Mí querida Sakineh: Cuando escribo estas líneas sé que, gracias a la presión internacional, no serás apedreada hasta que las piedras revienten tu cráneo hasta hacerte morir. Cuando leí la noticia sentí temblor.Me vino a la memoria la pregunta del calderoniano Segismundo, aunque adaptada a mi condición de mujer: “¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo mujer”? Moví la cabeza en una especie de oms budista, cargando en ese balanceo con el peso del pecado universal por haber nacido mujer. Contemplé durante más de un minuto la belleza de tu físico al tiempo que repetía sin cesar una frase del profeta Isa Ibn Maryam, (Jesús, hijo de María) que tú, como creyente musulmana, respetas por su sabiduría y yo, como cristiana, le confieso como Hijo de Dios: “El que esté limpio de pecado que tire la primera piedra”. Bajó los ojos y simuló escribir en la arena. No quiso ser testigo y comprobar que las piedras retornaban al suelo. Cada piedra devuelta al suelo era un pecado masculino reconocido públicamente. ¿Contra qué mandamiento? Contra el primero, el sexto, el octavo, los diez. La vida es larga y da para transgredir todos los preceptos. Nadie nos salvamos. Se me cuela mi tradición religiosa judeo-cristiana y no quiero. Una musulmana no tiene porqué saber de mandamientos revelados en el Sinaí, como yo tampoco domino el contenido de las azoras y de cada sura. Tenemos en común un Dios Único al que invocamos como el Compasivo y Misericordioso. (Bismillah ir-Rahman ir Rahim). Somos, según nuestros Libros Sagrados, lugartenientes de Dios, según vosotros; creados a su imagen y semejanza, hombre y mujer, según nosotros. Entonces, ¿qué es lo que ha ocurrido en las tres tradiciones religiosas, para que las mujeres hayamos salido tan mal paradas?La propia contradicción humana tan inherente a nuestra condición. La contradicción de quien sabiéndose pecador exige la perfección en los demás creyentes. Si a eso añadimos que los autores fueron del género masculino, es “hasta humano” cargar tintas tenebristas sobre la mujer. ¡Fue ella la que me indujo a pecar! dice el Génesis. La Alianza con Yahvé se firmará “a golpe” de prepucio, mientras que la sangre de la menstruación y el propio parto serán interpretados como desligación de la mujer con Dios, quedará impura e incapacitada para leer los Libros Sagrados en ambas tradiciones. Mientras que en alguna tradición musulmana se exige la ablación del clítoris para no tener acceso al placer carnal, el paraíso escatológico musulmán promete a los fieles varones gozar de las excelencias carnales de bellas mujeres. Sakineh, creo en la bondad originaria de las tres religiones monoteístas y en las otras también. Lo que me asusta es la perversión de su interpretación a lo largo de la historia; a la ambigua y contradictoria pluralidad interpretativa en relación con la mujer. Soy cristiana, católica. Creo en Jesucristo, el Isa Ibn Maryam vuestro, como el máximo revelador del Dios Compasivo y Misericordioso (Bismillah ir- Raman ir Rahim), palabras con las que empiezan vuestras azoras (capítulos). Nuestro Nuevo Testamento, paradójicamente, recoge pasajes como la adúltera perdonada, el diálogo de Isa Ibn Maryam, judío, con una mujer samaritana y, al tiempo, tengo que soportar fragmentos de una carta como la de un cristiano, llamado Pablo que dirigió a un discípulo suyo, Timoteo, donde dice: (…) “No permito que la mujer enseñe ni domine al hombre. Que se mantenga en silencio, con toda sumisión. Porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar. (…) Con todo, se salvará por su maternidad, mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad”. (1ª Tim 2, 12-15) En tu religión hay zurras (versículos) bellísimos sobre la dignidad de la mujer y sin embargo en pleno 2010 se sigue pidiendo la lapidación.El judaísmo es capaz de cantar las excelencias del amor humano en El Cantar de los Cantares, confesarlo como Palabra inspirada y, al mismo tiempo, aceptar expresiones como: “gracias Adonai por no haberme creado ni animal ni mujer”. Qué contradictoria es la fe del humano, ¿verdad Sakineh? Qué pronto estamos dispuestos a lapidar. Quien daba las gracias a Dios por no haber nacido mujer se olvidabaque de mujer fueron los pechos que le amamantaron. A ti te condenaban por adúltera a reventarte con saña la cabeza. Nadie te preguntó qué te llevo a esos brazos extra-maritales. Quien sabe si fue la lujuria o si fue una tabla de salvación psicológica para poder seguir soportando injurias Infra-maritales de un marido impuesto. No levantaré mi piedra contra ti ni tan siquiera con el pensamiento. Todo más, levantaré mi piedra y la lanzaré con rabia incontenida, junto con el resto de mujeres creyentes de cualquier religión, contra esas tradiciones religiosas que han empecatado la relación de la mujer con Yahvé, Alá, Brahman, el Dios de Jesús. También el Dios que nos reveló nuestro profeta Jesús, tuyo y mío, aunque mi fe cristiana me lleve a verlo como algo más, Sakineh, ha sido interpretado con ojos y plumas varoniles en algunas ocasiones. También. La Historia de la Iglesia, interpretada y escrita por varones nos ha lanzado piedras. Feli Alonso Curiel Bilbao, España. NOTA DEL EDITOR.- Interesante, como todos los suyos, los comentarios de Feli. Este lo es de manera muy especial.
Me ha gustado mucho el artículo de David Llena en la página de Opinión. Es verdad que muchas veces los cristianos pensamos que somos muy buenos y que ya no hay peligro de caídas. Creo que, alguna vez, todos hemos pensado en eso, en que ya éramos santos en vida. Luego llega el batacazo y sobre todo sientes asombro por la debilidad y por lo poco que es cada uno. Es lo que se llama reconocer las miserias de cada uno. David lo describe bien y quiero felicitarle por su artículo. Mario López Buenos Aires, Argentina NOTA DEL EDITOR.- En efecto es un gran artículo de David con, incluso, un excelente conocimiento psicológico.
Llevo mucho tiempo pensando en escribirles pues me ha pasado una cosa que “no puedo” contar, pero que me “gustaría contar”. Soy una chica de 17 años que pertenezco a un grupo espiritualidad formado por jóvenes en una parroquia en la zona Oeste de Madrid. Prefiero no dar más pistas para que no se me identifique. Es nuestro grupo se tratan muchos temas y se intenta ver los temas de tener relaciones con contenido y espíritu cristiano. Creo que en general todo va muy bien. Sufrí una crisis respecto al concepto de sexualidad que, más o menos, aquí tenemos. Creemos en la castidad y en la razonable espera hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales. En fin, pensé que estaba enamorada de un chico de otro barrio que, como se suele decir “me ponía un montón”. La verdad es que nada más verle el deseo de estar completamente con él se convertía casi en una obsesión. No iba bien. El sacerdote que se ocupa del grupo no se lo tomó muy bien y aunque fue muy correcto a veces sus palabras me hacían sentirme mal, como si yo fuera mala y mala. Es posible que yo interpretara mal la firmeza de nuestro cura, o que él no me entendía, o que yo no lo entendía a él. Sospecho, por otro lado, que el chico con el que estaba saliendo se daba cuenta de lo que me pasaba y pienso que no buscaba entrar en una relación más fuerte. Probablemente, él tenía miedo al compromiso o yo que sé… Desde luego no buscó aprovecharse, lo cual hoy le agradezco. Pero, parecía, que todo estaba en mi contra… Llegó a obsesionarme. Un día me encontré en el centro de Madrid a uno de los chicos de mi grupo. Era uno de mis preferidos como colega porque era muy servicial, muy inteligente y parecía saber mucho de cosas de fe. Total que le conté mi tema con muchos temores, pero se lo conté. Me preguntó si era capaz de decir con sinceridad si sentía amor por el chico, cosa que reconocí que no. Y, entonces, él habló del deseo, de lo que era el deseo. Me retrataba bien. Y me confesó que él, hacía unos meses, había sentido un “enganche” por mí que no era bueno, que ni siquiera era muy digno. Puede ser que él encontrara más apoyos en nuestro cura que yo, pero la cuestión es que él comenzó a analizar el tema, lo llevaba a la oración. Y que un día comprendió que aquello no era muy sano y que yo no lo merecía. En esos momentos yo no sabia si todo ello era una declaración de amor o me estaba tirando los tejos. Estuve a punto de rayarme (enfadarme) con él. Pero sus ojos me indicaban otra cosa. Su total sinceridad. Le hice caso. Comprendí lo que me pasaba y la oración me sirvió de mucho. El deseo es fuerte y se puede confundir con el amor. Además, si se busca una vida limpia hay que tener cuidado con esos tirones. No hemos vuelto a hablar, de tu a tu, ese chico de la parroquia y yo, pero me sonríe y yo a él.Y pienso que a veces la ayuda de una amiga, de un amigo, de un colega, puede ser más útil que las de los padres… o las de los curas. Nos tratan todavía como niños y ya no lo somos. Lo escribo por si sirve a alguien más Paloma R. Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- Pocos comentarios pueden añadirse a esto. Hemos pedido a Paloma que nos escriba más cosas, pues escribe muy bien. Por otra parte, no sacamos conclusiones. Todo está dicho aquí.
Soy una lectora de Valladolid que suelo pasar las vacaciones en un pueblo costero de Valencia donde ayudo también en la parroquia local. Me suelo llevar ya impresas las moniciones, oración de los fieles, y algunos de los artículos si se refieren a la celebración litúrgica. En fin que me gustaría saber cuando van a editar el número especial de verano, ya que por estas fechas, otros años, ya lo han anunciado. Atentamente Carmen Gómez Valladolid, España NOTA DEL EDITOR.- Ya damos noticia de ello en este número, en un editorial. Resumimos diciendo que contendrá los domingos de agosto, que son cinco, y que lo más probable es que ya esté en la Red el 28 de julio. Si pudiéramos antes lo colgaríamos antes.
Les agradezco muy sinceramente la publicación de los tres textos sobre la Virgen del Carmen en la sección de Reportaje y que lo hayan dado con antelación. Estoy ayudando a mi párroco a organizar la fiesta y una novena y sus textos me han venido muy bien. Rosa Ruiz Castellón, España NOTA DEL EDITOR.- Pues muchas gracias. Nos encanta ser útiles. Sabemos que la devoción a nuestra Señora del Carmen es muy grande en toda España y en América.
Me ha gustado la Carta del Editor sobre el tema de “La Iglesia sigue curando”. Y estoy de acuerdo que la pastoral de la salud debía de ocupar más sitio en los trabajos de nuestras parroquias. Soy un sacerdote de México y entiendo que esa pastoral de salud más abierta, más entregada a los enfermos, podría ayudar a erradicar mucho falso sanador o curandero, como dicen ustedes en España. No se trata, como dice el Editor, de ofertar curaciones. Pero sí de acompañar más a los enfermos con una cierta especialidad en el conocimiento de la psicología del enfermo. Eso es pastoral de salud. Con mis bendiciones desde México. Padre Luis México NOTA DEL EDITOR.- Pues muchas gracias y estamos totalmente de acuerdo. Jesús daba amor y con éste sanaba. También con su extraordinario poder. Pero el amor era el vehículo de curación.
De nuevo estamos en Madrid y aunque tengo muchas cosas que contaros de Trujillo he de deciros que una de las cosas que más me sorprende es el hecho de haber estado allí. Recuerdo que cuando tenía 8 o 9 años vino un misionero un día a hablarnos a clase. Una anécdota se me quedó grabada: Con lo que costaba un yogur, en el país de donde venía se podía vacunar a miles de niños y evitar que muriesen de alguna enfermedad. Me sentí fatal al escucharlo. El día anterior había tirado 3 yogures a la basura porque estaban caducados. En ese momento decidí que cuando fuese mayor iba a hacer lo que estuviese en mis manos por los niños más necesitados. A veces tengo la sensación de haberme pasado toda la vida intentando ver como podía hacer realidad ese deseo. Cuando tuve edad de decidir qué estudios realizar dudé mucho, no lo tenía claro, aquellas palabras me seguían golpeando en mi corazón. Quería volcarme en los niños pero no sabía qué camino escoger. ¿Misionera? ¿Puericultora? ¿Maestra? ¿Madre?... Otra opción que tenía era estudiar empresariales, mi padre tenía una empresa de informática y podría ayudarle luego a él. Como la anterior opción no la tenía clara opté por esta segunda pensando que igual más adelante cuando aclarase mis ideas también me vendrían bien saber de empresas. Tal vez podría poner una guardería y compaginar ambas cosas o… Cuando terminé, seguía sin saber muy bien qué hacer con mi vida y opté por hacerme voluntaria. Trabajaba por la mañana y una tarde a la semana iba a estar con los niños en un hospital en la sección de oncología. Más tarde colaboré en un barrio marginal a las afueras de Madrid, después se cruzaron las Hermanitas de los Pobres, y posteriormente dediqué muchos años a la parroquia. Allí hice de todo, empecé en acción social, pero también ayudaba a la secretaria y el mayor tiempo estuve con los inmigrantes. Todo ello se acabó el día en que me convertí en madre soltera, me volqué en mi hijo y no tuve tiempo ni ánimo para nada más. Fueron años muy duros para mí en los que me sentía hundida y con ese espíritu difícilmente podía pensar en ayudar a otros. Retrocediendo y en paralelo estuve haciendo unos ejercicios espirituales. En ellos le dije al sacerdote que quería irme a las misiones. Me dijo que no había problema que ese mismo verano unas chicas iban a Perú y podría irme con ellas. Al principio me puse muy contenta “por fin iba a cumplir mi sueño” pero no me sentía preparada y no fui. Bueno, esto tiene muchos matices. Es complicado resumir 40 años de vida en unas palabras y tampoco quiero extenderme mucho. El caso es que cuando nació mi hijo ya mis sueños de ir a Perú se acabaron. Complicado era hacer números para llegar a fin de mes como para pensar en viajes y menos al extranjero. Años después, cuando tampoco pensaba en ello, me enamoré. Fue entonces cuando me casé y con mi marido y unos amigos hicimos la fundación. Me sentí feliz, pensé que aunque personalmente no fuese a estar con los niños, de alguna manera a distancia podría ayudarles con los proyectos de educación que nos habíamos planteado. Dos años después me quedé de piedra cuando mi marido apareció con dos billetes para ir a Trujillo. No me lo podía creer, cuando yo ya no pensaba en ello, cuando era una idea que yo ya no tenía en mente, de repente me encontré conociendo la realidad con la que siempre soñé. Eso, una vez mas me ha hecho pensar en las vueltas que da la vida y la de sorpresas que se lleva uno cuando deja de hacer de su vida una pregunta y simplemente se deja llevar por los acontecimientos que Dios va poniendo no cuando uno quiere sino cuando él lo considera oportuno. Maite Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- Bueno, decir que Maite es una de nuestras más antiguas corresponsales. Comenzó muy jovencita a interesarse por las páginas de Betania. Hace unas semanas comenzamos a recibir impresiones y fotos de su viaje a Trujillo, Perú. Y le dijimos si podíamos publicarlas. Pero nos dijo que ya escribiría algo. Al filo del cierre de la presente edición nos ha llegado el correo de Maite que publicamos con mucho gusto. Y esperamos sus impresiones de Perú.
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