ANUNCIAR A CRISTO TAMBIÉN EN EL MUNDO DIGITAL, PIDE EL PAPA BENEDICTO A SACERDOTES

BENEDICTO XVI PROPONE A JOSEP SAMSÓ COMO MODELO PARA SACERDOTES Y LAICOS

EL PAPA INVITA A TODOS LOS CRISTIANOS A DAR “YA” UN TESTIMONIO COMÚN

CONDOLENCIAS DE BENEDICTO XVI A LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO DE HAITÍ

HAITÍ: LA RED CÁRITAS LANZA UN PLAN DE EMERGENCIA POR VALOR DE 30 MILLONES DE EUROS PARA ATENDER A 200.000 DAMNIFICADOS


ANUNCIAR A CRISTO TAMBIÉN EN EL MUNDO DIGITAL, PIDE EL PAPA BENEDICTO A SACERDOTES

Mensaje del Papa en la 44° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

VATICANO, (ACI).- Se ha dado a conocer el mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la 44° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebra el 16 de mayo, en el que el Santo Padre pide a los sacerdotes anunciar a Cristo también en el mundo digital. En el texto titulado "El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra", el Pontífice señala que este tema se "inserta muy apropiadamente en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra".

Seguidamente explica que la cada vez mayor importancia de los nuevos medios de comunicación y su incorporación en la vida cotidiana hace que sea "cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal". Tras resaltar que "la tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos", el Papa indica que "el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: ‘¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!’"

Ante las nuevas experiencias de comunicación, dice el Papa, los sacerdotes "deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, vídeo, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis". "El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales medios –adquirido también en el período de formación-- con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor".

Así, explica el Papa Benedicto, "en el contacto con el mundo digital, el presbítero debe trasparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la ‘red’". Con el anuncio "digital" del Evangelio, continua el Santo Padre, "la Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: ‘Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos’".

Benedicto XVI precisa luego que "el desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano".

Tras reiterar su llamado al uso de las tecnologías digitales, el Papa advierte que no se debe olvidar que "la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación". "Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva ‘ágora’ que han dado a luz los nuevos medios de comunicación".

Finalmente el Papa implora sobre los sacerdotes "la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica".

TEXTO ÍNTEGRO DEL MENSAJE

Queridos Hermanos y Hermanas

El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales - "El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra" - se inserta muy apropiadamente en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra.

Las comunidades eclesiales, han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aún de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal.

La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos. La Iglesia, convocada por la Palabra, es signo e instrumento de la comunión que Dios establece con el hombre y que cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él. En esto reside la altísima dignidad y belleza de la misión sacerdotal, en la que se opera de manera privilegiada lo que afirma el apóstol Pablo: "Dice la Escritura: 'Nadie que cree en Él quedará defraudado'... Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará". Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en Él? ¿Cómo van a creer si no oyen hablar de Él? ¿Y cómo van a oír sin alguien que les predique? ¿Y cómo van a predicar si no los envían?" (Rm 10,11.13-15).

Las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder adecuadamente a estas preguntas, que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil. En verdad el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: "¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!" (1 Co 9,16). Así pues, con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz. A este respecto, el sacerdote se encuentra como al inicio de una "nueva historia", porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra.

Sin embargo, la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse. Por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas "voces" surgidas en el mundo digital. Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, vídeo, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis.

El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales medios - adquirido también en el período de formación - con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor. En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe trasparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la "red".

También en el mundo digital, se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. En efecto, la pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a la humanidad desorienta de hoy que "Dios está cerca; que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente" (Discurso a la Curia romana para el intercambio de felicitaciones navideñas, 22 diciembre 2009).

¿Quién mejor que un hombre de Dios puede desarrollar y poner en práctica, a través de la propia competencia en el campo de los nuevos medios digitales, una pastoral que haga vivo y actual a Dios en la realidad de hoy? ¿Quién mejor que él para presentar la sabiduría religiosa del pasado como una riqueza a la que recurrir para vivir dignamente el hoy y construir adecuadamente el futuro? Quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo "digital" los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral.

La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: "Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos" (Ap 3, 20).

En el Mensaje del año pasado animé a los responsables de los procesos comunicativos a promover una cultura de respeto por la dignidad y el valor de la persona humana. Ésta es una de las formas en que la Iglesia está llamada a ejercer una "diaconía de la cultura" en el "continente digital". Con el Evangelio en las manos y en el corazón, es necesario reafirmar que hemos de continuar preparando los caminos que conducen a la Palabra de Dios, sin descuidar una atención particular a quien está en actitud de búsqueda. Más aún, procurando mantener viva esa búsqueda como primer paso de la evangelización.

Así, una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas. Así como el profeta Isaías llegó a imaginar una casa de oración para todos los pueblos (cf. Is 56,7), quizá sea posible imaginar que podamos abrir en la red un espacio - como el "patio de los gentiles" del Templo de Jerusalén - también a aquéllos para quienes Dios sigue siendo un desconocido.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos.

No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación.

Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva "ágora" que han dado a luz los nuevos medios de comunicación.

Con estos deseos, invoco sobre vosotros la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2010, Fiesta de San Francisco de Sales.


BENEDICTO XVI PROPONE A JOSEP SAMSÓ COMO MODELO PARA SACERDOTES Y LAICOS

Tras la beatificación del sacerdote mártir en la arquidiócesis de Barcelona

CIUDAD DEL VATICANO/BARCELONA, Por Patricia Navas (ZENIT.org).- El Papa propuso al nuevo beato Josep Samsó i Elias como modelo tanto para sacerdotes como para laicos, este domingo tras rezar el Ángelus desde la ventana de su estudio junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

“Que en este Año Sacerdotal, su ejemplo sirva de estímulo a los presbíteros en el solícito ejercicio de su ministerio pastoral y anime a los fieles a dar en todo momento un testimonio valiente y convencido de su fe”, auspició. Y añadió: “Para los sacerdotes, especialmente para los párrocos, él constituye un modelo de dedicación a la catequesis y a la caridad con los pobres”.

En lengua catalana, el Papa destacó: “Que el nuevo beato Josep Samsó i Elias os bendiga y os proteja; feliz domingo”.

El sacerdote Josep Samsó i Elias, martirizado en 1936, fue beatificado este sábado en la basílica de Santa María de la ciudad barcelonesa de Mataró, de la que fue párroco. Benedicto XVI calificó hoy a este sacerdote asesinado durante la guerra civil española como un “verdadero testigo de Cristo” que “murió perdonando a sus perseguidores”. “En su martirio, entregó generosamente su vida al Señor entre palabras y gestos de perdón y misericordia”, dijo.

El Papa pronunció estas palabras un día después de la histórica beatificación, a la que asistieron unas 1.500 personas, entre ellas una veintena de obispos y unos 450 sacerdotes.

La ceremonia del sábado comenzó con una procesión entre la multitud de personas que abarrotaban la basílica, tanto en la nave central, como en las capillas laterales e incluso en el exterior del templo, donde se habían instalado pantallas gigantes.

El descubrimiento de la enorme imagen del nuevo beato colgada en la parte superior central de la iglesia, y la lectura del decreto del Papa autorizando la beatificación, por parte del prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, monseñor Ángel Amato, fueron momentos especialmente emotivos que los presentes vivieron entre aplausos y, en algunos casos, con lágrimas en los ojos.

Algunos que le conocieron personalmente todavía pueden contar sus recuerdos, y muchas personas han conocido muy de cerca su vida sacerdotal ejemplar y el testimonio de perdón y reconciliación de su muerte.

El deseo de promover su beatificación estaba muy presente desde los tiempos de su misma inmolación, especialmente en la ciudad de Mataró, cercana a Barcelona.

En la homilía, el arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach, afirmó que “la fe y la santidad tienen unos efectos beneficiosos no sólo en las personas individuales, sino también en la sociedad”. Al final de la ceremonia, monseñor Amato dijo a los asistentes que “esta beatificación es un signo de la estima y del amor que Benedicto XVI demuestra por su patria, tierra prolífica de santos y santas”. Y deseó “que el beato mártir Josep Samsó i Elias, hijo glorioso de esta tierra, continúe inspirando pensamientos y acciones de bondad, de compartir y de paz".

Después de la Eucaristía, los centenares de presbíteros de toda Cataluña asistentes celebraron una gran fiesta sacerdotal, convocados por sus obispos y junto a ellos, en el colegio Valldemia de los Maristas de Mataró.


EL PAPA INVITA A TODOS LOS CRISTIANOS A DAR “YA” UN TESTIMONIO COMÚN

En cuestiones “clave” como la bioética, la ecología o la lucha contra la pobreza

ROMA (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI pidió hoy a todos los cristianos, durante su homilía en las solemnes Vísperas celebradas en la Basílica de San Pablo Extramuros, no esperar a la unidad plena para dar un testimonio común, sino ir ya haciéndolo en la medida de lo posible. En esta celebración que concluye los actos de la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos, y que reunió a los representantes de las confesiones cristianas presentes en Roma, el Papa pidió a cada uno “dar su aportación para llevar a cabo los pasos que lleven hacia la comunión plena”.

Aunque “no faltan, por desgracia, cuestiones que nos separan a unos de otros, y que esperamos que puedan ser superadas a través de la oración y el diálogo”, admitió el Papa, “hay un contenido central del mensaje de Cristo que podemos anunciar todos juntos”. Este mensaje es, afirmó, “la paternidad de Dios, la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte con su cruz y su resurrección, la confianza en la acción transformadora del Espíritu”.

“Mientras estamos en camino hacia la comunión plena, estamos llamados a ofrecer un testimonio común frente a los desafíos cada vez más complejos de nuestro tiempo”, exhortó el Pontífice. Entre estos retos señaló “la secularización y la indiferencia, el relativismo y el hedonismo, los delicados temas éticos respecto al principio y al final de la vida, los límites de la ciencia y de la tecnología, el diálogo con las demás tradiciones religiosas”.

Además, señaló, hay nuevos campos “en los que debemos desde ahora dar un testimonio común”, y entre ellos destacó “la salvaguarda de la Creación, la promoción del bien común y de la paz, la defensa de la centralidad de la persona humana, el compromiso por vencer las miserias de nuestro tiempo, como el hambre, la indigencia, el analfabetismo, la desigual distribución de los bienes”.

En este sentido, recordó la “intuición fundamental” de la Conferencia misionera de 1910 de Edimburgo, de la que este año se celebra el centenario, de que los cristianos no pueden anunciar creíblemente el Evangelio si están divididos.

La Conferencia, afirmó el Papa, fue “un acontecimiento determinante para el nacimiento del movimiento ecuménico moderno”. Es precisamente “el deseo de anunciar a los demás a Cristo y de llevar al mundo su mensaje de reconciliación el que hace experimentar la contradicción de la división de los cristianos”, explicó. “¿Cómo podrán, de hecho, los incrédulos acoger el anuncio del Evangelio si los cristianos, a pesar de referirse todos al mismo Cristo, están en desacuerdo entre ellos?” “A un siglo de distancia, desde el acontecimiento de Edimburgo, la intuición de aquellos valientes precursores es aún actualísima”, afirmó el Papa.

“En un mundo marcado por la indiferencia religiosa, e incluso por una creciente aversión hacia la fe cristiana, es necesaria una nueva, intensa, actividad de evangelización, no sólo entre los pueblos que nunca han conocido el Evangelio, sino también en aquellos en los que el Cristianismo se difundió y forma parte de su historia”, añadió.

Recordando el recientemente clausurado Año de San Pablo, el Papa subrayó que el testimonio común de la fe, “entonces como hoy, nace del encuentro con el Resucitado, se nutre de la relación constante con Él, está animado por el amor profundo hacia Él”. “La fuerza que promueve la unidad y la misión surge del encuentro fecundo y apasionante con el Resucitado, como sucedió con san Pablo en el camino de Damasco”, concluyó.

Al inicio de las vísperas, el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, había subrayado, en este sentido, que “ecumenismo y misión son inseparables, son por así decirlo, gemelos”.

“¿Cómo podemos llevar a cabo de manera creíble la tarea confiada por nuestro Señor, que es la de anunciar la unidad, la reconciliación y la paz, si los mismos cristianos no estamos unidos ni reconciliados entre nosotros?”, se preguntó. En este sentido, replicó que “misión y ecumenismo son las tareas más importantes que el mundo actual y la cristiandad deben conseguir llevar adelante”.


CONDOLENCIAS DE BENEDICTO XVI A LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO DE HAITÍ

Cartas a la Conferencia Episcopal y al Presidente Preval

CIUDAD DEL VATICANO/PUERTO PRÍNCIPE (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI hizo llegar una carta personal al presidente de la Conferencia Episcopal de Haití, monseñor Louis Kébreau, arzobispo de Cabo Haitiano, en la que muestra su dolor y cercanía a las víctimas del terremoto. En su carta, fechada el pasado 16 de enero y hecha pública el pasado sábado 23, el Papa expresa su “gran tristeza” por lo ocurrido, así como su “cercanía espiritual y ferviente oración por todas las personas afectadas por este desastre”.

Especialmente, se refirió a la muerte del arzobispo de Puerto Príncipe, monseñor Serge Miot, que “compartió el destino de muchos de sus fieles, incluyendo sacerdotes, personas consagradas y seminaristas”.

Por otro lado, Benedicto XVI celebró la “rápida movilización de la comunidad internacional, unánimemente conmovida por la difícil situación de los haitianos”, y aseguró que “toda la Iglesia, a través de sus instituciones, no dejará de ayudar en el servicio de emergencia y de reconstrucción de las zonas devastadas del país”.

“En estas horas de oscuridad, invoco Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, para que Ella se haga Madre de ternura y sepa dirigir los corazones, para que la solidaridad se abra paso sobre el aislamiento y el "cada uno para sí".

El mensaje se hizo público el sábado, coincidiendo con el emotivo funeral por monseñor Miot, el cual se celebró en una carpa improvisada en la plaza de la catedral, ya que ésta ha quedado completamente derruida.

La emotiva ceremonia se hizo también en memoria de los más de cien mil muertos en el terremoto, muchos de los cuales no podrán recibir una sepultura digna, y en ella estuvieron presentes el presidente René Preval, las autoridades civiles del país, y el arzobispo de Nueva York, monseñor Thimoty Dolan, entre otros.

Carta al presidente

El mismo 16 de enero, el Papa dirigía una carta al presidente del país, René Preval, en la que le mostraba sus condolencias por esta catástrofe.

El Papa ofrecía sus oraciones por “todos los que han muerto en el terremoto y sus familias, que incluso, en algunos casos, no pueden dar una sepultura digna a sus seres queridos”.

También pedía en estos momentos “espíritu de solidaridad” y “que se mantenga la calma en las calles”, para que se pueda socorrer a los afectados.

Mostraba también su aprecio “al compromiso de todos aquellos que, haitianos y extranjeros, a veces arriesgando sus vidas, hacen todo lo posible para encontrar y rescatar a los supervivientes”.

Finalizaba su carta asegurando que la Iglesia Católica, “a través de sus instituciones, más allá de la viva conmoción de estos días, permanecerá junto con los afectados por este desastre y, en la medida de sus fuerzas, les ayudará en pro de un futuro mejor”


HAITÍ: LA RED CÁRITAS LANZA UN PLAN DE EMERGENCIA POR VALOR DE 30 MILLONES DE EUROS PARA ATENDER A 200.000 DAMNIFICADOS

Cáritas Española va a aportar una partida preliminar de 1 millón de euros, que se irá incrementando en las próximas semanas

Campaña «CÁRITAS CON HAITÍ»: 902.33.99.99 (España)

MADRID (CÁRITAS).- La red Cáritas acaba de lanzar un llamamiento de ayuda de urgente por valor de 30 millones de euros (42 millones de dólares) para financiar en Haití un plan de asistencia humanitaria a 200.000 damnificados por el terremoto, con comida, material de refugio, asistencia médica y agua potable durante dos meses. Este plan de respuesta a la emergencia ha sido puesto a punto en los últimos días de forma conjunta por los responsables de Cáritas Haitiana y el equipo de expertos de Cáritas Internationalis desplazados en el terreno, después de identificar las necesidades más urgentes, el alcance real de los daños y las zonas y comunidades objeto de intervención prioritaria. El plan de emergencia incluye un amplio capítulo de intervenciones humanitarias, que abarcan desde servicios médicos y medicinas de urgencia al suministro de agua potable e instalaciones higiénicas, alojamientos temporales, alimentación, materiales de desescombro y programas de reunificación familiar.

Cáritas Española ha decidido aportar a este plan una partida inicial de un millón de euros, que irá incrementándose en las próximas semanas a medida que se vaya avanzando en el desarrollo de las distintas fases de la ayuda a los damnificados. Caritas Haití va a gestionar directamente las necesidades y la logística de 20 campamentos temporales para las víctimas, además de distribuir ayuda humanitaria a través de 32 comunidades parroquiales. Una vez culminada esta primera etapa de respuesta a la emergencia, comenzará a ejecutarse un primer programa de reconstrucción de 12 meses de duración.

La red Caritas en Haití, que desde el inicio de la emergencia, viene distribuyendo ayuda de primera necesidad a los damnificados, ha llevado a cabo en los últimos días varias campañas de distribución a gran escala de comida, mantas, pastillas purificadoras, lonas impermeables y tiendas de campaña para más de 20.000 personas en Puerto Príncipe, Jacmel y otras localidades. La última de estas operaciones tuvo lugar ayer en la localidad de Léogâne, que ha sufrido ingentes daños, donde se atendieron a miles de damnificados. Asimismo, Cáritas está ofreciendo asistencia médica al hospital de San Francisco de Sales y ha establecido diversas clínicas de campaña para prestar servicios quirúrgicos en diversas zonas de Puerto Príncipe y Jacmel.

El presidente de Caritas Internationalis, cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, ha elogiado la respuesta de Cáritas a esta emergencia y la repuesta solidaria de todo el mundo. “Nuestros equipos –afirma-- están llevando a cabo una labor excelente, ayudando a los más vulnerables. Los mensajes de solidaridad y las oraciones que hemos recibido para la población haitiana desde todos los rincones del mundo son fuente de inspiración para todos y símbolo de nuestra común humanidad, que comparte esfuerzos para superar la terrible tragedia de Haití. Los haitianos necesitarán todavía más solidaridad en los próximos meses, para construir un futuro mejor”.

La red Caritas en todo el mundo está recibiendo el apoyo masivo de los donantes privados con las necesidades de las víctimas de esta emergencia. Hasta la fecha, el conjunto de la red internacional de Caritas ha recibido 23, 5 de euros en donaciones. Cáritas Española, por su parte, ha superado ya los 5 millones de euros de recaudación a través de su campaña “Cáritas con Haití”.

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