
III Domingo de Pascua
18 de abril de 2010
MONICIÓN DE ENTRADA Os deseamos una muy cordial bienvenida a la Eucaristía de este III Domingo de Pascua. Y queremos saludaros con toda la alegría que la Pascua nos transmite. Jesús ha resucitado y ello es prueba de que el mundo está redimido, aunque a veces no lo parezca. La alegría de la Pascua, la promesa de un futuro de gloria, paz y amor, debe llenar nuestras vidas. Nuestra fe nos dice que es así. Jesús se aparece a sus discípulos en Galilea, le reconocen y Pedro, tras su arrepentimiento, recibe el encargo de afianzar a la Iglesia. Y eso mismo siguen haciendo sus sucesores. En estos tiempos de zozobra y de ataques a la Iglesia es bueno recordar la escena de Jesús y Pedro a la orilla del Mar de Galilea. Empecemos, pues, con alegría vibrante nuestra celebración. Y cantamos… |
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS 1.- La primera lectura, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos hace preguntarnos qué lugar damos al Señor en nuestra vida y si somos capaces de anteponer las exigencias del evangelio a todo lo demás. Así lo hicieron los apóstoles ante las autoridades religiosas, porque siempre hay que obedecer a Dios antes de los hombres. S.- Este Salmo 29 originariamente era de agradecimiento al Señor por haber librado de grave enfermedad a los fieles judíos. Después, y tras la victoria de los Macabeos se utilizó como dedicación del Templo de Jerusalén. Para nosotros hoy tiene resonancias de reconciliación ante pecados y faltas pasadas y la curación de nuestras penas de antes. 2.- Seguimos con la lectura del Libro del Apocalipsis donde se nos dice que: “Digno es Cristo de recibir la sabiduría, el honor, la gloria, el poder y la alabanza”; y eso nos da el conocimiento de que podremos sentir, siempre, a Jesús a nuestro lado. 3.- Preparémonos a escuchar el relato del Evangelista Juan sobre la aparición de Jesús Resucitado junto al mar de Tiberíades. Es una escena muy bien narrada, con sentido cinematográfico. Pongámonos junto a los apóstoles en el momento preciso que reconocen a Jesús que les prepara el desayuno en la orilla. Y luego escuchemos la conversación –muy dramática—entre Jesús y Pedro. Ojalá podamos sentirnos como si allí estuviéramos. |
Lectura de Postcomunión MONICIÓN He aqui, otra de las breves oraciones del sacerdote navarro, padre Javier Leoz, para este momento final de la Eucaristía. Momentos de Paz y de Amor... y de reflexión ¡POR TU NOMBRE, SEÑOR! Mantendré firme mi amor y fe en Ti para, luego, ser ardiente antorcha que irradie luz y paz allá donde me encuentre Mantendré firme mi esperanza en Ti para que, el hombre que busca y no encuentra, sepa que en Ti encontrará siempre una respuesta
¡POR TU NOMBRE, SEÑOR! Te amaré hasta el final y, amándote como Tú mereces, sembraré de fraternidad y de perdón mis caminos de alegría y de belleza los corazones de los que te anhelan de regocijo y de seguridad los rostros cansados de tantos caminos retorcidos Amén Exhortación de despedida Salgamos al camino a hacernos encontradizos con el Señor. Le veremos junto al mar como los Apóstoles. Esperemos de Él que siempre nos parta su Pan. Y comuniquemos nuestra alegría a nuestros hermanos. ¡También, hemos visto nosotros al Señor! Misa Para Niños Los textos han sido realizados por el grupo de catequistas de la Parroquia de San Francisco de Asís, en El Altet, Elche, Alicante, España.
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