DIOS HECHO PAN

Por Pedrojose Ynaraja

Este es el gran regalo que nos dejó Cristo. Él mismo, que se entregó por nosotros, que se sacrificó por nosotros, nos sirve de alimento como aquel cordero de la pascua judía. Este Cordero, nos permite avanzar hacia la Tierra Prometida, de la que también es camino. Si dejamos que ese pan aliente nuestra alma, también permitirá al Espíritu Santo que anime nuestro interior y que vislumbre con más claridad el proceder en este viaje a la Casa del Padre que es esta vida terrena.

Cristo se queda, específicamente en ese pan consagrado, luego lo podremos ver en otros hombres a nuestro alrededor que nos solicitan su atención, el amor llama al amor. Cristo en ese enfermo en ese pobre, en ese necesitado, nos llama a salir de nosotros a llevarles el amor que Él nos da en cada sagrada comunión.

Pan y vino, comida y bebida que son anticipo de los deliciosos manjares que Dios dará a sus hijos en su mesa celestial. En un Dios que puro amor, pura donación, no podemos entrar sin despojar nuestro corazón de toda brizna de egoísmo, de recelo, de desencuentro.

Acercarnos a este pan, nos debe llevar a alejarnos de esas actitud que no contribuyen a nuestro acercamiento con Dios, de poner nuestros dones, todos nuestros dones, al servicio del Espíritu Santo, como aquel niño puso en manos de Cristo cinco panes y dos peces, todo lo que tenía, para alimentar una multitud, milagro éste, que es una prefiguración de la Eucaristía.

 

ADQUIRIR Y NO USAR (3)

Por Pedrojosé Ynaraja

Desacreditar al que guarda cosas diciendo que sufre el “síndrome de Diógenes”, es manera de hundirlo. La ironía es buena arma, artera, eso sí, traidora casi siempre. Guardar por si un día puede ser útil a uno mismo u a otro, puede ser segundo uso, ahorro, austeridad y hasta posible ayuda a coleccionistas, que puede enriquecer museos. Evidentemente tal conducta, si fuera general, frenaría el incremento PIB de un país.

Al abandono innecesario de cosas todavía útiles, considerado colectivamente, se le dan bastantes soluciones. Desde recoger ropa bien conservada y enviarla a países que pueden aprovecharla, hasta aceptarla, clasificarla y ponerla a disposición de quien la solicita, es buena práctica que ofrece Caritas, la perla de la Iglesia en su dimensión humana. La dinámica de tal proceder, si no se lleva a cabo por personas que lo hacen voluntariamente, puede proporcionar trabajo remunerado a gente que está en el paro. Amén de educar en la laboriosidad a jóvenes que por diversos motivos, su comportamiento es auténtica holgazanería.

 Sentirse responsable de la ropa en buen uso y ofrecerla a un amigo o simple conocido que pueda aprovecharla, sin avergonzarse por ello, es excelente comportamiento cristiano de ambos.

Adquirir, tener, lucir sin obligación protocolaria, poseer sin necesitarlo, son pecados de los que a veces no nos percatamos y de los que nadie acusa. Son culpas que carecen de morbosidad, pero satisfacen la vanidad. Cuando veo que me adelanta por una provinciana carretera un Ferrari, se me va la vista, no lo niego, pienso en su tecnología, en sus preciosas líneas, pero de inmediato reconozco que poseerlo en tales circunstancias, es pecado. Tal proceder es prostituir la propiedad, en un mundo y momento, que tantos mueren de hambre, sed, frío y carencia de asistencia médica. (acabaré)

La parábola de los talentos (Mt 25, 14) y la de las minas (Lc 19, 13) contiene la doctrina evangélica más exigente. Riqueza puede ser belleza, simpatía o inteligencia.