Aloe vera, que non è vera

Por Pedrojosé Ynaraja

No es verdaderamente la esencia o perfume que, junto con la mirra, escogió José de Arimatea para embalsamar a la manera judía, el cuerpo de Jesús, recién ajusticiado.

Dice el texto de Juan: “Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. (Jn 19,39).

EN LA BIBLIA

Unas veces áloe otras aloes, aparece la palabra en las siguientes ocasiones:

Sal 45,9 “mirra y áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te recrean”.

Nm 24,6 “Como valles espaciosos, como jardines a la vera del río, como áloes que plantó Yahveh, como cedros a la orilla de las aguas”.

Pr 7,17 “Con mirra mi cama he rociado, con áloes y cinamomo”.

Ct 4,14 “Nardo y azafrán caña aromática y canela con todos los árboles de incienso mirra y áloe, con los mejores bálsamos”.

 Ahora bien, pese a que la áloe vera no corresponde, según parece, a estas citas, seré fiel al título y me referiré a ella.

 Planta de fácil cultivo, agarra y crece en cualquier sitio, su enemigo único son las bajas temperaturas, próximas al cero centígrado. La puede uno cultivar como simple decoración, elegante y austera, como todas las de su especie. Uno de mis abuelos, que era insigne prócer calagurritano, dejó mandado que cuando le enterraran, junto a su nombre, solo pusieran una cruz y uno de estos vegetales.

Los bordes de sus hojas, como los de las otras de su misma especie, los defienden con agudas espinas, mayor la de su cúspide. En mi infancia había visto como mi madre utilizaba uno de estos pinchos para señalar y posteriormente rematar los ojales de sus bordados.

SU JUGO EN EL SÚPER

Su jugo lo encuentra uno en supermercados, en la sección de refrescos, mezclado con el de otras frutas, ya que su sabor, según leo, no resulta agradable al paladar. Se administra como componente de pomada para cicatrizar heridas, prescrito por facultativos. Se recomienda en medicina popular para curación de enfermedades, incluido el cáncer. Y advierto que a mí me han asegurado conocer casos espectaculares de recuperación de esta enfermedad. No oculto que el gel de baño que uso estos días pone en su etiqueta que la tal planta entra en su composición y barato y fiel a la moda, por eso lo compré y uso.

GENEROSIDAD VITAL

Advierto que lo que más admiro y me satisface de esta planta es su proceder, su generosidad vital.. De continuo saca brotes a su alrededor, nuevos ejemplares que arrancados del tronco crecen fácilmente por su cuenta. La aloe vera vive algunos años y al llegar su fin, sin dejar de reproducirse, de su centro brota una lanza que adorna con flores carentes de fertilidad, puro y humilde lucimiento, que se mustian enseguida. La aloe vera es testimonio de generosidad y fertilidad ejemplar. La hice parábola que pronuncié en la boda de unos amigos, para que aprendiesen de ella. Confieso que en su vida han sido modelo de tal virtud.

Las fotografías que acompañan este artículo ilustrarán claramente lo que vengo explicando de este vegetal. La planta crece junto a mi casa, pero, llegado el crudo invierno, la protejo en un sencillo invernadero.

NOMBRE CIENTÍFICO

Cambio de tercio.  Me ocupo ahora del áloe que adquirió José de Arimatea. Me ha costado poder encontrar en Google de que planta se trataba. Los archivos se limitaban a decir que era un árbol que crecía por tierras orientales, India, Laos, Camboya, Vietnam etc. Por fin pude saber que recibía el nombre científico de “Aquilaria Agallocha”. A partir de este dato ya he podido saber que se trata de un árbol que puede alcanzar los 30m. su curiosa característica es que, si bien su madera es algo aromática, alcanza su culmen si son atacadas sus raíces por un parásito, el “Ascomycetes Phaeoacremonium”, como defensa contra el invasor, segrega la resina odorífera que es el precioso producto al que me estoy refiriendo. Si llega a matarlo todo él, el tronco y las ramas, gozarán de tal propiedad. Ya que esto no ocurre siempre, se recurre, en otros casos, a enterrarla para que, al pudrirse, se consiga casi el mismo efecto. En otro lugar dice que se pela la corteza, que también despide el preciado aroma. Advierten las descripciones que se trata de un árbol totalmente protegido siempre, aunque pueda crecer en lugares selváticos.

PRECIO Y MUESTRA

Con tanta advertencia, me ha picado la curiosidad y he pasado a considerar las posibilidades de adquirir siquiera una muestra. He encontrado el sitio y la oferta. He comprado 5gr, me ha costado 20€ más 7€ de portes. Sale por tanto el kilógramo a 4.000€. Muy generoso fue quien adquirió tal perfume para quien admiraba y ya había muerto.

Las cien libras romanas que gastó el de Arimatea, equivalen a unos 34Kg. Advierten los comentaristas que el texto no dice que los componentes fueran a partes iguales. Aun así, desembolsó una afortuna, ya que la mirra, bastante más barata, he consultado precios actuales, no la he comprado, pues, ya tengo esta resina desde hace tiempo, sale a unos 80€ el kilógramo. Confieso que estoy impaciente por recibir esos 5gm de polvitos negros de Aloe y percibir su aroma para unirme a lo que advirtieron en el sepulcro las Santas Mujeres que envolvieron el cuerpo del Señor en una sábana de lino y su rostro protegido por tejido de suave Holanda. Espolvorearían con delicadeza la superficie del tejido y dejarían para cuando el paso de la fiesta de Pascua les permitiera completar la labor de embalsamamiento, impregnándolo con perfumes líquidos.

MIS EMOCIONES

Confieso que escribo lo presente emocionado, casi llorando. Tal escena no se puede ni siquiera imaginar con indiferencia. Compré cuando visité la “Sainte Baume” en la Provenza, una figurita de la Magdalena, con su pomo de perfumes en las manos, detalle que delata siempre a esta imagen. La he puesto próxima y dirigida al Sagrario de mi iglesita. Cuando abandono el altar, le encargo mentalmente a la “Apóstol de los Apóstoles”, a ella que tanto le amó, que esté dispuesta a ofrecerle en la eternidad, mi pequeño amor que por Él yo también siento.

Mis comentarios y las ilustraciones adjuntas, espero que sirvan al lector de acicate y aprenda de la generosidad de la aloe vera a serlo él también y del aloe, también llamado madera de Agar, a obrar con elegancia espiritual, cuando en la oración trate mentalmente con el Señor.

Comentario a las fotografias. Las cinco primeras fotografías corresponden a la AQUILARIA AGALLOCHA, las restantes a la ALOE VERA