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“TU VIENTO EN MI FLAUTA”

Ayer acabé de escribir la primera recensión de un libro de teología. Una recensión no es un resumen de un libro, sino el resumen de mi interpretación. Sintetizar en dos folios casi 200 páginas requiere esfuerzo y leer muchas veces un mismo libro. No lo digo con vanidad, sino con inseguridad. Alguien creyó que yo sería capaz de hacerlo y me metió en ese brete. ¡Temblé! Si que no crean en ti es duro, intuir que creen en exceso en tus capacidades, sobrecoge el ánimo. Me pasa muchas veces cuando leo los halagos que me hacéis algunos lectores de Betania. Me río y suelto un ¡¡¡puff!

Permitidme que no os dé el título. No quiero que se me acuse de aprovecharme de Betania para dar publicidad al libro. Si alguien muestra interés se lo daré en la próxima semana.

“Tu viento en mi flauta” no es el título del libro, aunque tiene que ver con él. Es el título del cuento-metáfora que permite la comprensión de la lectura de todo el libro. Ilumina lo que dicen las cuatro autoras, tres de ellas religiosas.

El ser humano es comparado a una caña a la que una juglar arranca del lodazal para convertirla en flauta. La caña se resistirá a dejarse tallar. Le costará aceptar que la juglar quiere sacar de ella lo mejor de si misma, ser instrumento para que ella cante melodías que alegren el mundo, y que a la vez, sea la voz de los empobrecidos, de los encorvados por la vida. Cada flauta, un son, un aire melodioso, que refleje la especificidad de su maderamen. No hay ninguna flauta idéntica a otra.

Como toda metáfora necesita una interpretación, aunque doy por hecho que ya la habéis intuido. Cada hombre, cada mujer está llamado a ser el sonido que ese viento arranca y que nque no es otro que el ruagh, el espíritu de Dios en la creación, el Espíritu humanizador de Jesús de Nazaret que se expande en la creación y se ha tangibilizar en la historia por medio de la labor humana.

He dicho que son cuatro autoras. Cada una se centra en un Don del Espíritu: Sabiduría, Consejo-Fortaleza, Entendimiento y Piedad. Los Dones del Espíritu aunque suenan muy etéreos, muy angelicales son la vida misma, es evangelio. Cada uno es una apuesta por desencorvar al ser humano herido por los avatares de la existencia. Como Jesús, desde el Don que ellas trabajan, tratan de erguirle, de sanarlo diciéndole: “Levántate y anda”

Es un libro-testimonio y un libro humildemente valiente. Hablan de sus propias experiencias, de su crisis en el crecimiento de seguir a Jesús. Lo que escriben no es ajeno a sus vidas, a sus “dolores de parto”, por seguir a Jesús que, como partero, ilumina con su luz todas las rendijas oscuras de la vida. Según leía me iba sintiendo reflejada. Me ha gustado porque no es un libro escrito desde la cátedra-laboratorio desde donde se escriben muchos libros de espiritualidad, sino desde la vida que es la mejor cátedra y catedral desde donde se puede confesar la fe en Cristo.

Trabajar el libro me ha hecho reflexionar sobre cómo los recursos literarios son buenos para transmitir la fe cristiana. Fijaos en esto: “En el principio fue la Palabra”. Así comienza el evangelio de S. Juan, con una metáfora de resonancias sapienciales para decirnos quién era Jesús, el Cristo, el nacido de mujer. Su vida fue la expresión de otra metáfora, el Reino de Dios, el mundo anhelado por Dios. Recogió esta expresión porque pertenecía a su acervo espiritual y cultural. Podría haber utilizado otro slogan: “Os anuncio que Dios desea que os veáis con los ojos con los que Él mismo os ve”.

Jesús utilizó el recurso de la parábola, el símil, la metáfora para comunicarse: el Reino de Dios es semejante a un hombre que sembró; a un grano de mostaza; a un tesoro escondido; a un mercader, a una red; al dueño de una casa. La experiencia de Pentecostés se nos narra a modo de símil: “vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso. Cristo resucitado es confesado como Vid, Camino, Buen Pastor.

En el principio del hombre fue su palabra tosca. Descubrió en ella, más tarde, la capacidad simbólica de engendrar espiritualidad tallándola y crear lenguaje que ayudara a tejer su cañamazo con Dios. La palabra, entonces, se transmutó en algo más que ella misma. Adquirió inteligencia para apuntar hacia lo Inefable, al troceado de dos cabos inseparables que son Dios y su criatura creada a su imagen y semejanza.

Ha sido un gozo hacer esta recensión por varias razones. La espiritualidad cristiana surge no sólo mirando al Cielo, sino mirando “al mundo de Dios por ser Él un Dios del mundo. Por estar escrito por mujeres y, por último, ser consciente de que una metáfora bien elegida puede ser cauce de evangelización como pienso que es el cuento con el que se inicia este libro de “cuyo nombre no quiero acordarme” pero que se me ha quedado impreso en el corazón.

Feli Alonso Curiel

Bilbao. España.

NOTA DEL EDITOR.- Otro excelente artículo de Feli. Podía haber citado el libro sin problema. Esperemos que la semana que viene nos desvele la incógnita.


AMEMOS NUESTRO CUERPO: MATIZACION

En mi colaboración "AMEMOS NUESTRO CUERPO" pretendí, aunque no se si lo he conseguido, enfocar la mortificación desde los ojos de Jesús, el Cristo. El siempre procuró aliviar todo sufrimiento y NO practicó la mortificación ni pidió a sus discípulos que la practicasen, en cambio, no escatimó sufrimientos en su entrega a los demás, ni cambió su estilo de vida ni se escondió, sabiendo que le buscaban para ejecutarle.

Me disculpo si con ello he podido escandalizar a alguno de los lectores. Me asiste el derecho a réplica, pero renuncio a ella porque no pretendo ni polemizar ni ser centro de atención en Betania. Entrar en polémica sería empezar a tratar temas de cristología fundamental y cristológica dogmática y no creo merecer tanto honor.

Agradezco al sacerdote Ramiro Vázquez de México que tenga la gentileza de leer mis comentarios. Si por esta vez no ha estado de acuerdo conmigo totalmente es señal de que, en anteriores ocasiones, sí lo está. Muy agradecida, por tanto.

Feli Alonso Curiel

Licenciada en Teología por la Universidad de Deusto

Licenciada en Filosofía y Letras por la misma Universidad.

Bilbao.- España.

NOTA DEL EDITOR.- Los artículos de referencia pueden consultarse a través del link “Consultar ediciones anteriores”, menú azul de la izquierda.


LA MISA: IR O NO IR

Saliendo de la eucaristía del domingo, me encontré con una abuela y sus dos nietos, de los cuales el niño hará la Primera comunión este año. La abuela súper contenta y orgullosa de llevarles a las Iglesia, los niños no tanto, por lo que la abuela comenzó a explicarles que deberían de ir más, y decírselo a sus padres, cosa que ella ya se lo había aconsejado. A partir de aquí, algunas personas que se encontraban también oyendo a la abuela, comenzaron a dar su versión de la siempre controvertida asistencia a misa. Y poco a poco me vi inmersa en un pequeño debate sobre ello mientras se vaciaba poco a poco la taza con el café mañanero. Como en estas reuniones, y cuando el trato ha sido escaso, muchas veces es mejor escuchar y pensar después de oír, mis ideas sobre el tema preferí madúralas tranquilamente a solas, para no tener que usar palabras equivocadas o que se malinterpretaran.

Yo personalmente, creo que la abuela tenía mucha razón, tal vez ella asista por tradición, porque siempre lo vio así, pueda ser, pero creo que en el fondo de esas abuelas, que enseñan oraciones, hacer la señal de la cruz, cuentan párrafos de la Biblia, hablan de la misa del gallo, de comer potaje de bacalao los viernes de cuaresma, de aquel dicho” tres jueves hay que relumbran más que el sol…”, no hay solo rutina, hay algo más: la FE. Ellas no saben de metáforas, ni de ordenadores, ni que eso del Google, ni de móviles, no saben para qué son muchos de los botones del nuevo mando a distancia, pero si saben porque hay que ir a misa, saben que lo necesitan, sino ¿cómo se explica que muchas personas, ya entradas en edad, asistan cada día, aún cuando el clima es malo? Seguramente, nosotras más jóvenes, nos quedaríamos tan ricamente calentitas en casa.

Los planteamientos para la asistencia a misa empiezan siendo una falta total de conocimientos de lo que esto mismo puede significar, desde mi punto de vista. A los niños de catequesis se les explican los Diez Mandamientos, uno de los cuales, el tercero, ya nos dice:”santificarás las fiestas”. Seguramente que los niños explicarían mucho mejor que sus adultos lo que quiere decir. Empezando porque si estamos bautizados, y queremos que nuestros hijos reciban los sacramentos, ¿cómo entender el significado tan banal que tenemos los mayores de la Santa Misa? Estas rutinarias ideas de la asistencia o no a misa fueron las siguientes:

-Prefiero quedarme durmiendo: puede haber misa otras horas que no guste más, o puede ser una excusa pues no es una razón muy valiosa.

-No tengo ganas: desde cuando las ganas son un valor para no hacer lo que se debe, a misa se va a honrar a Dios, no a honrarse a sí mismo.

-Es aburrida: es el dicho más frecuente, me parece esta opinión algo superficial, además algo tendrá la misa cuando hay mucha gente que asiste incluso a diario.

-No tengo tiempo: perece que en un mundo tan estresante, puede parecer la más acertada, pero no podemos dedicar una hora de las ciento sesenta y ocho de la semana, a visitar la casa de Dios.

-Otras cosas mejores que hacer: pues el problema estaría ya en el primer mandamiento: “amarás a Dios sobre todas las cosas”, lo apartamos por el futbol, el ciclismo, el cine, pasear al perro…

-El sacerdote me gusta más o menos: el sacerdote no gana ni pierde nada con la asistencia o no, tampoco se le hace ningún favor, tal vez nos gusten más o menos sus formas o su timbre de voz, su facilidad oratoria, pero allí no vamos por él.

- los que van es por presumir del abrigo nuevo, por vanidad: se ha quedado desfasado, todos sabemos que el presumir está en todas las partes, en el súper, en el paseo, en las terrazas, en la pescadería, en el insti,” hoy día eso no cuenta para ir a misa, para ir a la última moda que mejor que el alterne.

Desde aquí, doy mi modesta y pueda ser ignorante opinión sobre los motivos por los que para in creyente en Cristo se debe y puede ir a misa: Creo entender que el significado del domingo como día del Señor nos viene desde el Antiguo Testamento, Dios descansó el séptimo día y lo santificó, por otro lado Jesús instituyó la Eucaristía en la última cena donde dijo a sus apóstoles:”haced esto en memoria mía”; es la renovación del sacrificio de Jesús y la celebración de su resurrección.

Cuando asistimos a misa, Jesucristo se ofrece a nosotros, estar en ese momento es una muestra de agradecimiento a su entrega de amor por salvarnos, si visitamos a los amigos, ¿porqué a este incondicional amigo no?; podemos ganar fuerza espiritual y la oportunidad de recibir el cuerpo de Cristo, además de formación al escuchar la Palabra con su posterior explicación en la homilía. En la misa no se está, sino que se participa, no es cosa de otros sino nuestra, debiera ser una necesidad personal para interiorizar.

Y aquí he llegado después de mi silencio mientras el descafeinado y los tópicos se acababan.

Carmen Ramos

Tordesillas, Valladolid, España

NOTA DEL EDITOR.- Excelente texto de Carmen que ya nos ha escrito otras veces. Siempre resulta muy agradable leer sus consideraciones. Muchas gracias.


¿DE DÓNDE SACAS ESAS PALABRAS TAN BONITAS?

Buenas tardes.

Soy una joven de 23 años de una pequeña comunidad llamada Nazareth. Solo quería agradecer por su linda página de verdad que ayuda mucho yo pertenezco a un grupo de liturgia de una pequeña ermita, y siempre necesito estar domingo a domingo viendo como le hago para las moniciones pero encontré su página y muchos me han preguntado: de dónde sacas esas palabras tan bonitas. De verdad que Dios bendiga el trabajo que realiza y de que manera ayuda a los q no tenemos mucha experiencia. Estas cosas animan mucho porque encontramos gente que apoya y ayuda nosotros en la iglesia teníamos de encargada a una hermanita del evangelio lastimosamente ella tuvo que abandonar nuestro cantoncito Dios la eligió para otra comunidad y pues ya no tenemos el mismo apoyo desde que ella se fue nos cuesta mucho preparar ya que era ella se encargaba de todo. Pero encontré su pagina que gracia a Dios a sido de buen apoyo.

¡Buen material! ¡FELICITACIONES! Bendiciones y que Dios y la virgen lo guíen siempre por el buen camino.

Elizabeth Guzmán.

Santa Tecla, El Salvador

NOTA DEL EDITOR.- Pues nos alegramos de ser útiles. Y agradecemos a Elizabeth su Testimonio. Nos ayuda a seguir con nuestro trabajo.


SOBRE LA CENIZA

Estuve leyendo el artículo escrito por ANGEL GOMEZ ESCORIAL a cerca de la Santa Ceniza, sobre su valioso significado, y sobro cómo debemos recibirla con fe. Decidí buscar sobre esta lectura porque me sucedió algo muy curioso, procedí a ir a la Iglesia Santa Clara de la Ciudad de Tunja, acá en Colombia y me encontré con la gran sorpresa que allí no hay un sacerdote, un ministro o alguna persona que imponga la señal, que dejan un recipiente con la ceniza para que uno mismo sea el que se la imponga. Mi pregunta es si esta forma es normal, si realmente yo imponiéndome la ceniza debo recibirla con la fe que nuestro escritor manifiesta. Es de anotar, que esta situación no mi inspira, que para mi es un abandono de la iglesia, o de esa iglesia, hacia nosotros los fieles. Agradezco sea respondida mi duda.

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Es muy grato para mí recibir una respuesta a mi inquietud. Es de anotar que la iglesia a la que me refiero es la Iglesia Santa Clara en Tunja, donde existe el convento de las hermanas Clarisas, por lo que dudo que no haya personal para imponer la ceniza, sin embargo averiguaré al respecto y muy seguramente le comentaré. Mi nombre es CLAUDIA SANCHEZ y escribo desde Tunja, capital de Boyacá en Colombia.

Claudia Sánchez

Tunja, Boyacá, Colombia

NOTA DEL EDITOR.- Respondimos por E-Mail a Claudia que según las normas de liturgia, la ceniza debe ser impuesta, por el sacerdote o por un ministro. Algunas de esas costumbres de poder ponerse la ceniza uno mismo responden a falta de personal para administrarla. Claudia nos escribió otra vez con más detalles de la iglesia en cuestión. La idea es que puede existir una razón y que Claudia lo pregunte.


EL MUNDO HA ENTRADO EN TRANCE POR FALTA DE ÉTICA

Lo peor es perder el entusiasmo de imaginar otro planeta más humano. Dar por perdida la batalla. Decía el filósofo español Eugenio Trías, que en esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra. Lo que es evidente es que la humanidad ha entrado en trance y que precisa talentos que no suelen encontrarse en la política, sino más bien en la pobreza, que es de donde por lo común despierta el ingenio. Algo que precisamos para afrontar la propia crisis del ser humano como tal, rasgado por su contexto de injusticias, de relaciones antisociales y antihumanas. Se dice que la unión hace la fuerza y que necesitamos de esa fuerza para salir de la crisis. Pero de qué impulso estamos hablando, ¿de la fuerza política ó de la fuerza ética? La corrupción y su impunidad impregnada en tantas fuerzas políticas del mundo, deja unas secuelas sociales graves. Para todo, también para este cambio, hace falta pasar a la ética de las responsabilidades, al sentido de la equidad, a la conciencia de la austeridad, a la cultura del trabajo y del respeto a la ciudadanía.

La ética de las responsabilidades pasa por decir no a las guerras, a los conflictos internos, a las guerrillas, a los actos terroristas. Nada se resuelve con las armas, ni con la ley de la selva, se trata de eliminar antes las causas que originan estos enfrentamientos. Tampoco podemos permanecer pasivos ante el dolor de millones de inocentes ahogados continuamente por el sufrimiento, casi siempre subsidiados por poderes corruptos. ¿Por qué seguir exportando armas como si fueran alimentos? ¿Qué razones justifican el incremento? En la mayoría de las veces, únicamente poderosos intereses económicos. Así de claro y así de cruel, para infortunio de los pobres que suelen ser los que se matan entre sí. Tendría que instaurarse una verdadera ética política en este sentido. Por ejemplo, resulta complicado justificar moralmente el suministro de armas a regimenes dictatoriales, que no cultivan diálogo alguno.

El sentido de la equidad, de la justicia social, está ligado al bien global y al ejercicio de ese bien hacia toda persona. Hay que superar y eliminar, de una vez por todas, cualquier tipo de discriminación tácita o explícita. Las contrariedades económicas que dividen al mundo sólo pueden ser resueltas desde el convencimiento de las ayudas. Otra exigencia ética. Solidaridad entre los ricos y los pobres. Solidaridad entre los empresarios y los obreros. Solidaridad entre naciones y pueblos. Solidaridad entre enemigos y amigos. Lo que exige otra exigencia: el respeto. Lo tendríamos si fuésemos personas con conciencia ética. Por desgracia, hay muchas bestias salvajes que andan sueltas por el planeta.

También la conciencia de la austeridad nos hace fuertes. Sin embargo, para desdicha del mundo global, lo que prolifera es el ansia de posesión, el despilfarro de las políticas y de los políticos, el sueño de nadar en la abundancia a cualquier precio. El egoísmo personal y colectivo se expande como divertimento. Desde luego, hay que revisar estilos de vida y poner en valor, la riqueza de dar y darse a los demás, que es la mejor manera de ser humano. Si falta el sentido de la templanza, la autodisciplina ética y el espíritu de sacrificio, aumentará el desinterés por los demás y el afán por tener más para sí y los suyos, como sí fuéramos a vivir eternamente.

Asimismo, es fundamental avivar la cultura del trabajo y de la consideración hacia toda persona. Nadie debe sentirse extranjero en un mundo global. Esta crisis que ahora sufrimos en el mundo, ha generado, igualmente, un aumento del desempleo y agudización de la pobreza y la desigualdad. El mundo debe funcionar más éticamente. Ahí radica el problema fundamental. Hacen falta opciones de Estado entre los Estados, que protejan a las personas y activen tejidos empresariales sostenibles y sustentados por la moral. Hay que acrecentar el apoyo a las personas que viven permanentemente en crisis, como son los desempleados o los trabajadores que perciben ínfimos salarios. Se habla de que hay que dar forma a una globalización justa y sostenible, pero sigue faltando esa visión común de corrección ética.

El fundamento ético es de vital importancia, cuando desaparece todo se viene abajo. El verdadero instrumento de progreso radica en el factor reformador de nuestra moral. Como dijo Aristóteles, y ha llovido desde entonces, la excelencia moral es el resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía. Lo que viene sucediendo es todo lo contrario, a través de una cultura interesada, sectaria a más no poder, que se inventa sus propios valores, con actuaciones contrarias a normas éticas objetivas, sirviendo a ideologías impuestas, más preocupadas por sus objetivos que por la dignidad de las personas o el derecho del más débil. Sin duda, el orden ético tiene que ir de la mano del orden económico, social, jurídico o político. De lo contrario, proseguiremos en la crisis, porque seguimos huérfanos de una ética universal, que en verdad se precisa para todo.

Víctor Corcoba Herrero

España.

NOTA DEL EDITOR.- Como ya hemos dicho otras veces, Víctor Corcoba escribe mucho y bien. Suele distribuir tres artículos por semana y alguna poesía