LOS CINCO AÑOS DE BENEDICTO XVI Un lustro es un tiempo importante. Es cierto que al contemplar el devenir histórico puede parecer escaso y poco definitivo. Pero tiene su valor y peso. Joseph Ratzinger ha de valorar, sin duda, el mes de abril, porque nació un 16 de abril (1927) y fue elegido Papa un 19 de abril (2005). Y así en el trascurso de pocos días ha celebrado su cumpleaños y el quinto aniversario de su promoción al Pontificado como 265 Papa de la Iglesia. Y, en esos días, asimismo, ha visitado Malta, siguiendo las huellas de San Pablo, y, además, está inmerso Benedicto XVI en los efectos terribles de la polémica por los abusos a menores dentro de la Iglesia. Nuestra idea es la visita a la isla del Mediterráneo ha sido un gran éxito a pesar de que contaba con algún nivel de oposición local por, precisamente, los efectos de la pederastia. Pero al asumir ese problema, al darle su dimensión exacta de gravedad y de reprobabilidad, ayuda a evitar los efectos de la crítica que, sin duda, el silencio y la ocultación producen. Pero es obvio que la Iglesia no tiene sólo el problema de la pederastia, ni tampoco esa cuestión empaña todas sus virtudes y grandes servicios a la humanidad y al pueblo cristiano. SUCESOR DE JUAN PABLO II Como sucesor de Juan Pablo II –que vivió un largo y muy importante pontificado—la posibilidad de comparación era inevitable. Pero la aceptación multitudinaria del Papa Wojtyla no llevó a Joseph Ratzinger a imitar sus pasos para asegurarse ese fervor. Su condición de teólogo, de historiador, de filósofo emergieron pronto en sus tres encíclicas, siendo, tal vez, la más importante la última ya que da soluciones de mundo para este mundo actual. Considerar como un pecado los ataques al planeta Tierra y también los abusos económicos es un paso muy notable. “Caritas in veritate” no ha sido, tal vez, entendida por muchos y obviada por aquellos que, aun reconociendo su mérito, han preferido guardar silencio. El acercamiento a los partidarios del Obispo Marcel Levfebre, a la Iglesia Patriótica de China y la legislación que faculta la creación de prelaturas para dar acogida a los anglicanos dentro de la Iglesia católica han sido temas de mucho calado, aunque, para algunos, han sido vistos en clave de conservadurismo. Asimismo, los movimientos para plantear una propuesta que se vuelva al Misal de Juan XXIII, con la misa en latín, habrían sido interpretados en la misma dirección. Pero parecen pasos cortos dados en un camino muy largo. No hay unanimidad entre los levfebristas, ni tampoco se ha conseguido el reconocimiento de los católicos ligados a la Santa Sede en China. Si parece más prometedor el movimiento de los anglicanos tradicionalistas hacia su vuelta a la Iglesia católica. Pero es obvio que hace falta mucho más tiempo para encontrar frutos. EL CONCILIO VATICANO II Estos desarrollos hacen pensar a muchos que se está frenando la evolución del Concilio Vaticano II o, al menos, las expectativas que algunos pusieron en él en cuestiones como la supresión del celibato sacerdotal o la ordenación de mujeres. Porque, por ejemplo, una de las cuestiones que separan al anglicanismo tradicional del oficial ha sido la ordenación de mujeres como presbíteras. Y por ello el anglicanismo tradicional se ha acercado a la Iglesia católica. Pero sería muy injusto si el balance de los cinco años de Pontificado de Benedicto XVI se hiciera sobre los temas más políticos o más polémicos que han rodeado estos años. La sensibilidad muy especial del Papa Ratzinger se vio muy pronto en la encíclica Deus Caritas est donde se plasmaba una visión total y globalizadora del amor de Dios por sus criaturas. Y con el conocimiento fuerte de ese amor divino pueden intuirse muchos logros para el pueblo cristiano desde la actual cátedra de San Pedro. Habrá que esperar.
Nota.- En la sección de Noticias hay varias piezas, en texto íntegro, de parlamentos pronunciados por el Pontífice durante su viaje a Malta.
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