II Domingo de Pascua
11 de abril de 2010

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed todos Bienvenidos a la Eucaristía. Este Segundo Domingo de Pascua es un eco claro del Domingo de Resurrección. Jesús está vivo y se aparece a los discípulos. Repitamos, aquí y ahora, que Jesús esta vivo, asimismo, para nosotros. Y él nos ofrece, de manera real, su Cuerpo y su Sangre en el altar. En ese milagro permanente y repetido siempre el “día primero de la semana” desde hace más de dos mil años. Es el Día del Señor, que eso es lo que significa domingo. La alegría de la Pascua está entre nosotros y hemos de demostrarlo vivamente, en la fuerza de nuestros cantos, en el amor, cordialidad y solidaridad con nuestros hermanos que están a nuestro lado. Y también con los que se encuentran lejanos, porque no pudieron o no quisieron venir a nuestra asamblea litúrgica. Recordaos, finalmente, que hoy, además, en este Domingo Segundo de Pascua, celebramos la fiesta de la Divina Misericordia, instituida por el anterior Pontífice, el siempre recordado Juan Pablo II. Iniciamos, pues, con toda nuestra alegría esta Eucaristía, cantando…



MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura es del Libro de los Hechos de los Apóstoles y nos presenta ya a los discípulos fuertes y convencidos, tras la llegada del Espíritu, en Pentecostés. Pedro y los demás continúan la obra de Jesús, curando enfermos y enseñando paz y amor. Y claro crecía el número de creyentes.

S.- Este salmo 117 era el Himno principal de la liturgia judía de la Fiesta de los Tabernáculos, de las Tiendas. Se cantaba en procesión. El salmista se inspiró en los éxitos militares de Judas Macabeo contra los sirios. Para nosotros es, hoy, una confirmación del éxito mesiánico de Jesús de Nazaret. Es la piedra angular despreciada por otros y fundamental para nuestra vida. Además es el que hemos cantado en Día de la Pascua de Resurrección

2.- Comenzamos hoy la lectura del Libro de la Apocalipsis que haremos durante los siguientes domingos. La especial profecía de Juan el evangelista nos habla de la gloria celeste de Jesús el Resucitado. Hay mucha enseñanza en ese libro y hemos de estar atentos para aprovecharla.

3.- El fragmento del evangelio de Juan, sobre la aparición a los discípulos y la conversión del Apóstol Tomás es el utilizado en los tres ciclos litúrgicos: A, B y C. Y es lógico porque reúne todos los elementos juntos que se dieron en la Resurrección. El evangelio de San Juan, escrito muchos años después que los otros tres evangelios sinópticos, encierra una enorme capacidad descriptiva y una gran hondura


 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Seguimos ofreciendo breves oraciones del sacerdote navarro, padre Javier Leoz, para este momento final de la Eucaristía, en que damos gracias al Señor.

¡CON MI IGLESIA, CREO EN TI, SEÑOR!

Porque, sé que, los Apóstoles

débiles y santos, con virtudes y defectos,

nos han dejado esta Iglesia que es Madre y sierva

Santa y pecadora, grande y pequeña,

Rica y pobre, pero esplendorosa

por la alegría de tu Pascua Resucitadora

¡Aleluya, creo con tu Iglesia, en ti Señor!


Exhortación de despedida

Como el apóstol Tomás, ya creyente, salió del Cenáculo, salgamos nosotros alegres y felices del Templo. El Señor Jesús Resucitado se ha hecho presente entre nosotros en la Pascua. Expresemos a todos nuestra alegría.