
III Domingo de Cuaresma
7 de marzo de 2010
Plegarias ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 24,15-16 Tengo los ojos puestos en el Señor, porque Él saca mis pies de la red. Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. ACTO PENITENCIAL El Señor Jesús, nos invita a la paz y a la reconciliación en este tiempo de Cuaresma. Usando su misma generosidad, nosotros nos reconocemos pecadores. Señor, Tú que vienes a salvarnos, Señor ten piedad R.- Señor ten piedad Señor, Tú que nos envías a tu Espíritu para que actuemos en paz y con amor, Cristo ten piedad. R.- Cristo ten piedad. Señor, Tú que vienes al mundo a hacerlo más justo y solidario, Señor ten piedad. R.- Señor ten piedad. ORACIÓN COLECTA Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas Por Nuestro Señor Jesucristo. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Te pedimos, Señor, que la celebración de esta eucaristía perdone nuestras ofensas y nos ayude a perdonar a los que nos ofenden. Por Jesucristo Nuestro Señor
PLEGARIA EUCARÍSTICA El Señor esté con vosotros Levantemos el corazón Demos gracias al Señor nuestro Dios
Apoyados en nuestra vida, poniendo más énfasis en las obras que en las palabras, te dedicamos esta alabanza.
Bendito seas Padre, porque nos has dado la vida y no nos has pedido otra cosa que el esfuerzo de vivirla. Por medio de Jesucristo, has borrado, en nosotros, la semilla del odio y del desamor y con la esperanza de la paz permanente y justa nos presentamos ante Ti. Ese es el espíitu de la Cuaresma que con amor celebramos.
Siguiendo el espíritu de Jesús, te bendecimos diciendo que renunciamos a todo poder y fuerza que no sea la de tu amor que renunciamos a toda riqueza que no sea la de tu generosidad infinita Porque tú nos quieres y nos sentimos hermanos en el camino hacia la Pascua.
Celebramos hoy con gozo el amor compartido al cantar todos juntos en esta mesa del Pan y de la Palabra Y así desde lo más profundo de nuestro corazón pronunciamos en tu honor este himno de alabanza. SANTO, SANTO, SANTO
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 83, 4-5 Hasta el gorrión ha encontrado casa, y la golondrina un nido, donde colocar sus polluelos; tus altares, Señor, de los Ejércitos, Rey y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Que tu presencia indeleble en este sacramento nos haga mejorar en el cuerpo y en el espíritu, sepamos ser ofrenda permanente para la salvación de nuestros hermanos que también son testigos de tu generosidad sin límites. Por Jesucristo Nuestro Señor
|
||