MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA XLVIII JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

LA VISITA DEL PAPA A AQUILEA Y VENECIA EN DIEZ FRASES

HABLA EL ÚLTIMO COMPAÑERO DE JUAN PABLO II EN EL SEMINARIO CLANDESTINO

"EL BEATO CEFERINO ES GLORIA DE UN PUEBLO MALTRATADO POR LA HISTORIA"

CIEN DÍAS PARA LA JMJ: EL CARDENAL ROUCO LANZA LA RECTA FINAL

MÉDICO ATEO DA RAZONES A ESPAÑOLES PARA APOYAR A LA IGLESIA EN LA DECLARACIÓN DE RENTA

50 AÑOS DE SACERDOCIO DEDICADOS A LA MISIÓN: RAMÓN JUSTE, SJ.

LA GENEROSIDAD DE LOS FIELES CON LAS VOCACIONES: 400.000 DÓLARES PARA DOS SEMINARIOS DE VIETNAM

LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA CONCEDE EL DOCTORADO HONORIS CAUSA AL CARDENAL PÉTER ERDÖ

TORRECIUDAD: ENCUENTRO DE PUEBLOS DE AMÉRICA

100 AÑOS DE APROBACIÓN PONTIFICIA DE LA CONGREGACIÓN DE HERMANAS CARMELITAS TERESAS DE SAN JOSÉ


MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA XLVIII JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

15 DE MAYO DE 2011 – IV DOMINGO DE PASCUA Tema: «Proponer las vocaciones en la Iglesia local»

MADRID (BETANIA) Ofrecemos en texto integro el mensaje del Papa Benedicto XVI sobre la XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Decir, asimismo, que el Editorial está dedicado a este tema. Y que hay alusión en las moniciones relativas al domingo IV de Pascua.

TEXTO ÍNTEGRO

Queridos hermanos y hermanas

La XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebrará el 15 de mayo de 2011, cuarto Domingo de Pascua, nos invita a reflexionar sobre el tema: «Proponer las vocaciones en la Iglesia local». Hace setenta años, el Venerable Pío XII instituyó la Obra Pontificia para las Vocaciones Sacerdotales. A continuación, animadas por sacerdotes y laicos, obras semejantes fueron fundadas por Obispos en muchas diócesis como respuesta a la invitación del Buen Pastor, quien, «al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor», y dijo: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9, 36-38).

El arte de promover y de cuidar las vocaciones encuentra un luminoso punto de referencia en las páginas del Evangelio en las que Jesús llama a sus discípulos a seguirle y los educa con amor y esmero. El modo en el que Jesús llamó a sus más estrechos colaboradores para anunciar el Reino de Dios ha de ser objeto particular de nuestra atención (cf. Lc 10,9). En primer lugar, aparece claramente que el primer acto ha sido la oración por ellos: antes de llamarlos, Jesús pasó la noche a solas, en oración y en la escucha de la voluntad del Padre (cf. Lc 6, 12), en una elevación interior por encima de las cosas ordinarias. La vocación de los discípulos nace precisamente en el coloquio íntimo de Jesús con el Padre. Las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada son primordialmente fruto de un constante contacto con el Dios vivo y de una insistente oración que se eleva al «Señor de la mies» tanto en las comunidades parroquiales, como en las familias cristianas y en los cenáculos vocacionales.

El Señor, al comienzo de su vida pública, llamó a algunos pescadores, entregados al trabajo a orillas del lago de Galilea: «Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4, 19). Les mostró su misión mesiánica con numerosos «signos» que indicaban su amor a los hombres y el don de la misericordia del Padre; los educó con la palabra y con la vida, para que estuviesen dispuestos a ser los continuadores de su obra de salvación; finalmente, «sabiendo que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre» (Jn 13,1), les confió el memorial de su muerte y resurrección y, antes de ser elevado al cielo, los envió a todo el mundo con el mandato: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19).

La propuesta que Jesús hace a quienes dice «¡Sígueme!» es ardua y exultante: los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y a vivir con Él; les enseña la entrega total a Dios y a la difusión de su Reino según la ley del Evangelio: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24); los invita a salir de la propria voluntad cerrada en sí misma, de su idea de autorrealización, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, y dejarse guiar por ella; les hace vivir una fraternidad, que nace de esta disponibilidad total a Dios (cf. Mt 12, 49-50), y que llega a ser el rasgo distintivo de la comunidad de Jesús: «La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros» (Jn 13, 35).

También hoy, el seguimiento de Cristo es arduo; significa aprender a tener la mirada de Jesús, a conocerlo íntimamente, a escucharlo en la Palabra y a encontrarlo en los sacramentos; quiere decir aprender a conformar la propia voluntad con la suya. Se trata de una verdadera y propia escuela de formación para cuantos se preparan para el ministerio sacerdotal y para la vida consagrada, bajo la guía de las autoridades eclesiásticas competentes. El Señor no deja de llamar, en todas las edades de la vida, para compartir su misión y servir a la Iglesia en el ministerio ordenado y en la vida consagrada, y la Iglesia «está llamada a custodiar este don, a estimarlo y amarlo. Ella es responsable del nacimiento y de la maduración de las vocaciones sacerdotales» (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis, 41). Especialmente en nuestro tiempo en el que la voz del Señor parece ahogada por «otras voces» y la propuesta de seguirlo, entregando la propia vida, puede parecer demasiado difícil, toda comunidad cristiana, todo fiel, debería de asumir conscientemente el compromiso de promover las vocaciones. Es importante alentar y sostener a los que muestran claros indicios de la llamada a la vida sacerdotal y a la consagración religiosa, para que sientan el calor de toda la comunidad al decir «sí» a Dios y a la Iglesia. Yo mismo los aliento, como he hecho con aquellos que se decidieron ya a entrar en el Seminario, a quienes escribí: «Habéis hecho bien. Porque los hombres, también en la época del dominio tecnológico del mundo y de la globalización, seguirán teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos reúne en la Iglesia universal, para aprender con Él y por medio de Él la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera» (Carta a los Seminaristas, 18 octubre 2010).

Conviene que cada Iglesia local se haga cada vez más sensible y atenta a la pastoral vocacional, educando en los diversos niveles: familiar, parroquial y asociativo, principalmente a los muchachos, a las muchachas y a los jóvenes —como hizo Jesús con los discípulos— para que madure en ellos una genuina y afectuosa amistad con el Señor, cultivada en la oración personal y litúrgica; para que aprendan la escucha atenta y fructífera de la Palabra de Dios, mediante una creciente familiaridad con las Sagradas Escrituras; para que comprendan que adentrarse en la voluntad de Dios no aniquila y no destruye a la persona, sino que permite descubrir y seguir la verdad más profunda sobre sí mismos; para que vivan la gratuidad y la fraternidad en las relaciones con los otros, porque sólo abriéndose al amor de Dios es como se encuentra la verdadera alegría y la plena realización de las propias aspiraciones. «Proponer las vocaciones en la Iglesia local», significa tener la valentía de indicar, a través de una pastoral vocacional atenta y adecuada, este camino arduo del seguimiento de Cristo, que, al estar colmado de sentido, es capaz de implicar toda la vida.

Me dirijo particularmente a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado. Para dar continuidad y difusión a vuestra misión de salvación en Cristo, es importante incrementar cuanto sea posible «las vocaciones sacerdotales y religiosas, poniendo interés especial en las vocaciones misioneras» (Decr. Christus Dominus, 15). El Señor necesita vuestra colaboración para que sus llamadas puedan llegar a los corazones de quienes ha escogido. Tened cuidado en la elección de los agentes pastorales para el Centro Diocesano de Vocaciones, instrumento precioso de promoción y organización de la pastoral vocacional y de la oración que la sostiene y que garantiza su eficacia. Además, quisiera recordaros, queridos Hermanos Obispos, la solicitud de la Iglesia universal por una equilibrada distribución de los sacerdotes en el mundo. Vuestra disponibilidad hacia las diócesis con escasez de vocaciones es una bendición de Dios para vuestras comunidades y para los fieles es testimonio de un servicio sacerdotal que se abre generosamente a las necesidades de toda la Iglesia.

El Concilio Vaticano II ha recordado explícitamente que «el deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los fieles, que debe procurarlo, ante todo, con una vida totalmente cristiana» (Decr. Optatam totius, 2). Por tanto, deseo dirigir un fraterno y especial saludo y aliento, a cuantos colaboran de diversas maneras en las parroquias con los sacerdotes. En particular, me dirijo a quienes pueden ofrecer su propia contribución a la pastoral de las vocaciones: sacerdotes, familias, catequistas, animadores. A los sacerdotes les recomiendo que sean capaces de dar testimonio de comunión con el Obispo y con los demás hermanos, para garantizar el humus vital a los nuevos brotes de vocaciones sacerdotales. Que las familias estén «animadas de espíritu de fe, de caridad y de piedad» (ibid), capaces de ayudar a los hijos e hijas a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada. Los catequistas y los animadores de las asociaciones católicas y de los movimientos eclesiales, convencidos de su misión educativa, procuren «cultivar a los adolescentes que se les han confiado, de forma que éstos puedan sentir y seguir con buen ánimo la vocación divina» (ibid).

Queridos hermanos y hermanas, vuestro esfuerzo en la promoción y cuidado de las vocaciones adquiere plenitud de sentido y de eficacia pastoral cuando se realiza en la unidad de la Iglesia y va dirigido al servicio de la comunión. Por eso, cada momento de la vida de la comunidad eclesial —catequesis, encuentros de formación, oración litúrgica, peregrinaciones a los santuarios— es una preciosa oportunidad para suscitar en el Pueblo de Dios, particularmente entre los más pequeños y en los jóvenes, el sentido de pertenencia a la Iglesia y la responsabilidad de la respuesta a la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada, llevada a cabo con elección libre y consciente.

La capacidad de cultivar las vocaciones es un signo característico de la vitalidad de una Iglesia local. Invocamos con confianza e insistencia la ayuda de la Virgen María, para que, con el ejemplo de su acogida al plan divino de la salvación y con su eficaz intercesión, se pueda difundir en el interior de cada comunidad la disponibilidad a decir «sí» al Señor, que llama siempre a nuevos trabajadores para su mies. Con este deseo, imparto a todos de corazón mi Bendición Apostólica.

 

BENEDICTO PP. XVI

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana


LA VISITA DEL PAPA A AQUILEA Y VENECIA EN DIEZ FRASES

“El Evangelio es la fuerza más grande de transformación del mundo”

VENECIA (ZENIT.org).- La visita de dos días que ha realizado Benedicto XVI a Aquilea y Venecia en este fin de semana se ha convertido en un importante acontecimiento de nueva evangelización para el Nordeste de Italia. Presentamos algunas de las diez frases más impactantes que el pontífice ha pronunciado en sus siete intervenciones públicas.

1.- La misión prioritaria que el Señor os confía hoy, renovados por el encuentro personal con él, consiste en testimoniar el amor de Dios por el hombre. Estáis llamados a hacerlo ante todo con las obras del amor y las opciones de vida a favor de las personas concretas, comenzando por los más débiles, frágiles, indefensos, no autosuficientes, como los pobres, los ancianos, los enfermos... (A la asamblea del segundo congreso eclesial de Aquilea, 7 de mayo).

2.- De la fe vivida con valentía surge, hoy igual que en el pasado, un fecunda cultura hecha de amor a la vida, desde la concepción hasta su ocaso natural, de promoción de la dignidad de la persona, de exaltación de la importancia de la familia, fundada en el matrimonio fiel y abierto a la vida, de compromiso por la justicia y la solidaridad (A la asamblea del segundo congreso eclesial de Aquilea, 7 de mayo).

3.- Es necesario que los cristianos, apoyados por una "esperanza confiable" propongan la belleza del acontecimiento de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, a cada hombre y mujer, en una relación franca y sincera con los que no practican su fe, con los no creyentes y con los creyentes en otras religiones (A la asamblea del segundo congreso eclesial de Aquilea, 7 de mayo).

4. - No reneguéis nada del Evangelio en el que creéis, sino más bien vivid entre los hombres con simpatía, comunicando en vuestro mismo estilo de vida ese humanismo que hunde sus raíces en el cristianismo, buscando edificar junto a todos los hombres de buena voluntad una "ciudad" más humana, más justa y solidaria (A la asamblea del segundo congreso eclesial de Aquilea, 7 de mayo).

5.- [La política] tiene más necesidad que nunca de ver personas, sobre todo jóvenes, capaces de edificar una "vida buena" a favor y al servicio de todos. Los cristianos no pueden sustraerse de este compromiso, pues si bien son peregrinos hacia el Cielo, viven ya aquí una anticipación de la eternidad (A la asamblea del segundo congreso eclesial de Aquilea, 7 de mayo).

6.- ¡Sed santos! ¡Poned a Cristo en el centro de vuestra vida! Edificad sobre Él el edificio de vuestra existencia. En Jesús, encontraréis la fuerza para abriros a los demás y hacer de vosotros mismos, según su ejemplo, un don para toda la humanidad (misa en el Parque de San Julián de Mestre, 8 de mayo).

7.- La auténtica realización del hombre y su verdadera alegría no se encuentran en el poder, en el éxito, en el dinero, sino sólo en Dios, que Jesucristo nos permite conocer y nos hace cercano (A la asamblea eclesial del patriarcado de Venecia, 8 de mayo).

8.- La "santidad" no significa hacer cosas extraordinarias, sino seguir cada día la voluntad de Dios [...] Sí, hacen falta fieles laicos fascinados por el ideal de la "santidad" para edificar una sociedad digna del hombre, una civilización del amor (A la asamblea eclesial del patriarcado de Venecia, 8 de mayo).

9.- Hay que escoger entre una ciudad "líquida", patria de una cultura que se presenta cada vez más como la de lo relativo y efímero, y una ciudad que renueva constantemente su belleza, recurriendo a los manantiales benéficos del arte, del saber de las relaciones entre los hombres y entre los pueblos (Al mundo de la cultura y de la economía, 8 de mayo).

10.- El Evangelio es la fuerza más grande de transformación del mundo, pero no es una utopía, ni una ideología. Las primeras generaciones cristianas lo llamaban más bien el "camino", es decir, la manera de vivir que Cristo practicó en primer lugar y que nos invita a seguir (Al mundo de la cultura y de la economía, 8 de mayo).


HABLA EL ÚLTIMO COMPAÑERO DE JUAN PABLO II EN EL SEMINARIO CLANDESTINO

ROMA (ZENIT.org).- “Era en agosto de 1944: cuando en Varsovia estalló la insurrección contra los nazis, el cardenal Sapieha decidió reunir a los estudiantes en el episcopio. Esa fue la primera vez que ví a Karol Wojtyla”.

Monseñor Kazimierz Suder, nacido en 1922, lee con voz tranquila los recuerdos anotados con escritura minuciosa en las hojas blancas apoyadas ante él. A la otra parte de la mesa, como estudiantes a la espera de un examen, los periodistas llegados a Cracovia para recoger el testimonio del último superviviente de los ocho jóvenes que componían el seminario teológico clandestino organizado, cuando ya estaba la guerra en curso, por el indómito arzobispo de Cracovia, Adam Sapieha, el último Obispo-príncipe de la ciudad.

“Durante la ocupación nazi – explicó monseñor Suder –, cuando un seminarista expresaba al cardenal la intención de hacerse sacerdote, él indicaba a cada uno que estudiase en casa, a escondidas. Ninguno de nosotros conocía a los demás”.

Era una medida que se había hecho necesaria después de que los nazis hubieran encontrado a cinco jóvenes seminaristas que pernoctaban en el seminario cerrado por su imposición: les habían arrestado y fusilado, mientras que los demás habían sido deportados a Auschwitz. Por esto Sapieha había decidido hacer entrar a seminario en la más total clandestinidad.

A espaldas del anciano sacerdote, un retrato de Karol Wojtyła en actitud pensativa, con el mentón apoyado en una mano, parece participar en la reevocación de los terribles momentos de hace setenta años. Desde las ventanas de la pequeña habitación, la vista se extiende hasta la centralísima basílica Mariacka, donde en los años cincuenta Wojtyła llevó a cabo el oficio de padre espiritual.

“Tengo bien impresa en la memoria la imagen de Karol en ese día de agosto – explicó monseñor Suder –: tenía una camisa blanca sobre los pantalones de tejido espeso y en los pies zuecos de madera. En la cabeza era evidente una cicatriz: en seguida supe que había sido embestido por un camión”.

“Un buen compañero”, recordó. “No tenía problemas de comunicación” – ¡y de esto se habría dado cuenta sucesivamente todo el mundo! –; era “modesto en el hablar en cuanto que prefería escuchar, daba su parecer sobre las cuestiones pero no lo imponía, intentaba comprender al otro, no mentía nunca”.

El joven Wojtyła prestaba apuntes (cada página de sus cuadernos estaba sellada con las iniciales de Jesús y María) y ayudaba de buen grado a los amigos en el estudio, pero no en los exámenes; a un compañero que le había pedido respuestas durante una prueba, le dio esta respuesta: “Concéntrate un momento, pide ayuda al Espíritu Santo y después intenta dar solo tus respuestas”.

“Tenía la mirada serena – afirmó monseñor Suder – y sentido del humorismo, le gustaba escuchar chistes”. Fiel a la disciplina del seminario, estaba muy atento en las clases y era capaz de sintetizar, los profesores estaban muy contentos con él.

“Tras el fracaso de la insurrección de Varsovia, al obispado llegaron los sacerdotes que habían tenido que huir de la ciudad, por lo que nosotros los seminaristas tuvimos que ceder nuestras habitaciones y dormimos todos juntos en la sala de las audiencias del cardenal, donde tenían lugar también las clases”, prosiguió monseñor Suder.

Este periodo de vida estrechamente común, que se prolongó hasta la llegada a la ciudad de los rusos, en enero de 1945, acercó mucho a los jóvenes: “Supe que había nacido en Wadovice, que había llegado a Cracovia junto con el padre tras la muerte de los suyos, y que después en 1941 cuando también murió su padre, había concluido que el objetivo de su vida era el sacerdocio”.

Otra característica del joven Wojtyła que permaneció viva en la memoria de sus compañeros de estudio era “la sensibilidad hacia el sufrimiento humano. Regalaba a los pobres todo lo que recibía pero con mucha discreción, para no ostentar su generosidad”.

“Sobre todo – recordó Suder – tenía el don de saber rezar”. Rezaba casi siempre de rodillas, con el rosario en la mano, al cuello el escapulario carmelita. “No separaba el estudio de la teología de la oración, para él era todo una unidad. Después de la oración de la noche, se quedaba en la capilla con el manual de teología o el cuaderno de apuntes: el estudio ligado a la oración y viceversa era una característica suya”.

Suder vuelve con la mente a esos años lejanos, a la capilla de la calle Franciszkańska donde a menudo por la noche los jóvenes habían visto al cardenal Sapieha, fiero opositor de los nazis y catalizador de la resistencia polaca, extendido en el suelo con los brazos en forma de cruz, vuelve a pensar en su antiguo compañero de estudios cuya efigie sonríe hoy desde la logia de la Basílica de San Pedro y admite con humildad: “Nunca conseguí llegar a su concentración en la oración”.

Wojtyła fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946; el día después celebró su primera Misa en la capilla de san Leonardo de la catedral de Wawel, y el 10 de noviembre en la parroquia de Wadowice.

“En la misma semana – recordó Suder - Karol partió hacia Roma para el doctorado, sólo después de dos años de estudio en el seminario”.

La gran aventura del hombre que habría contribuido a cambiar la historia de su país y del mundo había comenzado.

Por Chiara Santomiero. Traducción del italiano por Inma Álvarez


"EL BEATO CEFERINO ES GLORIA DE UN PUEBLO MALTRATADO POR LA HISTORIA"

75 aniversario del martirio de "El Pelé" y 150 de su nacimiento

MADRID (ZENIT.org).- La comunidad romaní católica de todo el mundo celebró al beato Ceferino Jiménez Malla --conocido popularmente como "El Pelé"- con la VII Peregrinación Internacional del Pueblo Gitano, en el 75 aniversario de su martirio en 1936, en defensa de la fe. Este año se cumplen también los 150 años de su nacimiento.

"El beato Ceferino es una gloria de la Iglesia y para la etnia gitana", destacó monseñor Ciriaco Benavente, obispo de Albacete y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones. Monseñor Benavente presidió los actos celebrados el domingo 8 de mayo, durante la VII Peregrinación Internacional del Pueblo Gitano. La fecha coincidió con el 75 aniversario del martirio del beato Ceferino y el 150 de su nacimiento en Benavent de Sagriá, Lérida, aunque la mayor parte de su vida la pasó en Barbastro, Huesca.

El prelado destacó "el aumento de la devoción al beato en todo el mundo", y en su homilía subrayó "los valores del primer gitano beatificado por Juan Pablo II, que encontró a Dios de mercado en mercado, y fue un servidor de la Iglesia en la Adoración Nocturna, en las Conferencias de San Vicente y como terciario franciscano".

"Ha sido gloria de un pueblo maltratado por la historia, sobre el que han recaído tantos estereotipos. El beato ha surgido de este pueblo y nos llena de alegría y de orgullo", añadió el prelado. "Nos ha robado el corazón porque dio muestras de solidaridad con todos sus hermanos", señaló. Recordó el interés del beato Juan Pablo II por que se llevara a cabo "con urgencia" la primera beatificación de un miembro de la comunidad gitana en la historia.

El obispo se refirió también a la diócesis de Barbastro-Monzón como "una tierra bella y santa, regada por la sangre de los mártires de quienes se celebra el 75 aniversario". Elena Jiménez, bisnieta del beato Ceferino, recordó a su admirado familiar con emoción: "Venimos cada año porque el tío Pelé es nuestro guía. Lo más grande para una familia religiosa y un referente en el mundo entero. Si lo santifican será una gran fiesta".

Jesús y Bartolo Jiménez, sobrinos-nietos del beato, residentes en Barbastro, comentaron: "Era una bendición de Dios, desde que tuvo uso de razón solo usó la palabra del Padre al que invocó siempre, trabajó y fue un protector de todos. Estuvimos en Roma y vivimos estos actos con toda la ilusión". Israel Cortés, hijo de "El Bomba" que fue gran amigo del beato Ceferino, cantó una saeta dedicada "al mártir del rosario".

Por primera vez --informó la prensa local- asistieron a esta fiesta Jesús Jiménez y su hijo José Luis, de ocho años, "para rezar al beato en su capilla porque, gracias a su intercesión, se curó mi hijo de una enfermedad en el hígado que no tenía salvación, según los oncólogos que le atendieron en el hospital Valle de Hebrón". Recordó que fue en abril de 2005 cuando viajó hasta Barbastro para invocar a "El Pelé". "Cada año venimos con la familia y es la primera vez [que estamos] en esta fiesta".

En el transcurso de la jornada, se rezó en el cementerio de Barbastro, ante el sepulcro del beato, hubo procesión desde la casa donde vivieron "El Pelé" y su familia hasta la iglesia de San Francisco, donde el obispo Ciriaco Benavente presidió la eucaristía con diez sacerdotes españoles, franceses e italianos, entre ellos el párroco José María Garanto quien agradeció la asistencia del obispo y de los fieles que asistieron.

Durante la misa solemne, se bendijo el relicario con el rosario del beato Ceferino. La Coral Barbastrense interpretó varias piezas de polifonía popular y al mediodía se compartió una fiesta de convivencia en la plaza de San Antonio.

La diócesis de Barbastro-Monzón está celebrando un año de gracia, en el 75 aniversario de sus mártires, que culminará el día 12 de agosto.

La parroquia de San Francisco de Asís, desde el 4 de mayo de l997 --fecha de la beatificación de los beatros Ceferino y Florentino, obispo--, no ha escatimado esfuerzos para que sea conocido a nivel mundial el gran testimonio de fe de este gitano entrañable para gitanos y payos y ofrecer incondicionalmente la parroquia como lugar de oración y centro de peregrinaciones para todos sus devotos que le encomiendan sus preocupaciones y necesidades.

La fiesta litúrgica del beato fue señalada para el 4 de mayo. Al año siguiente, la parroquia le dedicó una de las capillas, con una imagen del gran escultor Juan de Ávalos, gran devoto del beato Ceferino y de san Francisco de Asís.

Desde entonces, se organizan peregrinaciones internacionales presididas por los obispos diocesanos y por otros prelados españoles, el último fin de semana del mes de abril. Este año, excepcionalmente, se ha hecho en mayo por las efemérides señaladas.

En Córdoba, la Pastoral Gitana de la diócesis celebró el día 7 de mayo, la fiesta en honor al beato Ceferino con una Misa gitana, en la parroquia del Inmaculado Corazón de María de Miralbaida. La fiesta en honor al beato Ceferino se celebró en el sábado más próximo a su conmemoración. Muchos fieles asistieron a la Misa gitana que estuvo presidida por el párroco José Ángel Ayala, y concelebrada por el sacerdote Sergio Asenjo, párroco de Santa Luisa de Marillac, en la barriada del Guadalquivir.

Pepe Vacas, director del Secretariado de Pastoral Gitana recordó a la asamblea el momento en que Juan Pablo II beatificó a Ceferino en 1997, y reconoció sus “cualidades fuera de lo común”. Un hombre que según afirmó en aquella ocasión el beato pontífice: “Muestra con su vida cómo Cristo está presente en los diversos pueblos y razas y que todos están llamados a la santidad”.

José Ángel Ayala señaló en su homilía que, al igual que en el Evangelio Jesucristo se aparece a los discípulos de Emaús, Él quiere tener también un encuentro con las personas a través de “la palabra, la comunión o el hermano que nos necesita”. Y ésta fue la experiencia del beato Ceferino, que fue un hombre piadoso, muy devoto de la Eucaristía y de la Virgen, y que acogió a los más pobres. La fiesta finalizó con un tradicional potaje gitano.


CIEN DÍAS PARA LA JMJ: EL CARDENAL ROUCO LANZA LA RECTA FINAL

“Nos encontramos a las puertas de un nuevo ‘Pentecostés’”

MADRID, (ZENIT.org).- Cuando faltan cien días para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el arzobispo de la diócesis que la acogerá, el cardenal Antonio María Rouco Varela, no duda en predecir que este evento se convertirá en un nuevo "Pentecostés". Así lo expresa en la carta publicada este domingo con la que lanza la "recta final" para la preparación de este evento que se celebrará del 16 al 21 del próximo mes de agosto.

Desde que el Santo Padre anunciara, el 3 de julio de 2008 en Sydney, que Madrid sería la sede del siguiente encuentro mundial de jóvenes, dice, "no hemos dejado de prepararnos y disponernos espiritual y pastoralmente para que la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid con el Santo Padre" "vuelva a ser la ocasión providencial para un hondo, auténtico y gozoso encuentro con Jesucristo, nuestro Señor y Salvador".

Este encuentro, añade, "llama a los jóvenes en su Iglesia para que sus vidas muchas veces mustias y rotas y, otras, frescas y vigorosas se enraícen y edifiquen en Él, el único que puede ofrecerles y darles la verdad, la esperanza y el amor; el único que puede mostrarles la buena dirección y acompañarles en el camino que les lleva a la auténtica y duradera felicidad: ¡más acá y más allá de la muerte!".

"La Iglesia Particular de Madrid, encargada por el Papa de la organización de este magno acontecimiento eclesial --sin duda el más excepcional de toda su historia--, es receptora simultáneamente de un don singular y de una responsabilidad pastoral sin precedentes que le confía el Pastor de la Iglesia Universal en orden al gran y actualísimo objetivo de la nueva evangelización de los jóvenes del Tercer Milenio".

La recta final de preparación a la próxima JMJ, apunta, "ya está aquí. La inminencia, pues, de lo que va a ser una nueva, bella y fecunda hora de la gracia y del Espíritu para la Iglesia y para sus jóvenes; más aún, la certeza de que nos encontramos a las puertas de un nuevo ‘Pentecostés' que renovará sus corazones y sus proyectos de vida con un encendido amor a Jesucristo, se nos impone con una evidencia pastoral inesquivable. Urge la respuesta: respuesta personal y comunitaria".


MÉDICO ATEO DA RAZONES A ESPAÑOLES PARA APOYAR A LA IGLESIA EN LA DECLARACIÓN DE RENTA

ROMA (ACI).- El médico español José Manuel López, especialista en oncología y declarado ateo, afirmó que marcará la X en la declaración de la renta a favor de la Iglesia Católica porque ésta es la organización benéfica más efectiva que existe. "La Iglesia católica es históricamente la organización benéfica más eficiente", explicó al Diario Montañés.

El médico aseguró que marca la casilla de la Iglesia Católica en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), porque aun "siendo ateo, dudo que los recursos administrados por la Iglesia sean desdeñables o necesariamente sustituibles". "Voto por mantenerlos", agregó. López explicó que ante las privaciones de muchos seres humanos, y no solo en los países subdesarrollados, es necesario fomentar la ayuda y la cooperación, y que en este sentido no se pueden "negar el papel histórico de las misiones católicas y de Cáritas en ese terreno".

Tras asistir libremente a la misa dominical de un convento de hermanas clarisas, López explicó que "al participar de la vida católica por un momento me siento parte de algo más grande y más permanente que yo, algo que sosiega la respiración y atempera el pulso, sin necesidad de lapidar a nadie. Y luego visité otra iglesia, donde se cantaban bellísimas habaneras de tema religioso. Voto por ese espíritu de paz y concordia, aunque yo no sea creyente".

El médico explicó que no comprende el anticlericalismo que se vive en España y el resto de Europa, "me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los símbolos de una fe que no me asiste, pero sí ilustra mi paisaje histórico y emocional", concluyó.


50 AÑOS DE SACERDOCIO DEDICADOS A LA MISIÓN: RAMÓN JUSTE, SJ.

PARAGUAY (OMPRESS-) Desde Paraguay nos ha llegado el testimonio del sacerdote jesuita Ramón Juste. Se trata de una vida dedicada a Dios y a la misión, un ejemplo de otras muchas que de manera callada siguen ejerciendo su labor día a día.

“Soy Ramón Juste, SJ., un sacerdote jesuita de origen barcelonés, que vine al Paraguay en 1953, siendo un joven seminarista de 22 años. Fui ordenado sacerdote en Los Ángeles (California, USA) el 9 de junio de 1961: esto quiere decir que dentro de un mes exactamente cumpliré 50 años de vida sacerdotal y misionera. Se lo comunico a las OMP-España porque soy un fiel lector de su boletín de noticias, que recibo diariamente. Espero, pues que me acompañen para dar gracias al Señor por todo lo que Él ha realizado por mi intermedio durante tantos años en bien de la Iglesia y el pueblo del Paraguay. Les puedo resumir en pocas palabras cuáles han sido mis ‘amores’ en estos 50 años: 1. La juventud universitaria a la que serví durante 23 años en la Universidad Católica del Paraguay; 2. Los Cursillos de Cristiandad de los que he sido Asesor (o como se dice en España, ‘consiliario’) durante 42 años; 3. El mundo de los/as consagrado/as a los que he acompañado durante todos esos años y a quienes he dado infinidad de Retiros y Ejercicios Espirituales. Como ven, son muchas las personas con las que me siento vinculado al darle gracias al Señor por mis años de sacerdocio ministerial al servicio del Paraguay. Aguije ndéve, Paraguay (dicho en guaraní, Gracias Paraguay)”.


LA GENEROSIDAD DE LOS FIELES CON LAS VOCACIONES: 400.000 DÓLARES PARA DOS SEMINARIOS DE VIETNAM

VIETNAM (OMPRESS-) En otras épocas los misioneros llegaban desde Europa a Vietnam. Hoy, la Iglesia de Vietnam es la que envía misioneros. Uno de cada cinco sacerdotes vietnamitas está fuera del país. De los 5.200 sacerdotes, 1.200 se encuentran esparcidos en casi 100 países. Y las vocaciones siguen aumentando. Hasta ahora, el gobierno de Vietnam no permitía que entraran jóvenes en los seminarios. Cada dos o tres años daba un permiso especial y dejaba la puerta abierta durante unos meses. Luego los permisos se denegaban. Así que había jóvenes que esperaban años para que se les admitiera.

La Obra de San Pedro Apóstol, gracias a la recaudación de su campaña de vocaciones nativas, ha aprovechado la oportunidad de ayudar a dos grandes seminarios de Vietnam. Este año ha destinado 200.000 dólares al seminario mayor de “Saint Pierre” en la diócesis de Can Tho. Este seminario ya es grande, cuenta nada menos que con 212 seminaristas de varias diócesis de Vietnam, pero aún así muchos jóvenes quieren ser sacerdotes. La generosidad de los católicos vietnamitas se ha sumado también al proyecto y han puesto sobre la mesa 68.650 dólares. Todo este dinero permitirá aumentar la capacidad de acogida del seminario. Con otros 200.000 dólares se ampliará también el seminario mayor “St. Joseph” en Xuan Loc. Cuenta con nada menos que 306 seminaristas provenientes de cinco diócesis, que también han sufrido las dificultades impuestas por el gobierno para la entrada en el seminario.


LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA CONCEDE EL DOCTORADO HONORIS CAUSA AL CARDENAL PÉTER ERDÖ

El acto de investidura tendrá lugar el próximo 27 de octubre

PAMPLONA (UNAV).- La Universidad de Navarra ha concedido el doctorado honoris causa al cardenal húngaro Péter Erdö, arzobispo de Budapest y presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa. En el acto de investidura, que tendrá lugar el próximo 27 de octubre, también se otorgará esta distinción al pintor Antonio López y al catedrático de Derecho de la Universidad de Nueva York Joseph H. H. Weiler.

Mons. Péter Erdö (Budapest, 1952) es arzobispo de Esztergom-Budapest y presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa. Se trata del segundo miembro más joven del Colegio Cardenalicio. Se formó en los seminarios de Esztergom y de Budapest, y se doctoró en Teología y en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Lateranense (Roma). En 1975 se ordenó sacerdote y fue vicario en Dorog. Posteriormente, continuó sus estudios en Roma (1977-1980) y los siguientes ocho años, fue profesor de Teología y Derecho Canónico en el Seminario de Esztergom, e impartió numerosas conferencias en universidades extranjeras. En 1988 se incorporó a la Universidad Católica Pázmány Péter (Hungría), en la que ha desempeñado los cargos de rector (1998-2003) y, desde 2005, de Gran Canciller.

Mons. Erdö también ha ejercido en la Conferencia Episcopal de Hungría como secretario de la Comisión de Derecho Canónico (1986) y como presidente (1999). Ese mismo año le nombraron obispo titular de Puppi y obispo auxiliar de Székesfehérvár. Tras ser consagrado en 2000 por el papa Juan Pablo II, fue designado arzobispo de Esztergom-Budapest (2002), recibió el título de primado de Hungría y fue erigido cardenal de Santa Balbina (2003). Participó como elector en el Cónclave de 2005, en el que salió elegido el papa Benedicto XVI. Asimismo, pertenece desde 2007 a la Academia Húngara de las Ciencias.

El cardenal fue nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Húngara (2005) y presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (2006), ambos durante un periodo de 5 años. En la Curia romana es miembro de la Congregación para la Educación Católica, del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos y del Tribunal de la Signatura Apostólica.


TORRECIUDAD: ENCUENTRO DE PUEBLOS DE AMÉRICA

TORRECIUDAD (BETANIA).- Familias latinoamericanas residentes en Aragón, Cataluña, Valencia y Galicia han participado hoy en la 11 edición del Encuentro de Pueblos de América celebrado en el santuario de Torreciudad. Los actos han comenzado con una procesión con bandeo de campanas acompañando una imagen de la Virgen de la Cotoca (Bolivia), mientras sonaba el himno nacional de ese país. La talla ha quedado entronizada en la galería de advocaciones marianas del santuario y se suma a las cuarenta ya existentes que proceden del continente americano. La Coral “Diego de Pontac” de Huesca ha solemnizado la eucaristía con cantos litúrgicos de la “Misa aragonesa”, del compositor y director de la coral, D. Juan José de Mur, Canónigo de la Catedral de Huesca. Al terminar la misa ha habido un ofrecimiento de niños a la Virgen María en el presbiterio del templo, en el que los padres han ofrecido a sus hijos con una oración compuesta para la ocasión.

En la explanada se han sucedido a continuación varias actuaciones folclóricas representativas de los países de origen de los asistentes: marimbas y corridos de Nicaragua, bailes típicos de Ecuador, danzas con la bandera de Bolivia, canciones dedicadas a las madres, un Takirari y una cueca bolivianos a cargo del grupo Tinkuy de Reus, y canciones de distintas regiones de Perú interpretadas por un grupo que ha viajado a Torreciudad desde Vigo (Galicia). Tras la comida al aire libre, los peregrinos han rezado el Rosario por los soportales de la explanada y han recibido la Bendición con el Santísimo en el interior del templo.


100 AÑOS DE APROBACIÓN PONTIFICIA DE LA CONGREGACIÓN DE HERMANAS CARMELITAS TERESAS DE SAN JOSÉ

MADRID, (IVICON).- El pasado 10 de abril de 2011 se cumplieron 100 años de la aprobación pontificia de la Congregación de HH. Carmelitas Teresas de San José. La Congregación, fundada en Barcelona en febrero de 1878 por dos mujeres: Teresa Toda y Juncosa y su hija Teresa Guasch y Toda, obtuvo, del Cardenal Casañas, el 27 de enero de 1902, la aprobación diocesana definitiva, y el 10 de abril de 1911, el Papa San Pío X concede al Instituto la aprobación definitiva y le otorga el Decreto de Alabanza.

Las Fundadoras, madre e hija, un caso singular en la historia de fundadores/as, tuvieron una dura experiencia familiar (fracaso matrimonial de la madre, orfandad de la hija) que, sin embargo, no las hundió en el fracaso, sino que fue para ellas, como una palanca que las lanzó a entregarse a Dios por completo. Leyeron en sus vidas la llamada de Dios a configurarse con Cristo, un Cristo que confía plenamente en el Padre y se conmueve ante los pobres, sus hermanos. Y por este Cristo, se sienten urgidas a dedicar su vida al cuidado y atención de las niñas pobres y huérfanas. Con la sencillez y humildad que siempre las caracterizó, fundaron su primer colegio en Barcelona, esforzándose en ser para las acogidas, verdaderas madres, maestras y amigas.

Con motivo de cumplirse los 100 años de aprobación pontificia, en el que se confirma la validez del Carisma otorgado en la Iglesia, el sábado 14 de mayo, a las 17,30 horas, se celebrará una solemne eucaristía de acción de gracias, en la Iglesia Parroquial de Sant Joan Baptista de Barcelona. Será presidida por el Sr. Cardenal y Arzobispo, Lluis Martínez Sistach y concelebrada por varios sacerdotes.