Pero, ¿tú ya rezas, Feli? Era la tercera vez que ese religioso me hacía esa pregunta. Mi respuesta fue “gallega” y respondí, resabiada, con otra pregunta: ¿Tú planchas, friegas, compras, limpias? Mientras que lavo los platos puedo pensar en Dios, mientras que tú rezas por enésima vez tu Breviario no puedes lavar. En mi respuesta airada había una protesta doliente como ama de casa cristiana y una protesta cansada de siglos donde los cristianos nos hemos dividido entre activos y contemplativos, entre laicos y religiosos, donde estos últimos encarnan una vida más perfecta de escucha de Dios-en-Jesús. Cristianos de clase de tropa nos llamaba Escrivá de Balaguer a los no religiosos. Cristianos de segunda, cristianos de no-vida-de-perfección, según la mentalidad preconciliar. Este escalonamiento espiritual, fruto de una historia de la Iglesia escrita por clérigos queda superada cuando el centro de nuestra fe es Jesús, el Cristo y no la figura magnisacralizada de los que recibieron el Sacramento de Orden. No me canso de reiterar mis respetos hacia al clero y la vida religiosa. Pero no me cansaré tampoco de reivindicar que una experiencia profunda de Dios, un ser místico y hermano, no exige para serlo, la imposición de las manos de ningún obispo. ¿Por qué partimos siempre del pre-juicio de considerar como modelo espiritual a un religioso? Nos tendría que hacer pensar que Jesús fue un laico que captó, verbalizó, vivió esa excentricidad de Dios. Jesús dejó que Dios fuera el centro de su ser, se arrinconó para que Dios fuera todo en él. Un judío que entre gubias, mazas, serones de esparto, garlopas, clavos, madera y sudor recorriendo su rostro fue capaz de ir pergeñando su impulso de predicar el reinado de Dios. Mi fe pasa por un Jesús orando antes del amanecer a las afueras de cualquier villorrio de Galilea. Pasa por pensarle andando por los polvorientos caminos vigilando deleitado en el vuelo de los pájaros al tiempo que contemplaba en ellos la expresión amorosa de un Padre Dios. Mi fe en el hombre seguidor del sueño de Dios necesita palpar la experiencia que tuvo de Dios sentado en cualquier ruda banqueta de nogal, apoyado en la tapia de la carpintería contemplando el lento cambio polícromo de un atardecer mediterráneo donde el rojo se torna cárdeno hasta dejar paso a la oscuridad estrellada. El firmamento, como un Sagrario, le evocaría algunos Salmos y se los musitaría a su Padre al oído. ¿Qué si rezo? Pues sí. No soy cristiana de largas oraciones. Alimento mi espiritualidad yendo a las Eucaristías de mi parroquia, donde escucho, más que canto, antífonas y salmos. Escucho con fruición las tres lecturas y la homilía del cura de turno y por supuesto la lectura de mis librotes de teología. Reflexión y espiritualidad van parejas y se retroalimentan. ¿Qué soy más Marta o María? Ambas se superponen y se complementan. He pelado muchas patatas reflexionando sobre algún pasaje evangélico. He desentrañado mejor el sentir de muchas parábolas en las situaciones cotidianas de la vida, en el bregar diario, entre cazuelas, despacho parroquial, labor de madre, preocupación de hija, reivindicaciones eclesiales y saberme que la vida, sólo por haber nacido en el Primer Mundo ha sido generosa conmigo. Pobre cristianismo si lo interpretamos con esa polaridad secular donde unos “se ganan el cielo” exclusivamente rezando y otros exclusivamente trajinando. Jesús no fue monje del Qumrrán, aislado del mundanal ruido. Fue un peregrino que se hizo acompañar por rudos hombres que, entre redes, pescas nocturnas, barcas varadas y huesos tocados por el mal de la mar, les enseñó a rezar. Ellos, al igual que su Maestro, vivieron la experiencia de su “marti-mariedad.” Feli Alonso Curiel Bilbao, España NOTA DEL EDITOR.- La condición de laico de Jesús de Nazaret es cierta e insoslayable. Sus discípulos fueron, en principio, también laicos…
Les agradezco de todo corazón por compartir está pagina llena de hermoso mensajes de vida. Que Dios los siga iluminando, en este caminar con Cristo Vivo. Así Sea. María Elena Orellana Cáceres NOTA DEL EDITOR.- El agradecimiento es nuestro por su Testimonio. Además María Elena nos ha enviado una encuesta que no hemos podido usar por el defecto ya advertido del uso del Internet Explorer en la respuesta. Hemos pedido que repita la encuesta en el formulario de PDF. Entendemos que repetir la encuesta es un fastidio pero es peor que no nos enteremos de lo que se dice en las mismas. No sabemos desde nos escribe, aunque creemos que es desde España.
Una idea... ¿por qué no creas un apartado que se llame historia de Betania, orígenes o similar? Podrías poner ahí como surgió Betania, tu historia de conversión, y así todo aquel que se acerque por primera vez a tu página y quiera saber sobre el tema podría acudir en cualquier momento. Maite Madrid, España NOTA DEL EDITOR.- En este número, con el 666, se vuelve a repetir parte de la historia. Sí, el Editor está un poco repetitivo y la idea de Maite es interesante.
Me ha gustado mucho la Carta que David Llena publica en “Opinión” y dirigida al Santo Padre. Benedicto XVI se merece muchas cartas así. El señor Llena ha escrito una misiva sencilla y muy expresiva. Podría servir de modelo para mucha gente. Gracias por todos los esfuerzos pastorales de Betania Ana Ruiz Barcelona, España NOTA DEL EDITOR.- David escribe muy bien y sabe describir muy bien lo que quiere. En fin su carta era entrañable. Digna de ser leída… incluso por el Papa.
Llevo ya varios años leyendo a Julia Merodio con entusiasmo y admiración. Trabajo en cuestiones de oración en una parroquia del norte de la Ciudad de Buenos Aires y muchas veces sus textos me han servido de guía. Son sencillamente magníficos. Por la web Betania he seguido su evolución y sé que ha publicado varios libros que acá, a Argentina, creo que no han llegado. Pero significa una gran superación por su parte al alternar las labores del hogar con el trabajo pastoral y literario. Darle muchos ánimos a ella y a todas las personas que hacen posible Betania para que sigan regalándonos materiales tan importantes para nuestra vida de oración y de fe. Muchas gracias María Fernanda Buenos Aires, Argentina. NOTA DEL EDITOR.- Sí. Julia es un prodigio. Y nos alegra que en Argentina se aprovechen de sus textos. Es de suponer que sus libros hayan llegado allá a través de las editoriales San Pablo o Paulinas.
Bellísima la carta de la chica del Oeste de Madrid sobre su lucha espiritual contra los malos deseos. En este nuestro mundo se ha perdido tal vez la perspectiva de la pureza, de la limpieza de corazón. Y observo con son los jóvenes los que cada vez están más lejos de todo ello. Y se extrañan cuando alguien piensa así o, también, trabaja en una parroquia ayudando. Piensan que lo de la Iglesia es cosa de gente mayor. Afortunadamente sigue quedando mucha gente así. Y doy las gracias a Betania por dar cobijo a estas inquietudes. Tengo 19 años y estoy totalmente de acuerdo con lo que escribe Paloma R. en Betania. Rubén Fernández Oviedo, Asturias, España NOTA DEL EDITOR.- También a nosotros nos gustó mucho la carta de Paloma. Y esperemos que nos siga mandando alguna más. Ese mismo ofrecimiento se lo hacemos a Rubén. Nos encanta publicar testimonios jóvenes.
|
|||