Aquí nos tienes, Señor, a tu creación entera, a tu ser humano creado a tu imagen y semejanza. Aquí nos tienes Dios, Padre Nuestro, Tú eterno perdonador olvidadizo de nuestras desidias y vanidades evangélicas y nosotros, meticulosos contables de nuestras quimeras por ti. Meticulosos contables de nuestras quimeras por ti. Cada hombre y mujer creyente esgrime razones para demostrar que cree más en ti que el que no opina como él. Cada cristiano, cada confesión religiosa dentro y fuera del cristianismo muestra la actitud paulina del plus ego (yo más). Todos queremos ser la luz más nítida que ilumine tu esencia. Los demás, creemos, sólo proyectan luz mortecina a tu historia de salvación. Esta semana hemos celebrado la Unidad de los cristianos Una quimera, Señor, bien lo sabes. Te llevamos en vasija de barro; caminamos con ella a trompicones por la vida y, en ocasiones, a fuerza de querer que tu agua permanezca intacta dentro de la vasija, no nos paramos a ofrecérsela al que camina con nosotros por la vida y carezca de ese recipiente. ¡Es nuestra vasija y el agua de nuestro Dios! Creo en ti, Dios mío, que nos creaste por amor. Este acto nos ha costado demasiados siglos y milenios descubrirlo. No nos creaste por ociosidad como afirman otras religiones de su dios. Si nos creaste por amor, nos recibirás por amor en tu seno. Es el mayor acto de fe que podemos tener. Nos dejaste la creación para ser co-regidores tuyos y, ya ves, lo que hacemos. En nombre tuyo nos hemos matado. En nombre tuyo nos hemos ayudado. Te hemos imputado nuestras desgracias. Te hemos agasajado con olorosas velas para alabarte si las cosas nos iban bien. Tanto “te hemos” que muchas veces pienso que no nos hemos dejado amar con gratuidad. Feli Alonso Curiel Bilbao. España NOTA DEL EDITOR.- Agradecemos, como siempre, el texto de Feli, muy apropiado y de gran interés.
Después de la oración que mandé la semana pasada, por el terremoto de Haití, hubo una persona que me escribió pidiéndome que si podía adaptarla para niños y así lo hice. A ella ya se la he mandado, pero he pensado compartirla con todos porque quizá pueda servir a colegios o catequistas. Un abrazo Julia ORACIÓN POR EL TERREMOTO DE HAITÍ Jesús: Sé que soy una niña y que no entiendo mucho de estas cosas, pero lo que veo en televisión me causa mucha pena. He visto los edificios derrumbados. Niños llorando, niños buscando a sus papás. Gente herida, echando sangre, gente con la cara muy asustada, gente corriendo, todos querían salir de allí. ¡Me ha dado tanta pena! Por eso he querido contártelo a Ti, porque sé que Tú eres más amigo de los niños, que cualquier otra persona y por eso he pensado hacer esta oración para pedirte por ellos. Quiero decirte que he visto: -Que se han hundido sus casas. -Que se ha destrozado su colegio. -Que no tienen ni agua, ni comida, ni cama… que, ni siquiera tienen un juguete para poder alegrarse en estos momentos tan tristes. Pero como sé que Tú lo puedes todo, te pido que ayudes a los mayores a ser generosos y a compartir su dinero, para que ellos también tengan algo para vivir. Te pido que nos ayudes a los niños a ser capaces, de romper la hucha y dar todo eso que guardamos y que, ni siquiera necesitamos. Te pido por la gente que ha ido a ayudarles, para que no se cansen y sigan trabajando a su lado a fin de que pronto, tengan por lo menos: agua, comida y ropa. Pero como yo sé que Tú, Jesús, los quieres muchísimo sé que harás, que todos nos unamos para que esto, que ha pasado, se solucione muy rápido. Y para terminar quiero darte muchas gracias porque molaba ver los que iban saliendo con vida; sobre todo los niños que iban sacando de debajo de los escombros, era guay ver la cara tan alegre que tenían al verse rescatados, tanto que… Jesús, tengo que decirte: que eso sí que me hizo llorar de emoción. Julia Merodio Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- Julia siempre tan diligente. Gracias Julia. Es una oracion preciosa.
Estimado Señor Editor Ángel Gómez Escorial, † Allí lo crucificaron y después se repartieron entre ellos la ropa de Jesús, echándola a suertes. Mateo, 27-35 Mi nombre es García. Yo vivo en la ciudad de Fortaleza, Ceará, Brasil. Tengo cincuenta años de edad. En esta edad en mi país, el hombre es considerado viejo para el mercado de trabajo formal (un pecado). Yo soy padre de 02 hijos de Peter, 15 años, 1 año de educación básica (escuelas públicas) y Bruno 18 años, Facultad de Psicología UECE (universidades públicas) en la segunda mitad del curso. Yo no soy empleado formal durante más de seis años. Con la crisis mundial empeoró mi situación. Por favor, Solicito a la donación del libro: Creo en el Espíritu Santo. Pneumatología narrativa VÍCTOR CODIN Editorial Sal Terrae Idioma: Español ISBN: 8429311319 ISBN-13: 9788429311310. Le pido humildemente un poco de ayuda de € 50 (cincuenta euros), para complementar mi magro salario del mes. Este libro será una bendición para mí y mi familia. He intentado encontrar en diversas comunidades en Brasil, pero sin éxito. Pido si es posible, en español o portugués. No puedo pagar. El dinero es esencial para el suministro de alimentos. Yo vivo en una casa alquilada. Les deseo un Año Nuevo lleno de Paz, Salud y Solidaridad; Dios nos bendiga y proteja a la Virgen. Jesús y María en la oración Antonio García de Oliveira Neto Fortaleza, Ceará Brasil NOTA DEL EDITOR.- Publicamos con mucho gusto esta carta. Nosotros no tenemos ese libro. Pero no sabemos si algún lector pudiera facilitar este libro a Antonio. Nosotros tenemos su dirección postal.
Nuestra historia es una historia de resistencia. Conviene recordarlo, tenerlo presente en nuestro diario de vida, y reflexionar sobre la acción y el efecto de sobrevivir. Nos lo evoca este año el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto (27 de enero). Ahí está el legado de la supervivencia, avivado por Naciones Unidas. Innumerables personas, de todas las patrias y épocas, sufren diariamente un verdadero calvario. Algunas sobreviven al dolor y a las penurias más horrendas. Otras no tienen esa suerte. En cualquier caso, estas espantosas imágenes deben concienciarnos para ser más respetuosos con los seres humanos y en defender su dignidad. Como muestra de una de tantas barbaries, el legado de Auschwitz-Birkenau, el campo de concentración y exterminio que se hizo famoso en todo el orbe como el símbolo de la maldad humana, y que hoy tiene que ser una lección imborrable. Hemos de seguir, pues, profundizando en las causas que motivan las atrocidades humanas a lo largo de su historia, porque después del camino recorrido, de tantos avances logrados, el orden y la consideración no van con nosotros. Hay que asentar los humanos derechos. Hacerlos valer como intocables derechos humanos en toda persona. El planeta es un volcán de violencias y de persistentes violaciones. Está visto que no es suficiente con el mero recuerdo anual, tenemos que educar activando otros cultivos y otras culturas más responsables. De la responsabilidad hacia toda persona es como nace una sociedad más humana. Debemos injertar el respeto por la diversidad antes de que la intolerancia eche raíces. Cuestión peligrosa que se enraíce el fanatismo. Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, puesto que cada persona es un mundo, cooperemos a que el planeta sea un hábitat apto para todos. Pongamos en valor los derechos humanos. Son vitales. No los demos jamás por sentados. Como todo en esta vida, precisa protección, defensa y garantía. Para que sean una realidad viva, aparte de que toda la ciudadanía los conozca, es necesario ponerlos en movimiento, sentirlos como propios y útiles para la convivencia. Deseo recordar nuestra perenne historia de supervivencia, pero quiero hacerlo con un propósito, con una llamada a las conciencias, la de alejarnos del mal. Ya está bien de seguir conviviendo con la desolación. Precisamente, la ONU fue fundada como reacción ante los horrores de la segunda guerra mundial. Sin duda, para regenerarse socialmente es fundamental mejorar a las personas, los hogares, reconocerles por lo que son y representan, reforzar los vínculos que nos unen en lugar de los que nos separan, para que pueda crecer la comprensión, la humildad y la acogida. No es posible dar marcha atrás. El aluvión de tragedias ha sido una cosecha abundante. Pero si es posible recapacitar, y que la humanidad recuerde la inutilidad de las guerras, el horror del Holocausto, las mezquinas hazañas de personas intransigentes, sectarias y tercas. Acordarse de nuestra historia de supervivencia, lleva aparejada la absoluta repulsa a hechos salvajes que nos precedieron. Rememorar es, igualmente, una credencial para el futuro. La profunda perversidad a que se llegó en tantos campos de batalla, tuvieron su inicio en la ideología del odio y la venganza. Recapitular esos orígenes seguro que nos sirven de advertencia y nos ponen en guardia ante nuevas señales cargadas de rencor. Por si teníamos pocas contiendas, ahora también tenemos la guerra de los “ciberespías”, buceando por las altas esferas de la seguridad mundial. La tierra es cada día más insegura, pero el ser humano sigue buscando la paz. Abrigamos la necesidad de quietud, de sentir lo armónico como forma de vida. A veces se buscan desesperadamente alianzas que luego sólo quedan impresas en el papel. Sería bueno reflexionar sobre ello. Para poder alcanzar el sosiego, quizás sea imprescindible antes que todas las personas, vivan donde vivan, puedan experimentar el calor de un afecto próximo y firme, no la ingratitud o la explotación. Y aunque las naciones pueden prestar cierto auxilio, jamás como el de la familia. El mundo tiene que acabar siendo un clan, porque la estirpe humana necesita sentirse grupo antes que sociedad y mucho antes que progreso. Más allá de los países y de sus instituciones, queda la parte de compromiso que recae sobre cada uno de nosotros. Todos al final somos parte del conflicto. Dicho lo anterior, si estimo que es un gran avance que los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho sean valores básicos de la Unión Europea, consagrados en su Tratado fundacional y reforzados con la adopción de la Carta de Derechos Fundamentales. La creación de un marco de igualdad y dignidad para todos es la mejor manera de asegurar la convivencia pacífica entre las personas y su hábitat. Todas las transgresiones deben servirnos para meditar. Sólo así se pueden prevenir que se repitan los errores y los terribles abusos del pasado. Por desgracia, nuestro mundo sigue plagado por las injusticias, sin respetar en ocasiones las normas que Naciones Unidas pone en marcha para frenar y combatir la impunidad ante hechos tan horrendos como abrir fuego por doquier espacio. Su ley debiera ser ley de leyes en cualquier país. Es la única manera de hacer frente a la intolerancia y el fanatismo. Y, asimismo, una buena manera de honrar a las víctimas del Holocausto y de los genocidios del siglo actual, que aún se siguen produciendo y reproduciendo con los mismos vientos de repugnancia de otros tiempos. Víctor Corcoba Herrero España. NOTA DEL EDITOR.- Interesante artículo de Víctor. Creemos que será de interés de nuestros lectores.
Si tuviese que elegir algún momento especial por los que dar gracias a Dios sería por las épocas de crisis que he pasado. Muchas lágrimas he derramado y seguro que en alguna ocasión también he cuestionado la existencia de Dios e incluso me he enfadado con él. Es más, ha habido momentos en los que estaba dispuesta a no volver a pisar una iglesia. Sin embargo, ahora le doy muchas gracias a Dios por esos momentos. Ahora me siento muy cercana a la gente que sufre por haber pasado yo por ello. No me refiero a la tragedia de Haití pues por mucho que haya pasado no lo puedo comparar. Pero sí sé lo que es la soledad, el miedo, la incertidumbre, la incomprensión... y eso me ha hecho tener una visión de la vida totalmente distinta a la de hace años. Ahora para nada pienso en mí ni le he vuelto a cuestionar ni a preguntar nada a Dios. Antes mi vida era una continua pregunta, ahora, me doy cuenta que voy encontrando respuestas a medida que voy caminando. Antes me daba la sensación de que me tenía que justificar por todo, ahora he comprendido que el Amor lo puede todo y no me preocupo si los demás piensan o no lo mismo, sé que ése es el camino que he de seguir y aunque sea a ritmo de salmón, sé que por ahí voy bien. No sé si me quedaré sola en el río o si los salmonetes, las truchas, los tiburones...... me acompañarán e iremos juntos a la mar, pero tampoco me lo cuestiono. ¿Está Dios en Haití? Estoy convencida de ello. Conmigo estuvo hace años a la orilla del mar cuando no le encontraba ningún sentido a mi vida, conmigo estuvo cuando me derrumbé al saber que iba a ser madre soltera, conmigo estuvo cuando me encontré con la incomprensión de mi familia al saber que me casaba. Siempre ha estado ahí y estoy segura de que está con todos los que sufren, en Haití y en cualquier sitio donde haya sufrimiento. Dios nos quiere con locura y cada día estoy más convencida de ello. Dios seguro, seguro que está en Haití, Dios seguro, seguro, nos quiere un potosí. Lo que no tengo tan claro es si los demás estamos allí, si también queremos a los que sufren y hacemos algo por ellos, no de forma puntual sino constante, al estilo de Dios, querernos siempre. Maite, Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- Interesante reflexión de Maite. Merece la pena ser leída despacio.
Estamos celebrando la unidad de las Iglesias. Jesús dijo “que todos sean uno”. Y me quedo desconcertada comprobando que en nuestra Iglesia católica hay desunión. Lo digo por el plante de los obispos vascos ¡vaya ejemplo de unidad y de obediencia al Papa! ¿No piensan en el mal ejemplo que dan, ellos que deberían ser los primeros querer la unidad, tanto cristianamente, como hermanos de una misma patria? No sé expresar bien mis sentimientos en este aspecto, pero me entristecen estas situaciones. Rosa Mac-Mahon Ávila, España NOTA DEL EDITOR.- Rosa es “Escritora del Año” de Betania. Y una gran amiga nuestra. Efectivamente, hoy más que nunca, necesitamos unidad. Y mucho amor.
Les doy las mas profundas gracias a todo el equipo que hace posible esta pagina, ya que por medio de ella yo habitualmente la consulto para prepararme cada semana con las lecturas y espontáneamente las moniciones, es una gran herramienta de apoyo a la gente que como yo somos proclamadores de la palabra en la iglesia de la Santa Cruz, Madill, en Oklahoma. De verdad es algo tan hermoso contar con apoyo de este tipo, no solo para mí. Si no para toda la gente que trabaja en esto y la gente que consulta la pagina. Muchas gracias y que Dios nuestro Padre siga bendiciéndonos de esta manera. Les estoy escribiendo desde Estados Unidos del estado de Oklahoma hace ya 5 anos que vivo es Estados Unidos. Yo soy de san Luis Potosí, México y desde que llegue a EU estoy activa en la iglesia, y fue en el grupo de lectores donde una compañera me dijo de este sitio Betania en Internet y así fue como yo lo consulte y a mi vez lo he transmitido a mis demás compañeros. Es de mucha ayuda. Con cariño y respeto Laura Angélica Yáñez Oklahoma, USA NOTA DEL EDITOR.- Agradecemos mucho a Laura su correo. Tenemos muchos lectores en Estados Unidos, ya desde hace tiempo. Nos gusta ser útiles.
Buenos días yo de nuevo espero se encuentren bien acá esperando una respuesta sobre las vocaciones ojala me avisen pronto para contactar con la comunidad acá en Colombia sobran y no queremos estamos decididas a ir a cualquier país, ojalá España que sabemos hacen falta tantas vocaciones. Que DIOS les bendiga Adriana Patricia Londoño Colombia NOTA DEL EDITOR.- Sí, hace un par de semanasm, publicamos la petición de esta joven. Pero todavía no hemos tenido respuesta. Disponemos de su correo electrónico. Si hay alguien con interés es escribirla que nos lo diga.
Mis hermanos en Cristo: Soy un lector más o menos habitual de la lectura de la Palabra y con bastante asiduidad me conecto con Betania para leer las correspondientes, sobre todo a los domingos. Precisamente en las que corresponden al próximo domingo 24 del corriente observo una discrepancia entre lo que dice la Biblia de Nacar-Colunga y lo que publican Vds., en su página web. Además de errores de bulto como los observados en el Evangelio de Lucas en el pasaje “para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos.” ¿Qué anunciaba a los ciegos? Y más adelante hay otro gazapo que dice: “toda la Sinagoga tenía los hijos fijos en él” Por favor, les pido que repasen un poco los textos que publican para que no nos encontremos con estas erratas. ¡Gracias!: José Luis España NOTA DEL EDITOR.- La realidad es que había dos erratas en las lecturas que corregimos inmediatamente. No es frecuente. Y pedimos a José Luis si nos quería ayudar a hacer la corrección una vez publicada Betania. Nos respondió muy amablemente poniéndose a nuestra disposición. Se lo está pensando. Gracias anticipadas para él.
|
|||