
I Domingo de Cuaresma
21 de febrero de 2010
Plegarias ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 90, 15-16 Me invocará y le escucharé; lo defenderé, lo glorificaré lo saciaré de largos días. ACTO PENITENCIAL Cristo Señor, tú que nos enseñaste en el Padrenuestro a rogar a Dios que no caigamos en la tentación, perdona nuestros pecados que por debilidad hemos caído. Señor Ten Piedad Cristo Señor, tú que pasaste cuarenta días en el desierto para profundizar en la oración, disculpa nuestras faltas de dejadez en la oración personal y comunitaria. Cristo Ten Piedad Cristo Señor, tú que fuiste en el desierto confortado por los ángeles, no veas nuestras ausencia de fe ante el bien que tus ángeles nos hacen cotidianamente. Señor Ten Piedad ORACIÓN COLECTA Al celebrar un año más la Santa Cuaresma concédenos, Dios Todopoderoso, avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en sui plenitud. Por Nuestro Señor Jesucristo ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Te rogamos, Señor, que tu nos prepares dignamente para ofrecer este sacrificio con el que inauguramos la celebración del camino hacia la Pascua. Por Jesucristo Nuestro Señor PLEGARIA EUCARÍSTICA El Señor esté con vosotros Levantemos el corazón Demos gracias al Señor nuestro Dios En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno
Porque nuestro Señor Jesús, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado. De este modo celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua podremos pasar un día la Pascua que no acaba Por eso con los ángeles y los santos te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar SANTO, SANTO, SANTO ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt, 4, 4 No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. ORACIÓN DE DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Que este alimento de eternidad nos sirva, Dios nuestro, para recuperar fuerzas en el camino de la conversión que la Cuaresma nos procura Por Jesucristo Nuestro Señor
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