1.- EN EL INICIO DE LA CUARESMA En la mayoría de los creyentes ha una emoción contenida, siempre, al inicio de la cuaresma. No es un tiempo de tristeza, si no de gran esperanza por la reafirmación que siempre trae sobre los compromisos personales y comunitarios en torno a los grandes misterios de nuestra fe. Desde el Concilio Vaticano II la Iglesia quiso poner especial énfasis en la Resurrección. La Pascua emergía como el gran acontecimiento que hizo creer a los Apóstoles en la verdadera dimensión de Jesús de Nazaret. Y, obviamente, si se dice que la Iglesia nació en Pentecostés, bien puede afirmarse que comenzó a gestarse el Primer Día de la Semana, el día de la Resurrección del Señor. LLEGAR A LA RESURRECCIÓN Pero está claro que para llegar a la Resurrección es necesario pasar por el Gólgota. Sin Muerte no hay Resurrección. Y así la propia ordenación litúrgica nos muestra el Triduo Pascual como lo más importante de esos días, incluyendo la tragedia del Viernes Santo, la espera del Sábado, para llegar, finalmente, a la imagen del sepulcro vacío, y a la noticia, dada por los ángeles a las mujeres, que Jesús de Nazaret ha triunfado sobre la muerte. Y otro dato, la cuaresma, que se inicia con el Miércoles de Ceniza llega hasta el Jueves Santo, realidad importante en la que se conmemora la institución de la Eucaristía y se hace proclama muy sonora del amor de Dios en el mensaje sacerdotal de Jesús tras el ágape de la cena en la Pascua judía. El Concilio puso el foco en la Resurrección pero no ha oscurecido –bien al contrario—lo ocurrido en el Gólgota. Sería imposible. Ni tampoco la Iglesia anterior al Vaticano II terminaba las celebraciones en la muerte de Jesús, obviando la Pascua de Resurrección. Pero si es posible que se buscara un mayor efecto de tragedia en las almas de los creyentes al lanzar sobre sus espaldas de manera acusada la Muerte de Jesús. Ciertamente, Jesús murió para reconciliarnos con Dios. Y los pecados de la humanidad habían ido entretejiendo la trama de su sacrificio. También se enfatizaba una culpabilidad, en términos de permanencia y de transmisión genética del pueblo judío. Cuando, en realidad, la muerte de Jesús tuvo por causa la conspiración de una cúpula religiosa –ubicada en su tiempo concreto—que temía perder sus privilegios. El pueblo judío, sometido por el Imperio Romano y embaucado por sus cómplices en el gobierno del territorio, era ajeno y lejano a todo aquello. EL SUFRIMIENTO DEL SALVADOR Y en esa valoración que obvia culpabilidades imposibles no borra, para nada, el sufrimiento del Salvador, su dolor ante un tormento insufrible como era la ejecución con el sistema de la cruz, su humillación terrible ante el pueblo que pocas horas le había aclamado. Asimismo, aparece ahí el sufrimiento por el abandono de Dios Padre, misterio insondable que, desde luego, sobrecoge muy especialmente. Lo que si queda claro es que la cuaresma debe ser tiempo de preparación para adentrarse en el camino preciso de la Redención humana. Un cristiano no puede estar ausente –por despiste o por omisión meditada—de dicho tiempo de espera y de búsqueda. Es verdad que en la vida civil los días de cuaresma no se distinguen especialmente de los otros de otros tiempos litúrgicos. Pero no debe ser así en el corazón de los creyentes. El Papa Benedicto ha producido un muy interesante Mensaje de cuaresma –que ya comenta con acierto nuestro colaborador, Antonio García-Moreno en la página de Opinión—en el que nos marca un camino a seguir. E, igualmente, son muchas las enseñanzas que las parroquias van organizando en este tiempo. Hemos de inundarnos de ese conocimiento que nos ayudará a entender mejor lo que queremos celebrar. CONTENIDOS En cuanto a los contenidos de Betania pues recomendamos, sobre todo este semana, leer las homilías, aunque, ciertamente, son textos realizados como comentarios a las eucaristías del Miércoles de Ceniza y del I Domingo de Adviento contienen una información muy pormenorizada de lo que es la cuaresma, porque, obviamente, en los primeros días de cuaresma hay que hablar de lo que iniciamos. No dejemos pasar pues este tiempo sin hacer nada. Que no nos sorprenda la grandeza de los días finales de esta cuaresma y, especialmente, el Triduo Pascual como a unos ignorantes. Sería perder una gran ocasión.
2.- GRAN REPERCUSIÓN DE UNAS PALABRAS DE ROUCO VARELA Toda la prensa digital española –las webs de los grandes medios de comunicación—se hicieron eco el domingo 14 de la alocución semanal del Cardenal Arzobispo de Madrid, y presidente de la Conferencia Episcopal, don Antonio María Rouco Varela. Titulada “La conversación cuaresmal en tiempos de crisis”, señaló, entre otras cosas que "se nos acerca la Cuaresma en un tiempo de crisis. Crisis económica, persistente y grave como pocas veces en el más próximo y alejado pasado”. "La inquietud es grande –señala-- y la dura realidad de lo que se experimenta cada día en la vida personal, familiar y social avala, cuando no impone, esa impresión de incertidumbre y tensa preocupación que se advierte en los ambientes más populares y en la opinión pública". Más adelante Monseñor Rouco Varela se pregunta: "¿Qué nos ha fallado? ¿En qué hemos fallado todos? Es indudable que se pueden señalar con acierto causas de orden técnico: de ciencia y praxis económica, sociológica, política y jurídica. Esas causas, sin embargo, no lo explican todo". Y que la "crisis de nuestra economía con unas consecuencias dolorosísimas para muchas personas y familias". "Se pierde el trabajo; se teme perderlo; se teme al futuro: ¿quién y cómo se garantizarán las prestaciones para el desempleo, la jubilación, la vejez, la enfermedad?". Y ha sido las frases que reflejamos a continuación las que más se han comentado "Las más decisivas hay que buscarlas en el ámbito de las conciencias y en el uso de la libertad. Son de naturaleza ético-moral y espiritual y tienen que ver con el ejercicio auténtico, veraz e insobornable de la responsabilidad personal y colectiva". Asimismo, la prensa escrita del lunes ha dado importancia a esas palabras en los mismos términos que adelantaban los digitales. Por otro lado, el Arzobispo de Madrid otra Carta con respecto a la Campaña del Hambre que se ha celebrado este pasado domingo, igualmente. En nuestra sección de Noticias, reproducimos dicha Carta de Monseñor Rouco Varela en su versión íntegra.
|