1.- CUARESMA 2010: LUGARES PARA CONVERTIRSE

Por Javier Leoz

1.- El corazón. No intentes cambiar tanto lo externo, que a veces es fácil, cuanto tu vida interior. Es en los cimientos, en aquello que no se ve, donde se sustenta la grandeza, el peso y la belleza de un edificio. ¿Dónde tienes tú corazón? ¿Hacia dónde está inclinado? ¿Es tu tesoro Dios? ¿Se resiste a lo humano o a lo divino? ¡Piénsalo!

2.- El pensamiento. ¿Eres de los que piensan en el Señor o, por el contrario, es de aquellos que piensan en todo menos en El? La cuaresma es una constante lluvia de gracia para que, el hombre, vuelva su pensamiento hacia Aquel que tanto nos ama: Jesús. ¿En qué piensas? Tu pensamiento te dice hacia dónde va tu vida.

3.- Las manos. Dios que, es todo misericordioso, nos invita en este tiempo de cuaresma a conocerle, a descubrirle con más fuerza. ¿Por qué? Porque, al beber de las fuentes de su generosidad, nuestras manos se abrirán para salir al paso de las necesidades de los que más pobres.

4. -La oración. Hay personas que son como un vaso: retienen. Otros como un canal, dan y dan. Y otros más, como un manantial: dan pero retienen. La oración nos ayuda a ser un manantial: no sólo retener, no sólo dar y…..ofrecer pero teniendo un contenido: la espiritualidad, la relación con Dios, la oración. ¿Eres vaso, canal o manantial?

5.- La caridad. El pintor impregna un lienzo con diversos colores logrando un final feliz. El cristiano, con el color de la caridad, no pretende demostrar que sabe pintar. Por el contrario, con ello manifiesta su hondura evangélica. La cuaresma nos hace descubrir que, como Jesús, nuestra grandeza está en el servir y no en el ser servidos.

6.- Las actitudes. Ayuno, limosna y oración son tres actitudes que hemos de potenciar en nuestro camino hacia la Pascua. El derroche, lejos de saciar la felicidad, acrecienta la injusticia. La tacañería, lejos de producir satisfacción, nos aleja del espíritu del evangelio y la ausencia de oración nos deja huérfanos, sin la fuerza que viene de lo alto.

7.- La voz. Jesús, en su camino hacia el calvario, habló alto y claro. Los cristianos, en toda situación en la que podemos intervenir, podemos ofrecer nuestra voz como altavoz del mensaje de Jesús. El camino de la Pasión de Cristo necesita también cirineos que le ayuden a llevar su salvación a todo hombre y mujer de nuestro tiempo. ¿Estás dispuesto?

8.- La fe. La fe no es un triángulo o un cuadrado cerrado. La fe se consolidad y se purifica cada día. Jesús, en su ascenso hacia Jerusalén, vivió muy de cerca la tentación y el abandono. Seamos valientes. La encrucijada de nuestra vida cristiana necesita personas con fuertes convicciones cristianas.

9.- La Iglesia. ¿Quieres que muera un mensaje? ¡Mata al mensajero! ¡Algo bueno tiene el agua cuando la bendicen! Siéntete en este tiempo de cuaresma Iglesia. Unido a tu Iglesia. Reza por tu Iglesia. Canta, reza, progresa, vive y desvívete por el mensajero del evangelio que es la Iglesia. ¿Qué tiene defectos? Si no fuera así ¿tendrías tú un lugar en ella?

10.- La familia. Jesús, con sus discípulos y con su madre, vivió intensamente este tiempo que nos lleva hasta la cumbre de la cruz. Arriba, con nuestros pecados, subirá El. Abajo, con su Madre, estaremos nosotros. Vivamos intensamente esta santa cuaresma. Bendigamos la mesa de cada día. Leamos el evangelio de cada día. Acompañemos a los hijos a la Eucaristía. Una familia que no reza unida, corre el serio riesgo de perder la fe por el camino.

En la página de Homilías hay un Decálogo de Cuaresma para Sacerdotes tambien escrito por Javier Leoz

 

2.- CUARESMA 2010: LA JUSTICIA DE DIOS, MANIFESTADA EN CRISTO

Por Antonio García-Moreno

El pasado día 4 de febrero, fue dado a conocer el mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma de este año, cuyo título es “La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo”. Es un texto de Rm 3, 21-22 sobre el que el Papa hace unas reflexiones de gran interés y actualidad. Recuerda como en el lenguaje común la definición de la palabra “justicia” es “dare cuique suum”, que significa “dar a cada uno lo suyo”. Está tomada del Derecho Romano, y fue acuñada por Ulpiano, jurista del siglo III. Es importante la matización de Benedicto XVI al aclarar que ese es el sentido que se suele entender en el “lenguaje común”, referido a la mera “justicia distributiva”, como más adelante explica el Papa para aclarar qué es para cada uno “lo suyo”. Por tanto eso es lo que se entiende a primera vista por lo que significa el concepto “justicia”.

Sin embargo, en sentido propio la justicia es algo más. Omitimos las diversas significaciones posibles y nos adentramos, aunque brevemente, en el lenguaje bíblico. Por supuesto que el concepto común se halla presente en los libros sagrados. Y así se dice que cada uno será juzgado según sus obras (cfr. 1 Co 3, 8; Ap 20, 13). En el caso de la viuda que pide se le haga justicia, se trata que se le dé aquello que le corresponde. También en el juicio final se hará justicia condenando a los que obraron de forma egoísta y premiando a los que fueron compasivos y generosos. Es decir, se dará a cada uno su merecido. Por otro lado, es cierto que lo que hoy se llama justicia social está presente en la Torah, la Ley judía. Así en Dt 24, 14 se dice: “No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades… Le darás cada día su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda; porque es pobre, y para vivir necesita de su salario… No torcerás el derecho del forastero ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda”. En la misma línea dice la epístola de Santiago: “Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos” (St 5, 4).

Sin embargo, en varias ocasiones se habla de la justicia en un sentido más amplio y profundo. En efecto, al hablar de justicia divina se hace referencia a lo que Dios considera justo, es decir, se habla del plan divino en orden a la salvación de los hombres. Así cuando el Bautista se resiste a bautizar a Jesús, el Señor le contesta que acepte su deseo de ser bautizado, pues “así es como debemos cumplir nosotros toda justicia” (Mt 3, 15), es decir lo que Dios tiene dispuesto. También cuando Jesús proclama bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados, se está refiriendo a los que ansía lo que es justo, en sentido de correcto y completo. Lo mismo ocurre al decir que son bienaventurados los que son perseguidos por la justicia, es decir por su conducta justa e intachable. Lo mismo ocurre cuando el Señor asegura que si nuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraremos en el Reino de los Cielos. En ese sentido hay que interpretar la recomendación de Jesús para que busquemos el Reino y su justicia y todo lo demás se nos dará por añadidura.

Añade Benedicto XVI que lo que es suyo en el hombre no se lo puede dar la justicia distributiva. En efecto, el hombre además de pan, necesita a Dios. Por otro lado muchas ideologías modernas presuponen que la injusticia viene siempre de fuera del hombre y se limitan a eliminar las causas exteriores que impiden poner en práctica la injusticia. “Esta manera de pensar advierte Jesús es ingenua y miope. La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas- señala el Papa-; tiene su origen en el corazón humano”. El hombre siente en su interior una fuerza que reimpulsa a replegarse en sí mismo y a imponerse a los demás: “es el egoísmo”.

Señala que en la sabiduría de Israel hay un vínculo profundo ente la fe en Dios y la justicia para con el prójimo. En efecto el vocablo hebreo “sedaqad” significa por una parte aceptación plena de la voluntad de Dios, y por otro lado equidad con el prójimo, en especial con el pobre, con el forastero, el huérfano y la viuda (Cfr. Ex 20, 12-17; Dt 10, 18-19). Dios está atento al grito del desdichado. “Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión, de la autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón que es el origen de nuestra injusticia”. Entonces se pregunta Benedicto XVI si existe esperanza de justicia para el hombre. Desde el mensaje cristiano responde afirmativamente, pues según San Pablo, la justicia de Dios se ha manifestado “por la fe en Jesucristo”. Esta justicia nos viene de nuestra redención realizada en la Cruz. Es necesario, por tanto, convertirse a Cristo: “salir de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y amistad. Gracias a Cristo, nosotros entramos en la justicia más grande, que es la del amor. Una justicia que nos hace sentir siempre más deudor que acreedor, por haber recibido más de los que se podía esperar.

Termina el mensaje señalando como por la fuerza de esa experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a una sociedad más justa, donde todos reciban lo necesario para vivir dignamente y donde la justicia esté animada por el amor.

 

3.- APLICACIONES DEL ELECTROMAGNETISMO

Por David Llena

La verdad es que es un poco rimbombante el título, pero a la vez atractivo. Realmente de esta rama de la física sólo se necesita saber lo que es un imán y que tiene dos polos uno positivo y otro negativo. Además todos sabemos que dos polos opuestos se atraen mientras que dos polos del mismo signo se repelen.

Pues bien en la vida espiritual también hay dos polos separados por una gran distancia y en medio de ellos estamos nosotros. Ya habrán imaginado los lectores que el polo positivo que es infinito es Dios Padre o Jesucristo que también es Dios o el Espíritu Santo. Tres personas y un solo “polo”.En el lado negativo está el Maligno cuya atracción a pesar de ser enorme no es infinita. Y en medio todos y cada uno de nosotros.

Nosotros tenemos dos polos el negativo: negarse a sí mismo, y por tanto liderado por la humildad y demás virtudes y el otro, el positivo donde manda le orgullo a soberbia y el querer ser más que el otro. Obsérvese que cuanto mayor es la carga negativa que nosotros tenemos, más atracción tendremos de Dios y más nos repelerá el Demonio, pero esta forma es también contraria al mundo y por tanto tampoco recibiremos más que rechazo y desprecio. Recordemos las Bienaventuranzas que leíamos el domingo pasado. Por otra parte, cuanto más dediquemos nuestro tiempo a agradar al mundo y sobresalir y subir en el mundo más rechazaremos a Dios y más atrapados nos tendrá el Maligno.

Llega el momento muy propicio para comenzar a perder carga positiva y enderezarnos hacia Dios, la humildad y la Cruz son el camino. Hacerse pequeño para que Él crezca. Pensemos que Dios es nuestro norte, y nuestra brújula debe apuntar siempre hacia Él huyendo del mal, pero otros imanes hay a nuestro alrededor que nos marcan otro rumbo girando nuestra brújula y haciéndonos perder el norte. Andamos desnortados, como ovejas sin pastor… Llega la cuaresma aprovechemos para reorientarnos hacia el Padre y caminar en la dirección correcta. ¡Adelante!

 

4.- CLASES DE PAN

Por Pedrojosé Ynaraja

Paradojas de nuestro tiempo, el cereal de valor ínfimo en tiempos bíblicos: la espelta, hoy en día, se ha puesto de moda entre ciertos ambientes. Ignoro si en aquellas épocas se elaboraba pan con el. Dicen que se ha salvado este trigo especial de milagro, ya que solo continuó cultivándose en parajes centroeuropeos de climas muy fríos. Hoy si quiere uno conseguirlo, debe acudir a establecimientos especializados o rincones de los híper donde se venden alimentos de régimen.

La cebada, un cereal de segunda clase, se comía a diario. El evangelio de Juan dice que los panes que se multiplicaron, y que ofreció generosamente el muchacho, eran de este grano. Algunos autores aventuran que Jesús siguió, para la preparación y celebración de la Santa Cena, el calendario de Qumram. Si fue así, el día escogido era martes, de aquí que el pan de la primera Eucaristía debiera serlo de cebada. (Sé que a los estudiosos no les gusta la hipótesis). No sé si alguien ha hecho la prueba de reproducir los pasajes de la Pasión del Señor en los lugares y tiempos señalados. Opino que ni con la velocidad de los mensajeros motorizados de nuestros tiempos, se podría convocar y llevar a cabo las reuniones del Sanedrín y que, a un paso que no fuera de marcha atlética, fuera posible el traslado del Señor de un sitio a otro, para conseguir que lo que empezó en Getsemaní pasada la medianoche, concluyera con su ejecución, hacia el mediodía.

Por más que he buscado, no he encontrado ninguna panadería que vendiera pan exclusivamente de cebada. Debí triturar los granos en el molinillo del café, pasarlo por un cedazo, amasarlo y meterlo en el horno. Lo que salió era duro, pero lo comimos con fruición, experimentábamos el sabor que tenían los pedazos que los Apóstoles repartieron a la multitud. En nuestro caso no fue necesario recoger las sobras.

Continúo donde acabé la semana pasada. Harina amasada, sin ningún otro ingrediente y horneada a continuación, es el pan ácimo. En la tradición israelí se comía junto con la pascua del cordero y tenía dos significados. En primer lugar se trataba de algo nuevo, sin restos de antiguo, que pudiera ser la levadura. Año nuevo, vida nueva, diríamos nosotros. En segundo lugar, el sabor de la levadura es agrio, desagradable, como si se tratara de algo corrompido. El pan de aquellas fechas singulares debía ser totalmente puro y exquisito.

En diversas ocasiones nos hicimos pan de tal clase, es decir ácimo. Especialmente en los campamentos en los que organizábamos una especie de concurso, de tal manera que la patrulla que lo conseguía de mejor calidad tenia el privilegio de que era el destinado a ser consagrado. Como harina de primera calidad era una de las ofrendas que traía el chico o chica que empezaba a comulgar, junto con vino para consagrar, tengo una cierta experiencia de mis fracasos, que quiero compartir con los lectores. El pan ácimo unas veces nos salía duro y otras, blando y elástico como un chicle. En pocas ocasiones acertábamos. Por otra parte es eflorescente o hidrófilo (ignoro si es uno u otro) de tal manera que al cabo de pocos días enmohece. La solución la encontramos trayéndolo de Israel o comprándolo en la sinagoga, si era tiempo pascual. En la actualidad lo consigo en supermercados de Francia o Andorra, naciones ambas muy cercanas a mi domicilio. Inexplicablemente, se conservan estos panes sin alterarse y que no se me diga que se le añaden conservantes ¡buenos son los judíos! Tienen calculado ellos, que no pueden pasar mas de 18 minutos desde el contacto de la harina con el agua, hasta su introducción en el horno para asegurarse de que no haya podido iniciarse siquiera la fermentación. Y en el caso de que el producto sea “Kósher”, viene avalado por la firma de un rabino, cosa que lo encarece. Legítimamente se preguntará quien ahora lea ¿a qué viene tanta molestia? Pues al deseo de que en la misa aceptemos una Eucaristía semejante, por su apariencia y sabor, a la que recibieron los Apóstoles y recibían las primeras comunidades cristianas. No podemos negar que las hostias utilizadas generalmente, tienen poca apariencia de pan y se asemejan más a la cartulina, pero no se puede negar que resultan muy prácticas de conservar.

El pan cotidiano y familiar de la época bíblica era fermentado y a la masa de harina, agua y levadura, se le añadía sal y algo de aceite. Casi todas las Iglesias Orientales, celebran la Eucaristía con pan común, del que se adquiere en las panaderías, cosa que ha causado serias controversias entre las Iglesias. Que fuera uno u otro, depende del día que se reunieron en el Cenáculo. Si no fue de cebada, como la fecha del martes haría suponer, vuelvo al otro posible calendario vigente entre algunos de aquel tiempo.

Acabo con una cuestión marginal pero que creo es bueno comentar. En ninguno de los relatos evangélicos de la institución de la Eucaristía, he leído que esta no se pueda masticar, ni por más que he buscado, he encontrado disposiciones de la Santa Madre Iglesia que lo prohibiesen ¿de donde salió pues, aquellas advertencias que decían que hacerlo era terrible sacrilegio? Me gustaría que alguien me lo explicara. ¡Cuanta angustia se sembró y cuantos pecados subjetivos se cometieron a causa de ello!