Domingo X del Tiempo Ordinario
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
6 de junio de 2010

MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid, hermanos y hermanas, nuestra más cordial bienvenida al inicio de esta Eucaristía tan importante. Acudimos hoy al templo a festejar y adorar a Jesús Sacramentado. El Cuerpo y la Sangre del Señor son su herencia y su presencia indeleble. Si la Misa, la Eucaristía es fundamentalmente la aparición de Jesús, por la fuerza del Espíritu, en el pan y el vino que ofrecemos en el altar, hoy es el día en que recordamos muy especialmente esa verdad, que es nuestro alimento corporal y espiritual. Esta solemnidad se remonta a 1246, que comenzó a celebrarse en Lieja (Bélgica) Años después, en 1264, el Papa Urbano IV la extendió por toda la cristiandad. Digamos, también, que hoy celebramos el “Día de Caridad”. Caridad es amor. Y el cuidado de nuestros hermanos que más lo necesitan en lo espiritual y en lo material. Hoy, muy especialmente, hemos de procurar esas ayudas que tanta falta hacen en estos tiempos difíciles de crisis económica.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, que procede del Libro del Génesis, nos habla de la bendición por parte del Sacerdote Melquisedec a Abrahán. Melquisedec, sin origen, ni final, ya dispuso que el sacrificio fuese pan y vino: como hacemos nosotros hoy.

S.- En el salmo 109 aclamaremos también a Melquisedec. Los judíos contemporáneos de Jesús utilizaban este salmo como esperanza en la llegada del Rey y Mesías que, como Melquisedec, no tenía principio ni fin, ni depende de ninguna investidura humana, como el Mesías esperado. También desde muy el principio la Iglesia relacionó a Melquisedec con el Mesías, con el Señor Jesús.

2.- Y en la segunda lectura escucharemos el fragmento de la Primera Carta a los Corintios en la que Pablo nos ofrece el documento más antiguo sobre la consagración en la Ultima Cena. Y, ayer y hoy, forma parte de la oración que proclama el sacerdote durante la Consagración.

3.- El evangelio, de San Lucas, nos narra la multiplicación de los panes y de los peces, que es alimento milagroso que Jesús dio a quienes más lo necesitaban. Y es lo que nosotros recibimos en la Eucaristía el Cuerpo y la Sangre de Cristo como alimento de vida eterna.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Hoy, el Padre Javier Leoz nos ha reservado para estos momentos finales de nuestra Eucaristía una oración larga y densa. Es lógico para este día grande de Corpus Christi (**)

GUÍANOS, SEÑOR

Por Javier Leoz

Con emoción, Señor, te alabamos y te exaltamos

Acostumbrados a encumbrarte en el altar,

creemos que, las calles y plazas de nuestro vivir,

no siempre están preparadas ni bien dispuestas

para acoger tu limpia y santa presencia.

La Eucaristía, nos recuerdaa Ti

La Eucaristía, nos trae a Ti

La Eucaristía, nos habla de Ti

Vienes, Cristo, personalmente a cada uno de nosotros

Observas nuestra vida, y ves que le falta algo de amor

te adentras ennuestros corazones,

y adviertes que, en ellos, no siempre hay lugar para Dios

 

¡GUÍANOS, SEÑOR, CON LA FUERZA DELA EUCARISTIA!

Convierte nuestras almas en una morada para tu presencia

Ilumina nuestros corazones con la luz de tu verdad

Abre nuestros ojos con el resplandor de tu Cuerpo

Dirige nuestros pies por los senderos de tu Verdad

Fortalece nuestro interior

cuando, tantas fuerzas externas e idólatras,

nos pruebas, nos persigues o nos rechazan

 

¡DANOS, SEÑOR, A BEBER TU VIDA!

Para nosotros, y para el mundo que te espera

Sin tu vida, nuestra vida se desangra

es insatisfecha, vacía y llena de fisuras.

Porque, un mundo sin Dios, sin el Padre

es una creación que muere con panes efímeros

una realidad que pierde el sentido del futuro.

Acepta por un día, Señor, por unas horas, Señor

la ofrenda de nuestras calles aromatizadas

el encanto de nuestras plazas engalanadas

el aroma del incienso que por Ti se quema y se eleva

la música armoniosa y triunfal:

todo es para Ti, amigo que te dignas caminar junto a nosotros

Y, después de todo, Señor

no dejes de bendecirnos, de tocarnos con tu gracia

de inspirarnos oportunamente con tu Palabra

de hacernos invencibles con tu Sacramento

de llenarnos con el Pan de la Vida

de saciarnos con la Sangre que corre por tus venas

Bendícenos, Señor; haznos vivos y valientes

Bendícenos, Señor; haznos entusiastas y decididos

para que, a la multitud que espera tu llegada,

sepamos anunciarles y llevarles tu Reino

tu presencia, tu pan multiplicado,

tu mano sanadora y tu corazón compartido.

Amén.

(**) Si no se aplica en los momentos finales de la Eucaristía puede ser utilizada en otros momentos de esta fiesta de Corpus Christi. Por ejemplo, que sirve, perfectamente, para la Adoración, Reserva, para la Bendición con el Santísimo en la calle, etc. Decir, asimismo, que el padre Leoz ha escrito otra oración para este día y que está al final de su homilía en la página correspondiente.


Exhortación de despedida

Salgamos especialmente alegres del templo hoy. Hemos celebrado ese gran misterio de nuestra fe por el que se cumple lo que Jesús nos dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”. Lo está en la Sagrada Eucaristía, con su Cuerpo y Sangre, que muy especialmente conmemoramos hoy.