No soy muy proclive a usar versículos del Evangelio para reafirmar mis opiniones. Sé, por cristología, que muchas veces sobre un solo versículo se edifica toda una autoconciencia de Jesús. Voy a hacer una excepción y me voy a aprovechar de un versículo joaneo, que es un principio de psicología: “La verdad os hará libres”. Desde luego yo no creo poseerla, creo más bien que entre todos la podemos construir. Ángel nos hablaba la semana pasada de qué estaba pasando en la Iglesia que, a raíz de los casos de pederastia, a la Iglesia se la atacaba con fiereza. Ángel hablaba de enemigos externos a la Iglesia y los encontraba en países no cristianos, puesto que en las iglesias cristianas, no católicas, sufrirán el mismo problema. Hablaba de “ataca que algo queda” y trataba de salvaguardar, por encima de todo, la figura de Benedicto XVI. Comentaba Ángel que se está dando una especie de conjuración “cósmica” (es expresión mía) contra la Iglesia, al margen de una confesión concreta. Aludía a una película donde se vinculaba el origen del nazismo con la iglesia luterana. Pues lo siento Ángel, pero discrepo con algunos de tus comentarios, o al menos quiero matizarlos. A la Iglesia se la puede defender hasta donde se puede. La Historia habla por si sola de sus heroicidades y sus miserias. No hay siglo donde su luz haya sido cegadora, no exenta de oscuridad. No me ha gustado que hayas utilizado el verbo atacar, porque ya predispone al lector creyente a que “los malos de la película” son los críticos. No es noble ese verbo. A mi me zahiere. Amo a la Iglesia y me duele. Me duele no porque en estos momentos, como en una especie de seísmo, se estén zarandeando algunas de sus estructuras jerárquicas. Me duele por la “esquizofrenia” a la que está sometida. Se concilian posturas contradictorias: ecumenismo versus “Dominus Iesus”; celibato con mandato de Cristo versus clero casado; dignidad de la mujer versus no sacerdocio femenino, basándose en órdenes expresas del mismo Jesús. La Iglesia institución se pertrecha muy bien para protegerse y no ser cuestionada. Es muy cómodo utilizar abusivamente de categorías teológicas para lograrlo. Todos nos hemos sentido consternados con ese cuarto voto que exigía Maciel de sus religiosos para quedar inmune de sus fechorías. He puesto un caso extremo para que veamos que “lo teológico” da mucho de sí. Algo en la estructura jerárquica de la Iglesiahuele a moho egolátrico. Utilizas la expresión “ladran, luego cabalgamos” para defenderla de los ataques de los enemigos. No has caído en la cuenta que esa frase, como un bumerang, puede golpear a lo que tú mismo defiendes. Muchas voces de teólogos hoy están siendo acalladas, obispos ninguneados, libros de teología defenestrados, decretos condenatorios a toda una vida dedicada a la búsqueda de caminos donde la fe se haga inteligible. El “caso Pagola” dice mucho de que nuestra Iglesia está asistida por el Espíritu Santo aunque muchas veces esté fraguada en la ruindad. Lo digo sin sonrojarme. Pues bien, Ángel, una parte de la Iglesia, impotente, puede afirmar lo mismo que afirmas tú: “ladran, luego cabalgamos”.Benedicto XVI, Rouco, Cañizares, Martinez Camino anatematizan a todo aquél que discrepa de ellos. ¿Será que la Iglesia está llena de enemigos en su interior, como caballos de Troya? Fíjate, Ángel, utilizo el término enemigos porque es el que has usado tú y lo hago en contra de mi voluntad. Esos enemigos, yo diría cristianos, son gente que hastiados por un tipo de iglesia se sienten en el derecho de hablar precisamente en nombre de su fe. Laicas/os, curas y hasta obispos. Sería bueno formular esta pregunta: ¿qué está pasando en nuestra Iglesia que hasta los ordenados se alinean en las filas de la protesta? Observo por tus editoriales que profesas una gran admiración por el actual Papa. Nunca he sido muy papista y en el caso del actual, menos aún.Como teólogo donde dijo digo, ahora dice diego. Por otro lado siempre me ha dado que pensar por qué pone como modelo de teólogos a los Santos Padres, a los que conoce a la perfección, mientras deplora de muchos de los teólogos actuales, a los que acusa sibilinamente de Anticristos (página 60 “Jesús de Nazaret”) si no coinciden con sus planteamientos cristológicos.No recuerdo en qué escrito suyo, a raíz de una catástrofe natural, dejó caer que podría haber sido castigo divino. En el documento “Vocación del teólogo y su sentido eclesial” invita al teólogo que no se acepten sus tesis que no haga declaraciones públicas y que sufra en silencio, etc, etc. El silencio de la Iglesia no es buen consejero … , lo estamos comprobando ahora que tanta ponzoña ha sido silenciada por décadas. Creo, al contrario que Ángel, que a la Iglesia-jerarquía y a la historia de la Iglesiale viene bien esta cura de humildad. Siempre acusadora del mundo, ahora es acusada por él y desde su propio seno. Creo que esta crisis de credibilidad puede convertirse en“kairós”, tiempo preñado de cambios históricos esperanzadores. Escribía Ángel que ha sido premiada una película “La cinta blanca” donde se pretende culpabilizar a la iglesia luterana alemana del surgimiento del nazismo. No la he visto, por tanto no puedo juzgar esa presunta conclusión a la que llega nuestro editor. No creo que fuera así, aunque mucha de la teología que se hizo en Alemania por esas décadas pretendían desjudizar a Jesús de Nazaret y hacerlo de raza aria. En el libro “A vueltas con Dios” del teólogo protestante Heinz Zahrnt, (Hechos y Dichos, Z, 1974, pag 62) dice, hablando de K. Barth “siendo el único profesor de teología alemán que se negó a prestar juramento de fidelidad absoluta al Führer, que se exigía a los funcionarios…”. Metz, otro teólogo alemán, deja constancia en sus libros el complejo de culpabilidad que le acompañó toda su vida cuando estando en el seminario se le formaba en dogmática y no se le decía que a pocos kilómetros había un campo de concentración. Es loable enfatizar que Bonhoeffer, teólogo y pastor protestante murió a manos nazis por conspirar contra Hitler. Es decir, en la Alemania cristiana de aquella década hubo de todo. El Papa actual, en sus escritos, se queja de que la teología que se hace desde la 2ª guerra mundial quiera resaltar el judaísmo de Jesús, en vez de profundizar en la espiritualidad del Cristo cósmico. Benedicto XVI achaca que este afán de judeizar tanto a Jesús se debe a un subconsciente complejo de culpabilidad que tiene la humanidad con el Holocausto. Simplemente, no es de recibo por muy lider espiritual del catolicismo que sea. La historia es la historia y Jesús de Nazaret fue judío. Toda fe en el Crucificado-Resucitado ha de partir sobre esa premisa. No puedo alargarme. Sólo deseo dejar constancia que a la hora de amar a la Iglesia, quiero ser limpia de corazón, pero ingenua, no. Cuando decimos que la Iglesia es santa y pecadora, estamos queriendo decir que por nuestra fe hemos sido capaces de morir, pero también de matar. Puede resultar duro este lenguaje, pero me arriesgo: el cristianismo tiene las manos ensangrentadas por los clavos clavados de sus mártires, y salpicadas de sangre, por los clavos que, en nombre de su fe, ha clavado a otros. Creo en la Iglesia, en sus hombres y mujeres, en la bondad y misericordia que ha desplegado en la historia. Creer en esto no me impide reconocer lo escrito en estos dos folios. Feli Alonso Curiel Bilbao, Euskadi, España NOTA DEL EDITOR.- Ha habido algunos cambios de correos entre Feli y el Editor sobre este tema. En las explicaciones que este Editor dio a Feli Alonso Curiel en el primer envío se cifraba que no era posible, en puridad, adjudicar a Ángel Gómez Escorial todas las opiniones que se vertían en el Editorial. En el difícil equilibrio de que una sola persona escriba en Betania tantas cosas puede que resulte incomprensible –y hasta sospechoso de esquizofrenia—que haya diferencias en los diferentes textos. Pero las hay. Los editoriales vienen a responder a las opiniones probables del conjunto de colaboradores que aparecen en Betania en las secciones de Opinión, Reportaje, Homilías, Taller, etc. El Editor no los considera suyos del todo y forman parte de una comunidad. Es verdad que ninguno de los autores que aparecen en dichas secciones ven previamente nada de lo que se escribe por parte del Editor. Ni daría tiempo, ni, probablemente, el Editor lo desea. Él por su cuenta interpreta un sentir general. Ello es causa, asimismo, del curioso juego del lenguaje empleado en estas notas, en las que nunca aparecen verbos conjugados en primera persona y se usan algunos giros como el de “este Editor” y el uso de la tercera persona a la hora de expresarse. El Editor sería más sinónimo de Betania. Por ello existe La Carta del Editor, no para buscar un nuevo espacio de colaboración a Ángel Gómez Escorial. Bien. Esto por un lado. Por otro, que siempre se han publicado las críticas al Editor, a Ángel Gómez Escorial, a Betania y, en principio, a todos los que escriben en Betania. Esta página de Testimonios tuvo etapas de variada participación y, por tanto, de grandes polémicas. Luego han ido decreciendo sin que hayamos puesto jamás impedimentos a la publicación de nada, salvo a los anónimos, o a las groserías, o a los engaños manifiestos. Pero todo esto no es paliativo, ni rectificación, respecto a los contenidos del editorial a los que se refiere Feli Alonso Curiel. Y que apareció en la pasada edición, en el número 651, de 11 de abril, y al que se puede acceder en “Consultar Ediciones Anteriores” en el menú azul de la izquierda, por si alguien desea consultarlo. El resumen de la idea es fundamental es el siguiente: hay ataques contra la Iglesia católica desde sectores que siempre atacan a la Iglesia. Nunca puede confundirse esos ataques con opiniones contrarias o divergentes de católicos, respetables siempre. Cuando se denuncian ataques, ello no quita gravedad al problema de los abusos pederastas de clérigos y profesores de titularidad católica y al justo reproche por tan horribles conductas. Pero como Feli personaliza totalmente en Gómez Escorial matizará algunas cosas, no tanto como respuesta a ella, en La Carta del Editor. Y para que sea del interés todos los lectores. Y, entre otras cosas, porque siempre hemos considerado no extendernos en demasía con estas Notas del Editor. Y aquí dos consideraciones: Defendemos el respeto por cualquier punto de vista y pedimos que jamás falte la fraternidad entre los que pertenecemos a la misma Iglesia, aunque cueste trabajo. La paciencia todo lo alcanza.
¿María redentora de almas una nueva advocación no conocida por la iglesia católica? o una secta que busca manipular las escrituras para atraer incautos. Aparentemente hay dos videntes una en la ciudad de Caracas y la otra en la ciudad de Puerto la Cruz. lo particular de esta supuesta manifestación de la virgen es que esta manifestación toma el cuerpo de ambas videntes y habla a través de ellas. ¿Necesita la Virgen María llegar hacer esto para llegar a sus hijos? ¿es esto posible? ¿Así como que a estas personas se le manifiesten familiares difuntos? ¿Y los mensajes sean de pánico y catástrofes? Actualmente este grupo están tocando a los sacerdotes de las iglesias católicas buscando apoyo y a su vez tratando de capturar incautos dentro de la feligresía y procurando involucrarse dentro de la iglesia para conseguir apoyo de los sacerdotes. ¿Esto lo sabrán las autoridades de la iglesia? Actualmente a esta advocación le cambiaron el nombre para no tener problemas con la iglesia por el nombre de redentora.... Evelín Caracas, Venezuela NOTA DEL EDITOR.- Como es lógico no tenemos información de lo que Evelín nos comunica. Aunque esta lectora nos incluye un recorte de periódico sobre tal cosa. Decir que la Redención la realizó Cristo, que fue concebido en el seno de la Virgen María por el Espíritu Santo… A María, a veces, se le quiere poner por encima del propio Dios. Y eso es una barbaridad. Habrá que recordar siempre su humildad y silencio. Ella guardaba todas esas cosas en su corazón.
Recuerdo que Betania organizó hace años un concurso y regalaba libros. Se contestaba a una pregunta y se hacía un sorteo entre los acertantes. Tenía interés porque acá en Perú hay pocos libros religiosos a la venta y, además, son muy caros. ¿Volverá a hacerse ese concurso? ¿O, para ser más directos, ¿volverá Betania a regalar libros? Luis Fernando García Lima, Perú NOTA DEL EDITOR.- Regalábamos los libros –algunos de ellos—que nos llegaban gratuitamente para ser reseñados en “El Libro de la Semana”. Pero tropezamos con dos dificultades sobre todo en el caso de los lectores latinoamericanos: uno, tal vez el menos importante, el costo del envío por correo, con garantías de que llegara, era muy elevado; y el que más nos desanimó: muchos de los premiados no nos facilitaban su dirección postal, bajo la idea, al parecer, de que les pudiéramos pedir otras cosas o hacer otras ofertas comerciales… Pero, ¿si no teníamos la dirección postal, donde íbamos a enviar el libro objeto del premio? Nos cansamos, la verdad.
La Carta del Editor de esta semana me ha parecido muy ingenua. Nadie duda de que el efecto de la resurrección fue importante para el crecimiento de la Iglesia pero de eso a creer que hubo, de verdad, resurrección es excesivo. Leo con alguna frecuencia Betania y me considero católico. Pero no creo en la resurrección como hecho histórico no extrapolable a este tiempo. Saludos cordiales, Andrés Martínez Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- San Pablo dice que si Jesús no resucitó los cristianos seríamos la gente más desgraciada de la tierra. La esperanza de la Resurrección hace que creamos en que un día resucitaremos con Él y como Él, pasando a tener un cuerpo glorioso como el suyo. Y una pregunta para Andrés. ¿Cuándo acude, por ejemplo, a la Vigilia Pascual que celebra? ¿El aniversario de una ilusión óptica?
Reciba, señor Editor, mi más profunda queja tanto por el contenido de tanto el último editorial como el de su Carta del Editor. El primero, referido a los ataques a la Iglesia. Y la segunda sobre la Resurrección. Ambos fomentan la duda y el relativismo. Y otra cosa, los defectos de la Iglesia es mejor callarlos y menos en una publicación que se llama católica. Atentamente, Rosa María Pamplona, Navarra, España NOTA DEL EDITOR.- No lleva este Editor una buena semana. No debe acertar con nada en los últimos tiempos. Pero la realidad es que cada uno tiene derecho a verter su opinión. Y el Editor asumirlo… y si puede mejorar su trabajo.
Como todos los años, después de pasar la Semana Santa en mi ciudad natal, Albacete, y antes de mi regreso a Madrid, suelo acercarme a felicitar la Pascua de Resurrección a un viejo amigo de la infancia llamado Modesto, que un buen día decidió dedicar su vida a servir a Dios, ayudando a cuantos acudieran a él en el enclave de un Monasterio, situado en la sierra albaceteña. Después de asistir a la Santa Misa, celebrada en la capilla del Monasterio, asistimos a la procesión dedicada a conmemorar el encuentro glorioso de Jesús triunfante con su Madre. El tiempo amenazaba lluvia y las nubes ocultaban el sol radiante, de otros años. Quizás por ello, y así se lo comentaba a Modesto, mi ánimo, influido tal vez por los elementos meteorológicos, no me permitía vivir con la suficiente intensidad, el acto que estábamos presenciando. El estruendo de la banda de cornetas y tambores de otros años, en éste, no parecía encontrar sus notas máximas. Las blancas palomas, que la Junta de cofradías soltaba, para realzar el momento cumbre del Encuentro, me parecía que no alcanzaban el vuelo a la altura de otros tiempos. Y es más, en el interior de mi corazón, sentía la expresión de un Cristo Resucitado y gozoso en el instante de saludar a su Madre, pero al mismo tiempo, triste y afligido, pensando que después de superar la amargura sufrida en el Huerto de Getsemaní: “Triste está mi alma (Mc.14-34)” y su muerte en la Cruz, al contemplar los tristes acontecimientos que en el mundo estaban sucediendo, le parecería humanamente inútil, su Pasión, Muerte y Resurrección. Me pareció, que contemplaba un mundo sin conciencia y sin amor, donde imperaba la violencia, el crimen y la destrucción. Un mundo envuelto en atentados con miles de víctimas y guerras fraticidas y hombres y mujeres que se matan sin piedad e incluso a veces aniquilando a niños inocentes en circunstancias realmente monstruosas. Sin embargo Modesto una vez terminada la procesión y de regreso al Monasterio me comentaba que posiblemente si Jesús el hijo de José y de María, aquel hombre alto, fuerte, esbelto y con un cabello castaño y largo volviera a la tierra enviado de nuevo por el Padre, lo volveríamos a llevar al Gólgota, porque continuaría relacionándose con los pobres, los marginados y los oprimidos para hacer de ellos hombres libres y responsables, apartándoles de las ataduras que los hombres arrastramos. Así las cosas lo importante sería que nosotros resucitáramos de nuevo con Él, no solamente para renunciar al pecado sino para descubrir el gran amor del Padre que nos perdona nuestras continuas caídas y tiende su mano para ayudarnos a la salvación por medio de su Hijo. Tenemos que tener muy presente, continuaba Modesto, que la resurrección de Jesús es una llamada a la renovación, al amor, al perdón, a la tolerancia, a la comprensión y a la solidaridad para desterrar la mentira y la hipocresía. Humildemente he de reconocer que la resurrección es una semilla de vida que hemos de sembrar, cultivar y vivir ahora, intentando acercarnos, escuchando y dialogando con ese mundo que nos rodea, para poder encontrarnos con el Resucitado. ¡FELIZ Y GOZOSA PASCUA! José Guillermo García Olivas Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- Agradecemos, como siempre, a José Guillermo su escrito, que sin duda es de alto interés.
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