
IV Domingo de Cuaresma
14 de marzo de 2010
Plegarias ANTÍFONA DE ENTRADA Is 66, 10-11 Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos ACTO PENITENCIAL Tú, Señor, que eres la Alegría Permanente, perdona nuestras tristezas continuas. Señor Ten Piedad Tú, Señor, que llevastes la alegría al Hijo Pródigo olvida nuestros pecados y danos la alegría que nunca desaparece. Cristo Ten Piedad Tú, Señor, que has enseñado a lo largo de los siglos a millones de hermanos y hermanas a reconocer la verdadera fidelidad, disculpa las infidelidades que aún perviven en nuestros corazones. Señor Ten Piedad ORACIÓN COLECTA Señor, que reconcilias a los hombres contigo por tu Palabra hecha carne, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por Nuestro Señor Jesucristo ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Al ofrecerte, Señor en la celebración gozosa del domingo, los dones que nos traen la salvación, te rogamos nos ayudes a celebrar estos santos misterios con fe verdadera y a saber ofrecértelos por la salvación del mundo. Por Jesucristo Nuestro Señor
PLEGARIA EUCARISTÍCA El Señor esté con vosotros Levantemos el corazón Demos gracias a Dios, nuestro Señor.
En el desierto Jesús nos recuerda que tenemos que estar en estado de cambio, de búsqueda incansable; estar desprendidos de las cosas que tenemos.
Poner nuestras cualidades al servicio de los otros, ser sencillos y no creernos superiores a los demás, dar gracias a Dios por lo que de él cada día recibimos, tener coraje para superar las dificultades de cada día.
Admirar lo sencillo de cada día valorar más lo bien hecho, que el hacer muchas cosas vivir cada día con la ilusión renovada amar y defender la vida y vivirla con entusiasmo tener esperanza de que todo irá mejor
Y saber rectificar cuando el Hijo Pródigo entendió desde la lejanía y la vida de pecado que su Padre, siempre amante y tierno, le esperaba para iniciar el reinado de la fe y de la alegría
Vivir esta cuaresma con actitud de no detenerse; en el encuentro con el hermano. Y con todos aquellos que dieron su vida al servicio de los más necesitados, Proclamamos llenos de alegría el himno de tu gloria:
SANTO, SANTO, SANTO
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc 15,32 Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Dios de los Astros, que iluminas a toda la creación con la luz potente de tu amor, abre los ojos de nuestro espíritu, para que nuestra vida y nuestro camino sean conforme con tu voluntad Por Jesucristo Nuestro Señor.
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