1.- CARTA ABIERTA AL PAPA BENEDICTO Por David Llena Queridísimo Papa Benedicto XVI: Todos los miembros de nuestra familia admiramos profundamente su labor al frente de la Iglesia. Cómo, con gran amor y humildad está llevando a cabo grandes acciones para guiar la barca de Pedro, del cual es usted un ejemplar sucesor. Su gran conocimiento y amor para con la Iglesia, nos ha hecho descubrir, como afrontar los graves problemas que hoy día aquejan a este pueblo que todos formamos, desde nuestro bautismo. No dejamos de dar gracias a Dios por aquel día en que nuestros padres nos hicieron partícipes del gran tesoro, Jesucristo, que todos llevamos en vasijas de barro, y que en estos momentos de la historia ha encomendado a Su Santidad para que resplandezca con todo el honor que se merece. Cristo, que triunfó en la noche gloriosa del Sábado Santo, nos acompaña todos los días de este caminar que ya ronda los 2000 años, y además nos ha dejado su Espíritu para darnos fuerza y acertar en la decisiones que la Iglesia tome. No hay más que volver la vista atrás para refrendar nuestra afirmación. Sabemos que nos tocan momentos duros, pero siempre ha sido y siempre será así. A veces no lo hemos percibido pero el Maligno no cesa en su lucha. Sin embargo, al estar nuestra Fe fundamentada en Jesucristo, tenemos la certeza, más cierta que muchas otras realidades, de que al final de esta lucha saldremos victoriosos, si seguimos injertados en la vid que es Cristo y en la Iglesia que es su Esposa. Queremos unirnos a miles de españoles que le esperan con alegría e ilusión en su visita a nuestro país el próximo otoño. NO apena grandemente la campaña que han lanzado desde distintos medios, organismos, e incluso gobiernos, contra la Iglesia y especialmente contra su persona. Por ello, le hacemos llegar nuestro humilde pero sincero apoyo y recuerde que Él no nos dejó solos y que a través de su Iglesia siempre nos consuela y anima. Cada día rezamos por nuestro queridísimo Papa para que Dios le guíe y reconforte en este caminar, para que le asista en sus decisiones, para que lleve a buen fin sus proyectos yque sea todo para Gloria de Dios y bien de su Iglesia. Santidad, no se sienta nunca solo, hay muchos millones de personas que verdaderamente le admiran como persona y se sienten orgullosos de tenerle como guía de la Iglesia que todos formamos. ¡Qué Dios le bendiga! Con todo nuestro cariño.
2.- UN VERANO CRISTIANO Por Javier Leoz 1. BAÑATE, todos los domingos, en la piscina de la Eucaristía. Sentirás alivio y te harás fuerte. No dejes que, el verano, ensucie lo mejor de ti mismo. 2. PONTE LAS GAFAS DE LA MISERICORDIA. Juzga con amor y ofrece tu perdón. Mira con transparencia a los que te rodean. 3. ACOMODATE LAS CHANCLETAS DE LA SENCILLEZ. No por tener mucho más a ser más feliz. 4. TUMBATE EN LA HAMACA DELA ORACION. Tan importante es cuidar exteriormente el cuerpo como el interior de nuestras personas. 5. TOMATE UN REFRESCO DE AMISTAD. Cuida y haz amigos. Recupera aquellas otros que “por esto o por aquello” has dejado o te han dejado de lado. 6. PRACTICA UNA LECTURA QUE MEREZCA LA PENA. Aquella que te haga crecer y conquistar los buenos valores. ¿Tienes un evangelio a mano? Es una ocasión para iniciar una pausada lectura. 7. NO TE MAQUILLES DEMASIADO. Muéstrate tal y como eres. El sol, con su calor, nos dice qué distancia hemos de tomarnos respecto a él. 8 PONTE A LA SOMBRA. Ante ciertos peligros, comentarios o malas intenciones, resguárdate. No es recomendable estar expuesto constantemente a las malas acciones e hirientes palabras. 9. DESCANSA DE TUS AGOBIOS. Desconecta de tus preocupaciones. Visita algún museo, alguna iglesia. El arte nos abstrae y nos cultiva. 10. DISFRUTA DE Y CON TU FAMILIA. No la descuides. Pregunta por aquellos problemas que, el trabajo rutinario y obligado, te ha impedido solucionar o has preferido dejarlos para más adelante 11. NO OLVIDES EL “MEMORIN CRISTIANO”. Intenta defender tu forma de ver la vida, las cosas, la Iglesia, la política…según tu perspectiva. No es bueno replegar las alas de nuestra fe cristiana. 12. DIOS VA CONTIGO. No olvides que, aunque tú te alejes del Señor, El siempre te está buscando. Que quiere para ti lo mejor. Y que, lo más seductor que te ofrece el mundo, no siempre es lo más digno para ti. 13. VIVE LA SOLIDARIDAD. No todas las personas cansadas, disponen de vacaciones; no todo lo que reluce es oro. Interésate por aquellas situaciones, amigos o desconocidos que pueden encontrarse anímicamente o personalmente mal. 14. SE PRUDENTE. No tires por la borda, en este tiempo excepcional, lo que tanto esfuerzo te ha costado levantar: la familia, la buena fama, el decoro, la fe, la personalidad, la prudencia o tu saber estar. ¡Dios te bendecirá! ¡FELICES VACACIONES CRISTIANAS!
3.- HISTORIA DE NUESTRA FE (6) Por Pedrojosé Ynaraja Voy a resumir y saltarme muchos conceptos. Quien quiera buenos estudios, encontrará excelentes libros y autores por otros pagos. Lo mío no es la investigación, aunque antes de asimilar doctrina, trato de ser crítico. Basta de introducciones. Acababa definiendo los diferentes esfuerzos religiosos, las religiones naturales hay que llamarlas, buenos ensayos para encontrarse con Dios, como vectores verticales, con sentido de abajo hacia arriba. (Excepto aberraciones muy concretas, todos estos esfuerzos son positivos y buenos, ahora bien, el Cristianismo es otra cosa) Llega un momento en que el Señor toma la iniciativa. Simbólicamente hablando, sería un vector vertical, sentido de arriba hacia abajo. No cambian las realidades humanas, nada se modifica, pero se ilumina la ruta y, por encima de todo, se le da al hombre mayor posibilidad de enriquecimiento espiritual. A este fenómeno, cambio de tercio para un taurino, le llamamos Historia de la Salvación. Se anunció en los orígenes, en el relato del Génesis ya aparece, la narración del Paraíso lo incluye, pero se empezó a manifestar en la persona de Abraham, en el lugar santo de Siquem, hoy situado en la ciudad palestina de Nablús. Bajo la encina de Moré, dio el Patriarca la primera respuesta al Dios personal en quien creyó y empezó la nueva etapa. Se incorporó posteriormente a la llamada divina la descendencia de Abraham, el pueblo judío, que fue progresando a medida que ciertos hombres se dejaban inspirar y publicaban lo que recibían. Lo hacían a su manera y se recibía de acuerdo con las entendederas de estos primeros destinatarios. Dios no quiere pisar al hombre, le estimula a que progrese, pero respeta que vaya progresando a su aire, de aquí que encontremos expresiones y comportamientos que nos choquen e incluso hieran nuestra sensibilidad, o no estemos de acuerdo. Antes de emitir un juicio definitivo, es preciso estudiar las circunstancias en que se desenvolvía el pueblo. Los forjadores, los que rectificaban y templaban a sus contemporáneos fueron los profetas bíblicos (digo bíblicos porque los que aparecen con este nombre entre los pueblos vecinos, no ejercían una tarea exactamente igual). Y a trancas y barrancas, fue avanzando y desvelándose la Historia de la Salvación, hasta que en un momento determinado, en una minúscula población de la Alta Galilea, se le propuso a una chiquilla, acabada la niñez e iniciándose ella en la pubertad (en aquellos momentos el fenómeno de la adolescencia no existía y de la segunda infancia se pasaba de inmediato a la juventud) Se le propuso incorporarse a la más sublime tarea. Cualquiera de nosotros hubiera respondido al ángel que no tenía tiempo, que no estaba preparado, que esperase a estuviera situado en su reciente iniciada etapa. Pero no, María era una mujer audaz y dijo sí. Es el momento de más importancia histórica del habitado planeta tierra. Nació Jesús. Se hizo niño, joven, trabajador, estudioso y discreto vecino. Llegó un momento que decidió cambiar su vida y dar publicidad a su misión. Incorporó todo lo bueno que hasta entonces se había descubierto y puesto en práctica. Predicó e hizo el bien. Finalmente se dejó encarcelar y someter a juicio. Por fin murió. Pronto resucitó. Lo suyo debía continuar, era necesario que la humanidad, de alguna manera, gozara de su compañía y de su ayuda. Nació la Iglesia. La Iglesia de Dios, esposa amada de Jesucristo y madre nuestra. Que se hace presente en su Palabra, cuando dos o más se reúnen en su nombre, cuando celebran la Eucaristía. Esta es nuestra gozosa actualidad. Muchos de nuestros contemporáneos lo ignoran, de aquí que a la labor profética, que continúa existiendo, se le añada la misionera. |