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EN EL DÍA DE LA MADRE

“…y guardaba las cosas dentro de su corazón” Lc 2,51

A Xaquín Campo Freire que no supo del abrazo materno.

A Carmen Curiel que perdió a su hijo de 24 años en accidente laboral

A Julia Merodio, ella sabe por qué.

Hace un rato me leía por teléfono mi amigo Xaquín un artículo-semblanza sobre la maternidad. Se lo ha provocado la noticia de la muerte de una parturienta. “De lo que rebosa en el corazón, dice nuestra boca” dijo S. Lucas, y mi amigo, cura y ATS, que es de una extraordinaria sensibilidad, ha sabido plasmar la maternidad desde su experiencia de huérfano desde rapaciño. Se valora lo que no se tiene y mi amigo Xaquín describe como nadie lo que es una madre. No sólo le he felicitado por su escrito, le he dado las gracias porque me ha aflorado muchos pensamientos propios sobre esa experiencia que comparto con millones de mujeres, del ayer y del hoy.

No deseo escribir en el día de la madre ni de perfumes ni de ramos de rosas, ni de bellos poemas de autores desconocidos enalteciendo la maternidad con lenguaje ampuloso y lleno de artificio literario. Hablaré de las madres-con-dolor que no salen en los periódicos ni son sujetos nominados para beatificaciones católicas. Para ser declarada beata o santa parece que hay que ser virgen y las madres llevamos con orgullo no serlo, al menos yo.

Decía un día mi amigo: “Un hijo es una prolongación de vuestro cuerpo, de vuestro corazón, de vuestro ser” ¡Prolongación! Sí. Hasta casi me atrevería a afirmar que es el espinazo de las madres. La pérdida de un hijo es el rompimiento de ese espinazo, la demolición de una vida. Cuando una madre joven se siente morir le duele más sus hijos que su muerte venidera. Ambas experiencias las he tenido cercanas a mis querencias.

Me duelen las madres; es una empatía que me acompaña como una sombra. Las madres de las víctimas y la de los culpables en cada atentado terrorista, allá donde la muerte enloquece, sea del país, ideología que sea. El sufrimiento de madre está por encima de esas separaciones que hemos creado la humanidad.

En estas fechas que tantos casos de pedofilia salen en los medios de comunicación no se habla de ellas, de los portazos que habrán soportado en los umbrales de edificios ensordecidos por intereses mal entendidamente cristianos. Cuánta dialéctica subrepticia. Cuánta tergiversación de planteamientos donde la víctima resultaba ser presunta culpable. Los casos de pedofilia, los casos de bulling en los centros de enseñanza. Cuántas madres han arrostrado ser madres coraje porque en esa lucha se jugaban el espinazo de su vida, la dignidad de su hijo.

Las madres de los drogadictos, de las prostituidas, de las violadas, de los homosexuales. ¿Qué si meto todo en el mismo saco? La madre-con-dolor es una, aunque las causas sean de diversa índole.

Muchas veces pienso en María de Nazaret, como una madre sencilla que iba viendo que su hijo se descarriaba, que no se ajustaba al modelo de los otros jóvenes, que iba comprobando que a su hijo las cosas de la sinagoga y de los rabinos le sorbían el seso y el tiempo.

El pasaje de la Anunciación es un constructo teológico cristiano. Me dice más como madre que soy esa búsqueda de María y los hermanos de Jesús por ir en busca de su “corderillo descarriado”. Puedo escandalizar a oídos cristianamente melifluos, pero mi fe y la del evangelista Marcos pasa por esta escena.

La madre María, la mujer de José, el carpintero, sufría. Cómo no iba a sufrir viendo a su hijo a punto de ser despeñado en su propia aldea. ¡Cuánto tuvo que sufrir María en su aldea oyendo las chanzas hirientes sobre su hijo Jesús! ¡Ése que se las da de profeta!

El fiat de María a Dios tuvo que ser procesual como el de todo creyente. Las madres vemos or los ojos de los hijos; y si del todo no nos ganan sus causas idealistas, nos gana su corazón que es el mismo que el de la madre, sólo que en dos cuerpos.

Feli Alonso Curiel

Bilbao (Euskadi) España

NOTA DEL EDITOR. Desde luego impresionan los artículos de Feli. Al menos a este Editor.


VICENTE SÁNCHEZ GÓMEZ

Sr. Editor de Betania:

Hoy por azar, he encontrado un bonito y erudito artículo escrito en su Blog, por D. Vicente Sánchez Gómez, de quien usted se declara amigo. Yo también lo fui, pues no se sabrá, que nos dejó hace unos días.

Conocí a D. Vicente, siendo yo un niño, en la localidad palentina de Ampudia, de donde él fue párroco. Fue un gran amigo de mi padre, quien en aquella época estaba enfermo y lo visitaba en nuestra casa con mucha asiduidad, hasta que falleció en 1963.

La claridad expositiva de los razonamientos que poseía, ya los demostraba en su época de párroco en Ampudia. Esta pudo ser la causa, por la que el pueblo ignorante, que busca defenderse de lo que le incomoda inventando fantasmas, como única defensa contra quien no poseen argumentos. Tuvo que marcharse de Ampudia, semi huyendo y en silencio.

Después de 45 años, por una serie de casualidades, logré localizarle y establecí contacto con él en la casa sacerdotal de Alicante. Su alegría fue inmensa. Yo le pedí, que me aportara un testimonio sobre mi padre, a quien estimó muchísimo, y del cual estoy escribiendo su biografía. Su testimonio fue maravilloso.

He estado en contacto con él conversando largamente por teléfono y cursándole larguísimas cartas. La última vez que hable con él, fue por su llamada para darme el pésame por el fallecimiento de mi madre, en el pasado mes de enero. En esta ocasión, le ofrecí la posibilidad de que escribiera algo en un proyecto de revista que nos hemos planteado escribir en el pueblo. La oferta, le entusiasmó. No ha podido ser.

Yo me he propuesto, rehabilitar su memoria, pues en el pueblo, sigue habiendo quien le recuerda con desprecio. Con lo que está padeciendo la Iglesia a nivel mundial y a pesar de que no soy practicante, he de hacer todo lo posible, por este hombre bueno y justo. Es en este orden de cosas, por lo que me propongo no solo utilizar el artículo, del cual usted invita hacer uso, sino que permítame que le solicite, que si posee algo más sobre él, me lo facilite para llevar acabo mi propósito.

Atentamente

José María Velasco Peinador

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- No escribió mucho don Vicente en Betania. Este Editor le pidió varias veces que escribiera homilías. Pero, realmente, él no las escribía. Las dictaba improvisando. Y a veces con enorme calidad y no poca pasión. Hemos estado buscando y no hemos encontrado nada de momento. No es fácil buscar en las miles de páginas que Betania publica cada año y todavía no tenemos un índice indexado. Sabemos, de todos modos, que publicó varios artículos. Hemos preferido publicar el correo de José María Velasco, para conocimiento general, y seguir buscando. Y pedimos a José María que nos dé mas detalles de la revista que piensa publicar por si podemos ayudarle.


RECORDANDO A UN SANTO EVANGELISTA

Posiblemente la festividad de San Marcos no sea un día muy conocido a nivel general, a no ser que en el entorno de la familia exista algún miembro con este bonito nombre. En cualquier caso, el pasado día 25 de Abril, la Iglesia celebraba la festividad de San Marcos y con tal motivo se celebró en mi Parroquia una solemne Eucaristía a la que acudimos muchos fieles seguidores del evangelista. Uno, ha ser totalmente honesto y confesar que a pesar de haber oído infinidad de veces, su Evangelio en las distintas celebraciones litúrgicas a las que ha asistido, ha tenido que leerlo y sobre todo reflexionarlo para enriquecerse con él.

A través de su prosa narrativa, sencilla y a la vez viva y real, nos ha dejado impresos en nuestro corazón, cuarenta años después de la muerte del Maestro, la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret, al que por cierto al parece ofreció su propia casa para que celebrara su última cena.

Marcos, cuyo atributo era el león y su nombre judío Juan, redactó su Evangelio sin transmitir largos discursos a través de escritos, parábolas y hechos de Jesús partiendo de conversaciones mantenidas en Roma con Pablo y añadiendo muchos detalles que supo por Pedro.

En sus escritos que no nos habla de la infancia de Jesús ni de su vida en Nazaret junto a María y José, inicia la primera línea de su Evangelio afirmando que Jesús era el Hijo de Dios y lo proclama en la última página el oficial romano que vio morir a Jesús (15, 39).

Por todo ello Marcos, contesta con hechos a la afirmación de que Jesús era el Hijo de Dios, en los 16 capítulos de que consta su Evangelio.

Reúne en su primer capítulo tres hechos importantes que son el punto de partida de la predicación de Jesús: “La predicación de Juan el Bautista”, “El bautismo de Jesús por Juan” y “La permanencia en el desierto”.

Capítulo tras capítulo, el evangelista va desgranando la vida pública del Maestro, llevando la Buena Nueva en la curación del leproso y sanando el paralítico de su pecado y de su enfermedad. No se queda en palabras, sino que trae un cambio. “Si quieres puedes curarme”. Jesús se compadece y le dice “yo quiero” y le perdona los pecados a ese que pide a Dios con humildad y confiado en su misericordia.

En otro pasaje Jesús nos dice: “He venido a llamar a los pecadores”, porque Dios no odia ni a los ricos ni a los mal educados, ni a los de derechas ni a los de izquierdas, porque su misericordioso plan contempla la salvación de todos.

El relato del grano de mostaza, demostrándonos que aún siendo tan pequeño al dejarle crecer se convierte en la planta más alta del huerto, el evangelista con esta narración simbólica, intenta hacer saber a los creyentes que no deben encerrarse en sus capillas, sino que han de salir a conquistar almas de buena voluntad, recordando a los Apóstoles que predicaron con humildad el Reino de Dios por todas partes.

En el centro del Evangelio de Marcos, nos encontramos el pasaje de la transfiguración de Jesús que conduce a Pedro, Santiago y a Juan hasta un cerro, al igual que Moisés subió al cerro a encontrar la Gloria de Dios sobre el Monte Sinaí.

También Marcos nos enseña expresiones y costumbres judías (5,41) y nos ofrece formación catequista y pastoral. Y nos anima para cuando cometamos fallos y nos desespere nuestra soberbia, intentar entender que también sus discípulos los cometieron (14,32.40), incluso lo negaron y lo traicionaron

Además la desconfianza de Pedro cuando le dice a Jesús: “Maestro, nosotros hemos dejado todo para seguirte” y Jesús que no solo habla del premio para la otra vida, le contesta con rotundidad: “Ya en este vida el que se sacrifica por el Reino, encontrará amistades, alegría y una superación humana que no podría esperar”.

Y nos describe con dolor, la última cena de Jesús, su agonía en el huerto de Getsemaní y finalmente su muerte en la cruz, y con gozo nos anuncia su feliz Resurrección. La última cena de Jesús, nos dice, fue la primera del culto cristiano, donde Jesús se hace pan de Vida. Por ello la Eucaristía instituida por el Hijo de Dios aquel día no es solamente el recuerdo de la muerte de Jesús, sino que nos anuncia el día en que Cristo celebrará el Banquete del Reino con toda la humanidad reunida con El.

Pero también significó esta cena, el silencio del Hijo de Dios en ese instante lleno de dolor, en el cual siente que deberá cargar con toda la maldad de los hombres y pagar con su muerte, ante su Padre, justo y amado, la tristeza de su Pasión.

Su muerte, continúa Marcos, comienza con un grito de desesperación: “¿Dios mío Dios mío, por que me has abandonado?" Y termina con la certeza del triunfo, por la reconciliación del Crucificado que moría agotado y asfixiado pero entregando al mundo una prueba más del amor del Hijo de Dios para nosotros que nos empuja por un camino de liberación.

Y termina su Evangelio con las últimas palabras de Jesús después de su Resurrección, que hablan de fe y de milagros y en las que les entrega sus últimas instrucciones: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará (16,15)”, mensaje que les acompañaba, en el signo de la semilla que se sembrará en el mundo y producirá frutos a su debido tiempo en todos los campos de la actividad humana.

De este modo el Hijo de Dios, después de hablar con ellos fue llevado al Cielo y se sentó a la derecha del Padre. Y sus discípulos saldrían a predicar por todas partes.

Los que se salvarán no son almas ni individuos aislados, sino toda la creación que ha sido renovada por el Bautismo, en todas sus actividades y trabajos, siendo el fermento que transforma la historia de la humanidad. Esa humanidad que debe superar esas aptitudes temerosas de tantos “creyentes” que solo buscan en sus devociones un refugio contra las desgracias del tiempo presente. Marcos pregona que estamos en el mundo para sanarlo y santificarlo, no por nosotros mismos, sino por Cristo a través de nosotros.

Así las cosas, pienso que lo importante, además de lo que pasó contado por los evangelistas, es lo que está pasando. La venida del Reino nos llega tranquila, despacio, sin grandes alegorías, porque está claro que el Hijo de Dios quiere que su Reino sea en un mundo nuevo, diferente, libre y verdadero para que pueda producirse.

Por último recordando a San Marcos, me viene a la memoria el gran mérito de Santa Teresa, que hacía las cosas ordinarias, de manera extraordinaria.

Y así, con este mismo mérito califico yo el Evangelio de este hombre, que el pasado día 25 de Abril la Iglesia conmemoró su festividad.

José Guillermo García Olivas

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Gracias a José Guillermo por su articulo. Siempre oportuno como todos los suyos.


AUTOR DE HIMNOS

Quisiera saber el autor del himno de la liturgia de las horas, del Día de san José: “porque fue varón justo le amó el Señor y dio el ciento por uno su labor”.

Gracias

Ernesto

Playa de Haro, Cataluña, España

NOTA DEL EDITOR.- El autor de ese himno es José Luis Blanco Vega. Ya se lo comunicamos a este lector por E-mail. Pero hemos preferido publicar la nota para general conocimiento.