Domingo XVI del Tiempo Ordinario
18 de julio de 2010

MONICIÓN DE ENTRADA

Os deseamos paz, amor y bien en estos momentos en que iniciamos juntos nuestra eucaristía. El evangelio de hoy nos va a traer la visita de Jesús de Nazaret a sus amigos de Betania, a María, Marta y Lázaro. Marta y María quieren agasajarle y cada una lo hace de una manera. La actitud de María y Marta nos trae la idea de trabajar para el Reino de Dios desde la acción o la contemplación. Pero también se pone de manifiesto el principio de la hospitalidad. Jesús es huésped de sus amigos y ellos se desviven para atenderles. ¿Hacemos nosotros lo mismo? ¿Somos hospitalarios? ¿O está nuestra casa cerrada con cien candados? Estamos en verano. Muchos viajan. La hospitalidad es una fórmula magnífica de ejercitar el amor al prójimo.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, del capítulo 18 del Génesis, Abrahán da ejemplo de hospitalidad en Mambré. Y es que hoy como veremos en las siguientes lecturas es el domingo de la hospitalidad

S.- También habla de hospitalidad el Salmo 14. Es la deseable hospitalidad que Dios nos ofrece al poder vivir en su casa, en su tienda. En este salmo, en tiempos de Jesús, los fieles judíos expresaban ese deseo de cercanía a Dios, de vivir y convivir con Él. Nos sirve, pues, perfectamente a nosotros hoy en día. ¡Queremos vivir en la casa del Señor!

2.- Y es Pablo quien, en la aceptación total que de Cristo da en su cuerpo, utiliza una muy especial hospitalidad a la presencia total de Jesús en él. Lo refleja en la Carta a los Colosenses, que es nuestra segunda lectura.

3.- En el Evangelio, el muy interesante episodio de Betania, es buena prueba de ello. Marta y María –cada una a su modo— se esfuerzan por ofrecer su hospitalidad a Jesús. Y Él, el Señor, en su conversación con las dos hermanas de Betania va a definir sendas formas de vivir la espiritualidad.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Otra oración del Padre Leoz para estos momentos de quietud. Decir que Javier Leoz es sacerdote de la Diócesis española de Pamplona-Tudela y que en ella es delegado diocesano de Religiosidad.

 

QUIERO DARME

 

QUIERO DARME, SEÑOR

A Ti, que sales al encuentro del que te busca

y, también, allá donde mis hermanos reclaman mi presencia

A Ti, que buscas la mirada de mis ojos

y, a Ti, sin vivir de espaldas al necesitado de cariño

Sí, Señor; quiero darme y entregarme

Como, Marta, en los mil detalles de cada jornada

y, como María, arrodillándome ante el Misterio de tu Palabra

Como, Marta, no olvidando mis dones de generosidad

y, como María, no dejándote siempre para el final

 

QUIERO DARME Y ENTREGARME, SEÑOR

Sintiendo el gozo de ofrecerme con lo poco que tengo

y, sabiendo que estando Tú conmigo

no me faltará nunca tu aliento en mi caminar

Déjame, Señor, como Marta servirte con lo que soy

Déjame, Señor, como María sentarme a tu lado

Déjame, Señor, como Marta agasajarte

Déjame, Señor, como María mirarte a los ojos


Exhortación de despedida

Sería bueno que hubiéramos aprendido que la hospitalidad es una muestra de amor y de solidaridad. No lo olvidemos.