EL AÑO DE LOS LAICOS

En estos días termina el Año Sacerdotal creado por el papa Benedicto en torno a la figura del Santo Cura de Ars en su centenario. Ha tenido especial relevancia y se han organizado multitud de alusiones. Otras fiestas religiosas han tomado también ese camino de ruego y oración por los sacerdotes. Y, en fin, nosotros aquí en Betania –es lógico—que no sabemos nada de los pensamientos futuros del Papa y, por tanto, no sabemos si el Año Sacerdotal tendrá alguna continuidad en otro periodo dedicado a otra actividad. Lo lógico es que extendiera al resto del “gremio” eclesial y que se hablara del Año de los Consagrados, de las Religiosas, de los Religiosos, etc. Pero, sin embargo, el laico, tanto el muy comprometido con las labores de la Iglesia, como el menos integrado, pero si cumplidor, y hasta los laicos alejados, todos ellos están dejados un poco de la mano de Dios –valga la frase—respecto a las intenciones y cuidados de sacerdotes, párrocos y otras personas del sacerdocio ministerial.

Es verdad –y lo hemos comprobado—que hay grupos de laicos que quisieran sustituir a los sacerdotes en todas sus funciones e incluso en las del culto y sus rituales. Y no es eso, claro. Betania asume y defiende el ministerio de los sacerdotes, el poder el Sacramento del Orden y la organización piramidal de la Iglesia, que ya Ignacio de Loyola definía como “Iglesia Jerárquica”, que para nada es una iglesia férreamente jerarquizada, sino el principio de la caridad entre unos y otros cristianos teniendo en cuenta el puesto donde ha tocado servir.

CLASE AUXILIAR

Pero, incluso, admitiendo esa posición relevante de los clérigos eso no significa que para muchos de ellos los laicos sean una clase auxiliar sobre la cual hay que ejercer un control en, sobre todo, la capacidad de decisión. Y ese negar la autonomía de decisiones de los laicos que trabajan en las parroquias parece un objetivo fundamental y muy pensado. Podría creerse que el sacerdocio ministerial estaría en la Iglesia para hacer de árbitro entre las diferentes posiciones de los laicos. No es así. Y si, ciertamente, puede hablarse de una cierta correspondencia en las decisiones en las parroquias –en algunas—entre la clerecía y los seglares, en los movimientos religiosos de nuevo cuño –bueno ya no son tan nuevos—y de gran fuerza, esa corresponsabilidad ni existe, ni es querida, ni deseada.

El tema de los diáconos permanentes –hoy casi en desuso—pareció una vía para elevar al Orden sacerdotal a los laicos claramente comprometidos. La realidad es que el descenso de las vocaciones sacerdotales y las muchas exclaustraciones de sacerdotes que hubo tras el Concilio Vaticano II aconsejaba esa figura a la que sólo se dio una cierta virtualidad en los países del Tercer Mundo pasado a ser la excepción que confirmaba la regla en el Primer Mundo. Pero tanto da. Cuando un laico es elevado a la categoría de Diácono Permanente deja de ser un laico.

EL CONSEJO DE PASTORAL

Un ejemplo de la inoperancia obligada de los laicos en la vida parroquial es el llamado Consejo de Pastoral, presidido por laicos y formado por laicos, donde los sacerdotes están, al parecer, como observadores. Pero las decisiones del Consejo de Pastoral no son vinculantes para los párrocos, que tras escuchar al Consejo harán lo que quieran.

Y si pedimos que el próximo año sea el Año de los Laicos es para, por lo menos, premiar una labor callada, silenciosa, entregada, inscrita, casi, en el carisma interior de cada hombre y de cada mujer que colabora con su parroquia, que no tienen apenas posibilidades de influir o de modernizar algunas cosas que en la mayoría de los casos, cuando se pretenden, son casi exclusivamente administrativas. Tal vez –y no hay la menor ironía—esa incomprensión de la clerecía hacia los laicos sea una cuestión del Espíritu Santo: así nos santificamos los laicos al servir a las comunidades sin más posibilidades que eso, que el servicio. Se evita el pecado de vanagloria.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un jesuita, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

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