BETANIA, NÚMERO 666

Por Ángel Gómez Escorial

Me gusta conmemorar y compartir con los lectores de Betania todos los “cumpleaños” o efemérides que acontecen a esta página web. Y si nos hemos dado cuenta el presente número, que sale en el domingo que celebramos al Apóstol Santiago tiene el número 666. Diré antes de empezar que soy –creo—el hombre menos esotérico del mundo. Que muy falto de fe y de creencias religiosas durante muchos años de mi vida, ni loco me inclinaba hacia lo mágico o lo inexplicable. Y ahora mi cupo de espiritualidad está completamente ocupado por Jesús de Nazaret y por sus enseñanzas. Total que a mi el número 666 ni me dice nada, ni puede decírmelo.

LA HISTORIA Y NERÓN

Primero es bueno tener algún conocimiento histórico. Los judíos –y los cristianos—perseguidos por Nerón escribieron su nombre con los tres seises. Como se sabe los judíos no escribían vocales y las letras, que nosotros llamaríamos consonantes, tenían su equivalencia con números. Total que es escribían el nombre de Nerón con 666. Con el tiempo se dio, también, el apelativo de La Bestia. Al igual que Roma la llamaban Babilonia. Y todo esto se hacia parar evitar a los sistemas policiales romanos muy eficaces, que buscaban por todo el imperio síntomas de disidencia o rebelión. Era, pues, algo así como un sistema de autocensura. Con el tiempo se adjudicó al demonio ese número, pero fue mucho después, cuando esos conocimientos del idioma hebreo ya citados, resultaban desconocidos. La Bestia es Nerón. Y desde luego fue una bestia. Pero sin más poder que el que ejercitó en vida. Algo así como si para definir a Hitler o a Stalin se hubiera buscado cualquier apodo, número o acróstico. Hubiera tenido éxito y, después, se hubiera comparado –y con razón—con cualquier fuerza del mal.

Bueno no insisto más. El número 666 es uno más y que sólo significa que 665 cosas o cuestiones han llegado antes. Y así 666 ediciones de Betania, casi 14 años, de trabajo reflejan pues ese número tan redondo. Decir, antes de nada, que, tal vez, algún lector quiera echar la cuenta de las ediciones de Betania y no lo salga. Para que no entren dudas pues decirle, que en Navidad y en Verano –como ya no sucederá con el próximo número—hacemos dos ediciones donde corresponderían, en las dos “pausas”, unas doce. Pero, en fin, a finales del próximo noviembre cumpliremos 14 años que en Internet es una enormidad, casi como venir de la prehistoria.

DESEOS DE SEGUIR

Mi deseo es seguir adelante con Betania aunque pienso desde hace tiempo crear un equipo profesional que dé continuidad a la página después que yo me retire. No es fácil. Hacen falta medios. Hace falta dinero. Al no pertenecer a ningún grupo religioso o institución la mejor salida sería la comercial, que obtuviera ingresos publicitarios, dado su alto nivel de difusión, pero tampoco es una cuestión sencilla. Algunas veces aflora el cansancio o el desánimo por mi parte. Son catorce años con un nivel de trabajo personal muy alto en la elaboración de Betania. Pero también, en ocasiones, me aburre un poco lamentarme. En fin que Betania seguirá hasta que Dios quiera y que el número 666 no deja ser una singladura más en el devenir de Betania