Tal como prometimos la semana pasada vamos a reproducir aquí en la sección de Noticias algunas de las intervenciones –en texto íntegro—del Papa Benedicto XVI durante su viaje a la isla de Chipre. Muchos lectores valoran la inclusión de los textos íntegros de las palabras del Papa según nos comunican con frecuencia. DESPEDIDA DEL PAPA EN SU VIAJE A CHIPRE DISCURSO DEL PAPA EN LA CATEDRAL MARONITA DE NICOSIA HOMILÍA DEL PAPA EN LA MISA DEL PALACIO DE LOS DEPORTES DE NICOSIA DISCURSO DEL PAPA ANTE EL ARZOBISPO ORTODOXO DE CHIPRE ROMA PRESENTA AL PRIMER PERIODISTA LAICO QUE SERÁ PROCLAMADO BEATO ESPAÑA: UN FILME SOBRE LA VIDA DE UN SACERDOTE, NÚMERO UNO EN TAQUILLAS DEL COMUNISMO AL CATOLICISMO Y AL SACERDOCIO COLOMBIA: LOS OBISPOS INVITAN A LOS CIUDADANOS A VOTAR CON CONCIENCIA PRIMER AFRICANO ELEGIDO SUPERIOR GENERAL DE LOS PADRES BLANCOS EL DELEGADO DE MISIONES DE LUGO TRAS SU VIAJE A HAITÍ: "LA AYUDA SIGUE SIENDO NECESARIA" "LIPI, DE LA SIERRA DE CÁDIZ A MOZAMBIQUE", UN CUENTO MISIONERO DESPEDIDA DEL PAPA EN SU VIAJE A CHIPRE Paz y reconciliación para la isla LARNACA, (ZENIT.org). - Publicamos el discurso que pronunció Benedicto XVI este domingo en la ceremonia de despedida de Chipre, que tuvo lugar en n el Aeropuerto Internacional de Larnaca. TEXTO ÍNTEGRO [En inglés:] Señor presidente, autoridades, señoras y señores: Ha llegado el momento de dejaros, después de mi breve pero fecundo viaje apostólico a Chipre. Señor presidente, le doy gracias por las gentiles palabras que me ha dirigido y le expreso con gusto mi gratitud por todo lo que usted ha hecho, así como a su gobierno y a las autoridades civiles y militares, que han permitido que mi visita sea un memorable éxito. Al dejar vuestra tierra, al igual que hicieron muchos peregrinos antes, vuelvo a recordar que el Mediterráneo está conformado por un rico mosaico de pueblos con sus propias culturas y belleza, con su calidez y humanidad. A pesar de esta realidad, el Mediterráneo oriental, al mismo tiempo, conoce el conflicto y el derramamiento de sangre, como hemos visto trágicamente en los últimos días. Redoblemos nuestros esfuerzos para construir una paz real y duradera para todos los pueblos de la región. Junto a este objetivo general, Chipre puede desempeñar un papel particular en la promoción del diálogo y la cooperación. Si os comprometéis con paciencia a favor de la paz de vuestros hogares y a favor de la prosperidad de vuestros vecinos, os prepararéis para escuchar y comprender todos los aspectos de muchas cuestiones complejas, y para ayudar a los pueblos a llegar a una mayor comprensión mutua. El camino que estáis recorriendo es visto con gran interés y esperanza por la comunidad internacional y constato con satisfacción todos los esfuerzos realizados para favorecer la paz en vuestro pueblo y en toda la isla de Chipre. Al dar gracias a Dios por estos días que han sido testigos del primer encuentro de la comunidad católica de Chipre con el sucesor de Pedro en vuestra tierra, recuerdo con gratitud mis encuentros con las demás autoridades cristianas, en particular a Su Beatitud Crisóstomos II, a quienes doy las gracias por su acogida fraternal. Espero que mi visita pueda ser un paso más en el largo camino que fue abierto con el abrazo en Jerusalén del entonces patriarca Atenágoras y mi venerable predecesor el papa Pablo VI. Sus primeros pasos proféticos nos indicaron el camino que también nosotros tenemos que recorrer. Hemos recibido un llamamiento divino a ser hermanos, a caminar uno al lado del otro en la fe, con humildad, ante Dios omnipotente, y con inseparables lazos de afecto mutuo. Al invitar a los fieles a cristianos a seguir por este camino, deseo asegurarles que la Iglesia católica, con la gracia de Dios, se comprometerá para alcanzar el objetivo de la perfecta unidad en la caridad, a través de una estima más profunda por lo más querido para católicos y ortodoxos Dejad que exprese una vez más mi sincera esperanza y oración para que juntos, cristianos y musulmanes, se conviertan en levadura de paz y reconciliación entre los chipriotas, lo que se convertirá en ejemplo para los demás países. Por último, señor presidente, permítame alentarle a usted y a su gobierno en vuestra elevada responsabilidad. Como bien sabéis, entre vuestras tareas más importantes se encuentra la de asegurar la paz y la seguridad a todos los chipriotas. Al haberme alojado en estos últimos días en la nunciatura apostólica, que se encuentra en la zona de separación bajo el control de las Naciones Unidas, he podido ver personalmente algo de la triste división de la isla, así como darme cuenta de la pérdida de una parte significativa de una herencia cultural que pertenece a toda la humanidad. He podido también escuchar a los chipriotas del norte que querrían regresar en paz a sus casas y a sus lugares de culto, y he quedado profundamente impresionado por sus peticiones. Ciertamente, la verdad y la reconciliación, junto al mutuo respeto, son el fundamento más sólido para un futuro de unidad y de paz para esta isla y para la estabilidad y prosperidad de todos sus habitantes. En los años pasados, se ha logrado algo muy positivo a través de un diálogo concreto, si bien falta todavía mucho por hacer para superar las divisiones. Permítame que le aliente a usted y a sus compatriotas a trabajar con paciencia y constancia con vuestros vecinos para construir un futuro mejor y más seguro para vuestros hijos. En este compromiso, puede estar seguro de mis oraciones por la paz de todo Chipre. [En griego:] Señor presidente, queridos amigos, con estas breves palabras me despido de vosotros. Gracias y que la Santísima Trinidad y la Virgen Santa os bendigan siempre. ¡Adiós! ¡Que la paz esté con vosotros! DISCURSO DEL PAPA EN LA CATEDRAL MARONITA DE NICOSIA NICOSIA, (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy en la catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias de Nicosia, ante la comunidad maronita de Chipre y el Comité organizador de la visita. TEXTO ÍNTEGRO Queridos hermanos y hermanas en Cristo, Estoy muy contento de hacer esta visita a la catedral de Nuestra Señora de las Gracias. Agradezco a Monseñor Youssef Soueif por las amables palabras de bienvenida en nombre de la comunidad maronita de Chipre, y saludo os cordialmente a todos vosotros con las palabras del Apóstol: ¡"Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo" (1 Co 1,3)! Al visitar este edificio, en mi corazón hago una peregrinación espiritual a cada iglesia maronita de la isla. Estad seguros de que, movido por la solicitud de un padre, estoy cerca de todos los fieles de estas antiguas comunidades. Esta iglesia catedral, de alguna manera, representa la muy larga y rica – y a veces turbulenta – historia de la comunidad maronita en Chipre. Los maronitas llegaron a estas costas en distintos momentos a lo largo de los siglos, y con frecuencia han tenido dificultades para permanecer fieles a su herencia cristiana particular. Sin embargo, a pesar de que su fe se está probando como el oro en el fuego (cf. 1 P 1,7), se han mantenido constantes en la fe de sus padres, una fe que ahora ha pasado a vosotros, los chipriotas maronitas de hoy. Os insto a que atesoréis esta herencia, este precioso regalo. Este edificio de la catedral también nos recuerda una verdad espiritual importante. San Pedro nos dice que los cristianos somos las piedras vivas que se están "siendo edificadas como casa espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por Jesucristo" (1 Pe 2,4-5). Junto con los cristianos de todo el mundo, somos parte de ese gran templo que es el Cuerpo Místico de Cristo. Nuestra adoración espiritual, ofrecida en muchas lenguas, en muchos lugares y en una hermosa variedad de liturgias, es una expresión de la única voz del pueblo de Dios, unido en alabanza y acción de gracias a él y en permanente comunión con los demás. Esta comunión, que nos es tan querida, nos impulsa a llevar la Buena Nueva de nuestra vida nueva en Cristo a toda la humanidad. [En griego] Este es el encargo que os dejo hoy: rezo para que vuestra Iglesia, en unión con todos sus pastores y con el obispo de Roma, pueda crecer en santidad, en fidelidad al Evangelio y en el amor por el Señor y por el otro. [En inglés] Encomendándoos a vosotros y a vuestras familias, y especialmente a vuestros queridos hijos a la intercesión de san Marón, os imparto a todos de buen grado mi bendición apostólica. [Traducción del original el inglés por Inma Álvarez © Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana] HOMILÍA DEL PAPA EN LA MISA DEL PALACIO DE LOS DEPORTES DE NICOSIA NICOSIA (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI durante la Misa celebrada en el Palacio de los Deportes Eleftheria de Nicosia, junto con los patriarcas y obispos católicos de Oriente Medio, y con la participación del arzobispo ortodoxo de Chipre, Crisóstomo II. TEXTO ÍNTEGRO [En inglés] Queridos hermanos y hermanas en Cristo, Saludo con alegría a los Patriarcas y obispos de las diversas comunidades eclesiales de Oriente Medio que han venido a Chipre para esta ocasión, y doy las gracias especialmente al Muy Reverendo Youssef Soueif, arzobispo maronita de Chipre, por las palabras que me dirigió al principio de la Misa. También ofrezco un caluroso saludo a Su Beatitud Crisóstomo II. Permitidme decir también cuánto me alegro de tener esta oportunidad de celebrar la Eucaristía en compañía de muchos de los fieles de Chipre, una tierra bendecida por la labor apostólica de san Pablo y san Bernabé. Os saludo a todos muy cordialmente y os doy las gracias por vuestra hospitalidad y por la generosa acogida que me habéis dado. Dirijo un saludo particular a los procedentes de Filipinas, Sri Lanka y otras comunidades inmigrantes, que forman una agrupación significativa dentro de la población católica de la isla. Rezo para que vuestra presencia enriquezca la vida y el culto de las parroquias a las que pertenecéis, y que a su vez recibáis mucho sustento espiritual de la antigua herencia cristiana de la tierra que habéis hecho vuestro hogar. Hoy celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Corpus Christi, el nombre dado a esta fiesta en Occidente, se utiliza en la tradición de la Iglesia para designar tres realidades distintas: el cuerpo físico de Jesús, nacido de la Virgen María; su cuerpo eucarístico, el pan del cielo que nos alimenta en este gran sacramento; y su cuerpo eclesial, la Iglesia. Al reflexionar sobre estos aspectos diferentes del Corpus Christi, llegamos a una comprensión más profunda del misterio de comunión que une a los que pertenecen a la Iglesia. Todos los que se alimentan con el cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía están "congregados en la unidad por el Espíritu Santo" (Plegaria Eucarística II) para formar el único pueblo santo de Dios. Así como el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén, así también el mismo Espíritu Santo obra en cada celebración de la Misa con un doble propósito: para santificar los dones del pan y el vino, para que puedan convertirse en el Cuerpo y Sangre de Cristo, y para llenar a todos los que se alimentan de estos dones sagrados, para que puedan llegar a ser un solo cuerpo y un solo espíritu en Cristo. [En francés] San Agustín explica de forma magnífica este proceso (cfr Sermón 272). Nos recuerda que el pan no se prepara a partir de un solo grano de trigo, sino de muchos. Antes de que estos granos se conviertan en pan deben ser molidos. Él hace alusión aquí al exorcismo al que los catecúmenos debían someterse antes de su bautismo. Cada uno de nosotros, que formamos parte de la Iglesia, necesitamos salir del mundo cerrado de nuestra propia individualidad y aceptar la compañía de aquellos que comparten el pan con nosotros. Ya no debo pensar a partir de “mi mismo”, sino de “nosotros”. Es por ello que todos los días rezamos a “nuestro” Padre por “nuestro” pan de cada día. Abatir las barreras entre nosotros y nuestros vecinos es la primera premisa para entrar en la vida divina a la que estamos llamados. Necesitamos ser liberados de todo aquello que nos bloquea y nos aísla: del temor y la desconfianza de unos hacia otros, de la codicia y el egoísmo, de la falta de voluntad de aceptar el riesgo de la vulnerabilidad a la que nos exponemos cuando nos abrimos al amor. Los granos de trigo, una vez molidos, se mezclan en una pasta y se cuecen. Aquí san Agustín hace referencia a la inmersión en las aguas bautismales seguida del don sacramental del Espíritu Santo, que inflama el corazón de los fieles con el fuego del amor de Dios. Este proceso que une y transforma los granos aislados en un solo pan nos presenta una sugestiva imagen de la acción unificadora del Espíritu Santo sobre los miembros de la Iglesia, realizada de forma eminente a través de la celebración de la Eucaristía. Aquellos que toman parte en este gran sacramento se convierten en el Cuerpo eclesial de Cristo cuando se nutren de su Cuerpo eucarístico. "Sé lo que puedes ver – dice san Agustín animándoles – y recibe lo que eres”. Estas fuertes palabras nos invitan a responder generosamente a la invitación de “ser Cristo” para aquellos que nos rodean. Nosotros somos ahora su cuerpo en la tierra. Para parafrasear una célebre frase atribuida a santa Teresa de Ávila, nosotros somos los ojos con los que su compasión mira a aquellos que están en necesidad, somos las manos que él extiende para bendecir y para curar, somos los pies de los que él se sirve para ir a hacer el bien, y somos los labios con los que su Evangelio es proclamado. Es por tanto importante saber que cuando nosotros participamos así en su obra de salvación, no hacemos memoria de un héroe muerto prolongando lo que él hizo: al contrario, Cristo está vivo en nosotros, su cuerpo, la Iglesia, su pueblo sacerdotal. Alimentándonos de Él en la Eucaristía y acogiendo el Espíritu Santo en nuestros corazones, nos convertimos verdaderamente en el cuerpo de Cristo que hemos recibido, estamos verdaderamente en comunión con él y los unos con los otros, y nos convertimos auténticamente en sus instrumentos, dando testimonio de él ante el mundo. [En inglés] "La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32). En la primera comunidad cristiana, alimentada en la Mesa del Señor, vemos los efectos de la acción unificadora del Espíritu Santo. Ellos ponían sus bienes en común, todo apego material estaba superado por el amor a los hermanos. Encontraban soluciones equitativas a sus diferencias, como vemos por ejemplo en la resolución de la controversia entre helenistas y hebreos por la distribución diaria (cf. Hch 6,1-6). Como un observador comentó en una fecha posterior: "Ved cómo estos cristianos se aman unos a otros, y cómo están dispuestos a morir unos por otros” (Tertuliano, Apología, 39). Sin embargo, su amor no estaba en absoluto limitado a sus correligionarios. Ellos nunca se veían a sí mismos como los beneficiarios exclusivos y privilegiados del favor divino, sino como mensajeros, enviados para llevar la buena nueva de la salvación en Cristo hasta los confines de la tierra. Y así fue cómo el mensaje confiado a los Apóstoles por el Señor resucitado se extendió por todo el Oriente Medio, y desde allí hacia el exterior, a lo largo del mundo entero. [En griego] Queridos hermanos y hermanas en Cristo, hoy somos llamados, como ellos lo fueron, a tener un solo corazón y una sola alma, a profundizar nuestra comunión con el Señor y unos con otros, y de llevar su testimonio ante el mundo. [En inglés] Estamos llamados a superar nuestras diferencias, para llevar la paz y la reconciliación allí donde hay conflicto, para ofrecer al mundo un mensaje de esperanza. Estamos llamados a llegar a los necesitados, compartiendo generosamente nuestros bienes terrenales con los menos afortunados que nosotros. Y estamos llamados a anunciar sin cesar la muerte y resurrección del Señor, hasta que él venga. Por Cristo, con Él y en Él, en la unidad que es don del Espíritu Santo a la Iglesia, demos honor y gloria a Dios, nuestro Padre celestial, en compañía de todos los ángeles y los santos que cantan sus alabanzas por siempre. Amén. [Traducción del original en inglés y francés por Inma Álvarez ©Libreria Editrice Vaticana] DISCURSO DEL PAPA ANTE EL ARZOBISPO ORTODOXO DE CHIPRE NICOSIA, (ZENIT.org).- Publicamos a continuación el discurso pronunciado este sábado por Benedicto XVI dentro de la catedral ortodoxa de san Juan, en Nicosia, tras la visita de cortesía a Su Beatitud Crisóstomo II, arzobispo de Nueva Justiniana y de todo Chipre. TEXTO ÍNTEGRO Su Beatitud, [En griego] Le saludo con afecto fraterno en el Señor resucitado y le doy las gracias por su atenta bienvenida. [En inglés] Recuerdo con gratitud su visita a Roma hace tres años, y me llena de alegría que hoy nos encontremos otra vez en su querida tierra natal. A través de usted, saludo al Santo Sínodo, y a todos los sacerdotes, diáconos, monjes, monjas y fieles laicos de la Iglesia de Chipre. Ante todo, deseo expresar mi gratitud por la hospitalidad que la Iglesia de Chipre tan generosamente ofreció a la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico con motivo de su reunión el año pasado en Paphos. Estoy igualmente agradecido por el apoyo que la Iglesia de Chipre, a través de la claridad y la apertura de sus aportaciones, siempre ha dado a la labor del diálogo. Que el Espíritu Santo guíe y confirme esta gran empresa eclesial, que tiene por objeto restablecer la comunión plena y visible entre las Iglesias de Oriente y Occidente, una comunión que debe vivirse en la fidelidad al Evangelio ya la tradición apostólica, en la estima por las tradiciones legítimas de Oriente y Occidente, y la apertura a la diversidad de dones por los que el Espíritu edifica a la Iglesia en la unidad, la santidad y la paz. Este espíritu de fraternidad y comunión también se expresa en la generosa contribución que Su Beatitud envió en nombre de la Iglesia de Chipre a los que sufren desde el año pasado por el terremoto en l'Aquila, cerca de Roma, cuyas necesidades llevo en mi corazón. Con ese mismo espíritu, ahora me uno a usted en la oración para que todos los habitantes de Chipre, con la ayuda de Dios, encuentren la sabiduría y la fuerza necesaria para trabajar juntos por una solución justa de las cuestiones que quedan por resolver, para procurar la paz y la reconciliación, y construir para las generaciones futuras una sociedad que se distinga por el respeto de los derechos de todos, incluidos los derechos inalienables a la libertad de conciencia y la libertad de culto. Chipre se considera tradicionalmente parte de Tierra Santa, y la situación de conflicto permanente en Oriente Medio debe ser un motivo de preocupación para todos los seguidores de Cristo. Nadie puede permanecer indiferente ante la necesidad de apoyar en todo lo posible a los cristianos de esa región en conflicto, de modo que sus antiguas iglesias puedan vivir en paz y prosperar. Las comunidades cristianas de Chipre pueden encontrar un área más fructífera para la cooperación ecuménica en la oración y en trabajar juntos por la paz, la reconciliación y la estabilidad en las tierras bendecidas por la presencia terrenal del Príncipe de la Paz. Con estos sentimientos, Su Beatitud, le agradezco una vez más por su fraternal acogida y le aseguro mis oraciones por usted y por todo el clero y los fieles de la Iglesia de Chipre. [En griego] ¡Que la alegría de Cristo Resucitado esté siempre con vosotros! [Traducción del original en inglés por Inma Álvarez © Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana] ROMA PRESENTA AL PRIMER PERIODISTA LAICO QUE SERÁ PROCLAMADO BEATO El arzobispo Claudio Maria Celli ilustra el testimonio de “Lolo” CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org). - El arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, presentará este martes a mediodía en Roma la figura del primer laico periodistas que será proclamado beato, Manuel Lozano Garrido, conocido como "Lolo". El encuentro con la prensa, abierto también a estudiosos, comunicadores y otras personas interesadas, tendrá lugar en la sede central de "Radio Vaticano", hoy martes 8 de junio, Junto a monseñor Celli tomará la palabra el padre Rafael Higueras, postulador de la causa de beatificación. Por primera vez, se proyectarán pasajes de la película "Lolo, sembrador de alegría", producida por la Fundación EUK Mamie (http://www.eukmamie.org). El primer periodista laico será beatificado el 12 de junio en Linares, provincia de Jaén (España), la localidad en la que nació, el 9 de agosto de 1920, y en la que falleció, el 3 de noviembre de 1971. Miembro de la Acción Católica, cuando todavía era adolescente distribuía la Comunión en la cárcel durante la persecución religiosa española que tuvo lugar en plena guerra civil. Él mismo fue arrestado. En 1942, comenzó a sufrir una enfermedad que en un año le provocaría una parálisis total que le obligó a vivir 32 años en silla de ruedas y en sus 9 últimos años de vida además quedó ciego. A pesar de estas dificultades, trabajó como periodista en medios de comunicación como el diario "Ya", las revistas "Telva" y "Vida Nueva" y la agencia "Prensa Asociada". Escribió numerosos libros. En 1956 fundó la revista "Sinaí" para enfermos. A pesar de la enfermedad, recibió importantes reconocimientos profesionales, como el "Premio Bravo". Sobre Lolo hay un reportaje del Editor en la sección correspondiente y también “El Libro de la Semana” ESPAÑA: UN FILME SOBRE LA VIDA DE UN SACERDOTE, NÚMERO UNO EN TAQUILLAS “La última cima” superó a “Sexo en Nueva York” MADRID (ZENIT.org).- La última cima, un filme sobre la vida del sacerdote Pablo Domínguez, en el fin de semana de su estreno, y con tan sólo cuatro copias, se consagra como la película número uno en espectadores por cine en España. Por petición popular, la película pasará a proyectarse en cincuenta salas. Cerca de seis mil personas ya han visto esta película de Juan Manuel Cotelo a pesar de estar en tan sólo en cuatro cines de toda España y de competir directamente con las grandes. De hecho, ha doblado el número de espectadores por cine de la segunda en el ranking, Sexo en Nueva York 2, y llegado a triplicar la taquilla en el caso de El Príncipe de Persia o Robin Hood. La respuesta del público está siendo masiva, hasta el punto de que La última cima pasará, por petición popular y en una sola semana, de proyectarse en cuatro cines a más de cincuenta salas de todo el país. Pese a haberse estrenado en mitad del puente del Corpus, se ha situado como la primera película en recaudación por copia en cine. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que es un filme cuyo protagonista es un sacerdote. Son decenas las salas que han decidido quitar de sus carteleras las éxitosas películas en 3D para hacer hacer un hueco a La última cima, la única película que, insólitamente, habla bien de los sacerdotes. El próximo día 11 de junio, La última cima, se estrenará en más de cincuenta ciudades españolas gracias al apoyo masivo que está recibiendo desde hace semanas a través de la red. La Última Cima, es un emocionante documental sobre el sacerdote madrileño Pablo Domínguez, fallecido en 2009 en un accidente de montaña en el Moncayo. Pablo Domínguez, filósofo y teólogo de la Facultad de Teología de San Dámaso, en Madrid, murió con 42 años en un accidente cuando descendía del Moncayo. Era la última cima española de más de dos mil metros que le faltaba por coronar, pero su vida no fue la de un montañero al uso. Dejó atrás a muchísima gente que le apreciaba y admiraba. En su funeral participaron más de tres mil personas y una veintena de obispos. Sus misas y conferencias se llenaban de gente que deseaba oír sus palabras, incluso sus fieles le pedían que predicara allá donde viajaba. El filme es el retrato de un hombre alegre, humilde y generoso que, según dicen los que le conocieron, sabía que iba a morir joven. En la cinta de Cotelo ofrecen su testimonio el cardenal Cañizares, que se fijó en él para ser profesor en San Dámaso, el obispo Demetrio Fernández de Córdoba, amigo suyo y el primero en conocer su desaparición y muerte, y el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, entonces obispo de Jaca y Huesca, que varias veces visitó el sacerdote escalador. Pero más allá de la personalidad de Pablo Domínguez, la película es un canto a la vida del sacerdote “normal”: que ni es delincuente, ni tampoco heroico, ni exorcista ni misionero en lugares extremos, sino que, simplemente, está disponible, atiende a la gente, la escucha, la confiesa, predica la verdad sin miedo, con humor e ingenio. Con imágenes de la montaña, el filme reflexiona sobre la grandeza de lo sagrado, del sacerdocio, el sacrificio y la muerte. Con testimonios de personas sinceras que hablan de Pablo, el espectador se encariña con un cura cercano que al final ha de morir. Empieza con humor y provocación, y va haciéndose más elevada en su estilo y contenido a medida que la muerte se acerca. Su director Juan Manuel Cotelo relata que salió a la calle con su cámara y descubrió que ocho de cada diez personas entrevistadas tenían una buena opinión de los sacerdotes. El éxito en las salas de esta película ha sido precedido por un insólito éxito en internet. En las tres semanas previas al estreno, se produjeron más de 200.000 descargas de los trailers de la web. En el apartado “Yo conocí a Pablo”, hay cientos de comentarios de gente que lo trató, lo recuerda y se ha emocionado al compartir sus experiencias con este sacerdote. Por Nieves San Martín DEL COMUNISMO AL CATOLICISMO Y AL SACERDOCIO Entrevista al padre Yurko Kolasa de Ucrania VIENA, (ZENIT.org).- Criado en la Unión Soviética comunista, Yurko Kolasa no supo nada de la fe católica hasta bien entrada su adolescencia. Cuando la Iglesia greco-católica pasó de un ambiente clandestino a ser una práctica abierta y una religión respetada en Ucrania, a este futuro sacerdote se le abrió el mundo. En la actualidad, el padre Kolasa es el prefecto del programa de formación para sacerdotes, seminaristas y religiosos en el Instituto Teológico Internacional de Viena. También es un sacerdote casado de la Iglesia greco-católica de rito oriental y padre de cuatro hijos. Él habla del programa de preparación al matrimonio que ha desarrollado y de cómo ha influido de manera positiva en la tasa de éxito matrimonial en Ucrania. Rápidamente se está convirtiendo en el prototipo de programa de preparación matrimonial en varias diócesis de la Europa del Este. - Usted afirma que aceptó las ideas del comunismo hasta que tuvo 15 años. ¿Qué le hizo alejarse de esa ideología y volverse a las verdades de la fe católica? Padre Kolasa: La mayoría de mis familiares eran muy activos en el partido comunista. Como chico no supe nada de la persecución a la Iglesia grego-católica en la Unión Soviética. No fue hasta 1989, cuando la Iglesia griega fue legalizada, que empecé a tener conocimiento de los miles y miles de mártires de esta Iglesia grego-católica: obispo, clero, monjes y laicos. Fue la autenticidad de su fe la que cambió radicalmente mi vida. Estaba impactado por el hecho de que hubiera tanta gente que se resistiera a comprometerse con el régimen opresor de ese momento y superara los mayores desafíos morales del siglo XX: la supresión de la libertad dada por Dios y de la dignidad humana por el totalitarismo ideológico. Ellos dieron el testimonio más fuerte de su fe: su sangre. - A pesar de los esfuerzos del Gobierno para acabar con el cristianismo, la fe de la gente prevaleció. ¿Puede describir cómo la gente continuó practicando, o al menos manteniendo, su fe en esas condiciones? Padre Kolasa: A finales de 1947, hombres y mujeres religiosos, fieles laicos y centenares de sacerdotes que rehusaron “convertirse” a la ortodoxia, a menudo con sus cónyuges e hijos, fueron arrestados y enviados a campos de trabajo, donde soportaron privaciones terribles. Las parroquias en las que el pastor había sido arrestado se convirtieron en la columna vertebral del underground. Los fieles cantaban fuera de las iglesias cerradas o celebraban el culto en iglesias no registradas por el régimen. Los sacerdotes que habían evitado ser arrestados intentaban hacer visitas pastorales a esas comunidades clandestinas. Las monjas mantenían el contacto entre los sacerdotes y el laicado, impulsando servicios religiosos secretos y catequizando a los niños. Con la muerte de Stalin en marzo de 1953, a muchos sacerdotes que sobrevivieron a los campos se les permitió volver a casa, donde a menudo reanudaron sus actividades pastorales. Los sacerdotes celebraban los sacramentos en bosques o en apartamentos privados, tarde por la noche o pronto por la mañana, además de sus trabajos legales. A veces eran capturados y condenados de nuevo. Hasta que salió de la clandestinidad en 1989, la Iglesia ucraniana greco-católica era la Iglesia ilegal más amplia del mundo. También era la red más extensa de oposición civil en la Unión Soviética. A pesar de la implacable persecución, la vida de la Iglesia continuó a través de un elaborado sistema de seminarios, monasterios, ministros, parroquias y grupos juveniles clandestinos, hasta que fue legalizada el 1 de diciembre de 1989. - Usted es sacerdote greco-católico, está casado y tiene cuatro hijos. Para los que no están familiarizados con la tradición del clero casado en los ritos católicos orientales, ¿podría explicar cómo se produjo esta diferencia en la tradición? Padre Kolasa: La tradición del clero casado viene de los tiempos apostólicos. En los primeros años de la Iglesia, algunos hombres casados fueron incluso consagrados obispos. La Iglesia oriental siempre ha seguido la posibilidad de que hombres casados fueran ordenados para el sacerdocio. Tenga en cuenta que ningún sacerdote soltero en la Iglesia se ha casado nunca; sólo ha habido ejemplos de hombres casados que después han sido ordenados. La Iglesia occidental ha querido la disciplina de ordenar sólo hombres que no están casados, excepto para algunos protestantes que han entrado a la Iglesia en los últimos años. Yo siempre he tenido un gran respeto y una alta estima por los sacerdotes no casados y siempre intento animarles a valorar y proteger el don que han recibido. San Pablo en 1 Corintios 7,7 dice: “Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra”. - Usted fue ordenado en 2001. Al aproximarse su décimo aniversario como sacerdote, ¿podría compartir con nosotros algunas reflexiones sobre su vocación, y sobre cómo ha cambiado su vida desde su ordenación? Padre Kolasa: Una de las experiencias más fuertes de ser sacerdote es ser testigo directo del tremendo poder de los santos sacramentos, y saber que, tan indigno como soy, Dios me está usando como canal de su infinito amor divino. Nunca olvidaré ese momento de mi vida en que, tras un día largo y agotador de cumplir diferentes tareas en la parroquia, me llamaron para dar la unción de enfermos a un hombre muy enfermo. Cuando llegué, el pobre hombre estaba en un terrible dolor. Todo su cuerpo estaba atrapado en una convulsión. Intenté comunicarme con él, pero no respondía. No sé si llegó a escucharme o verme. Empecé a rezar las oraciones del rito de la unción de enfermos. Todo ese rato, las convulsiones sólo se incrementaron. En el momento en que acabé con la palabra Amén, su cuerpo de repente descansó. Sus ojos estaban cerrados. Todavía respiraba. Yo le dije a su hermana que se mantuviera junto a mí, que rezáramos juntos y diéramos gracias a Dios por su misericordia. Cuando empezamos a recitar el Padrenuestro, el hombre abrió los ojos suavemente; nos miró a su hermana y a mí y me sonrió con la sonrisa más feliz y pacífica. Entonces cerró sus ojos y respiró por última vez. En ese momento, no podía parar de dar gracias a Dios por salvar su alma y por el regalo del sacerdocio. - Usted ha desarrollado un programa de preparación al matrimonio que ha sido bien recibido en su nativa Ucrania. ¿Podría hablarnos del programa y de lo que cree que ha sido la clave de su éxito? Padre Kolasa: Nuestra experiencia en Ucrania mostró que los jóvenes de hoy están muy sedientos de verdad. Sólo cuando encuentran la verdad, sus vidas empiezan a cambiar. Otro aspecto importante es el desarrollo del cuidado pastoral de las familias cristianas jóvenes. Todo programa de preparación al matrimonio debe verse en relación con el cuidado pastoral de las familias jóvenes. Puede decirse que la calidad de la preparación al matrimonio depende de la continuidad. Así, sólo unos meses después de mi graduación en el Instituto Teológico Internacional (2001), Su Eminencia el cardenal Huzar me pidió que me encargara de la Comisión Arquidiocesana de Matrimonio y Familia en Lviv. En tres cortos años, la comisión ha creado trece centros de preparación al matrimonio, ha publicado un manual de preparación al matrimonio y ha preparado a más de tres mil parejas para el matrimonio. Cada año, más de 1.500 parejas participan en este programa. También se ha usado como modelo para otras diócesis de la Iglesia ucraniana greco-católica. Es interesante destacar que las cuestiones pro-vida y matrimoniales nos han dado una oportunidad para encontrar un punto de unión con la Iglesia ortodoxa. Algunos sacerdotes ortodoxos también han recomendado el uso del manual greco-católico de preparación al matrimonio en sus parroquias. Este trabajo de la Iglesia ha afectado también las estadísticas estatales, con un resultado destacable. En el año 2000, la tasa de divorcio en la región de Lviv era del 54%. Desde el momento en que la Iglesia empezó a implementar el programa de preparación al matrimonio, la situación mejoró. En Ucrania, las parejas jóvenes son las más propensas a divorciarse, pero en los últimos cuatro años, la tasa de divorcio en la región de Lviv ha descendido al 40%. En las regiones del este y el sur de Ucrania donde el programa no se implementó, la tasa de divorcio estaba en el 80%. También desde el año 2004 hasta el momento presente, la ciudad de Lviv tiene la mayor tasa de natalidad. En 2006, el programa fue puesto en conocimiento de los oficiales del Estado como una vía para superar la crisis familiar en Ucrania. En enero de 2007, un equipo de laicos empezó un programa piloto para el Estado en Kiev, la capital de Ucrania, en una de las oficinas estatales para el registro matrimonial. El programa desarrollado por el Estado es diferente del programa utilizado en la Iglesia, pero también tiene el objetivo de proclamar la verdad sobre la persona humana, el amor genuino y Dios. En enero de 2008, tras examinar el programa gubernamental durante un año y entrevistar a jóvenes parejas que habían participado en la preparación matrimonial, los oficiales del Estado decidieron que el programa debería continuar e implantarse en toda la ciudad de Kiev. Ahora hay siete centros de preparación matrimonial en la capital de Ucrania que preparan a parejas que se casan fuera de la Iglesia. Si va bien, podría aprobarse para todo el país. También hemos creado una red para ayudar a las parejas durante los primeros años de su matrimonio y a través de su vida matrimonial conjunta. Nos hemos dado cuenta de que la preparación al matrimonio debe ir siempre acompañada del cuidado pastoral de las familias. Unas 300 parejas que pasaron por el programa son ahora también voluntarios activos, y ayudan a otras parejas a preparar su matrimonio. Esto ha mejorado considerablemente la situación con las familias en nuestra diócesis. La Iglesia greco-católica rumana está usando ahora el curso como base de su programa de preparación al matrimonio. Y el año pasado, el obispo austriaco encargado del matrimonio y la familia, monseñor Klaus Küng, me pidió que ayudara a establecer un programa similar para Austria. Este programa se está extendiendo ahora por las parroquias de Austria. [Por Traci Osuna, traducción del inglés por Patricia Navas] COLOMBIA: LOS OBISPOS INVITAN A LOS CIUDADANOS A VOTAR CON CONCIENCIA La segunda vuelta de las elecciones presidenciales se realizará el 20 de junio BOGOTÁ, (ZENIT.org).- En vistas a la realización de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, la Conferencia Episcopal de este país alentó a los ciudadanos a participar con su voto. “Tenemos que tomar conciencia de que el voto no es solamente un derecho ciudadano sino también un deber”, dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Barranquilla. “Todos los que podemos votar”, continuó el prelado, “debemos ir a las urnas para elegir a aquella persona que creemos, la más adecuada la mas apta para dirigir los destinos de nuestra patria en los próximos cuatro años”. “¿Quién es la persona más apta?”, se preguntó monseñor Salazar. “Indudablemente aquella que a través de sus programas de gobierno va a implementar un desarrollo humano e integral en nuestra patria. Aquella que dentro de sus programas prioritarios estén la defensa de la dignidad humana y de todos y cada uno de los derechos humanos”, dijo el arzobispo. Un presidente que “brinde la oportunidad de en Colombia tengamos una sociedad cada vez más fraterna, más solidaria, una sociedad en paz”, aseguró monseñor Salazar. Luego de la jornada electoral del pasado domingo 30 de mayo deberán enfrentarse en la segunda vuelta el candidato Juan Manuel Santos del partido de la U, quien ha sido también ministro de Economía y de Defensa. Santos obtuvo un 46 %. Deberá enfrentarse con el matemático y filósofo Antanas Mokus, ex acalde de Bogotá y representante del Partido Verde, quien obtuvo un 21% en las elecciones. Los resultados sorprendieron a la opinión pública, luego de que las encuestas declaraban un empate técnico entre los dos principales candidatos. La segunda vuelta de las elecciones se realizará el próximo domingo 20 de junio. PRIMER AFRICANO ELEGIDO SUPERIOR GENERAL DE LOS PADRES BLANCOS El padre Richard Baawobr, originario de Ghana MADRID (IVICON).- En un comunicado emitido en Roma el pasado 31 de mayo, la Sociedad de los Misioneros de África, más conocidos como Padres Blancos, han anunciado la elección por primera vez como Superior General a un africano, el padre Richard Baawobr, de 51 años, originario de Ghana. El sacerdote, que sustituye al francés Gérard Chabanon, era su primer asistente general, de manera que conoce bien los desafíos que tendrá que afrontar en su nueva misión. Será el superior general número 14 tras el fundador, el cardenal Charles Lavigerie, quien inició la sociedad en Argel el año 1868, en pleno Magreb musulmán. El padre Rochard Baawobr nació en Namdom-Lawra (Ghana), el 21 de junio de 1959. Entró en la sociedad de los misioneros de África, realizando su noviciado en Fribourg entre 1981 y 1982. Después fue enviado a Totteridge, Londres, para cursar estudios de Teología. Emitió el "juramento misionero" (los Padres Blancos no profesan los votos religiosos, pues son una sociedad de sacerdotes) el 5 de diciembre de 1986 y fue ordenado sacerdote en Ko, Ghana, el 18 de julio de 1987. Su primer destino en África fue Livulu, en la diócesis de Kinshasa, en la República Democrática del Congo, donde permaneció cuatro años. Después fue a Roma para cursar estudios de las Sagradas Escrituras, 4 años, después a Châtelard, en Lyón, Francia, para formación en espiritualidad ignaciana. Fue nombrado miembro del equipo del año espiritual de Kahangala, en Tanzania, (1996 - 1999). Desde octubre de 1999, estuvo a cargo de los estudiantes de teología en Toulouse. Tomó un año sabático en 2002-2003, para continuar trabajando en su doctorado sobre la Sagradas Escrituras (que obtuvo con éxito en noviembre de 2004). Asistió al capítulo de 2004 como delegado de la provincia de Francia, y fue elegido primer consejero general (2004-2010). En el mundo hay unos 1.600 Misioneros de África (de los cuales 1.448 son sacerdotes), originarios de todos los continentes. Se preparan para ser misioneros 360 jóvenes repartidos en diferentes casas de formación. Los Padres Blancos se encuentran particularmente activos en el Líbano, en Jerusalén, en Argelia, Túnez, Chad, Níger, Malí, Burkina Faso, Mauritania, Sudán, Kenia y Tanzania. EL DELEGADO DE MISIONES DE LUGO TRAS SU VIAJE A HAITÍ: "LA AYUDA SIGUE SIENDO NECESARIA" MADRID (OMPRESS-) El delegado de Misiones de la diócesis de Lugo, Ramón Jacobo, acaba de regresar de Haití, donde ha podido ver de primera mano las consecuencias del terrible terremoto que asoló al país el pasado mes de enero. Jacobo ofreció su testimonio durante las Jornadas de Delegados Diocesanos de Misiones que tuvieron lugar en Madrid, donde afirmó que "La ayuda sigue siendo necesaria". Sin esta ayuda -que deberá ser muy prolongada en el tiempo-, "la catástrofe habría sido mayor"; sin embargo, la ayuda fue "equivocada en algunos aspectos" y se ha transformado "en un espejo que nos devuelve la perspectiva desde la que actuábamos y la pone en crisis". Entre los fallos, el delegado mencionó especialmente la falta de protagonismo que se ha dado a los propios haitianos "a la hora de organizar". Jacobo criticó que se los haya considerado sujetos "pacientes" y aunque comprende que también las autoridades encargadas del orden se vieron desbordas, censuró que "todo el mundo fuera considerado sospechoso", como cuando se impedía a los nativos retornar a sus casas para poder recuperar a los cadáveres de sus seres queridos. El desafío es aprender de estos errores y transformarlos en una oportunidad para ayudar a los haitianos a "tomar conciencia de sus posibilidades y para que los demás aprendamos a vernos como sencillos colaboradores". El delegado de Misiones de Lugo, que en todo momento alabó la generosidad de la Iglesia (sobre todo a través de los misioneros y religiosos que se han comprometido en la ayuda y que han puesto en riesgo su propia vida), no dejó sin embargo de avisar que también en la Iglesia se ha reflejado un "concepto paternalista" de ayuda. Finalmente, Jacobo recordó la situación actual de muchos refugiados en campamentos -no siempre "decentes"-, donde las lluvias han propiciado la llegada de gusanos, mosquitos, etc. y la muerte ha vuelto ha convertirse en una amenaza constante debido a las condiciones de insalubridad". Para el delegado de Misiones, "más que buscar poner nuestra pegatina de cooperantes, tenemos que darnos cuenta de cuál es la situación de Haití" y tratar de que el terremoto transforme "nuestros intereses políticos y económicos" para que las consecuencias de estas catástrofes no sean de "la intensidad que estamos viendo" y para que no sean siempre los más pobres los más perjudicados. "LIPI, DE LA SIERRA DE CÁDIZ A MOZAMBIQUE", UN CUENTO MISIONERO SEVILLA (OMPRESS-) Tras el éxito alcanzado por "Kamiano y yo", editado en varias lenguas y en sistema braille, la editorial Reinado Social publica el cuento "Lipi, de la Sierra de Cádiz a Mozambique", escrito por Fernando Cordero SSCC., periodista y párroco en San Fernando (Cádiz) e ilustrado por Nano, con prólogo de Mons. Nicolás Castellanos, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Anteriormente, el padre Fernando fue profesor del Colegio San José en Sevilla, estando en permanente contacto con la Delegación de Misiones de Sevilla. Además ha colaborado en la Revista Gesto, con un trabajo sobre el padre Damián, gran misionero. La historia de Lipi, intrépida misionera que, al estilo del padre Damián, pretende dar lo mejor de sí misma, nos traslada a los hermosos pueblos de la Sierra de Cádiz -la tierra del autor- para cambiar luego de escenario: Mozambique. Como afirma Mons. Castellanos en su prólogo, es "una historia de Amor. Ella es el hilo conductor de este cuento." Para el autor, "estas historias han surgido del contacto con los misioneros y las misioneras, de observar la realidad y querer contar tantas cosas buenas como suceden en nuestros pueblos y familias, a nuestro alrededor". Además, se trata de "una invitación a descubrir la propia vocación, tener una mirada atenta al sufrimiento que puede romper tantas vidas y agradecer, con un 'puntito' ecológico, la maravilla de la creación". Incluye una serie de recursos que pretenden ayudar a profundizar en la lectura, la reflexión, así como invitar al diálogo y pasar unos momentos de interesante entretenimiento. Pueden ser útiles para la catequesis, las clases de religión, reuniones grupales o para aprovecharlos en familia. Puede adquirirse a través de la página web:
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