Miércoles de Ceniza
17 de febrero de 2010

La homilía de Betania


1.- UN CAMINO HACIA LA RESURRECCIÓN

Por José María Maruri, SJ

2.- LA PURIFICACIÓN DEL CORAZÓN

Por Gabriel González del Estal

3.- “CAMBIA TU CORAZÓN PARA CAMBIAR EL MUNDO”

Por Pedro Juan Díaz

4.- LIMOSNA, ORACIÓN, AYUNO

Por Antonio García-Moreno

5.- LA ESCALADA CUARESMAL

Por José María Martín OSA

6.- ¿CÓMO VOLVER HACIA EL SEÑOR?

Por Javier Leoz

7.- LA SANTA CENIZA

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


SOLO UTILIZA ESTE DÍA: LA CENIZA

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- UN CAMINO HACIA LA RESURRECCIÓN

Por José María Maruri, SJ

1.- Hoy comenzamos la Cuaresma. Un camino hacia la Resurrección. Un camino al encuentro del Señor, que el Jueves Santo nos deja “su Mandamiento”: amaros como yo os he amado. Y el Viernes Santo nos enseña su propia muerte “cómo Él nos ha amado hasta dar la vida. Y es el Padre Dios, quien resucitando al Señor Jesús, nos dice que Él refrenda ese mandamiento y esa muerte por amor.

2.- Hoy al recibir la ceniza nos van a decir: “conviértete y cree en el Evangelio”. Conviértete al amor y cree en esa doctrina de amor que Jesús nos enseñó y el Padre refrenda.

--Vamos a reencaminar nuestras vidas por el camino de la frugalidad, austeridad, recortar gastos inútiles. Pero con un fin: podemos ayudar más a los demás.

--Vamos a recortar nuestro tiempo para tener más tiempo a los demás.

--Vamos a dar y darnos: dar cariño, alegría, oídos, compasión, compañía, ayuda económica al que la necesita.

3.- Este es nuestro ayuno, que según Isaías, Dios quiere de nosotros. Y así nuestra Cuaresma será feliz, porque es más feliz el que da que el que recibe.


2.- LA PURIFICACIÓN DEL CORAZÓN

Por Gabriel González del Estal

1.- Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor. La palabra “corazón” significa, en el contexto de esta primera lectura del profeta Joel, el centro de la persona, de donde dimanan las buenas y las malas acciones. Rasgar los corazones es purificarlos de las malas intenciones y de los malos deseos, es purificar la voluntad para que siempre quiera lo que Dios quiere. Rasgar las vestiduras es sólo un gesto externo, que sólo tiene valor ante Dios cuando es expresión de una voluntad de conversión. Rasgar el corazón tiene mucho que ver con el amor. El amor nos lleva y nos empuja, es realmente el que dirige nuestra vida. Nuestro corazón puede estar lleno de pequeños o grandes amores que nos inclinan, nos giran, en dirección contraria a Dios. En estos casos, convertirse es, fundamentalmente, convertir el corazón, convertir el amor. Convertir nuestro corazón a Dios es girar nuestro corazón hacia Dios, cuando hay amores intermedios que lo desorientan y lo hacen girar en dirección contraria. Por eso, convertir el corazón es rasgar el corazón, porque nuestros desamores y malos amores lo tienen orientado en una mala dirección. Toda auténtica conversión supone rasgadura del corazón, aunque, afortunadamente, cuando de auténtica conversión se trata, la rasgadura del corazón añade al dolor inicial un posterior y gran gozo. El dolor inicial de la rasgadura es algo inevitable. La cuaresma es tiempo de penitencia, de rasgar el corazón, pero con la vista puesta en la Pascua, que es un tiempo de gozo. El inicial dolor de la penitencia cuaresmal se convertirá, en la pascua, en auténtica alegría y gozo.

2.- Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. La limosna sólo es moneda religiosamente válida, cuando va bien envuelta en papel de humildad. Para el que la recibe, la limosna puede tener solamente un valor pecuniario, pero para el que la da, la limosna debe tener siempre un valor religioso y espiritual. Cuando nuestra limosna sale de nuestras manos motivada por la vanidad, o por otras intenciones menos buenas, entonces la limosna no nos purifica, ni nos convierte. Dicen los sociólogos que para conocer la auténtica bondad de una persona, lo mejor es meterle la mano en el bolsillo. Es más fácil orar, que dar limosna. Dar limosna, en sentido religioso, es dar al necesitado un dinero que considero bueno para mí, pero del que me desprendo por amor al otro. No debemos buscar ninguna rentabilidad personal en la limosna: doy por amor a otro algo que amo para mí. Y lo doy sin buscar ninguna contrapartida a cambio. La verdadera limosna siempre debe ser fruto de nuestro amor al prójimo.

3.- Misericordia; señor: hemos pecado. Comencemos la cuaresma, reconociéndonos pecadores y sabiendo que nuestro Dios es compasivo y misericordioso. Así lo repetimos hoy en el salmo responsorial. El pecado nunca debe producir en nosotros desánimo, sino propósito de conversión. A un corazón humillado y arrepentido no lo desprecia el Señor. La cuaresma es tiempo penitencial; la mejor penitencia es aquella que mejor nos prepare y nos disponga para la conversión, que mejor purifique nuestro corazón. Por eso, terminemos rezando con el salmo: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme”


3.- “CAMBIA TU CORAZÓN PARA CAMBIAR EL MUNDO”

Por Pedro Juan Díaz

1.- Toda la vida nos han enseñado que la cuaresma es un tiempo de “conversión” y que hay que hacer muchos sacrificios para vivirla de manera intensa. Empezamos por lo de ponernos la ceniza, seguimos por no comer carne, incluso somos capaces de privarnos de cosas que nos gustan porque estamos en cuaresma y “el Señor dentro de poco va a morir”, como se suele decir. De hecho, el sacerdote cuando nos pone la ceniza nos dice eso de “conviértete y cree en el Evangelio”. Y en todas las homilías no se habla más que de la conversión y la conversión, porque eso es lo que toca en este tiempo. Pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que todos los años nos proponemos lo mismo y no lo cumplimos, que nos equivocamos en las mismas cosas y que seguimos siendo iguales y, conforme pasan los años, las posibilidades de cambio son menores. ¿Será que no sabemos bien de qué va eso de la “conversión”? ¿Será que nos empeñamos de manera voluntarista en cambiar cosas exteriores para las que no estamos preparados interiormente? ¿O quizás que dejamos estas cosas sólo para la cuaresma y no vivimos en un estado permanente de conversión?

2.- La conversión viene a decirnos que tenemos que cambiar cosas, si, pero que hay que hacerlo desde dentro, es decir, que lo que tiene que cambiar es nuestro corazón. Las cosas que hagamos de corazón siempre serán buenas y tendrán tal fuerza que, si juntáramos todos nuestros corazones para hacer el bien, seríamos capaces de cambiar el mundo entero. Parafraseando a Gandhi, podríamos decir: “cambia tu corazón para cambiar el mundo”. Jesús decía: “no hagas las cosas, ni vivas tu religión, para que te vea la gente; hazlo de corazón, para que lo vea Dios”.

3.- La conversión es algo de todos los días. Siempre podemos mejorar en algo. Cambiando poco a poco nuestro corazón podremos transformar nuestra manera de ser y también todo lo que nos rodea. Y juntos, en comunidad, transformar el mundo, al estilo de Jesús, haciendo crecer su Reino. Dios está de nuestro lado y nos dará las fuerzas necesarias para ello.

4.- Vamos a empezar la cuaresma con el deseo de convertirnos de verdad, de corazón, y también con el deseo de “creer en el Evangelio” (como escucharemos al recibir la ceniza en nuestra frente). Creer en el Evangelio es creer en un Dios que es capaz de sacrificarse y dar su vida por nosotros para que tengamos la Vida Eterna. Hoy ponemos nuestra mirada en Jesús crucificado y resucitado para nuestra salvación. Él nos hará capaces de convertirnos, de cambiar nuestros corazones y de transformar el mundo, si ponemos nuestra fe y nuestra esperanza en Él y en su Reino. Que la Eucaristía nos de la fortaleza para llevarlo adelante.


4.- LIMOSNA, ORACIÓN, AYUNO

Por Antonio García-Moreno

"...y tu Padre que ve en lo escondido te lo pagará" (Mc 6, 18) Limosna, oración, ayuno. Tres prácticas ancestrales, mediante las que el hombre trata de relacionarse con Dios. Limosna al necesitado, persuadido de que toda criatura humana es hijo de Dios, obra de sus manos, semejanza e imagen suya. Lo dijo Cristo: Tuve hambre y me diste de comer...

La limosna enriquece más al que la da que a quien la recibe. Con ella adquirimos lo que no tiene precio, el amor de Dios y la salvación eterna. Si, mejor es dar que recibir.

La oración, conectar con Dios, escucharle y hablarle. Agradecerle y suplicarle, en un encuentro personal y frecuente... Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá, buscad y hallaréis. Gracias, Dios mío, Padre lleno de ternura y compasión, de sabiduría y de poder...

Y el ayuno por el que el hombre se olvida de sí, y piensa en Dios, renuncia al alimento corporal y se acerca al alimento del alma...Y todo, limosna, oración y ayuno, hecho de cara a Dios, fuera de la vista de los hombres, en el silencio y la penumbra, en la intimidad, a solas con Dios. Y el Padre que ve lo escondido nos recompensará. Amén.


5.- LA ESCALADA CUARESMAL

Por José María Martín OSA

1.- Decimos que la Cuaresma es un “tiempo fuerte”. Pero no tiene sentido por sí misma, porque sólo puede entenderse como “camino hacia la Pascua”. Son 40 días en los que ascendemos al monte santo de la Pascua. Merece la pena que emprendamos este camino con ánimo y confianza. Nuestra condición humana y temporal nos ofrece la oportunidad de ir marcando el paso del tiempo con estos días señalados. Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación, nos dice San Pablo en la segunda carta a los Corintios. No echemos a perder la gracia de este tiempo propicio para salir al encuentro de Dios.

En el evangelio de Mateo, Jesús nos ofrece tres herramientas, tres actividades para renovar nuestro seguimiento de Jesús: la oración, el ayuno y la limosna. ¿Cómo y cuándo será mi oración? ¿De qué cosas ayunaré este año? ¿Qué gesto de amor haré en favor de mis hermanos, en especial de los más necesitados?

2.- Sin oración no hay experiencia de Dios. Entendemos con frecuencia la oración como “pedir” ayuda al Señor cuando estamos en apuros. Orar es, sobre todo, escuchar a Dios, que nos habla a través de su Palabra, de las personas y de los acontecimientos (los signos de los tiempos)

* Ayunar no es hacer un ejercicio de autocontrol para demostrar el autodominio de uno mismo o para tener satisfecho a Dios. Esto será útil sólo si nos hace amar más a Dios y a nuestro prójimo. Recordemos la Escritura: “El ayuno que yo quiero es este: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que está desnudo, y no cerrarte a tu propia carne” (Isaías 58, 6-7) No se trata sólo de privarse de comer carne, también podemos ayunar de televisión, de tabaco, de fútbol, de ordenador. ¿Para qué? Para ser más libres y dedicar nuestro tiempo al que más nos necesita.

* Dar limosna puede ser relativamente fácil. Quizá tranquilicemos nuestra conciencia, pero esto no es suficiente si no nos mueve el espíritu de caridad que nos hace ser solidarios con el sufrimiento de nuestro prójimo. No basta con dar dinero, también tiempo o cariño o esperanza...

* Que el signo penitencial de la ceniza sea expresión de nuestro deseo de acercarnos al Señor y a los hermanos.


6.- ¿CÓMO VOLVER HACIA EL SEÑOR?

Por Javier Leoz

Comienza la cuaresma y, en este periplo hacia la Pascua, se nos recuerda lo que tal vez ya intuimos, reconocemos o sabemos de antemano:

-Hay que rezar más

-Hay que comer menos

-Hay que ejercitar la caridad

Pero, como siempre, surge un interrogante ¿Cómo volver hacia el Señor? ¿Es suficiente el rezar? ¿Basta con soltar una limosna? ¿Aporta algo el ayuno si no va acompañado de un sentimiento solidario?

1.- El miércoles de ceniza nos anima a muchas cosas.

Primero: a cambiar en algo y, si puede ser, a mejor. La Pascua la viviremos con más vida si, nuestra existencia, la sabemos perfeccionar en estos cuarenta días que quedan por delante

Segundo: a recuperar nuestra amistad con Cristo. Muchas veces nos ocurre como con los amigos de a pie. Sabemos que están ahí pero apenas los recordamos. ¿Seremos capaces de sensibilizar nuestro interior ante lo que Jesús hizo por nosotros? ¿Somos conscientes de que subirá a la cruz por nosotros?

Tercero: este miércoles de ceniza nos invita a desplegar las actitudes del perdón y de la alegría, de la paz y de la reconciliación y, sobre todo, a arrojar de nosotros todo aquello que nos impide estar en armonía con Dios.

2.- Ojala pudiéramos proponernos, durante este tiempo de gracia que es la cuaresma, un buen discernimiento, una buena reflexión para llegar a la Semana Santa con una sentida confesión, personal y sincera, emotiva y transparente, diáfana y con afán de mudar aires de verdad.

-Ojalá que, la ceniza (el polvo que queda de una combustión) sea reflejo de lo que deseamos hacer de esa materia que nos impide llegarnos hasta Dios.

-Ojalá que, la ceniza, sea una llamada a reconocer que sólo Dios permanece y que, nosotros, un día seremos redimidos por la cruz del Señor.

-Ojalá que, la ceniza, sea una reclamación a ponernos en marcha. A liberarnos de tantos eslabones que nos atan y no nos dejan margen para ser libres, para pensar en Dios o para vivir con entusiasmo nuestra fe cristiana.

Que este miércoles de ceniza sea un impulso a superarnos a nosotros mismos. A sentirnos pueblo peregrino que camina hacia esa Pascua en la que, Dios, nos mostrará su poder y su gloria, su amor y su vida, su triunfo y el futuro que nos espera. Adelante, que Jesús comienza a subir la cruz para que, nosotros, tengamos una vida eterna.

3.- AYÚDAME, SEÑOR

A descubrir un DESIERTO en la cuaresma

donde retirarme y poder encontrarte

A PERDONAR, y así, de la misma forma,

sentir que Tú olvidas mis errores

A volver y ENCONTRARME contigo

y comprender lo mucho que me amas

A buscar la LUZ que me permita contemplar

las maravillas de tu poder y de tu bondad

A recuperar la SALUD frente a mi enfermedad

física, espiritual o corporal.

A beber del AGUA de la samaritana

y abrirme de verdad a tu presencia

A caminar hacia la LIBERTAD que me ofreces

cayendo en la cuenta

de la esclavitud que me atenaza

A no escapar de la CRUZ cuando llegue

y saber que, Tú, me ayudas a llevarla

A subir a tu monte y TRANSFIGURARME

sintiendo que soy hijo del Padre

A dejar a un lado la ESCORIA de mi vida

y llegar a la Pascua con espíritu renovado.

Amén.


7.- LA SANTA CENIZA

Por Ángel Gómez Escorial

1.- Tiene su importancia esta presencia de la ceniza en nuestra primera celebración de Cuaresma. Refleja las vías penitenciales que nos vienen del Antiguo Testamento: “Vestirse de saco y cubrirse con ceniza…”. Era la representación pública del arrepentimiento, de la rectificación de las malas conductas. Y dentro ya del tiempo del cristianismo, recordar que la imposición de la ceniza venía acompañada de una frase profunda: “Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás”. Se llega, sin duda, al arrepentimiento y la penitencia cuando se comprende lo poco es que somos frente a la grandeza y generosidad de Dios. Hoy se nos ha impuesto la ceniza acompañada por la palabra del ministro que ha dicho “Conviértete y cree en el Evangelio”. Es una frase muy bella y, tal vez, más alejada de un cierto tremendismo que se quiso dar en el pasado a la celebración de la penitencia. Aunque creo con sinceridad que es útil recordar –como he hecho—esos caminos anteriores.

De todos modos, si recibimos la ceniza como un rito sin contenido, si en nuestro corazón no está el arrepentimiento y el propósito, asumido hoy, de mejorar en nosotros lo que nos separa de Dios y de los hermanos, pues, en efecto, solo se podrá ver como un exótico recuerdo del pasado. Esta ceniza, como todos los signos y símbolos de la Santa Liturgia, tiene su valor santificante y curativo. La ceniza recibida es santa y santificada, sin duda. Procede de quemar las palmas utilizadas en la fiesta del Domingo de Ramos del año pasado, y ha sido bendecida por el sacerdote antes de comenzar su administración. Y por eso algo hará en nosotros si la recibimos con fe.

2.- ¿Y que es la Cuaresma que ahora hemos comenzado? Bueno, como sabéis, recuerda los 40 días que Jesús de Nazaret pasó en el desierto orando y preparándose para su vida pública. En ese tiempo fue tentado por el demonio. El próximo domingo, celebramos el Primero de la Cuaresma y, en el evangelio de Lucas, se lee el relato de las tentaciones del Señor. La Iglesia quiere que este tiempo sea una amplia secuencia de preparación para las fiestas grandes de nuestra fe. La Cuaresma termina con el Triduo Pascual: con el Viernes Santo, la muerte de Jesús, y el inicio de la Pascua, con la conmemoración de la Resurrección del Señor. La preparación no es otra que la purificación de nuestra propia vida, el abandono de conductas que endurecen nuestro corazón y lo separan de Dios. La penitencia que simboliza la ceniza es necesaria. Y todo aquel que lo niegue está equivocado. Todos y todas somos grandes pecadores y necesitamos del arrepentimiento, de la rectificación.

3.- Y es obvio que para eso necesitamos tiempo. Y preparación. Cuando se dice que los caminos de arrepentimiento que propicia la cuaresma están en la oración, en el ayuno y la limosna estamos marcando un tiempo de aprendizaje que, con el asesoramiento de los que ya tienen más experiencia al respecto, nos llevará a un replanteamiento de nuestras vidas. No podemos vivir sin oración, no podemos permanecer mudos y fríos ante Dios. Los excesos físicos –y el desorden alimentario es uno de ellos—no ayudan al espíritu, embotan el cuerpo. Y la limosna, que era el modo de la redención de los pecados en el Antiguo Testamento, nos sirve hoy para rectificar nuestros abusos y avaricias. Perseverar en la oración, el ayuno y la limosna nos hará mejores, mucho mejores.

4.- Los textos litúrgicos de hoy son, de verdad impresionantes. En la primera lectura se nos narra un episodio de arrepentimiento en el Antiguo Testamento. El fragmento que hemos escuchado del Libro de Joel es un bello ejemplo de ello. Dios perdona y el pueblo se arrepiente y su contenido se funde en nuestro interior –creo yo—con los deseos personales de mejora. El salmo 50 es el famoso “Miserere”, utilizado por la Iglesia desde hace muchos siglos como texto penitencial. La belleza del texto reside en que tras el arrepentimiento vuelve la alegría porque Dios ha vuelto a nuestra cercanía. Y, en cuanto al fragmento de la Segunda Carta a los Corintios, hay una frase de Pablo de Tarso que nos aclara muchas cosas hoy. Dice: “ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación”. Eso es. Hoy ya es tiempo favorable, estamos en el día de la salvación. Sin duda. Jesús en el Evangelio nos da el mejor mensaje para que no actuemos en religión con la falsedad de los fariseos. No hemos de presumir de nuestras obras buenas. No es importante que la gente nos vea ayunar. Es cierto que en este tiempo de incrementada increencia, muchos cristianos harán lo contrario. Tratarán de esconder ante los demás su participación en los ritos de la Iglesia. Lo cual es muy parecido a lo contrario, a lo que dice Jesús, pues se aplican modos humanos de hipocresía, en lugar de sinceridad en nuestros actos. Aunque, probablemente, todavía tendremos entre nosotros gente que presume de cumplidora de esos ritos, sin que en el corazón no tengan ningún sentimiento de bondad o de arrepentimiento.

Iniciemos, pues, la Cuaresma con esperanza y alegría. Podemos intentar cambiar, ser sinceros, buenos hermanos de todos, sobre todo de los más desfavorecidos. Y, sobre todo, poner nuestra confianza en Dios y mediante la oración purificarnos de lo que nos hace tanto daño.


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


SOLO UTILIZA ESTE DÍA: LA CENIZA

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Imagino, mis queridos jóvenes lectores, que no es muy probable que asistáis a la liturgia del Miércoles de Ceniza. Antiguamente no existían los condicionamientos profesionales y estudiantiles que nos lo dificultan hoy y a todos nos era posible ir. Ya que se trata del inicio de la cuaresma, me propongo pues, dedicaros unas nociones sobre este tiempo litúrgico, al que llamamos santo. Su origen es muy antiguo, se remonta al periodo en que se constata que no todos los bautizados se comportan como tales, que el bautismo no se puede repetir y la Santa Madre Iglesia es consciente de que debe responder a la situación anómala del que no ha perdido la Fe, pero que su historia personal no le permite vivir en íntima comunión y le necesario convertirse, recibir el “bautismo de penitencia”, es decir la absolución.

2.- Remontémonos a más lejos. Ya el Antiguo Testamento era consciente de que los cimientos de la Fe lo constituyen la oración, la limosna y el ayuno. Sobre estas realidades se levantaría el edificio de la religiosidad. A estas normas la Iglesia acudiría para permitir que los pecadores se incorporasen. Pecadores que, poco a poco, hubo de reconocerse, lo éramos todos. Se insertó en el mítico periodo de los cuarenta días, y ya tenemos estructurada la Cuaresma. Un tiempo muy serio. Tan serio que los últimos días que la precedían, justo cuando se iba a empezar, la gente quería disfrutar de lo lindo, para mitigar el rigor que se la avecinaba. Surgió el Carnaval, del cual no es preciso os haga descripción.

3.- Se olvidó entre nosotros la Cuaresma, pero se desdibujó el preludio. Ni Venecia, ni Río, ni Sao Paulo, ni Tenerife, se acuerdan del motivo de sus inicios. Para que me entendáis, es como si un día visitarais una mansión y el propietario os mostrara un bello almacén, os fuera enseñando botellas de las más prestigiosas marcas de vermut: rojo y blanco. Pasarais a la sección de amaros y amaretos, hasta llegar a los bitter, con alcohol y sin él. Sin olvidar los vinos de Moriles y Montilla. Os ofrecería, como hombre educado, sorbitos de cada uno de los caldos, para despediros finalmente y sonriendo, en la puerta del jardín. Con seguridad os preguntaríais ¿de qué sirven tantos aperitivos que han estimulado el apetito, si no se nos ha ofrecido ningún manjar? Carnaval sin Cuaresma es un sinsentido.

4.- La liturgia incorpora un elemento que solo utiliza este día: la ceniza. Tradicionalmente se guardan restos de las palmas y ramilletes del Domingo de Ramos que, una vez quemados, se conservan sus cenizas para imponerlas este día en la frente del fiel que se acerca. En la ciudad de Roma, la estación litúrgica papal se celebra en Santa Sabina, una basílica de las afueras, que tiene el privilegio de poseer la más antigua representación occidental de Jesús crucificado. Lo que os he explicado hasta el momento se refiere a la Iglesia Católica Latina. El proceder de las Iglesias Orientales, católicas o no, es otro cantar. Lo digo en su honor y para vergüenza nuestra.

5.- Nosotros conservamos la oración, más o menos practicada atentamente y con devoción. La limosna no la hemos olvidado. La practicamos, generalmente, de una forma que no es la tradicional. Colaboramos en ONGs, tal vez paguemos cuotas. Acudimos en ayudas puntuales en momentos de desgracias naturales o acompañando a necesitados, enfermos o asistiendo a comedores, etc. Pero lo que es el ayuno, lo tenemos muy olvidado. Paradójicamente, si alguien lo practica, no es precisamente por motivos cristianos, responderá a consejos médicos o para conseguir lucir un buen tipo. Es cosa ahora, antes de Pascua, de examinarse.

6.- Sin querer enmendar la plana al Maestro, tratando solo de traducir su lenguaje semítico, yo os diría que cuando Él dice que “vuestra mano derecha ignore lo que ha dado la izquierda” entendáis vosotros que vuestra limosna, vuestra generosidad personal, será auténticamente cristiana, si os olvidáis de la ayuda que habéis prestado, de tal manera que cuando al cabo de un tiempo la persona favorecida os dé las gracias, reconozcáis que ya no os acordabais de lo que hicisteis. Sería esto un resumen de la lectura del evangelio de hoy)

7.- Y como realización práctica de la conversión que desea la Santa Madre Iglesia que realicemos en este santo tiempo, os propongo que hagáis una visita a un monasterio de clausura y preguntéis como es su vida o, si no os es posible, que veáis seriamente, atentamente, meditadamente, la prodigiosa película “El gran silencio”. Sé algo de la vida de los cartujos, de su oración, de sus ayunos y de su silencio. Pasé unos días junto a la Gran Cartuja, en los Alpes franceses, donde se filmó la película, los monjes me trataron con exquisita Caridad, de otra manera de nada les serviría su ascesis. Ya existe copia en DVD. Tal vez os se posible visitar un monasterio de Carmelitas descalzas o de Clarisas, por poner ejemplos femeninos. De comunidades como las tales, aprenderéis mucho más de lo que yo os pueda decir.