Domingo XXI del Tiempo Ordinario
25 de agosto de 2019

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


 

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy, en un mundo tan práctico como en el que vivimos, poca gente se pregunta si se salvará o no. Esa es la pena. La ausencia de Dios, en muchas vidas, hace que vivan al margen de Él. Pero el Señor, día tras día y semana tras semana, nos convoca a esta su casa, nos trae desde diferentes situaciones e historia: nos quiere como pueblo suyo para llenarnos con su vida. Iniciemos esta celebración con gran alegría.

2. PENITENCIAL

2.1. Porque el Señor viene a buscarnos y, no siempre, nos encuentra decididos ni esperándole. Señor ten piedad.

2.2. Porque el Señor nos promete una vida futura y sólo vemos lo que nos rodea. Cristo ten piedad

2.3. Porque el Señor dio su vida en rescate por toda la humanidad, y la humanidad, no es consciente de lo mucho que El hizo. Señor ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

El Señor, en todas nuestras luchas, quiere que veamos el horizonte que nos espera. Las lecturas que vamos a proclamar nos hablan de la Salvación de Dios, del despertar a la fe, del caminar por las sendas de Jesús. Escuchemos atentamente.

4. PETICIONES

4.1. Tengamos un recuerdo especial por el Papa Francisco. Para que trabaje incesantemente por la unidad de todas las iglesias. Roguemos al Señor.

4.2. Por los que trabajan por animar la fe de nuestros pueblos, parroquias y ciudades. Para que nunca les falte la presencia del Señor. Roguemos al Señor.

4.3. Por la paz y la concordia de todas las naciones y de todos los pueblos. Roguemos al Señor.

4.4. Por todos los que nos hemos reunido aquí en este día. Para que la Eucaristía sea el signo del inmenso amor que Dios nos tiene. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con este mapa queremos representar el deseo de Jesús: QUE TODOS LOS PUEBLOS CONOZCAN LA SALVACION DE DIOS

5.2. Con este despertador queremos significar nuestro deseo de estar despiertos para cuando el Señor venga.

5.3. Con el pan y el vino, verdaderas ofrendas, queremos traer hasta el altar los gozos y las penas, los proyectos y las ilusiones de todos nosotros.

6. ORACIÓN FINAL

TÚ, SEÑOR, ERES NUESTRA SALVACION

Ahora y siempre

En el presente y en el futuro

En la enfermedad y en la muerte

En las penas y en los sufrimientos

En las pruebas y en las contrariedades

En las luchas y en las fatigas

En nuestra búsqueda y en nuestro olvido

En nuestro camino y en nuestro desierto

En nuestro estudio y en nuestro pensamiento

En nuestra oscuridad y en nuestra fe

En nuestra debilidad y en nuestras caídas