido a toda la humanidad. San Pablo en la Carta a los Efesios lo va a expresar con precisión. Dice: “que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.”La Epifanía significa pues esa manifestación de Dios –hecho Hombre, hecho Niño—a todos y se anuncia ya en la invitación a los Magos, guiados por la Estrella, a tal realidad universal.

2. - El Evangelio de San Mateo referido al viaje y adoración de los Magos de Oriente al Niño Jesús contiene una de las páginas más bellas y enigmáticas de la Escritura. Es de una enorme calidad e incluye ese prodigio en forma de estrella que guía a unos peregrinos muy especiales. Junto a todo eso está el mensaje sencillo de --tras las vicisitudes-- gran alegría por haber llegado a la meta. Pero ahí se produce otra de las grandes paradojas del relato evangélico: la adoración a un pequeño que se encuentra en un pesebre y que ni él ni sus padres parecen tener importancia alguna. Esa adoración la realizan personajes notables, que tienen potestad para ser recibidos de inmediato por el Rey Herodes y cuyo mensaje --y presencia-- turba a toda la ciudad de Jerusalén.

Aunque a muchos les gusta especular con las circunstancias astronómicas y astrológicas de la estrella y, también, con la propia "magia" de los Magos, el relato tiene una precisión y belleza en su contenido cristológico que merece ser leído y releído para después meditarlo y sacar provecho. Podríamos apostar sobre que el Nacimiento del Hijo de Dios en Belén fue un gran acontecimiento y que, por ello, trascendió a quienes debía trascender. En la Nochebuena son los pastores los primeros en conocer la noticia. El mensaje de los ángeles es completo y muy expresivo. Por ello a otros personajes les llega la noticia que da Dios por medio de un fenómeno singular. ¿Se sirvió Dios de un cometa para anunciar a los Magos el Nacimiento de Jesús? Pues, pudiera ser. O no fue así. Poco importa. La cuestión que unos hombres sabios, llenos de esperanza, atravesaron medio mundo para adorar a un niño. ¿Quién les guió? Sin duda la mano de Dios. Su forma concreta en ese día y en esa noche poco importa.

3. - El complemento de tanta belleza de la Palabra no es otra que la oración compuesta por Isaías y que aparece en su capítulo 60. Estalla el poeta –lo parece tanto como profeta—lleno de gozo y alegría: “¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora.” No hemos de estar fríos ante tal belleza y alegría. El Señor quiere ayudarnos en nuestra fe, como lo hizo con sus Apóstoles en la Montaña de la Transfiguración. A veces no es fácil el camino de seguimiento del Maestro, la senda de Jesús, y necesitamos de esas explosiones de alegría que iluminen nuestro camino.


LA HOMILIA MÁS JOVEN


EPIFANÍA

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Este es, mis queridos jóvenes lectores, el nombre de la fiesta que da sentido a la jornada. Bien es verdad que en muchos sitios se le llama el día de reyes y que va acompañado de una serie de elementos no siempre de total índole cristiana. Al final, para el que tenga interés en la materia, añadiré unas explicaciones.

El texto del evangelio de hoy es suficientemente expresivo como para que no sea necesario que os añada explicaciones. No importa el lugar de donde venían estos egregios personajes, ni cuantos eran, ni de qué estrella se trataba, la que ellos siguieron, ni siquiera si se trataba de una estrella en el sentido estricto. Eran personas inquietas, interesadas en lo que es más importante, aunque no resulte lucrativo. Se trataba de la venida al mundo de alguien superior que traería la salvación. De alguien que no pertenecía a su pueblo. (Si de algo podemos estar seguros, es de que el nacionalismo les importaba un comino). Su escala de valores la tenían bien estructurada, sin que en ella el factor utilidad y lucro estuvieran presentes.

2.- Eran gente generosa, marchaban con regalos. Muchos hoy cuando salen de viaje se procuran un buen equipo y se aseguran de que podrán pagar los gastos que el viaje les ocasione. ¿Qué lleváis en vuestro bolsillo o bolso cuando salís? ¿Estáis preparados para regalar a quien encontréis y se lo merezca?

--Era gente dispuesta a compartir. Parece que procedían de diferentes lugares, situados al Este de la tierra de Israel, enfrascados cada uno en investigaciones históricas y astronómicas o astrológicas, que no dudaron en compartir. Averiguaron juntos en Jerusalén, nada de rivalidades. Que caminaban juntos indagando.

--Gente que no se decepcionó, al contemplar que lo que ellos buscaban, se encontraba encerrado en una criatura que, en aquel momento, más que hablar, sería capaz solo de balbucear y llorar. Alimentarse y defecar, como cualquier bebé.

--Gente que prefirieron ser leales a lo que habían descubierto, lo que el Señor les había mostrado, a quedar bien con los sabios y el rey Herodes. No se trataba, lo sabían bien ellos, de codearse con gente importante, sino de estar al lado del que es importante, aunque no lo parezca.

3.- Estos son hechos narrados con intencionalidad, no se trata de una noticia periodística de agencia. La Iglesia ha visto, en el gesto de los lejanos e inteligentes personajes, un signo del reconocimiento universal de Jesucristo.

Hoy en día este reconocimiento lo manifiestan los mártires que nos sorprenden por su valentía, como sorprende cada flor que brota de una planta. No se puede salir a buscar el martirio, pero se puede marchar a lejanos lugares para anunciar al Salvador. Los misioneros son la actualización del gesto de los Magos de Oriente. La Epifanía todavía dura. Que cada uno de vosotros se pregunte ¿Cómo contribuyo yo a esta Epifanía?

(La Iglesia hoy celebra este reconocimiento de los extranjeros en Belén, pero también el bautismo en el Jordán, como una manifestación al mundo, de que el Espíritu Santo también se une a la Epifanía de los Magos. El primer milagro de Jesús en las bodas de Caná, como una manifestación al estamento popular, del poder de Jesús. Siguiendo todos los textos, de la misa y de la Liturgia de las Horas, encontramos estas referencias).

EXPLICACIONES MARGINALES. Dejadme que os hable de algunas prácticas que por muy populares que sean, no ennoblecen la jornada. En primer lugar las cabalgatas. Hoy las dominan el espíritu comercial, ciudadano, alejado del profundo sentido de la fiesta, que generalmente se ignora. Que una serie de gente se disfrace y marche rodeada de los logotipos de casas comerciales que pueden pagar los costes, que se tiren tantos caramelos que no llegan a las manos de los niños y se estropeen, en un mundo en el que tantas criaturas sufren hambre, que los discursos y ceremonias de la entrada y entronización, para nada hagan referencia al misterio de Belén que celebramos, deben inclinarnos a la total ignorancia de estos desfiles, pensando que no ayudan a una correcta catequesis, que siendo auténtica, carece del boato y lujo propio de estas comitivas y cuando se entere el niño inocente que era teatro barato, se incline a pensar que el hecho evangélico también es farsa. El Papa hace pocos días advertía que se recordara que la historia navideña no es una fábula y será bueno que lo tengamos en cuenta.

La otra costumbre, propia, creo, exclusivamente de España, es decir que los Reyes traen regalos a los niños, se los dejan depositados en sus domicilios. Yo respeto esta costumbre, es una exigencia de honradez hacia mis padres que la practicaron, pero no la fomento. Por mi parte a los chiquillos que vienen a misa, les enseño unas moneditas de oro, cada año las mismas, son regalos de mi madre para este fin, y les invito a que se las ofrezcan a la imagen del Niño, del belén cercano al altar. Después les propongo oler la fragancia del incienso de calidad que siempre tengo y les invito a que lo quemen en honor de la misma figura. De idéntica manera procedo con la mirra. A continuación, les digo que en ellos veo una imagen del Niño Jesús y de aquí que les haya preparado unos regalos. Os he explicado lo que hago proponiéndoos que vosotros hagáis algo semejante. Olvidaos de futuros días del padre o de la madre, que fomentarán entidades comerciales y hoy, por pura generosidad y viendo en vuestros padres alguien semejante a José y María, les preparéis y entreguéis, un obsequio original.