Domingo XXI del Tiempo Ordinario
25 de agosto de 2019

Moniciones


 

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed, hermanos y hermanas, muy bienvenidos a la Eucaristía. Este mes de agosto de 2019 va avanzando… y aquí nos disponemos a celebrar el Domingo Veintiuno del Tiempo Ordinario. Decir que hoy Jesús habla de salvación y sabemos que Dios Padre quiere que todos nos salvemos. La promesa es muy importante y su consecución –el ser salvos— nos dará la felicidad eterna. Pero hemos de trabajar para conseguirlo. Dios nos ha creado libres y podemos adoptar el camino fácil y la puerta ancha. Nuestro mundo de hoy, como el de tiempos de Jesús, ofrece muchas falsas ofertas de puertas anchas que llevan a la nada. Pero es la oferta de Jesús, la de la humildad y la del amor, la que nos salva. ¡Qué nadie nos engañe!


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, de la profecía de Isaías y sacada del capitulo 66, nos marcan el camino de salvación: expandir la Palabra de Dios por el mundo entero, sin limitación alguna. Pero todos hemos de colaborar. Jesús y los hermanos esperan de nuestro esfuerzo.

S.- El salmo 116 es el más breve del salterio –tan sólo cinco versos— pero uno de los más importantes de entre todos los salmos, pues reúne lo fundamental de la doctrina positiva de todos los profetas. Guarda especial relación con la primera lectura de hoy, del profeta Isaías. El versículo responsorial, procedente del Evangelio de Marcos, relaciona a este salmo 116 con la misión universal de todos los cristianos.

2.- Las penalidades que se nos presenten es este mundo hemos de sobrellevarlas con humildad y sentido penitencial, como nos dice la Carta de los Hebreos. Añade que Dios, como buen Padre que es, nos ayuda y educa en nuestro camino. Y si es necesario nos reprende.

3.- El Evangelio de Lucas que oiremos hoy es, sin duda, una muy bella lectura. Una pregunta espontánea dará lugar a que Jesús trate un tema fundamental: cuál será el número de los que se salven. Es voluntad del Padre que los hombres y mujeres de todos los tiempos se salven, pero en libertad y con esfuerzo, buscando la puerta estrecha, que nos parece la menos atractiva, pero que es el único paso verdadero.

Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

El padre Leoz nos muestra hoy esta preciosa plegaria para los últimos momentos de nuestra Eucaristía

TÚ, SEÑOR, ERES NUESTRA SALVACIÓN

Ahora y siempre

En el presente y en el futuro

En la enfermedad y en la muerte

En las penas y en los sufrimientos

En las pruebas y en las contrariedades

En las luchas y en las fatigas

En nuestra búsqueda y en nuestro olvido

En nuestro camino y en nuestro desierto

En nuestro estudio y en nuestro pensamiento

En nuestra oscuridad y en nuestra fe

En nuestra debilidad y en nuestras caídas


Exhortación de despedida

Jesús nos ha mostrado la puerta… Y es la única que nos dará la felicidad. No nos dejemos engatusar por otras puertas, grandes y aparentemente llenas de luz, que sólo guardan oscuridad en su interior. Vayamos, junto a Jesús, hacia la luz de la Vida Eterna.