LOLO, DISCAPACITADO Y PRIMER PERIODISTA LAICO A LOS ALTARES HOMILÍA EN LA BEATIFICACIÓN DE MANUEL LOZANO GARRIDO, LOLO REINO UNIDO, CUENTA ATRÁS PARA LA VISITA DEL PAPA BENEDICTO XVI A LOS SACERDOTES (NO BASTA CON “HACER”) ENVIADO VATICANO INAUGURARÁ EN CUBA 10° SEMANA SOCIAL DE LA IGLESIA FUNERAL DE MONS. LUIGI PADOVESE, ASESINADO EN TURQUÍA CURSOS DE VERANO EN COMUNICACIÓN SOCIAL EN SALAMANCA LOLO, DISCAPACITADO Y PRIMER PERIODISTA LAICO A LOS ALTARES Más de 18 mil personas participan en la beatificación LINARES, JAEN, ESPAÑA (ZENIT.org).- Más de 18 mil personas, 20 obispos y más de 200 sacerdotes participaron, en la tarde de este sábado, a pesar de la lluvia, en la beatificación de Manuel Lozano Garrido, más conocido como Lolo (1920-1971), primer periodista laico elevado a la gloria de los altares. El arzobispo Angelo Amato S.D.B., prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, explicó en la celebración, que presidió en nombre del Papa en el recinto ferial de Linares, que "Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinación de redención". Nacido en esa localidad, en 1920, a los 22 años Lolo, joven de la Acción Católica, comenzó a sufrir una enfermedad que en un año le provocaría una parálisis total, obligándole a vivir 32 años en silla de ruedas y en sus 9 últimos además quedó ciego. Falleció el 3 de noviembre de 1971. "El Papa ve en este ejemplar laico español un infatigable apóstol que aceptó la parálisis y la ceguera con espíritu sereno y dichoso --explicó monseñor Amato--. Como escritor y periodista propagó las verdades evangélicas, sosteniendo la fe de su prójimo, con la oración, con el amor a la Eucaristía y su filial devoción a la Virgen". "Su cuerpo se convirtió en un amasijo retorcido de huesos doloridos; pero nunca se quejó ni habló de sí mismo, sin embargo, cuando pierde el movimiento de la mano derecha, aprende a escribir con la izquierda, cuando también la izquierda se paraliza, dicta a un magnetófono y así se convierte en escritor y periodista incansable desde su silla de ruedas", recordó monseñor Amato. A pesar de la parálisis, escribió para el diario "Ya", las revistas "Telva" y "Vida Nueva" y la agencia "Prensa Asociada", así como 9 libros, cuentos, poesías, ensayos, que le llevarían a ganar distintos premios. El momento culminante de la celebración tuvo lugar cuando monseñor Amato leyó solemnemente en latín la carta apostólica con la que el Papa Benedicto XVI inscribe en el Libro de los Beatos al siervo de Dios. A continuación, se desplegó el tapiz gigante de Lolo. Tras ello, el padre Rafael Higueras, postulador de la causa de beatificación, quien acompañó en el momento de su muerte al periodista inválido, leyó de nuevo la carta en español. Se oyeron entonces las campanas de las Iglesias de Linares, mientras un grupo de amigos de Lolo llevaron en procesión la urna con las reliquias del nuevo beato hasta ser colocadas junto al altar e incensadas. Durante la misa una intérprete permitió a sordos poder seguir la celebración con el lenguaje de los signos. La primera lectura del libro de Job la leyó un invidente. En la procesión de ofrendas, uno de los dones fue presentado por un discapacitado en silla de ruedas. Monseñor Amato recordó también los años de adolescencia y juventud de Lolo, en plena persecución religiosa, durante la cual perdió a su hermano Agustín y distribuyó la Eucaristía entre los encarcelados. Por este motivo, él mismo fue encerrado en prisión durante tres meses. Ahora bien, más tarde perdonaría a la persona que le delató. Y concluyó: "Lolo nos invita a dar amor, porque Dios tiene un solo nombre, que es Amor, nada más que Amor". HOMILÍA EN LA BEATIFICACIÓN DE MANUEL LOZANO GARRIDO, LOLO Por el arzobispo Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos LINARES (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció en la tarde de este sábado el arzobispo Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, durante la beatificación de Manuel Lozano Garrido, más conocido como Lolo, en la localidad española de Linares. TEXTO ÍNTEGRO 1. La beatificación de Manuel Lozano Garrido, llamado familiarmente "Lolo", es un acontecimiento de gran importancia pastoral para la diócesis de Jaén y un gran honor para la Iglesia española, que añade un nuevo Beato a su ya rica galería de santidad. Lolo vivió la mayor parte de su vida en una silla de ruedas. Él fue golpeado, como Job, por enfermedades que anulan, como la parálisis y la ceguera. Y como Job repetía con fe: "Yo sé que mi redentor vive " (Jb 19,25). Animado por esta esperanza, transformó su Calvario de sufrimiento en un Tabor de gloria junto al Señor Jesús. Con los ojos del cuerpo apagados, él aguzó los ojos de la fe para poder captar en él y en el prójimo la luz del Espíritu. Por eso solía decir que las estrellas se ven de noche. A pesar de tener los miembros entumecidos, él se movía ágilmente con el corazón y con la mente, viajando por los cielos de la verdad y la belleza. Sus limitaciones físicas lo hicieron más sensible a las armonías del espíritu, de modo diferente a nosotros, que, aturdidos por la marea de fútiles imágenes cotidianas y entorpecidos por el estruendo de sus sonidos, no somos capaces ya de percibir el canto de la creación y terminamos por convertirnos nosotros mismos en ciegos y sordos. Lolo, sin embargo, veía y comprendía las miles de presencias benéficas de la divina Providencia en su vida personal y en la historia de la humanidad. Por esto, su existencia no estuvo marcada por la tristeza, sino por la alegría; no por el llanto sino por la iniciativa apostólica; no por la soledad sino por la comunicación y la amistad con todos, grandes y pequeños, sanos y enfermos, pobres y ricos. La suya fue una existencia de auténtica santidad evangélica. 2. Como el justo de la Escritura, también Lolo vivía de la fe. Era un cristiano que meditaba el Evangelio, se nutría de la eucaristía, amaba a la Bienaventurada Virgen María y era un enamorado de la Iglesia, por la que tenía una verdadera pasión y a la que intentaba servir con amor de hijo. La lectura del evangelio de hoy nos muestra un aspecto ejemplar de Lolo, su convicción de haber sido amado y perdonado por el Señor y la necesidad de corresponder a esta caridad con un amor sin límites. Con su vida y con sus escritos, Lolo trata al Señor como la mujer del Evangelio, que bañó los pies del redentor con sus lágrimas, los secó con sus cabellos, le ungió la cabeza con aceite y aromatizó sus pies con precioso perfume (cf. Lc 7,36-8,3). Son todas expresiones de un amor grande, como contrapartida por la alegría de vivir que se le daba cada día. Lolo amó al Señor Jesús con todas las fuerzas de su alma y poco a poco fue asimilado cada vez más a Cristo crucificado. El secreto de la santidad de Lolo es revelada por la palabra del apóstol Pablo, que, en la segunda lectura dice: "He sido crucificado con Cristo, y no soy yo sino Cristo quien vive en mí" (Gal 2,19-20). San Ambrosio lo explica así. "Cristo vive en mí" significa que en mí "vive aquel pan vivo, que viene del cielo, vive la sabiduría, vive la gracia, vive la justicia, vive la resurrección" [1]. En Lolo, pues, vivía Cristo con toda la riqueza de sus dones espirituales. Como el gran místico que era, Lolo había muerto al pecado y vivía sólo de Cristo. Gradualmente Jesús había ocupado un lugar en su alma, en su mente, en su corazón, en su boca: "no soy yo sino Cristo quien vive en mí". Por esto de su pluma de escritor y periodista salían palabras de vida, de verdad, de justicia, de paz, de mansedumbre. 3. El siervo de Dios nació en Linares el nueve de agosto de 1920. Fue bautizado en la parroquia de Santa María con los nombres de Manuel Román de la Santísima Trinidad, de la Sagrada Familia y de todos los Santos [2]. Un conjunto de nombres benditos, que hablan de paraíso. Cerca del domicilio de nuestro Beato, aproximadamente a cincuenta metros, había nacido algunos años antes, San Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana, y mártir en la persecución religiosa de 1936. La misma fuente bautismal fue manantial de agua viva para ambos ciudadanos de Linares, ciudad de santos y de mártires. Lolo era el quinto hijo y después de él nacieron otros dos hermanos. La infancia fue serena. El niño era de temperamento alegre y gozoso. A los seis años se convirtió en huérfano de padre y a los quince de madre. La hermana mayor María llevó el cuidado de la casa y de la educación religiosa y humana de sus numerosos hermanos. Desde pequeño Lolo formó parte de la Acción Católica, que para él era un noble modo de vivir como cristiano. Durante la persecución religiosa, en la cual perdió a su hermano Agustín, él se preparaba secretamente también para dar la vida por Jesús y para perdonar a sus perseguidores. En este luctuoso período, a él le confió el sacerdote Rafael Álvarez Lara, que posteriormente fue obispo, la misión de distribuir clandestinamente la Eucaristía a determinados grupos de amigos y familiares. Lolo, como un nuevo Tarsicio, se movía como un ángel invisible entre los sonidos de las sirenas y los estallidos de proyectiles. Alguien, sin embargo, lo denunció, junto a dos hermanas, porque era católico y tenía en casa la Eucaristía. Permaneció en la cárcel tres meses. Con los nudos de las fibras de una escoba se hizo un rosario, que recitaba todos los días con otros detenidos. Terminada la guerra, Lolo reconoció en el barbero, que un día fue a afeitarlo, al delator, pero fingió no reconocerlo y lo perdonó. 4. Si se libró del martirio de la persecución, no escapó de otro martirio. Los primeros indicios de la enfermedad aparecieron durante el servicio militar. No consigue subir las escaleras y siente fortísimos dolores en las piernas. Tras numerosas visitas a médicos y hospitales, en abril de 1944, con veinticuatro años, Lolo vuelve definitivamente a Linares. Se siente como un árbol desnudo, que ha perdido sus verdes hojas. Para comprender el tormento físico, él mismo escribe que tenía una aguja en cada célula de su cuerpo. Lolo era un dolor viviente. Pero esta planta desnuda y contorsionada, con sus raíces plantadas cerca de las corrientes de agua (Sal 1,3), retoma la vida y produce flores y frutos. Su habitación está situada frente a la Iglesia y así, cuando había buen tiempo, se podía incluso seguir la misa y escuchar el sonido de la campanilla: "Mientras trabajo y duermo, Cristo permanece junto a mí, apenas a unos veinte metros de distancia" [3]. Poco a poco, los pies se encogen, las manos se retuercen, los dedos se paralizan. Su vida se convierte en un Viernes Santo no de desesperación, sino siempre iluminado por la Pascua de resurrección. A quien le pregunta si su enfermedad le pesa, le responde: "Pesa, pero tiene alas ". A un amigo le escribe: "Cuando se sufre quiere decir que viene un ángel de Dios y te marca con una cruz en la frente". Consideró su enfermedad con un don. Su padecimiento fue un verdadero martirio de inmovilidad, que duró doscientas mil horas [4]. Y soportó todo con profunda fe, desdramatizando siempre su situación. Solía decir que Dios estaba sentado al borde de su cama y compartía su pena. 5. El 4 de octubre de 1962 le llegó la ceguera total. Su sacrificio era ahora completo. Lolo se convierte en el sacramento del dolor, como lo definió un sacerdote, convirtiendo su sufrimiento en acción misionera. Aunque escuchaba el latido del mundo, ya no veía nada más que a Dios. Y del corazón de Jesús él tomaba a manos llenas las indicaciones justas para edificar al prójimo con perlas de sabiduría. Pidió y obtuvo del obispo poder tener en su habitación un altar para la celebración de la misa. Para él era el signo de su continuo diálogo con Dios. Por esto tituló su libro "Mesa redonda con Dio". De esta escuela de dolor y de fe tomó la fuerza para escribir nueve libros y más de trescientos artículos, publicados en revistas y periódicos nacionales y locales. Ofrecía sus sufrimientos por los periodistas, para los que escribió una especie de decálogo. Releamos alguno de estos mandamientos, de indiscutible actualidad para los actuales profesionales de la comunicación social: "Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas"; "Cuando escribas lo has de hacer de rodillas para amar"; "Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno"; "Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno"; "Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es" [5]. Para él, el periodista es como la fuente del pueblo, que brota y apaga la sed día y noche, dando frescura, optimismo, amor, esperanza y siempre una sonrisa. Exhortaba a evitar la prensa de colores, negra, rosa y amarilla, y a usar siempre una palabra clara y limpia, como la luz del sol. Lolo murió el tres de noviembre de 1971, a los 51 años. Como testamento suyo dejaba una palabra: alegría. Él vivió su enfermedad con alegría. Sazonaba sus dolores con la alegría que manaba del corazón de Cristo. Y vivía todo ello con naturalidad: "Vivo mi inutilidad como una cosa normal, como es normal ser rubios o tener la vocación de obrero" [6]. Para delinear su personalidad espiritual, Lolo usa la metáfora del carnet de identidad: nombre, hombre; apellido, libre, amante e inmortal; residencia provisional, la tierra, de paso hacia la eternidad; profesión, generosidad; fotografía, el corazón; firma, fe y esperanza [7]. Lolo se alimentaba verdaderamente de Cristo. En su programa de vida escribió: "Por la mañana desayunarás con el buen pan de Dios, y después, enriquecido por su milagro, distribuirás tú los panes y los peces de tu corazón"; "Restriega y lava tus ojos en la fe, para ver siempre a Cristo que vive en la persona que es buena, en la mediocre y en el pecador" [8]. 6. Queridos fieles, con la beatificación del Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, el Santo Padre Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinación de redención. El Papa ve en este ejemplar laico español un infatigable apóstol que aceptó la parálisis y la ceguera con ánimo sereno y alegre. Como escritor y periodista él difundió las verdades evangélicas, sosteniendo la fe de su prójimo con la oración, con el amor a la Eucaristía y con la devoción filial a la Virgen. Los santos se modelan en el yunque de la inmolación. El dolor es una llamada a todos para alzar la mirada al cielo, de donde viene nuestro auxilio. En una sociedad hedonista como la nuestra, que no ve el dolor y no sabe valorarlo, el Beato Lolo nos invita a abrir los ojos y a ver los miles de sufrimientos del nuestro prójimo, a abrir los oídos para escuchar los lamentos de los necesitados, grandes y pequeños, ricos y pobres; a mover nuestras manos para socorrer a los caminantes golpeados y derrotados por la vida; a abrir nuestra boca para aliviar, consolar y perdonar. El sufrimiento y el dolor habitan entre nosotros y a nuestro alrededor, en nuestras familias, en nuestros seres queridos. Lolo nos invita a dar amor, porque Dios tiene un solo nombre, que es Amor, nada más que Amor. Amén. ----------------- NOTAS 1 Ambrosio, Il paradiso terrestre, 15,76. 2 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, Edizioni San Paolo, Cinisello B. 2006, p. 17. 3 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los días, p. 25. 4 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 43. 5 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 55-57. 6 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los días, p. 92. 7 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 102. 8 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 103. REINO UNIDO, CUENTA ATRÁS PARA LA VISITA DEL PAPA Esta semana se repartirán folletos informativos en todo el país LONDRES (ZENIT.org).- Quedan menos de cien días para la visita apostólica del Papa a Inglaterra y Escocia, y ambas Conferencias Episcopales han comenzado ya la preparación de los fieles en las parroquias, a través de dos folletos que se harán públicos esta semana. Así lo explicó hoy el coordinador de la visita papal, monseñor Andrew Summersgill, en unas declaraciones hechas públicas por el servicio informativo de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. El primero de ambos folletos es un sencillo “pack” para las parroquias, para facilitar la preparación del viaje: lo que hará el Papa en Inglaterra, cómo participar en los actos, o incluso cómo celebrar en esos días si no se puede acudir personalmente a los encuentros. Pero ante todo, subraya monseñor Summersgill, es una preparación “en términos de oración”: “se trata de algo que el Papa Benedicto XVI dijo a los obispos cuando fueron a Roma a principios de año: 'animad a vuestra gente a rezar y éste será un tiempo de gracia para toda la comunidad católica'”. El segundo folleto, explica el prelado, es una introducción mucho más detallada a la visita del Papa. En él, a través de una serie de artículos, se habla sobre cada uno de los momentos de la visita, y se intenta responder a varias preguntas básicas. “Por ejemplo: ¿Por qué el Papa se encuentra con la Reina? ¿Cuál es la contribución de la Iglesia a la sociedad? ¿Qué pasa con las escuelas católicas?, etc.”, señala monseñor Summersgill. Este segundo folleto “se dirige a un público mucho más amplio que las parroquias, y es más informativo”, añadió. Por otro lado, monseñor Andrew Summersgill informó de una reciente reunión entre él y monseñor Vicent Nichols, arzobispo de Westminster, con Lord Patten, el coordinador civil de la visita, y sus ayudantes. “Hay aún mucho trabajo que hacer”, explicó, “entre el Gobierno y la Santa Sede”, en términos de itinerarios, seguridad, logística de los encuentros multitudinarios, cobertura mediática, acceso a las personas con discapacidad y otros detalles. Más información: http://www.thepapalvisit.org.uk BENEDICTO XVI A LOS SACERDOTES: NO BASTA CON “HACER” Diálogo entre el Papa y los presbíteros de todo el mundo CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Los sacerdotes hoy, en general, se encuentran sobrecargados de trabajo. Muchos llevan varias parroquias a la vez, las dificultades aumentan y el contexto social no ayuda. ¿Cómo hacer? Esta fue la primera pregunta, desde Brasil, planteada al Papa Benedicto XVI durante la Vigilia de Oración celebrada en la Plaza de San Pedro el pasado jueves 10 de junio, en la clausura del Año Sacerdotal. El presbítero José Eduardo Oliveira y Silva, en nombre de los sacerdotes de América, subrayó que muchos se sienten “superados”: “Con toda la buena voluntad intentamos hacer frente a las necesidades de una sociedad muy cambiada, ya no más enteramente cristiana, pero nos damos cuenta de que nuestro “hacer” no basta”. “¿A dónde ir, Santidad? ¿En qué dirección?”, preguntó al Papa. ES DIFICIL SER PÁRROCO El Papa admitió que hoy “es muy difícil ser párroco, también y sobre todo en los países de antigua cristiandad”. “Las parroquias son cada vez más extensas, unidades pastorales... es imposible conocer a todos, es imposible hacer todos los trabajos que se esperan de un párroco”, añadió. La causa, explicó el Papa, es que “nuestras fuerzas son limitadas y las situaciones son difíciles en una sociedad cada vez más diversificada, más complicada”. El Pontífice quiso dar algunos consejos a los presbíteros. El primero, el sacerdote debe “poner la vida”. Si los fieles ven que el sacerdote “no hace solo un oficio, horas de trabajo, y que después está libre y vive sólo para sí mismo, sino que es un hombre apasionado por Cristo”, si “ven que está lleno de la alegría del Señor, comprenden también que no lo puede hacer todo, aceptan sus límites, y ayudan al párroco”. “Este me parece el punto más importante: que se pueda ver y sentir que el párroco realmente se siente un llamado por el Señor; que está lleno de amor por el Señor y por los suyos”, añadió. En segundo lugar, el Papa aconsejó establecer prioridades, “ver lo que es posible y lo que es imposible”. Las tres prioridades fundamentales, dijo el Papa, “son las tres columnas de nuestro ser sacerdotes. Primero, la Eucaristía, los Sacramentos: hacer posible y presente la Eucaristía”. Después, “el anuncio de la Palabra en todas las dimensiones: desde el diálogo personal hasta la homilía”. El tercer punto “es la caritas, el amor de Cristo”. Otro punto que no hay que desatender, advirtió el Papa, es “la relación personal con Cristo”. “La relación con Cristo, el coloquio personal con Cristo es una prioridad pastoral fundamental, ¡es condición para nuestro trabajo por los demás! Y la oración no es algo marginal: es precisamente rezar la “profesión” del párroco”. Y la tercera recomendación del Papa, la humildad: “reconocer nuestros límites”. “Recordemos una escena de Marcos, capítulo 6, donde los discípulos estaban 'estresados', querían hacer todo, y el Señor dice: 'Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco'. También éste es trabajo – diría – pastoral: encontrar y tener la humildad, el valor de descansar”. “Por tanto, pienso que la pasión por el Señor, el amor por el Señor, nos muestra las prioridades, las decisiones, nos ayuda a encontrar el camino”. Benedicto XVI concluyó animando a los presentes: “sé que hay muchos párrocos en el mundo que dan realmente todas sus fuerzas por la evangelización, por la presencia del Señor y de sus Sacramentos”. “A estos párrocos fieles, que trabajan con todas las fuerzas de su vida, de nuestro ser apasionados por Cristo, quisiera decir un gran 'gracias', en este momento”. - La teología actual, muchas veces, aparece como una mera especulación intelectual, separada de la doctrina y de la vida espiritual. Para un sacerdote, a quien su trabajo deja apenas tiempo para la formación, ¿cómo orientarse en un laberinto de ideas y opiniones que a veces parece contradecir al magisterio? Esta fue la segunda pregunta al Papa Benedicto XVI, en la pasada vigilia del 10 de junio, en la clausura del Año Sacerdotal, y fue planteada por un sacerdote procedente desde Costa de Brasil (África), Mathias Agnero. El Papa coincidió en que se trata de un problema “difícil y doloroso”, pero no “nuevo”: el propio san Buenaventura planteaba “dos tipos de teología”, una que procede de “la arrogancia de la razón” y otra que busca “profundizar en el conocimiento del amado”. “Existe realmente una teología que quiere sobre todo ser académica, parecer científica, y olvida la realidad vital, la presencia de Dios, su presencia entre nosotros, su hablar hoy, no sólo en el pasado”, explicó el Papa a los presentes. Esta teología “viene de la arrogancia de la razón, que quiere dominar todo, hace pasar a Dios de sujeto a objeto que estudiamos, mientras debería ser sujeto que nos habla y nos guía”, y “no nutre la fe, sino que oscurece la presencia de Dios en el mundo”. “MODAS” Actualmente, comentó Benedicto XVI, “se impone la llamada 'visión moderna del mundo' (Bultmann), que se convierte en el criterio de cuanto sería posible o imposible”, afirmando que “todo es como siempre, que todos los acontecimientos históricos son del mismo tipo”, con lo que “se excluye precisamente la novedad del Evangelio, se excluye la irrupción de Dios, la verdadera novedad que es la alegría de nuestra fe”. Sin embargo, el Papa quiso “desmitificar” estas teologías “a la moda”, siguiendo su propia experiencia. “Yo comencé a estudiar teología en enero de 1946, y he visto por tanto a tres generaciones de teólogos, y puedo decir: las hipótesis que en aquel tiempo, y después en los años 60 y 80 eran las más nuevas, absolutamente científicas, absolutamente casi dogmáticas, ¡con el tiempo han envejecido y ya no valen! Muchas de ellas parecen casi ridículas”, afirmó. Por ello, invitó a los teólogos a “no tener miedo al fantasma de la cientificidad”, a tener el coraje de “no someterse a todas las hipótesis del momento, sino de pensar realmente a partir de la gran fe de la Iglesia, que está presente en todos los tiempos y que nos abre el acceso a la verdad”. Especialmente, subrayó la importancia de “no pensar que la razón positivista, que excluye lo trascendente – que no puede ser accesible – sea la razón verdadera. Esta razón débil, que presenta sólo las cosas experimentables, es realmente una razón insuficiente”. “Nosotros teólogos debemos usar la razón grande, que está abierta a la grandeza de Dios. Debemos tener el valor de ir más allá del positivismo a la cuestión de las raíces del ser”, añadió. TEOLOGÍA POR AMOR Existe también “una teología que quiere conocer más por amor al amado, está estimulada por el amor y guiada por el amor, quiere conocer más al amado. Y esta es la verdadera teología, que viene del amor de Dios, de Cristo, y quiere entrar más profundamente en comunión con Cristo”, explicó el Papa. “La formación es muy importante. Pero debemos ser también críticos: el criterio de la fe es el criterio con el que ver también a los teólogos y las teologías”, subrayó. El Pontífice recomendó tanto a sacerdotes como a seminaristas, consultar a menudo el Catecismo de la Iglesia Católica: “aquí vemos la síntesis de nuestra fe, y este Catecismo es verdaderamente el criterio para ver donde va una teología aceptable o no aceptable”. En este sentido, pidió a los presentes que sean “críticos en el sentido positivo”, es decir, “críticos contra las tendencias de la moda y abiertos a las verdaderas novedades, a la profundidad inagotable de la Palabra de Dios, que se revela nueva en todos los tiempos, también en nuestro tiempo”. Por último, el Papa invitó a los sacerdotes a “tener confianza en el Magisterio permanente de la comunión de los obispos con el Papa”. Por ello recordó que la Sagrada Escritura “no es un libro aislado: está vivo en la comunidad viva de la Iglesia, que es el mismo sujeto en todos los siglos y que garantiza la presencia de la Palabra de Dios”. “El Señor nos ha dado a la Iglesia como sujeto vivo, con la estructura de los obispos en comunión con el Papa, y esta gran realidad de los obispos del mundo en comunión con el Papa nos garantiza el testimonio de la verdad permanente”. “Hay abusos, lo sabemos, pero en todas partes del mundo hay muchos teólogos que viven verdaderamente de la Palabra de Dios, se nutren de la meditación, viven la fe de la Iglesia y quieren ayudar para que la fe esté presente hoy día. A estos teólogos quisiera decir un gran 'gracias'”, concluyó. ENVIADO VATICANO INAUGURARÁ EN CUBA 10° SEMANA SOCIAL DE LA IGLESIA El Arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano VATICANO, (ACI).- El Secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, Arzobispo Dominique Mamberti llega a Cuba para inaugurar los trabajos de la 10° Semana Social de la Iglesia, que se realizará en La Habana hasta el 20 de junio. Su intervención se dará en el aula magna del colegio universitario San Jerónimo, luego de lo cual asistirá a un concierto ofrecido en su honor en la Basílica Menor de San Francisco de Asís. Los trabajos de este importante evento, explica la nota de Radio Vaticano, comenzarán el jueves 17 con la conferencia del Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, y la de Mons. Emilio Aranguren, Obispo de Holguín y Presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz. Seguidamente el P. Jorge Cela intervendrá con una reflexión sobre el tema de la semana social: la encíclica Caritas in veritate del Papa Benedicto XVI. Radio Vaticano señala que el día sábado será muy importante porque ese día se tratará "el tema de la reconciliación entre los cubanos y los desafíos de la construcción de un país inclusivo abierto a todos, en particular luego del encuentro del Cardenal Jaime Ortega y el Presidente del Episcopado, Mons. Dionisio García con el Presidente Raúl Castro, que apareció en la prensa internacional como con una función de mediación relevante" FUNERAL DE MONS. LUIGI PADOVESE, ASESINADO EN TURQUÍA MILÁN (OMPRESS-) Tuvo lugar el funeral de Mons. Luigi Padovese, vicario apostólico de Anatolia, en el Duomo de Milán. Asistieron más de 5.000 fieles, 40 obispos y 300 sacerdotes. La ceremonia comenzó con la lectura de un telegrama de condolencia de Benedicto XVI en el que daba gracias "por su generoso testimonio del Evangelio y su firme compromiso por el diálogo y la conciliación que caracterizó su vida sacerdotal y su ministerio episcopal". Las exequias del obispo, asesinado el 3 de junio en Iskenderum, han sido presididas por el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán. Antes de la bendición final ha tomado la palabra Mons. Ruggero Franceschini, sucesor de Mons. Padovesi en el vicariato apostólico de Anatolia, subrayando que "quien ha dado testimonio con su sangre no tiene necesidad de palabras ni de milagros", y ha hecho además un llamamiento a los medios de comunicación: "Tened abierta una ventana sobre esta tierra y sobre el dolor de la Iglesia que vive en ella, debéis ser la voz de quien no tiene ni siquiera la libertad de gritar su propio dolor". CURSOS DE VERANO EN COMUNICACIÓN SOCIAL EN SALAMANCA MADRID (IVICON).- Organizados conjuntamente por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española (CEMCS), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca el día 5 de julio dará comienzo en la capital salmantina una nueva edición de cursos de verano de Comunicación Social. La CONFER concede 20 becas a religiosos-as para realizar estos cursos, cuya oferta está dividida en dos grandes bloques: el primero, del 5 de julio al 9 de julio, y el segundo del 12 al 16 de julio. La primera semana incluye los temas "Comunicar para incrementar la conciencia social. Reputación, responsabilidad social e imagen de marca", "Taller-Encuentro de diseño y desarrollo web" y "El animador pastoral para la cultura y la comunicación" El segundo bloque, que comenzará el 12 de julio, contendrá los cursos "Taller de televisión y vídeo en Internet"; "Taller de comunicación en Internet" y "Taller de radio". La inauguración contará con la presencia del obispo de Lleida y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, monseñor Joan Piris Frígola; el Rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, D. Marceliano Arranz, y la decana de la Facultad de Comunicación, Ana Lucía Echeverri. Los cursos pretenden proporcionar a responsables pastorales, profesores y educadores los rudimentos básicos que despierten la capacidad y el interés por una posterior especialización en medios de comunicación social, desde el convencimiento de que una formación adecuada en este ámbito hace posible la actitud crítica ante los propios medios y el aprovechamiento pleno de sus posibilidades. También están pensados para ofrecer a los responsables de comunicación de las diócesis, congregaciones religiosas y sus colaboradores los elementos básicos para su formación permanente que faciliten la eficaz realización de sus tareas comunicativas. La inscripción con beca, desde CONFER, concluye esta semana.
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