Domingo XVII del Tiempo Ordinario
Solemnidad de Santiago Apóstol
25 de julio de 2010

MONICIÓN DE ENTRADA

Os deseamos una muy especial bienvenida en un día grande. Al ser domingo este 25 de julio, la Eucaristía dominical se dedica al Apóstol Santiago, prevaleciendo sobre el domingo XVII del Tiempo Ordinario. Pero además la fiesta de Santiago en Domingo convierte a este 2010 en Santo. Es el Año Santo compostelano, muy especial para peregrinar a la tumba del Apóstol. Y resaltemos que dentro de unos meses, el Papa Benedicto XVI acudirá en peregrinación a Compostela. Ahora, tan solo queremos deciros que impresiona ver cómo dejaban todo aquellos a quienes Jesús llamaba para estar junto a Él. Eran los Apóstoles, pero Apóstoles con mayúscula, porque apóstol es el que trasmite la doctrina que ha recibido, el que vive la vida de aquel a quien se ha adherido, el que cree sin límites en aquel al que ha seguido, y ellos lo hicieron hasta entregar su vida. Esta es la otra parte –la más importante—de la importante fiesta que celebramos hoy domingo 25 de julio de 2010

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" nos dice la primera lectura, que procede del Libro de los Hechos de los Apóstoles y relata la muerte de Santiago. Y es que el ministerio apostólico vive su vida en comunión con la de Jesús, su destino es ser servidor, y su vivir con humildad, riesgo, sufrimiento y entrega.

S.- Vamos a proclamar el salmo 66. Se trata de un salmo para cantarlo en la procesión de acceso al Templo. También lo cantaban los peregrinos que marchaban hacia Jerusalén. Y refleja el deseo ardiente de que todos los hombres –sean del país que sean—alaben a Dios. Repite todo el salmo una gran alegría y enorme esperanza. Esos aspectos ya vistos por los judíos contemporáneos de Jesús son perfectamente válidos para nosotros.

2.- Del Apóstol San Pablo es la segunda lectura de hoy. Y está sacada de la Segunda Carta a los Corintios, donde leemos: "este ministerio lo llevamos en vasijas de barro"; y que, realmente, guardamos en el interior de nuestra fragilidad, para que se vea que todo es gracia, todo obra de Dios, y desde esta fragilidad tenemos que anunciar la Palabra; teniendo en cuenta que no podremos hacerlo si antes no lo hemos asumido, creído y vivido.

3.- El evangelio de Mateo --leemos hoy un fragmento del capítulo 20-- nos muestra cómo en la Iglesia no puede haber rivalidades por obtener los primeros puestos. La Iglesia de Jesucristo, es una Iglesia abierta a todos; donde todos son iguales, donde se acoge al pobre, se perdona al pecador.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Hoy el mismo padre Leoz, autor habitual de las oraciones para este momento nos envía la oración que el Papa Juan Pablo hizo ante la tumba del Apostol hace ahora 20 años. Merece la pena se escuchada hoy

 

ORACIÓN DE JUAN PABLO II ANTE LA TUMBA DE SANTIAGO EN LA IV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (19.8.1989)

¡Señor Santiago!

Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro

al que me acerco hoy, peregrino de todos los caminos del mundo,

para honrar tu memoria e implorar tu protección.

Vengo de la Roma luminosa y perenne, hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo y trajiste su nombre y su voz hasta este confín del universo.

Vengo de la cercanía de Pedro, y, como Sucesor suyo, te traigo, a ti que eres con él columna de la Iglesia, el abrazo fraterno que viene de los siglos y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad.

 

Viene conmigo, Señor Santiago, una inmensa riada juvenil nacida en las fuentes de todos los paises de la tierra. Aquí la tienes, unida y remansada ahora en tu presencia, ansiosa de refrescar su fe en el ejemplo vibrante de tu vida.

 

Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación. Venimos inmersos en este copioso tropel que desde la entraña de los siglos ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón. Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino. Caminamos hacia el final de un milenio que queremos sellar con el sello de Cristo. Caminamos, más allá, hacia el arranque de un milenio nuevo que queremos abrir en el nombre de Dios.

 

Señor Santiago, necesitamos para nuestra peregrinación de tu ardor y de tu intrepidez. Por eso, venimos a pedírtelos hasta este «finisterrae» de tus andanzas apostólicas.

 

Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor, el CAMINO que conduce hacia El. Abrenos, predicador de las Espadas, a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro. Danos, testigo del Evangelio, la fuerza de amar siempre la VIDA.

 

Ponte tú, Patrón de los peregrinos, al frente de nuestra peregrinación cristiana y juvenil. Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti, peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos. Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino, queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo que Cristo es hoy y siempre el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.


Exhortación de despedida

Salgamos felices y contentos del templo. Hemos celebrado una gran fiesta que conmemora el inicio de la fe cristiana en España y, en consecuencia, en Iberoamérica.