
Domingo XI del Tiempo Ordinario
13 de junio de 2010
MONICIÓN DE ENTRADA Recibir nuestra más cordial bienvenida. Nos reunimos para celebrar la Eucaristía del domingo once del Tiempo Ordinario. Nuestra Eucaristía es la reunión semanal de hermanos y hermanas que se aman. Y eso, a amar, nos va a enseñar muy especialmente esta semana Jesús de Nazaret. En el banquete que le ofrece el fariseo Simón una mujer llena de amor y de arrepentimiento se acerca a Jesús, en una prueba de su enorme amor. No todos, entonces, entendieron ese gesto y desconfiaron del Maestro. Pero eso pasa hoy también en nuestro mundo. Se entienden mejor los gestos de poder, de muestra de prestigio, de ostentación de poder y de dinero, que un sencillo gesto de amor. Aprendamos hoy con Jesús a amar. Y decir, asimismo, que tras todas las solemnidades importantes de días pasados, iniciamos nuestro recorrido de los domingos “numerados” del Tiempo Ordinario. Hoy, como decíamos al principio, es el número once pero como en todos los demás domingos se nos va mostrar un episodio pleno de amor. |
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS 1.- Nuestra primera lectura procede del Libro Segundo de Samuel donde el profeta Natán trasmite el mensaje de Dios sobre el pecado del Rey David. PeroDavid se arrepintió y de la generosidad del Señor llegó el perdón. Y David recuperó la alegría. S.- El salmo 31 tenía sentido penitencial para los judíos contemporáneos de Jesús y lo tiene para nosotros los cristianos. Era el salmo preferido por San Agustín, porque narra muy bien el gozo que llega tras la confesión y el arrepentimiento. 2.- San Pablo, en la segunda lectura –que procede de la Carta a los Gálatas—nos habla de la doctrina de la justificación. Pero, sobre todo, es una maravillosa confesión de que siempre Cristo vivió en Pablo como, si se lo permitimos, el Señor vivirá en cada uno de nosotros. 3.- Es uno de los relatos más bellos y bien narrados de San Lucas. El episodio del banquete con el fariseo Simón, muestra toda esa realidad difícil que Jesúsvivía con el hostigamiento y la enorme susceptibilidad de los fariseos. Pero en medio de un banquete poco amble, y falto de amabilidad, surge una prueba de amor, que purifica el ambiente y a las personas tambien. El amor lo limpia todo. |
Lectura de Postcomunión MONICIÓN Breve oración del Padre Leoz para este momento íntimo del final de nuestra Eucaristía.
MI PERFUME PARA TI, SEÑOR Porque, a cambio de mi vida renovada me ofreces lo que nadie jamás me ha brindado Porque, sin más riqueza que mis pecados, me pones antes que los que llegaron primero Porque, sin haber soñado con un primer lugar quieres que participe del amor que Dios nos trae Mi perfume, por eso y por mucho más, para Ti, Señor. Amén Exhortación de despedida Salgamos de la Eucaristía con la idea de que más que nunca nuestro amor a los hermanos a de transformarse de manera diligente en ayuda ante la crisis económica. Ayudemos a todos aquellos que tanto nos necesitan.
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