Formularios Fijos de Misas, Liturgias y Bendiciones


SUMARIO

1.- Misa Funeral

Por Pablo Lejárcegui

2.- Exequias de adultos

Por Pablo Lejárcegui

3.- Lecturas para Bautismos

Por Pablo Lejárcegui

4.- Moniciones para una misa de bodas de oro

Por Julia Merodio

5.- Moniciones para una misa de Primera Comunión

Por Julia Merodio

6.- Moniciones para Misa “Manos a la Obra” Nicaragua

Por Julia Merodio

7.- Liturgia de la Palabra para cuando no hay sacerdote

Por Julia Merodio

8.- Liturgia para el Miercoles de Ceniza

Por Julia Merodio

9.- La Misa de Bodas

Por Celso García OSA

11.- Homilías para bodas

Por Pablo Lejárcegui

12.- Algunas bendiciones

Por Antonio Latorre Mainar


Esta página de formularios lleva mucho tiempo abierta. Ahora hemos producido algunas modificaciones y mejora en su presentación. Se trata de tener en ella formularios de misas, lecturas bíblicas, moniciones de diferente índole para que puedan ser consultadas siempre. La idea es seguir añadiendo cuando contemos con nuevas recopilaciones. Queremos agradecer a Julia Merodio, a Pablo Lejárcegui, a Celso García y a Antonio Latorre Mainar por sus aportaciones. Asimismo, el Sumario da idea de sus contenidos. Nos gustaría que los lectores nos dieran su opinión sobre la presente página y sobre su utilidad.


 

 

 

 

1.- Misa Funeral

Por Pablo Lejárcegui

Presentación.-

La muerte de un ser querido nos ha reunido a familiares, amigos y vecinos en nuestra parroquia.

Nos sentimos tristes, pero nos hemos reunido para despedirle con una oración y con la esperanza de que Dios le resucita junto a Él..

Las personas que nos han sido muy queridas y han sembrado el bien y la paz a su alrededor, no pueden irse para siempre, sino que pasan a una nueva vida que duraeternamente.

Para los cristianos, a partir de la Resurrección de Jesús, la muerte no es el final del camino, sino una puerta abierta de par en par a un Cielo Nuevo y una Nueva Tierra donde Jesús nos ha precedido y nos espera.

Vamos a participar en esta Celebración, vamos a pedir a Dios por nuestro hermano, por su familiares y por todos los que participamos en esta Eucaristía.

Saludo del Sacerdote

.El Dios de la vida, que nos ha creado para vivir para siempre, esté con todos vosotros

Rito del perdón

Cuando nos enfrentamos con la muerte, cuando nos toca de cerca o llama a nuestra puerta, nos sentimos dejados de la mano de Dios y perdemos la calma. Necesitamos purificar el corazón de nuestras dudas y recuperar la esperanza en el amor que Dios nos tiene, y que va más allá de la muerte...

*Pedimos el perdón del Señor por no haber hecho todo el bien que pudimos por las personas que han vivido entre nosotros...

- Señor, ten piedad.

*Pedimos perdón a Dios por nuestros miedos y temores a que nuestros seres queridos no se encuentren en su Reino del Cielo...

-Cristo, ten piedad.

 *Pedimos perdón al Espíritu de Amor por nuestra falta de fe y esperanza en un nuevo encuentro con nuestros seres queridos al final de nuestro recorrido...

-Señor, ten piedad.

Tú serás nuestra luz... Tú nos salvarás...Tú nos darás la vida...

Dios Padre cariñoso, tiene misericordia de nosotros,

perdona nuestros pecados y nos llevaa la vida eterna.

A m é n

 

RITO DE LA LUZ (Si está presente el cadáver)

Monición.

En señal de nuestra esperanza en Jesùs resucitado,

encendemos esta llama.

Que el resplandor de esta luz ilumine nuestras tinieblas

y alumbre nuestro camino de esperanza

hasta el encuentro definitivo en el Reino de la Luz y de la Paz...

(Se enciende el Cirio Pascual).

 

O R A C I Ó N

Oh Dios, gloria de los fieles y vida de los justos,

nosotros los redimidos por la Muerte y Resurrección de tu Hijo

te pedimos que acojas con bondad

a tu hijo, que nos fue tan cercano y querido

Concédele esa vida feliz y dichosa que tanto deseó,

y a nosotros danos fuerza para seguir unidos

entre nosotros y junto a Ti, nuestro Padre del cielo.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor..

A m é n.

 

Lectura del libro de la Sabiduría 3, 1-9

La vida de los justos está en manos de Dios

y no los tocará el tormento.

La gente insensata pensaba que morían,

consideraba su tránsito como una desgracia,

su partida de entre nosotros, como una destrucción;

pero ellos están en paz.

La gente pensaba que eran castigados,

pero ellos esperaban seguros la inmortalidad.

Sufrieron un poco, recibirán grandes favores,

porque Dios los halló dignos de sí;

Gobernarán naciones, someterán pueblos,

y su Señor reinará eternamente.

Los que en él confían conocerán la verdad

y los fieles permanecerán con él en el amor,

porque sus elegidos encontrarán gracia y misericordia ) .

Palabra deDios.

 

SALMO 26

EL SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACIÓN

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

 

Una cosa pido al Señor, eso buscaré.

Habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

 

Escúchame, Señor, que te llamo;

ten piedad, respóndeme.

Tu rostro buscaré, Señor,

no me escondas tu rostro.

 

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.

 

Lectura del Santo Evangelio según san Juan 14,1-7

No estéis inquietos y angustiados. Confiad en Dios, y confiad también en mí. En casa de mi Padre hay lugar para todos; de no ser así, ya os lo habría dicho; ahora voy a prepararos ese lugar. Una vez que me haya ido y os haya preparado ese lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que podáis estar donde esté yo. Vosotros ya sabéis el camino para ir a donde voy yo.

Tomás replicó:

-Pero, Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?

Jesús le dijo:

--Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre si no es por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre, a quien en realidad ya desde ahora conocéis y habéis visto.

Palabra del Señor  

HOMILIA

Parece que resuenan hoy, estas palabras de Jesús en el Calvario, dirigidas entonces al buen ladrón, y ahora dirigidas a nuestro hermano “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”

Alguien ha dicho que la muerte es el último Amén de esta vida y el primer Aleluia de la nueva vida; es decir, el último adiós y la primera bienvenida. Esta frase para el cristiano es una verdad y, sobre todo, una realidad. El cristiano sabe que es un peregrino que camina hacia una meta definitiva. A todos nos gustaría que la vida fuese para siempre, eterna; sin fin. En el fondo ese deseo es el que nos mueve y nos da ilusión y esperanza en esta vida.

Y nuestra fe cristiana nos viene a asegurar que tenemos toda la razón en desear que la vida no acabe, que sea eterna. Pero, al mismo tiempo, nos dice también la fe que la vida esta en dos etapas: esta que vivimosen la tierra y la que continúa después de la muerte en el cielo.

Por eso la muerte es el último Amén y el primer Aleluia. Es como cerrar una puerta para abrir la otra.Es como pasar de una casa a otra para seguir viviendo ya para siempre.

Es cierto que no queremos morir, que nos entristece y produce dolor. Y es natural, es humano. También el mismo Jesús sintió miedo ante la muerte. Nos hemos ido acostumbrando a esta vida. Con los años nos vamos apegando a muchas cosas, sentimos cariño de muchas personas. Por eso nos cuesta despegarnos de las personas que amamos y nos aman y de todo lo que hemos conseguido.

Lo que no vemos es lo que alcanzamos y recibimos después de la muerte. La Biblia. la Palabra de Dios, nos dice que no tiene comparación: que es mucho mejor lo que recibimos que todo lo que dejamos.

La vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, sino que se transforma; al deshacerse nuestra vida aquí en la tierra, adquirimos una nueva vida en el cielo; por eso, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela tu promesa de resucitar y vivir para siempre junto a Ti.

Ante la muerte de un ser querido, sólo la fe nos ayuda a encontrar consuelo y nos infunde esperanza; aunque no nos quite el dolor, nos ayuda y da ánimos para seguir viviendo.

Pidamos todos a Dios que ya le haya recibido en sus brazos de Padre y que goce para siempre en su amistad y compañía.

 

IGLESIA EN ORACION (Oración de los fieles)

Vamos a hacer una oración sencilla y confiada.Jesús ha resucitado y nos espera.Pero quiere que sigamos trabajando en esta vida y seamos solidarios.

1 :-Te pedimos por nuestra hermano.Le hemos tenido cariño en vida y nos sentimos tristes por la separación.Siéntale junto a Ti en el hogar caliente de tu casa del Cielo.

RoguemosalSeñor.

2:-Te pedimos, Señor, que siga viviendo para siempre en el corazón de sus hijos, en todos nosotros y en tu casa del cielo.

Roguemos al señor.

3:-Por los familiares y amigos de ------ Para que apoyados en la Palabra de Dios y en nuestra compañía, encuentren el consuelo que necesitan en estos momentos de dolor.

Roguemos al Señor.

4:-Te pedimos por todos los que mueren cada día. Para que su encuentro con Dios sea feliz y en paz.

Roguemos al Señor.

5:-Te pedimos por todos nosotros, para que nunca nos sintamos solos, ni dejemos solos y abandonados a nuestros seres queridos.

Roguemos al Señor.

Oremos :-Todo esto, y otras peticiones personales que cada uno de nosotros hemos traídoa esta Celebración,

te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor

Amen

 

O R A C I Ó N. ofertorio

Te presentamos, Señor, el pan y el vino,

frutos de la tierra

y del trabajo de los hombres y mujeres

que cultivaron y cosecharon el trigo y la vid.

Junto a ellos presentamos nuestras vidas:

nuestra pena y tristeza de hoy,

y la esperanza de que nuestra hermana,

vive ya en la Paz de Dios.

Te lo ofrecemos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

 

Prefacio

-El Señor esté con vosotros...

-Levantemos el corazón...

-Demos gracias al Señor, nuestro Dios...

 

Señor de la vida y de la muerte,

te damos las gracias

porque has creado el mundo con amor infinito

y por tu inmensa bondad nos has llamado a la vida.

Te damos las gracias, sobre todo,

porque has enviado a tu Hijo al mundo

y nos has hecho de su familia.

Dedicó toda su vida a nuestro servicio,

anunció la Buena Nueva a los pobres,

intentó traer consuelo a los tristes

y aliviar del dolor a los enfermos.

Muriendo en una Cruz destruyó la muerte para siempre,

y Resucitando, nos regaló una nueva vida.

Por todo eso, y por muchas cosas más,

llenos de alegría y esperanza,

te cantamos un himno de alabanza...

diciendo :

Santo,Santo,Santo.....

 

Te alabamos, Padre Santo, porque estás con nosotros

en el camino de la vida,

sobre todo, cuando tu Hijo Jesùs

nos congrega para el Banquete Pascual de su Amor

y comparte con nosotros el vino y el pan.

Te pedimos, Padre, que envíes tu Espíritu

sobre este pan y vino,

de manera que se realice en ellos

la presencia de tu Hijo-Jesùs entre nosotros.

El mismo Jesùs, la víspera de su Pasión y Muerte,

cuando estaba reunido a la Mesa con sus amigos,

tomó un pan, lo bendijo,

y se lo repartió, diciendo...

-Tomad y comed todos de él........

Y lo mismo hizo con un Cáliz con vino:

al terminar de cenar, lo alzó en señal de triunfo ,

brindó a su Padre del cielo,

y se lo pasó a sus amigos, diciendo...

-Tomad y bebed todos de él.......

 

Este es el Misterio de nuestra fe........

Padre Bueno,

queremos celebrar el triunfo de Jesùs

por medio de nuestra acción de gracias.

Sabemos que su Resurrección de entre los muertos

es señal de nuestra propia Resurrección

al final de los tiempos.

El ha retornado a Ti

para prepararnos a nosotros al encuentro.

Queremos tomar conciencia de nuestro compromiso

de ser luz para los demás

en las horas difíciles y oscuras de cada día.

Te pedimos que seas misericordioso con tu hijo

y con todos los que han muerto.

Ellos han esperado en la Resurrección,

admítelosen la Casa del Cielo para siempre.

Padre Bueno, danos también a nosotros,

la vida en tu Reino y la paz en tu regazo,

junto a nuestra Madre, la Virgen María,

los Apóstoles, los Mártires y todos tus Santos,

para celebrar la Gran Fiesta del Cielo.

Mientras llegue ese días, soñado por todos

brindamos con el Pan y con el Cáliz,

que son el Cuerpo y Sangre de Jesús

diciendo...

Por Cristo, con Él y en Él .......

 

Padre Nuestro.

Antes de participar en el Banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado

Nos deseamos la Paz.

Cuando nos sentamos a la misma mesa y compartimos los mismos alimentos, nos sentimos más unidos. Dios quiere que nos amemos y vivamos en paz. La Paz que ahora nos deseamos unos a otros, y la paz y el descanso eterno para los que han muerto.

Compartimos el Pan .

Dios nos regala un Pan que nos hace estar siempre vivos pordentro. Ese Pan es Jesùs.

CREEMOS DESDE LA MUERTE.(DespuÉs de la Comunión)

Señor,

Tu nos diste la vida como un don maravilloso.

En el origen de esta entrega a manos llenas

no cuentas con nosotros, porque no existimos.

Es todo iniciativa tuya,

Plena explosión de amor.

Eres bueno, Señor, cuando regalas a tus hijos

lo mejor que tenemos: nuestra vida.

La dejaste en nuestras manos

como un cántaro , lleno de agua fresca para el viaje.

Hoy, el cántaro se ha roto, ya gastado,

y el agua de la vida se derrama

y corre como un río de gracia hacia tu encuentro.

En esta noche oscura de la muerte,

nuestros ojos no ven, cegados por el llanto,

pero resisten firmes, confiados,

que vendrá la mañana luminosa

de la Resurrección feliz de tu Hijo Amado.

Gracias, Padre,

por sentarle anuestro hermano a tu lado

en el hogar caliente de tu Casa,

mientras vamos caminando nosotros a su encuentro.

 

Oremos. En tus manos, Padre de bondad, encomendamos a nuestro hermano-------. Nos sostiene la esperanza de que resucitará con Cristo en el último día. Te lo pedimos por JNS.

 

Agradecimiento de la familia

En nombre de la familia de ------- os damos las gracias por vuestra presencia y por vuestra oración.

Y os anunciamos que la misa de salida se celebrará el próximo día ------- a las -------

 

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

 

*Sacerdote( Si está presente el cadáver )

En señal de nuestra esperanza

en que Dios nos dará

un cuerpo nuevo e inmortal,

y para dar testimonio

de nuestra fe en la Resurrección,

yo bendigo este cadáver

con el agua que le recibió la Iglesia

el día de su Bautismo.

( Se rocía el cadáver con agua bendita y se inciensa )

 

*Sacerdote

El Dios de todo consuelo

que con amor infinito creó al hombre,

y ha dado a los creyentes

la esperanza de resucitar,

derrame sobre nosotros su bendición.

 


 

 

 

2.- Exequias de adultos

Por Pablo Lejárcegui

PRIMERAS LECTURAS

I Yo sé que está vivo mi Vengador.

Lectura del libro de Job. Job 19,1.23-27a.

Respondió Job: ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá se grabaran en cobre, con cincel de hierro y en plomo se escribieran para siempre en la roca! «Yo sé que está vivo mi Vengador y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro, mis propios ojos lo verán». ¡Desfallezco de ansias en mi pecho!

Palabra de Dios.

 

II Los recibió como sacrificio de holocausto.

Lectura del libro e la Sabiduría. Sab 3,1-9.

La vida de los justos está en manos de Dios y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia; su partida de entre nosotros, como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que eran castigados, pero ellos esperaban seguros la inmortalidad. Sufrieron un poco, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba, y los halló dignos de sí: los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto.

[El día de la cuenta resplandecerán ellos como chispas que prenden por un cañaveral. Gobernarán naciones, someterán pueblos, y su Señor reinará eternamente. Los que en él confían conocerán la verdad y los fieles permanecerán con él en el amor, porque sus elegidos encontrarán gracia y misericordia.]

Palabra de Dios.

 

III La edad avanzada, una vida sin tacha.

Lectura del libro de la Sabiduría. Sab 4,7-15.

El justo,aunque muera prematuramente, tendrá el descanso. Vejez venerable no son los muchos días, ni se mide por el número de los años; que las canas del hombre son la prudencia, la edad avanzada, una vida sin tacha. Agradó a Dios, y Dios lo amó; vivía entre pecadores, y Dios se lo llevó; lo arrebató, para que la malicia no pervirtiera su conciencia, para que la perfidia no sedujera su alma.

La fascinación del vicio oscurece lo bueno, el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia. Madurando en pocos años, llenó mucho tiempo. Como su alma era agradable a Dios, lo sacó aprisa de en medio de la maldad. Lo vieron las gentes, pero no lo entendieron, no reflexionaron sobre ello; la gracia y la misericordia son para los elegidos del Señor, y la visitación para sus santos.

Palabra de Dios

 

IV Aniquilará la muerte para siempre.

Lectura del profeta Isaías. Is 25,6a.7 9.

En aquel día, preparará el Señor de los ejércitos, para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre.

El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país -lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación.

Palabra de Dios.

 

V Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Lectura del libro de las Lamentaciones. Lam 3,17-26.

Me han arrancado la paz y ni me acuerdo de la dicha: me digo: Se me acabaron las fuerzas y mi esperan,a en el Señor. Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido.

Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien se renuevan cada mañana. ¡Qué grande es tu fidelidad! «El Señor es mi lote», me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Palabra de Dios.

 

VI Los que duermen en el polvo despertarán.

Lectura del profeta Daniel. Dn 12,1-3.

En aquellos días, yo, Daniel, estaba llorando y oí esta palabra del Señor: En el tiempo aquel se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo. Serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad.

Palabra de Dios.

 

VII Pensando con gran rectitud y nobleza en la resurrección.

Lectura del segundo libro de los Macabeos. 2 Mac 12,43-46.

En aquellos días, Judas, príncipe de Israel, hizo una colecta y envió a Jerusalén dos mil dracmas de plata, para que ofreciesen un sacrificio por los pecados de los caídos: obrando con gran rectitud y nobleza, pensando en la resurrección.

(Si no hubiera esperado la resurrección de los caídos, habría sido inútil y ridículo rezar por los muertos.) Pues veía que a los que habían muerto piadosamente les estaba reservado un magnífico premio.

Es una idea piadosa y santa rezar por los difuntos para que sean liberados del pecado.

Palabra de Dios.

 

SEGUNDAS LECTURAS

I Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles. Hch 10,34-43.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: -Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia. sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas anunciando la paz por Jesucristo, el Señor de todos.

[Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.]

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.

 

II Justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 5,5-11.

Hermanos: La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que nos ha dado. En efecto, cuando estábamos todavía sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos-en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!

Si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Palabra de Dios.

 

III Donde reinó el pecado, reinará la gracia.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 5,17-71.

Hermanos: Por el pecado de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte. ¡Cuánto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la salvación! Por tanto, si el pecado de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la salvación y la vida.

Si, por la desobediencia de uno, todos se convirtieron en pecadores, así, por la obediencia de uno, todos se convertirán en justos. La ley se introdujo para que creciera el pecado; pero si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado causando la muerte, así también, por Jesucristo nuestro Señor, reinará la gracia causando la salvación y la vida eterna.

Palabra de Dios.

 

IV Andemos en una vida nueva.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 6,3-9.

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. [Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.

Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.]

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

Palabra de Dios.

 

V Aguardando la redención de nuestro cuerpo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 8,14-23.

Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

Palabra de Dios.

 

VI ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 8,31b-35.37-39.

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió; más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?; ¿la aflicción? ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.

 

VII En la vida y en la muerte somos del Señor.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 14,7-9.10b-12.

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. Todos compareceremos ante el tribunal de Dios, porque está escrito: «Por mi vida, dice el Señor, ante mí se doblará toda rodilla, a mí me alabará toda lengua». Por eso, cada uno dará cuenta a Dios de si mismo.

Palabra de Dios.

 

VIII Por Cristo, todos volverán a la vida.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios. 1 Cor 15,20-24a.25-28.

Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos, [después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios «haga de sus enemigos estrado de sus pies» -el último enemigo aniquilado será la muerte-. Porque dice la Escritura: «Dios ha sometido todo bajo sus pies», y al decir que lo ha sometido todo, es evidente que excluye al que lo ha sometido todo. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.]

Palabra de Dios.

 

IX La muerte ha sido absorbida en la victoria.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios. 1 Cor 15,5 1-57.

Hermanos: Os voy a declarar un misterio: no todos moriremos, pero todos nos veremos transformados. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta; porque resonará, y los muertos despertarán incorruptibles y nosotros nos veremos transformados. Porque esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto mortal tiene que vestirse de inmortalidad. Cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita:

«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?»

El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Palabra de Dios.

 

X Tenemos una casa eterna en los cielos.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios. 2 Cor 5,1.6-10.

Hermanos: Es cosa que ya sabemos: si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene duración eterna en los cielos. Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.

Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Palabra de Dios.

 

XI Transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses. Flp 3,20-21.

Hermanos: Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. El transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.

Palabra de Dios.

 

XII Estaremos siempre con el Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses. 1Tes 4,12-17.

Hermanos: No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos, para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.

Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Palabra de Dios.

 

XIII Si morimos con él, viviremos con él.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo. 2 Tim 2,8-13.

Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.

Es doctrina segura: si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

Palabra de Dios.

 

XIV Le veremos tal cual es.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan. 1 Jn 3,1-2.

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Queridos: ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

Palabra de Dios.

 

XV Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan.

Queridos hermanos: Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos.

Palabra de Dios.

 

XVI Dichosos los muertos que mueren en el Señor.

Lectura del libro del Apocalipsis. Ap 14,13.

Yo, Juan, oí una voz que decía desde el cielo: ¡Dichosos ya los muertos que mueren en el Señor! Sí (dice el Espíritu), que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.

Palabra de Dios.

 

XVII Los muertos fueron juzgados según sus obras.

Lectura del libro del Apocalipsis. Ap 20,11-21,1.

Yo, Juan, vi un trono blanco y grande, y al que estaba sentado en él. A su presencia desaparecieron cielo y tierra, porque no hay sitio para ellos. Vi a los muertos, pequeños y grandes, de pie ante el trono. Se abrieron los libros y se abrió otro libro, el registro de los vivos. Los muertos fueron juzgados según sus obras escritas en los libros.

El mar entregó sus muertos, Muerte y Abismo entregaron sus muertos, y todos fueron juzgados según sus obras. Después, Muerte y Abismo fueron arrojados al lago de fuego -el lago de fuego es la segunda muerte-. Los que no estaban escritos en el libro de los vivos fueron arrojados al lago de fuego. Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado y el mar ya no existe.

Palabra de Dios.

 

XVIII Ya no habrá muerte.

Lectura del libro del Apocalipsis. Ap 21,1-5a.6b-7.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una voz potente que decía desde el trono: -Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: -«Ahora hago el universo nuevo». Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Los sedientos beberán de balde de la fuente de agua viva. El que ha vencido es heredero universal: yo seré su Dios y él será mi hijo.

Palabra de Dios.

 

SALMOS RESPONSORIALES

 

I . Sal 22,1-3a.3b-4.5.6.

R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor,

nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas.

R./

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

R./

Preparas una mesa ante mí

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

R./

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

R./

 

II . Sal 24,6-7bc.17-18.20-21.

R./ A ti, Señor, levanto mi alma.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

R./

Ensancha mi corazón oprimido

y sácame de mis tribulaciones.

Mira mis trabajos y mis penas

y perdona todos mis pecados.

R./

Guarda mi vida y líbrame,

no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,

porque espero en ti.

 

III . Sal 26,1.4.7.8b.9a.13-14.

R./ El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

R./

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

R./

Escúchame, Señor, que te llamo;

ten piedad, respóndeme.

-Tu rostro buscaré, Señor;

no me escondas tu rostro.

R./

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

-Espera en el Señor, sé valiente;

ten ánimo, espera en el Señor.

R./

 

IV. Sal 41,2.3.5bcd;42,3.4.5.

R./ Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Como busca la cierva corrientes de agua,

así mi alma te busca a ti, Dios mío.

R./

Tiene sed de Dios, del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

R./

Y desahogo mi alma conmigo:

¡cómo marchaba a la cabeza del grupo

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta!

R./

Envía tu luz y tu verdad:

que ellas me guíen

y me conduzcan hasta tu monte santo,

hasta tu morada.

R./

Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío.

R./

¿Por qué te acongojas, alma mía;

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

«Salud de mi rostro, Dios mío».

R./

 

V . Sal 62,2-3a.3bc-4.5-6.8-9.

R./ Mi alma está sedienta de ti, Señor, mi Dios.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti

como tierra reseca, agostada, sin agua.

R./

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

R./

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

R./

Porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti

y tu diestra me sostiene.

R./

 

VI . Sal 102,8.10.13-14.15-16.11-18.

R./ El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no nos trata como merecen nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas.

R./

Como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles;

porque él conoce nuestra masa,

se acuerda de que somos barro.

R./

Los días del hombre duran lo que la hierba,

florecen como flor del campo,

que el viento la roza, y ya no existe;

su terreno no volverá a verla.

R./

Pero la misericordia del Señor dura siempre,

su justicia pasa de hijos a nietos

para los que guardan la alianza

y recitan y cumplen sus mandatos.

 

VII . Sal 114,5.6;115,10-11.15-16a-c

R./ Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida.

El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo.

R./

El Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas, me salvó.

R./

Tenía fe, aun cuando dije:

«¡Qué desgraciado soy!»

Yo decía en mi apuro:

«Los hombres son unos mentirosos».

R./

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

rompiste mis cadenas.

R./

 

VIII. Sal 121,1-2.3-4a.4b-5.6-7.8-9.

R./ ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!.

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

R./

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor.

R./

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor.

En ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.

R./

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios».

R./

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo».

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

IX . Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8.

R./ Desde lo hondo a ti grito, Señor.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

R./

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

R./

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

R./

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa,

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

R./

 

X . Sal 142,1-2.5-6.7ab.8ab.10.

R./ Señor, escucha mi oración.

Señor, escucha mi oración;

tú que eres fiel, atiende a mi súplica;

tú que eres justo, escúchame.

No llames a juicio a tu siervo,

pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

R./

Recuerdo los tiempos antiguos,

medito todas tus acciones,

considero las obras de tus manos

y extiendo mis brazos hacia ti:

tengo sed de ti como tierra reseca.

R./

Escúchame en seguida, Señor,

que me falta el aliento.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,

ya que confío en ti.

R./

Enséñame a cumplir tu voluntad,

ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,

me guíe por tierra llana.

R./

 

EVANGELIOS

 

I Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo. Mt 5,1-1-2a.

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándolos:

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los hijos de Dios».

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa

será grande en el cielo.

Palabra del Señor.

 

II Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla

Lectura del santo Evangelio según San Mateo. Mt 5,1-1-2a.

En aquel tiempo, Jesús exclamó: -Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has reve lado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo mas que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadera y mi carga ligera.

Palabra del Señor.

 

III ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Lectura del santo Evangelio según San Mateo. Mt 25,1-13.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias, y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:-¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas:-Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.

Pero las sensatas contestaron: -Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.

Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas; y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: -Señor, señor, ábrenos.

Pero él respondió: -Os lo aseguro: no os conozco. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Palabra del Señor.

 

IV Venid vosotros, benditos le mi Padre.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo. Mt 25,31-46.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: -Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me hospedasteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.

Entonces los justos le contestarán: -Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?, ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?, ¿cuándo te vi mas enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?

Y el rey les dirá: -Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Y entonces dirá a los de su izquierda: -Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me hospedasteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también éstos contestarán: -Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?

Y él replicará: -Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.

Y éstos Irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Palabra del Señor

 

V Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos. Mc 15,33-39;16,1-6.

Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: -Eloí, Eloí, lamá sabactaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)

Algunos de los presentes, al oírlo, decían: -Mira está llamando a Elías.

Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo: -Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.

Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo -Realmente este hombre era Hijo de Dios.

[Pasado el sábado, María la Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: -¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?

Al mirar vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. El les dijo: -No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el Crucificado? No está aquí. HA RESUCITADO. Mirad el sitio donde lo pusieron.]

Palabra del Señor.

 

VI ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 7,11-17.

En aquel tiempo iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando estaba cerca de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: -No llores.

Se acercó al ataúd (los que lo llevaban se pararon) y dijo: -¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios diciendo: -Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Palabra del Señor.

 

VII Vosotros estad preparados.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 12,35-40.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que, si supiera el dueño de la casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Palabra del Señor.

 

VIII Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 23,33.39-43.

Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron allí a Jesús y a dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: -¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

Pero el otro le increpaba: -¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos en cambio, éste no ha faltado en nada.

Y decía: -Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.

Jesús le respondió: -Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Palabra del Señor.

 

IX Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 23.44-49;24,1-6.

Era ya eso de mediodía cuando se oscureció el sol y toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. EL velo del templo se rasgó por medio. Jesús gritó con fuerza:-Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

Y dicho esto, expiró.

Viendo lo que sucedía, el centurión glorificaba a Dios diciendo: -Realmente, este hombre era inocente.

La muchedumbre que había acudido al espectáculo, al ver lo ocurrido, se volvía a la ciudad dándose golpes de pecho. Sus conocidos se mantenían a distancia, y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.

[El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado.]

Palabra del Señor.

 

X ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 24,13-35.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

[El les dijo: -¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: -¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?

El les preguntó: -¿Qué?

Ellos le contestaron: -Lo de Jesús el Nazareno, que fue un Profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro libertador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron.

Entonces Jesús les dijo: -¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?

Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.]

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron diciendo: -Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.

Ellos comentaron: -¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: -Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

 

XI El que cree en el Hijo tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 6,37-40.

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí, no lo echaré afuera; porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Palabra del Señor

 

XII El que come este pan tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 6,51-59.

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí: -¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo: -Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come, vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Palabra del Señor.

 

XIII Yo soy la resurrección y la vida.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 11,17-27.

[Cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y] dijo Marta a Jesús: -Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.

Jesús le dijo: -Tu hermano resucitará.

Marta respondió: -Sé que resucitará en la resurrección del último día.

Jesús le dice: -Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?

Ella le contestó: -Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

Palabra del Señor.

 

XIV Lázaro, ven afuera.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 11,32-45.

En aquel tiempo, cuando llegó María (hermana de Lázaro) a donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies diciéndole: -Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.

Jesús, viéndola a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó: -¿Dónde lo habéis enterrado?

Le contestaron: -Señor, ven a verlo.

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: -¡Cómo lo quería!

Pero algunos dijeron: -Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?

Jesús, sollozando de nuevo, llega a la tumba. (Era una cavidad cubierta con una losa.) Dice Jesús: -Quitad la losa.

Marta, la hermana del muerto, le dice: -Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.

Jesús le dice: -¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?

Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: -Padre, te doy gracias, porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.

Y dicho esto, gritó con voz potente: -Lázaro, ven afuera.

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: -Desatadlo y dejadlo andar.

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Palabra del Señor.

 

XV Si el grano de trigo muere, da mucho fruto.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 12,23-28.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero, si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.

[Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora, Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: -Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.]

Palabra del Señor.

 

XVI En la casa de mi Padre hay muchas estancias.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 14,1-6.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino.

Tomás le dice: -Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

Jesús le responde: -Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Palabra del Señor.

 

XVII Este es mi deseo: que estén donde yo estoy.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. Jn 17,24-26.

En aquel tiempo, elevando los ojos al cielo, Jesús oró diciendo: -Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy, y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

Palabra del Señor.

 


 

 

 

3.- Lecturas para Bautismos

Por Pablo Lejárcegui

 

Danos agua de beber

Lectura del libro del Éxodo 17, 3-7

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
-«¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?»
Clamó Moisés al Señor y dijo:
-«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen. »
Respondió el Señor a Moisés:
-«Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.»
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Masa y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
-«¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?»

Palabra de Dios.

 

Lectura del libro del Exodo 14,15-15,1

Dijo Yahveh a Moisés: «¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha.

Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto.

Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros de los carros.

Sabrán los egipcios que yo soy Yahveh, cuando me haya cubierto de gloria a costa de Faraón, de sus carros y de sus jinetes.

Se puso en marcha el Ángel de Yahveh que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás,

poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche.

Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahveh hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas.

Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda.

Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos de Faraón, y los carros con sus guerreros.

Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio.

Trastornó la ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios: «Huyamos ante Israel, porque Yahveh pelea por ellos contra los egipcios.»

Yahveh dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre los guerreros de los carros.»

Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba volvió el mar a su lecho; de modo que los egipcios, al querer huir, se vieron frente a las aguas. Así precipitó Yahveh a los egipcios en medio del mar, pues al retroceder las aguas cubrieron los carros y a su gente, a todo el ejército de Faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera.

Mas los israelitas pasaron a pie enjuto por en medio del mar, mientras las aguas hacían muralla a derecha e izquierda.

Aquel día salvó Yahveh a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a orillas del mar.

Y viendo Israel la mano fuerte que Yahveh había desplegado contra los egipcios, temió el pueblo a Yahveh, y creyeron en Yahveh y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Dijeron:

 

Lectura del Profeta Ezequiel 36,24-28

Os tomaré de entre las

gentes donde estáis, os recogeré de todos los países y os conduciré

a vuestra tierra. Os rociaré con agua pura y os purificaré

de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos.

Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu

nuevo; quitaré de vuestro cuerpo el corazón de piedra y os daré un

corazón de carne. Infundiré mi espíritu en vosotros y

haré que viváis según mis preceptos, observando y guardando mis

leyes.

Habitaréis entonces en la tierra que di a vuestros padres,

seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

 

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que andemos en una vida nueva

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-4. 8-11

Hermanos:
Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte.
Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

 

Los que habéis sido bautizados os habéis revestido de Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 26-29
Hermanos:
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo.
Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús.
Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.

Palabra de Dios.

 

Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios. 4, 1-6.

Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad de Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sedo llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un Solo Dios y Padre de todos. Que está sobre todos, por todos y en todos.

Palabra de Dios

 

Os rescataron a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 17-21


Queridos hermanos:
Si llamáis Padre al que juzga a cada uno, según sus obras, sin parcialidad, tomad en serio vuestro proceder en esta vida.
Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por nuestro bien.
Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza.

Palabra de Dios.

 

EVANGELIOS

 

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
-«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
-«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. "
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

 

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra

+ Conclusión del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a .-ellos, Jesús les dijo:
-«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Palabra del Señor.

 

Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole:-«Soy yo el que necesito que tú me bautices,¿y tú acudes a mí?»Jesús le contestó:-«Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere. »Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía--«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

Palabra del Señor

 

No estás lejos del reino de Dios

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: - «¿Que mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amaras a¡ Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo.7 No hay mandamiento mayor que estos.» El escriba replico: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale mas que todos los holocaustos y sacrificios.»

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estas lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle mas preguntas.

Palabra del Señor.

 

Fue, se lavó, y, volvió con vista

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1-41

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
-«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?»
Jesús contestó:
-«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.»
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
-«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista.

Palabra del Señor

 

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

+Lectura del santo evangelio según san Juan 15,1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseéis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Palabra de Dios

 


 

 

 

4.- Moniciones para una misa de bodas de oro

Por Julia Merodio

MONICIÓN DE ENTRADA.-

Si ha habido, un momento de la historia, en que las personas añoren un hogar cálido y feliz, es este que nos ha tocado vivir a nosotros.

Hoy, en un mundo donde los hombres y las mujeres trabajan fuera de casa; donde la empresa sólo se mide por la productividad; donde a la gente se la valora por lo que tiene… se anhela, más que nunca a una familia: en la que te escuchen, te quieran por lo que eres y te amen desde la gratuidad.

Y aquí tenemos, junto a nosotros, este modelo de familia. Un modelo que a los ojos del mundo parece trasnochado pero que todos, los que desean recibir un sacramento, firmarían para estar unidos tantos años.

Es, por tanto, una gracia de Dios que podamos celebrar algo tan gratificante como vivir en el amor cincuenta años.

Y como, la familia, donde se vivió el amor de forma excepcional, fue la familia de Nazaret; vamos a acercarnos a ella y a tomarla como ejemplo, para seguir imitándola.

MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS.-

La consolidación de la familia cristiana es el bien, más preciado para una sociedad que pretende trivializar los verdaderos valores de la entrega.

Por eso, si hubiera que buscar:

• Un pilar donde se apoyase la familia…, éste sería la Confianza.

• Si hubiera que buscar, un cimiento para consolidarla…,lo encontraríamos en el Diálogo y la Escucha.

• Y si hubiera que buscar, un medicamento para tanto desencanto, tanta indiferencia y tanta deslealtad…, este sería el Perdón.

Todos estos valores los ha puesto el Señor a nuestro alcance, pero nos da miedo que nos cuestionen, nos exijan y nos comprometan.

Por eso, difícilmente viviremos, lo que nos dice San Pablo en la segunda lectura si decidimos trivializar el amor.

Es importante, por tanto, que optemos por esta manera de vivir; pues si lo hacemos así: la paz de Cristo habitará en nuestros corazones.

Escuchemos.

SALMO

•A ti Señor, presentamos nuestra ilusión y nuestro esfuerzo.

En ti Padre confiamos porque sabemos que nos amas.

•Indícanos tus caminos, enséñanos tus sendas,

y que tu gracia no se aparte jamás de nosotros.

•No permitas que cedamos al cansancio,

y haz que en nuestra vida se abran caminos de

esperanza, igualdad y servicio.

•Ayúdanos, a perseverar,

a quienes, por la fidelidad,

hemos querido optar, por el proyecto de amor

que Tú tenías para nosotros.

•Recuerda que tu ternura y bondad

nunca se acaban.

Bendice nuestra unión

y protégenos siempre.

•Nuestros ojos están puestos en ti, Señor,

porque necesitamos tu luz y tu calor.

•Mira siempre nuestros esfuerzos y esperanzas,

y cada mañana, devuélvenos la alegría de encontrarnos.

•Tú estarás siempre presente en nuestra vida,

pues, sabemos bien,

que la verdad y el amor procede de ti,

porque Tú eres la auténtica Vida.

CREDO DE LA FAMILIA

• Creemos en el amor que viene de Dios, limpio y desinteresado.

• Creemos en el amor que une al hombre y a la mujer en el sentir y en la vida.

• Creemos en el amor humano proyectado en el hijo que nace.

• Creemos en la familia como lugar de convivencia para los corazones que se aman.

• Creemos en que este amor hay que renovarlo cada día, y que eso ha de ser: compromiso y tarea constante de cada uno.

• Creemos en el amor sereno, sufrido y compartido de los esposos.

• Creemos que es posible vivir hondamente el amor, en este mundo de hoy y nos sentimos interpelados, en la tarea constante, de liberarlo de tantas ataduras y esclavitudes.

• Reconocemos que, el amor que con frecuencia se nos ofrece, es una palabra vacía y superficial. Que nuestro amor se vuelve, con facilidad, secreto, replegado, calculador, tenebroso y vivido a espaldas de Dios, pero creemos que es posible hallar un amor limpio cuando en él buscamos al Señor, pues solamente en Él reside el auténtico AMOR.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos al Señor nuestro Dios, que es el Padre de la gran familia humana y supliquémosle:

R. RENUEVA NUESTRAS FAMILIAS, SEÑOR

1.- Por la Iglesia, que es la gran familia de los hijos de Dios; para que sepa acoger a todos, abriendo cada día su mesa, lugar de descanso, de fortalecimiento y de fiesta.

OREMOS

2.- Por todos los hogares, para que sepamos guardar los valores fundamentales de la familia y se los enseñemos a nuestros hijos.

OREMOS

3.- Por los esposos, para que vivan desde la donación, la entrega, el perdón, el agradecimiento y la comunicación.

OREMOS

4.- Por los padres, para que sepamos educar a nuestros hijos con mucho amor, respetando su personalidad y agradeciendo su confianza.

OREMOS

5.- Por los novios, para que sean valientes, tengan un noviazgo responsable y se preparen en serio para tener una vida familiar según el proyecto de Dios.

OREMOS

6.- Por los gobernantes, para que solucionen los grandes problemas de educación, vivienda, salarios, trabajo, todo lo que afecta a la buena marcha de la vida familiar.

OREMOS

7.- Por las familias desunidas, por las que sufren, para que reciban ayuda y consuelo, fruto de la solidaridad cristiana.

OREMOS

Escucha Señor, la plegaria de tu Iglesia que pone su confianza en tu amor y su mirada en el hogar de Nazaret.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén

ACCIÓN DE GRACIAS

Señor:

Te damos gracias porque fuiste Tú

el que, hace cincuenta años, entraste en nuestras vidas,

y encendiste en nosotros la llama del amor.

Te damos gracias, porque fue, en ese hermoso día,

cuando en nosotros apareció la ilusión,

nuestras miradas se encontraron

y entendimos que algo nuevo acababa de nacer.

Te damos gracias, porque en aquel momento

descubrimos lo que era el auténtico amor;

empezamos a olvidar, para siempre, el egoísmo;

a renunciar al deseo, que teníamos, de posesión;

a poner en medio de nuestra vida “el nosotros”…

Y, gracias Señor, por ser testigo de todo ello;

por estar siempre donde alguien decide amar;

porque a tu lado la donación es más fecunda

y la entrega está vestida de felicidad.

Gracias, Señor, por haber hecho posible

Que, después de cincuenta años;

el sello de nuestras vidas

siga, incluso más fuerte, que entonces.

 


 

 

 

5.- Moniciones para una misa de Primera Comunión

Por Julia Merodio

Monición de entrada.-

Hoy es un día especial. Es un día de Fiesta. Todos estos niños y niñas van a recibir a Jesús, por primera vez en su corazón. Ellos son:

• El rostro bonito de la Iglesia.

• Las semillas de Evangelio, a las que nosotros, tenemos que cuidar y ayudar para que germinen.

• Son la fiesta, hecho bondad y ternura, en sus ojos transparentes y su alma limpia.

• Son los continuadores de la Buena Noticia del Reino.

Por eso queremos acompañarles y participar de su alegría; sabiendo que Jesús, sonreirá gozoso, al verlos tan radiantes de felicidad.

La Misa es una fiesta muy alegre.

Acto penitencial.-

Por no haber amado a nuestro Padre Dios como buenos hijos.

¡Señor ten piedad!

Por no habernos portado con los demás como Tú nos enseñas.

¡Cristo ten piedad!

Por no haber ayudado, a otros niños, a conocer a Jesús.

¡Señor ten piedad!

Gloria.-

Renovamos nuestra fe.-

Celebrante.-

Ahora ya os habéis hecho mayores y os han enseñado en catequesis lo que son las promesas del bautismo. Cuando erais pequeños, vuestros padres, las hicieron por vosotros; en este momento sois vosotros mismos los que vais a renovarlas con toda la comunidad cristiana.

Niño.-

Estoy contento de haber sido bautizado a los pocos días de nacer. Mis padres y padrinos el día de mi bautismo, ante la comunidad cristiana, hicieron en mi nombre una renuncia al mal y un acto de fe para que Jesucristo me comunicara la vida nueva de ser hijo de Dios.

Ahora, yo mismo, voy a renovar las promesas de mi bautismo, antes de comulgar, para que todos sepáis que quiero seguir viviendo como cristiano.

Niño.-

¿Rechazáis el mal que puede hacer daño a los demás cuando sois egoístas, decís mentiras, tenéis envidias?

Sí renuncio.

¿Rechazáis el mal que supone vuestra pereza, vuestra indiferencia, vuestra tristeza?

Sí renuncio.

¿Queréis comprometeros a tener un espíritu abierto para apreciar lo bueno que hay en los hermanos, perdonando sus errores? ¿Os comprometéis a todo esto?

Sí, me comprometo.

¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre y que ha creado el cielo y la tierra?

Sí, creo.

¿Creéis que Jesucristo es el Hijo de Dios, nacido de la Virgen María y hermano nuestro, que murió y resucitó para salvarnos?

Sí, creo.

¿Creéis en la Iglesia, en la comunión de los Santos y en el perdón de los pecados que nos da la esperanza de vivir con Dios para siempre?

Sí, creo.

Oración de los fieles.-

Unidos por la misma fe y confianza en Dios, nuestro Padre, presentamos nuestras necesidades por medio de Jesús tu Hijo.

• Por la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, para que manifiesten con su testimonio el amor que tienes a todos los hombres.

Roguemos al Señor.

• Para que haya paz en todo el mundo, cese la violencia, las injusticias y todos nos comprometamos a hacer un mundo mejor.

Roguemos al Señor.

• Te pedimos por los que sufren, los enfermos, los parados. Haz que encuentren ayuda en nuestra generosidad.

Roguemos al Señor.

• Por todos los niños que estos días hemos hecho la primera comunión, para que sigamos participando, siempre, de la Eucaristía.

Roguemos al Señor

• Por nuestros padres y familiares para que nos sigan ayudando en este camino tan importante que hemos iniciado.

Roguemos al Señor.

Ofrendas.-

• Ofrecemos este cirio. Queremos ser luz para los demás con nuestro comportamiento cristiano.

• Ofrecemos estas flores, símbolo de la belleza de la vida cristiana y de todo lo bello que Tú has puesto en el mundo.

• Te presentamos, Señor, este libro de catequesis, signo de nuestro empeño en seguir a Jesús.

• Recibe, Señor, este pan y este vino, símbolo del trabajo y el sacrificio de los padres por sus hijos.

Acción de gracias.-

Querido papá y mamá.

¡Al fin llegó el gran día!

Me siento muy feliz de haber recibido a Jesús en mi corazón,

pero quiero pediros que me ayudéis a seguir este camino.

Es tanta la alegría que siento, en este momento,

que no querría que se me escapase.

Por eso os pido que me ayudéis en esta nueva etapa

como cristiano pues sé que con vuestra ayuda

todo será más fácil y está felicidad que hoy sentimos todos

durará muchos, muchos días.

Acompañarme a la Eucaristía para compartirla en familia.

Guiadme por el camino del bien como, siempre, hacéis.

Alentadme para ser cada día mejor cristiano y mejor persona.

Y habladme con frecuencia de Jesús.

Porque si vosotros me lo participáis así,

sé que juntos los vamos a conseguir.

Oración a la Virgen.-

María, al escuchar tu nombre

me lleno de gozo.

Me alegro porque Jesús, tu hijo,

te hizo madre nuestra.

Madre de cada uno de los hombres.

Madre de la Iglesia.

¡Yo te doy mi corazón en fiesta!

Es pequeñito,

pero limpio como el agua de la montaña.

Es para ti Madre.

 


 

 

 

6.- Moniciones para Misa “Manos a la Obra” Nicaragua

Por Julia Merodio

OFERTORIO.- Por ser sobre los cinco continentes, se pueden tomar dos opciones:

Primera.- Si son pocos niños se pueden hacer cinco grupos, para que cada grupo lleve su ofrenda y ponerles a cada grupo un distintivo del color del continente, por ejemplo: un brazalete en la manga, o algo parecido.

Segunda.- Si son muchos se elige a cinco para que entregue cada uno su ofrenda.

A mi me parecía un motivo bonito tomar cartulina de los cinco colores y hacer unos rectángulos de 4x15 centímetros aproximadamente; se pueden hacer diez de cada color. Después se escribe, en cada una de ellas, algo que los niños hayan pensado. Por ejemplo:

En las blancas: (Europa) cosas que estarían dispuestos a compartir.

En las azules: (Oceanía) algún esfuerzo que estuviesen dispuestos a hacer: como portarse mejor, estudiar más…

En las rojas: (América) algo que harían por amor a los demás. Ayudar a un niño, jugar con él…

En las amarillas: (Asia) Signos de: amistad, solidaridad, fraternidad… (Todo adaptado al lenguaje de los niños)

En las verdes: (África) Signos de esperanza. Cosas que les gustaría alcanzar.

Cuando estén todas escritas, se hace con, cada color, una cadena. Se pega la primera y luego se van metiendo la una en la otra como eslabones…

Cada grupo o cada niño, ofrece su cadena y delante del que lleva la cadena puede ir un niño o una niña con una pancarta con el nombre del continente que representa y cuando llega al altar, vuelta a la asamblea dice, en alto por qué han elegido ese color y ese lema. Y cuando hayan subido todos; alguien pega, todas las cadenas: una a otra cono signos de que unidos podemos llegar muy lejos.

Se deposita junto al altar y al rezar el Padrenuestro salen varios niños a sujetarla en alto en señal de que todos somos hermanos hijos del mismo Padre


 

 

 

7.- Liturgia de la Palabra para cuando no hay sacerdote

Por Julia Merodio

• Canción de entrada.-

• Presentación.

Tenemos que ser conscientes de que en muchos sitios la gente no está acostumbrada a estas celebraciones y espera que vaya un sacerdote a celebrar el acto litúrgico. Es, por tanto, una deferencia informarles de lo que se va a hacer y explicarles el por qué de esta ceremonia.

Antes de empezar la celebración es bueno preguntar a la gente si ha habido alguna cosa especial por la que podamos orar, (una muerte, un problema cercano, algo significativo…)

RITO DE ENTRADA: OraciÓn

Después del rito de entrada, debemos decir a la gente lo que significa el que Dios nos haya invitado al Banquete Eucarístico y reconocer que no somos dignos de ello por lo que decimos:

• Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligidos. Señor, ten piedad.

• Tú, que has venido a llamar a los pecadores. Cristo, ten piedad.

• Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. Señor ten piedad.

por si alguien quiere tomarlo de base para confeccionar otros nuevos)

EXAMEN.

**También puede presentarse, en alguna celebración especial, otra opción como sería hacer un examen en el momento del perdón: (Pongo un ejemplo

Cuando el hombre se encuentra delante de Dios lo primero que experimenta es su pequeñez, su necesidad, su pobreza.

Pidamos la gracia de sentirnos pecadores salvados por la gran misericordia de Dios y dispongámonos a cuestionar un poco nuestra vida.

 JESÚS ME DICE QUE LA MIES ES ABUNDANTE Y ME LLAMA A TRABAJAR CON ÉL.

• ¿Escucho su llamada? ¿O procuro escuchar otras voces más sugerentes para mí?

• ¿Aporto algo de lo que tengo, o espero que den los demás, instalándome en la comodidad?

• ¿Hago caso a los condicionamientos humanos para justificar mi falta de compromiso?

 VE TÚ TAMBIÉN A TRABAJAR A MI VIÑA.

• ¿Todavía sigues diciendo que nadie te ha contratado?

• ¿Has buscado las personas, las situaciones, las intervenciones que hacen significativa la llamada o sigues con el grupo de los que no quieren compromisos?

 ROGAD AL DUEÑO DE LA MIES PARA QUE MANDE OBREROS A SU MIES.

• ¿Intercedes ante el Señor para que te haga solidario con los demás?

• ¿Le pides que te haga generoso a la hora de responder?

• ¿Le pides para que te haga humilde a la hora de trabajar por el Reino?

GLORIA.-

El Gloria puede rezarse, dependiendo del día en que realicemos la Liturgia de la Palabra.

LECTURAS.-

Al llegar las lecturas sería bueno hacer moniciones pues, además, de ayudar a captar nuestra atención en la Palabra de Dios, también se da más solemnidad.

Después de las lecturas es bueno llevar preparada alguna reflexión como se viene haciendo habitualmente en la Eucaristía.

(Comparto un ejemplo por si puede servir de alguna ayuda)

1ª Lectura.- Romanos 8, 28 – 31

SALMO.-

R. Señor dame la gracia de responder a los dones recibidos.

Aquí estoy, Señor, en busca de tus pasos,

quiero entrar en tus caminos Señor,

quiero dar una respuesta a tu llamada,

quiero estar disponible para Ti. R.-

 

Aquí estoy como Samuel aquella noche,

y te digo “habla, Señor, que tu siervo escucha”.

Aquí estoy cono Elías en el Horeb,

esperando tu paso silencioso.

Aquí estoy como María en la Anunciación,

para decirte: ¡Hágase en mí según tu palabra!.

Aquí estoy con el corazón abierto,

para decirte: ¡Quiero hacer tu voluntad!. R.-

 

He sentido tu llamada, Señor,

a trabajar a tu lado.

He sentido la fuerza de tu Espíritu

que me envía a evangelizar.

He sentido que la realidad de tu evangelio

tiene que ser mi proyecto de vida.

Y estoy seguro de que puedo hacer,

que tu plan de salvación me haga feliz. R.-

Mateo 25, 14 – 30

(Brindo unos puntos de oración por si fuesen necesarios).

Dios no sólo nos ha puesto en este mundo sino que, además, nos ha hecho un regalo. ¡Ahí tienes esos talentos! Nos dice. Te los dejo para que los uses, pero algún día tendrás que responder de ellos.

No valdrán disculpas para dejar de dar cuentas. Ya que quien entierra sus talentos, entierra su capacidad de amar, de esperar, de sentir.....de creer.

Tú tomarás la mejor manera para negociar con ellos en tu amplio espacio de libertad. Pero primero tendrás que hacer un discernimiento para descubrir esos dones, que a veces, ni los hemos advertido.

Toma conciencia de que el primer Don recibido ha sido el de la Salvación, a ti te corresponde hacerlo fructificar; pero no de una manera mecánica sino haciéndolo vida, llevándolo a los demás y ofreciéndolo como aportación personal y comunitaria. Date cuenta de que el Mensaje es algo vivo y operante, capaz de seguir creando en cada momento a favor de todos; ya que si no lo haces así serás como el empleado negligente, harás de tu Don una serie de normas para conservar los mínimos legales.

Pero me atrevo a proponerte dar un paso más. Si cayeras en la cuenta de que, en lugar del amo, los talentos te los ha dado tu Padre ¿Cómo los cuidarías? ¿Pensarías en algún momento en esforzarte porque tienes que dar cuentas o lo harías lo mejor posible por el amor que tienes a tu Padre?.

Si de verdad lo viéramos así, no regatearíamos esfuerzos a la hora de hacerlos fructificar. No nos importaría compartirlos y ofrecerlos a los demás, pues en ellos veríamos a nuestros hermanos. Los mimaríamos como algo nuestro. Y sobre todo no estaríamos inquietos por el resultado; llegaríamos a las manos del Padre con cualquier resultado sin más preocupación, por nuestra parte, que el esfuerzo realizado.

Sin embargo unas preguntas quedan en mi corazón:

• ¿Creo de verdad que tendré que dar cuentas?

• Si me pidieran cuentas hoy ¿Cómo respondería?

• ¿Qué palabras oiría de la boca del Padre?

CREDO.-

Creo que, en algunas celebraciones, sobre todo, si se hacen en domingo será importante confesar nuestra fe rezando junto el Credo.

PETICIONES.-

Se pueden hacer las que vienen en el ritual, se pueden llevar preparadas, se pueden hacer espontáneas… por lo tanto quedará sujeto a la preferencia del celebrante.

OFERTORIO

Es obvio que, en una celebración de la Palabra, no se ofrece el pan y el vino ya que no hay consagración, pero si se puede hacer un ofrecimiento por los allí reunidos, poniendo en manos del Señor todo lo que en ese momento querríamos ofrecerle. (Aquí se puede ofrecer lo que somos, lo que tenemos, a los seres que queremos…)

SANTO.-

Yo creo que el Santo no se debe omitir, ya que es una manera de alabar y dar gracias al Señor; por lo que se debe de hacer una invitación a la alabanza, a la acción de gracias y se puede leer un prefacio o simplemente cantar el Santo.

CONSAGRACIÓN.-

La gente que va a misa frecuentemente sabe todas estas cosas pero, quizá, haya personas que no lo sepan por eso es bueno explicar por qué en la Liturgia de la Palabra no hay consagración ya que solamente puede consagrar un sacerdote.

Lo que si se puede hacer es tener en ese momento unos minutos de adoración o cantar algún canto eucarístico.

También se puede tener un recuerdo por las personas que han fallecido recientemente, ya que los seres cercanos lo agradecen mucho.

PADRENUESTRO.-

El rito del Padrenuestro se puede leer dando entrada, con las palabras del ritual, antes de que lo recen todos los asistentes.

LA PAZ.-

Me parece importante no omitir este momento en el que vamos a pedir por la paz, todos estamos muy sensibles con este tema y es bueno ponerlo en manos del Señor. Podemos hacerlo leyendo la oración de la paz que ofrece la liturgia.

COMUNIÓN.- Seguir las pautas que indica el misal con el que estamos siguiendo la liturgia.

Después se puede hacer una Acción de Gracias.

ORACIÓN FINAL.-

Se lee la oración final y se termina como se termina la liturgia de las horas.

“El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna".

También se puede hacer con una frase corta, sacada del evangelio o de alguna lectura que sirva como consigna para la vida.

 


 

 

 

8.- Liturgia para el Miercoles de Ceniza

Por Julia Merodio

Quiero ofreceros una página de liturgia. Esta vez está basada en el Miércoles de Ceniza. Otra vez ofrezco mucho material para que cada uno, pueda hacer uso, de lo que le parezca más apto, para su parroquia o su comunidad.

La experiencia nos dice que, ese día, son muchas las personas que se acercan a la Iglesia, para recibir –la ceniza-, por ello hemos de ofrecer una liturgia que les llegue, las llene, las reconforte y les dé motivo a prepararse profundamente, para vivir con hondura la Semana Santa y la Vigilia Pascual.

El rito de la Ceniza, normalmente, se hace en la Eucaristía; pero, a veces, por circunstancias se impone fuera de ella; así voy a brindaros un esquema que se pueda adaptar a ambas situaciones.

Cuando la Ceniza se impone dentro de la Eucaristía, sobre todo si hay mucha gente, sucede en ocasiones que, durante el tiempo que la gente va a imponerse la Ceniza, ya no se sabe que cantar o si se está en silencio éste cansa, por lo que se puede ir leyendo y cantando al unísono. Para ello se pueden elegir los trozos que vayan más acordes a la liturgia que se ha preparado, o a lo que ese año se le quiere dar más énfasis.

Si no hay Eucaristía sería bueno que se hiciera una ceremonia con, al menos, la petición de perdón, la lectura de la Palabra, alguna petición y una acción de gracias, en este caso se podría ir siguiendo buena parte del esquema.

MONICIÓN DE ENTRADA.-

Es miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, tiempo de conversión, revisión y cambio.

Estamos aquí porque sentimos necesidad de silenciarnos, de mirarnos por dentro, para detectar esas zonas de nuestro corazón que todavía no están sanadas.

Necesitamos romper con tantas cosas como nos atan: con la comodidad, el consumismo, el ansia de ser más que los otros, la avidez de admiración, el querer estar siempre los primeros...

Venimos hoy aquí, ante el Señor para preguntarnos: ¿Qué quiere Dios de mí en esta cuaresma?

PETICIÓN DE PERDÓN.-

Si hemos venido a recibir la Ceniza es, porque dentro de nosotros, existe un sentimiento de mejorar, de mirarnos por dentro, de cambiar actitudes y de decirle al Señor:

¡Dios mío he pecado! ¡Necesito tu perdón!

 Queremos esta cuaresma, vivir el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros. Y eso requiere una actitud de escucha y apertura hacia Él, y hacia los demás.

-¿Cómo vivo en mi actividad normal esta situación?

-¿He estado atento a las necesidades de los que comparten conmigo la vida y a los ruegos de los que me piden ayuda para que se sientan amados, valorados, queridos, acogidos?

-¿Los valoro por lo que son, o por lo que aportan?

 El plan, que Dios tiene para mí, consiste en servir a los demás, no en servirme a mí mismo.

-¿Tengo la suficiente humildad como para amar gratuitamente?

-¿He sido capaz de ir entrando en la vida de los otros, desde la verdad y la generosidad?

 El plan del mundo me pide alejarme del sufrimiento.

-¿He sido capaz de sufrir los problemas que me han surgido o me han servido para alejarme de las personas y de Dios?

-Cuando me he sentido solo, ¿he ido a Dios desde la comprensión, la ternura y la paciencia o me he dejado llevar de mi mal humor?

-Cuando hay cosas, de los demás, que no me gustan demasiado ¿aporto mis sugerencias o simplemente me limito a criticarlo?

 El mundo me dice que el poder engrandece.

-¿Soy capaz, de bajar de mi pedestal, valorar las cualidades de los otros y darles las gracias?

-¿Tengo la misma actitud cuando se trata de los míos?

LECTURA DE LA PALABRA.

* 1ª Lectura.- Isaías 58, 9 – 14 (Si vives la justicia el Señor será tu delicia)

Deuteronomio 30, 15 – 20 (Escucha la Palabra que te entrego)

Joel 2, 12 – 18 (Convertíos. Dios es misericordioso)

(Una de estas tres opciones sería oportuna para elegir la primera lectura)

SALMO AL ENCUENTRO CON DIOS

Aquí estoy contigo, Señor,

porque he sentido deseos de volver a empezar de nuevo.

Aquí estoy porque necesito,

mirar tu rostro, sentir tus manos, acercarme a tu corazón

y ser uno contigo.

 

Quiero que me ayudes a encontrarme contigo mismo

y salir de mi superficialidad.

Quiero tomar conciencia de lo que soy y de lo que no soy,

asumir mis sombras, mis luces, mis miedos y mis conflictos,

tocar mi barro y levantarme hacia Ti.

 

Quiero poner en mi vida razones profundas para vivir,

quiero tener valentía y fortaleza a la hora de decidir,

quiero ser libre y optar por lo auténtico, por la verdad,

quiero dejar de construir mi vida sobre arena

y cimentarla en roca firme.

 

Ayúdame a no seguir lo fácil y vacío,

ayúdame a no ser marioneta de cosas que me esclavizan, ayúdame a salir de mi egoísmo que tanto me aprisiona

y haz que viva a cara descubierta, sin máscara, sin careta, sin postizos, sin condicionamientos.

Aquí estoy porque quiero vivir con valentía y autenticidad la vocación que libremente he elegido.

Aquí estoy porque he tomado la decisión de darme, de amar, de ser fiel a la palabra que di.

Aquí estoy porque quiero vivir desde la profundidad de mi corazón.

Dame conocimiento y luz para ver mi vida desde tu realidad.

Dame conocimiento del proyecto de vida que tienes para mí.

Dame fuerza para dejarme convertir por Ti en hombre nuevo.

Dame la gracia, de llevar a cabo todo esto, para dar gloria a Dios desde lo más secreto de mi corazón.

• 2ª Lectura.- 2 Corintios 5, 20 – 6, 2 (Dejaos reconciliar por Dios)

• Evangelio.- Lucas 9, 22 – 25

Mateo 6, 1 – 6; 16 - 18

MIENTRAS SE RECIBE LA CENIZA

Lo primero que vamos a hacer es recibir la Ceniza con humildad. La ceniza significa que hemos de quemar todo lo viejo y negativo que nos esclaviza y nos hemos de abrir a la novedad de Dios, a lo que engrandece, a lo que perdura.

Venimos a ponernos en camino hacia la Casa del Padre porque, nos hemos dado cuenta, de que necesitamos echarnos en sus brazos, ser perdonados, y pasar a la fiesta.

De ahí el signo que todos estamos recibiendo en este momento. Escucha bien lo que te dicen al imponerte la Ceniza: Conviértete y cree en el evangelio.

Canción.-

CONVERTIRNOS.-

¿Qué significa convertirse?

Significa:

-Volver a entonar el corazón, sanarlo, fortalecerlo, curarlo…

-Que no te consideres dueño de nada, sino simple administrador.

-Que aprecies el valor de las cosas sencillas.

-Que no te gloríes de tus talentos, sino que con ellos edifiques a los demás.

-Que no te deprimas ni te acobardes, porque Dios es nuestra victoria.

-Que no te creas grande ni santo, porque santo y grande sólo es Dios.

-Que valores más la calidad que la cantidad.

-Que estés abierto siempre a la esperanza.

-Que ames la vida y la defiendas.

-Que no olvides que “en Dios vivimos, nos movemos y existimos.”

Canción.-

CREER EN EL EVANGELIO.-

¿Qué encarna creer en el Evangelio?

Encarna:

-Poner a Jesús como centro de nuestra vida.

-Tener la actitud necesaria para acoger la acción de Dios a través de nuestra

pequeñez.

-Lograr ofrecer a los demás razones sólidas para creer.

-Brindar un testimonio de vida que dé motivos de esperanza.

-Trasmitir la Buena Noticia con paz y alegría.

-Ser instrumento de Dios, capaz de abrir nuevos caminos, para acercar a Cristo a

tantos como lo buscan en la oscuridad.

-Y comprometerse a transformar todas las situaciones de injusticia que se nos

vayan presentando en el camino.

Y TODO ELLO CON: ORACIÓN.

Esta cuaresma, la oración, ha de ser para nosotros algo personal y vivo, solamente al experimentarla se puede saber de qué se trata. Cuando lo hagamos así observaremos que, no hay nada de complicado en ello. Basta con ponernos delante de Dios en silencio para decirle “Señor, aquí estoy, vengo a que me hagas como tú quieres que sea”

Y llego hasta Ti con:

• Una actitud de entrega que edifique siempre a quien la recibe.

• Una visión especial para encontrarte en todas las cosas.

• Una predisposición de agradecimiento por los dones recibidos.

• Una fuerza que me haga ser testimonio ante los hombres.

• Una palabra que construya y renueve a quien la acoja.

• Una vida que se deje iluminar y transformar por la gracia. Vengo a ofrecerte lo más sencillo y verdadero que tengo: mi libertad interior. Aquí estoy Señor, receptivo, moldeable como la arcilla, haz de mí un ser nuevo.

Canción.-

AYUNO.

De nuevo miraré en qué baso yo mi ayuno y cuál es el ayuno que Dios quiere.

Y oiré dentro de mí:

-Revisa lo que das para los necesitados.

-Observa si eres capaz de darte tú; de dar tu tiempo, tus conocimientos, tu alegría, tu simpatía, tu amor.

-Mira a ver si tienes hambre de lo auténtico, de lo que no pasa, de lo que no se puede comprar ni vender, de lo que hace crecer, de lo que te hace hombre.

-Revisa tus compromisos, en especial el de tu vocación como sacerdote, religioso, padre-madre, esposos, hijos... Observa qué haces para cuidarla, para hacerla crecer; cómo la pones al servicio de los demás, y, sobre todo, dónde la apoyas para darle vida ¿En el Señor o en los afanes del mundo?.

-Toma conciencia si de verdad encuentras en los hermanos el rostro de Cristo. Sobre todo, en los marginados, en los pobres, en los que te caen mal, en los que se han enfadado contigo, en los que te siguen ofendiendo, en esos cercanos a ti que te exasperan...

-Revisa tu fe y tu confianza en el Señor y mira si de verdad son tan grandes como para esperarlo todo de Él.

Canción.-

LO TERCERO SERÁ: LA ABSTINENCIA.

Y la abstinencia que Dios espera de mí, unido a mucho más es:

-Que no sea esclavo del consumo de la comodidad de la moda.

-Que revise mi tiempo y descubra todo el que dedico a la televisión, a las diversiones, a lo que me gusta. Y mire, también, el tiempo que le dedico a Dios y a los hermanos (familia, esposo-a, hijos...).

-Que me abstenga de hacer daño a los demás con palabras hirientes, gestos, indiferencias, olvidos, difamaciones...

-Que respete a todos aunque no piensen como yo quisiera, aunque no lo merezcan, aunque no esté de acuerdo con sus decisiones.

-Que cada día vaya creciendo en libertad y que sólo uno sea mi Señor: Cristo.

Canción.-

ORACIÓN DE LOS FIELES

1.- Tu entrega da la vida al mundo.

Para que tantas eucaristías vividas en la rutina, sin comprometernos seriamente, nos lleven a replantearnos el vivir dándonos a los demás desde el servicio y el amor.

Roguemos al Señor.

2.- Nos presentas una mesa vacía para que nosotros la llenemos de pan.

Que el participar en esta celebración nos haga capaces de partir y repartir nuestro pan con el necesitado, partiéndonos también nosotros para que llegue a todos el pan de la Palabra y del Amor.

Roguemos al Señor.

3.- Tú, el Padre que ama, como nunca el hombre podrá comprender.

Por los padres de familia que tan difícil tienen la tarea de educar a sus hijos, en este ambiente en el que les ha tocado vivir; para que su amor, al Señor, cuestione a esos hijos que pasan de Dios sin ser capaces de valorar su grandeza.

Roguemos al Señor.

4.- Todo lo que encontramos en nuestro camino es noticia de tu amor.

Por nosotros, que llenos de ilusión empezamos este tiempo de Cuaresma, para que lo vivamos, con fe, con esperanza, con alegría, con oración… con ese talante que contagie a todos fuerza para seguir caminando y estímulo a la hora de realizar el compromiso que conlleva.

Roguemos al Señor.

PADRENUESTRO.-

En este momento si fuera oportuno se puede brindar a todos el rezar el Padrenuestro cogidos de la mano, como señal de hacer una cadena larga, que llegue a todos los rincones del mundo. Si no fuese oportuno, simplemente, se invita a rezarlo juntos.

ACCIÓN DE GRACIAS.-

Para terminar se puede rezar una acción de gracias. Puede hacerlo una persona desde el atril, o repartir hojas para leerla todos juntos.

Damos gracias al Señor por llamarnos, en este tiempo de Cuaresma, a ser Luz.

Llevando junto al hermano:

• La cruz de la enfermedad.

• La cruz de la pobreza y la soledad.

• La cruz del fracaso y la escasez.

Le damos gracias por ayudarnos a sufrir con él:

• Su falta de recursos materiales.

• Su falta de educación y cultura.

• Su falta de compañía e incomprensión.

• La falta de cariño de unos padres.

• Y el que su piel no sea del mismo color que la nuestra.

 

Le damos gracias por hacer posible que nos solidaricemos con:

• Los que sufren las consecuencias de la guerra y el terrorismo.

• Con los que sufren las consecuencias del frío y del calor

• Con los que están en el paro o tienen un salario insuficiente.

• Con los que son víctimas de la droga o el alcohol.

• Con los que sufren las secuelas de la infidelidad matrimonial.

Y sobre todo, te damos gracias Señor, por estar a nuestro lado y darnos fuerza para llevar a cabo, el proyecto de amor que, con tanto cuidado has preparado para cada uno de nosotros.

Despedida

Os invito en este tiempo a revisar vuestro pasado, a vivir en profundidad vuestro presente y a abrirnos con confianza al futuro. Pero sobre todo os invito a mostrar nuestro agradecimiento por todo lo que en cada momento recibimos de nuestro Padre-Dios.


 

 

 

9.- La Misa de Bodas

Por Celso García OSA

 

1.- RITO DEL MATRIMONIO

Todos se ponen de pie. Sería conveniente que los esposos estuviesen colocados de tal modo que no diesen la espalda a la asamblea.

MONICIÓN:

(El sacerdote se dirige a los esposos con estas palabras u otras semejantes)

Habéis venido aquí, hermanos, para que Dios garantice con su sello vuestro amor, ante el pueblo de Dios aquí congregado y presidido por su ministro. Un día fuisteis consagrados en el bautismo; hoy, con un nuevo sacramento, Cristo va a bendecir vuestro amor, y os enriquecerá y dará fuerza, para que os guardéis siempre mutua fidelidad y podáis cumplir con vuestra misión de casados. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.

ESCRUTINIO:

(El sacerdote pregunta a los esposos)

• N. y N., ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?

R. /: Sí, venimos libremente (u otra respuesta adecuada)

• ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente durante toda la vida?

R. /: Sí, estamos decididos.

• ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?

R. /: Sí, estamos dispuestos.

(Si son dos o más parejas las que celebran el matrimonio, el sacerdote pregunta por separado a cada una de ellas).

CONSENTIMIENTO:

(El sacerdote invita a los esposos a expresar su consentimiento, diciéndoles)

Así, pues, ya que queréis contraer santo matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

PRIMERA FÓRMULA:

Los esposos unen su mano derecha y dicen:

El esposo:

Yo, N., te quiero a ti, N., como esposa

y me entrego a ti,

y prometo serte fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

todos los días de mi vida.

La esposa:

Yo, N., te quiero a ti, N., como esposo

y me entrego a ti,

y prometo serte fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

todos los días de tu vida.

SEGUNDA FÓRMULA:

Los esposos unen su mano derecha y dicen:

El esposo:

N., ¿quieres ser mi mujer?

La esposa:

Sí, quiero.

La esposa:

N., ¿quieres ser mi marido?

El esposo:

Sí, quiero.

El esposo:

N., yo te recibo como esposa y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

La esposa:

N., yo te recibo como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

TERCERA FÓRMULA:

Los esposos unen su mano derecha y responden a las preguntas del sacerdote:

El sacerdote:

N., ¿quieres recibir a N., como esposa,

y prometes serle fiel

en las alegrías y en las penas,

en la salud y en la enfermedad,

y, así, amarla y respetarla

todos los días de tu vida?

El esposo:

Sí, quiero.

El sacerdote:

N., ¿quieres recibir a N., como esposo,

y prometes serle fiel

en las alegrías y en las. penas,

en la salud y en la enfermedad,

y, así, amarle y respetarle

todos los días de tu vida?

La esposa:

Sí, quiero.

El sacerdote prosigue diciendo:

El Señor, que hizo nacer en vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la Iglesia.

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

ACLAMACIÓN DE LA ASAMBLEA

El sacerdote, a continuación, puede invitar a la asamblea con estas palabras u otras semejantes:

Proclamemos la bondad de Dios para con estos dos hijos suyos.

La asamblea responde:

Bendito sea Dios, que les ha unido.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LOS ANILLOS

El sacerdote dice:

El Señor bendiga + estos anillos que vais a entregaros uno al otro en señal de amor y de fidelidad.

R. /: Amén.

El esposo pone el anillo a la esposa diciendo:

N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.

La esposa pone el anillo al esposo diciendo:

N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LAS ARRAS

Si es costumbre entregar las arras (unas monedas), el sacerdote dice:

Bendice + , Señor, estas arras, que pone N. en manos de N., y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

El esposo toma las arras y las entrega a la esposa diciéndole:

N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

La esposa toma las arras y las entrega al esposo diciéndole lo mismo:

N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.


2.- LECTURAS del ANTIGUO TESTAMENTO


I.- LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS: 1, 26-28. 31a

Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó.” Y los bendijo Dios y les dijo: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.” Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Palabra de Dios


II.- LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS: 2, 18-24

El señor Dios se dijo: “No está bien que el hombre esté Solo; Voy a hacerle alguien como él que le ayude.” Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se lo para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo, pero no se encontraba ninguno como él que le ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre Adán un letargo; y el hombre se durmió- Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre haciendo una mujer. Y se la presentó al hombre. Y el hombre dijo: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será mujer, porque ha nacido del hombre.” Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios


III.- LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS: 24, 48-51. 58-67

En aquellos días, el criado de Abraham dijo a Labán:

-Bendigo al Señor, Dios de mi amo Abraham, que me ha puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi amo para su hijo. Ahora, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi amo, y si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por la izquierda.

Labán y Betuel respondieron:

-Del Señor ha salido este asunto. Nosotros no podemos decirte está mal o está bien. Ahí delante tienes a Rebeca. Tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu amo, como lo ha dicho el Señor Dios.

Llamaron a Rebeca y le dijeron:

-¿Te vas, con este hombre? Ella respondió:

-Me voy. Entonces despidieron a su hermana Rebeca con su nodriza, y al criado de Abraham con sus hombres.

Y bendijeron a Rebeca diciendo:

-¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en millares de miríadas, y que tu descendencia conquiste las puertas de tus enemigos!.

Se levantó Rebeca con sus doncellas y montadas en los camellos siguieron al hombre. El criado tomó a Rebeca y se fue. Entretanto, Isaac había venido al desierto del pozo de LajayRoí, pues habitaba en el país del Negueb. Una tarde había salido Isaac de paseo por el campo; al alzar la vista vio que venían unos camellos. Rebeca, a su vez, alzó los ojos, y viendo a Isaac, se apeó del camello y dijo al criado:

-¿Quién es aquel hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?

El criado respondió:

- Es mi señor.

Entonces ella tomó el velo y se cubrió. El criado contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac introdujo a Rebeca en la tienda de su madre Sara, la tomó por mujer y la amó tanto que se consoló de la muerte de su madre.

Palabra de Dios


IV.-LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS: 7, 9c-10. 11c-17

En aquellos días, Tobías dijo a Ragüel que lo invitaba a sentarse a comer:

-No comeré aquí hoy y no beberé, si no respondes a mi pregunta y me prometes que me darás a tu hija Sara.

Como Ragüel dudaba y no daba respuesta a Tobías, el ángel Rafael le dijo:

-No temas dar a tu hija a Tobías; él es fiel a Dios y con él se debe casar tu hija. Por esto ningún otro puede casarse con ella.

Ragüel contestó:

-Ahora me doy Cuenta que Dios ha escuchado ¡ni oración y mis lágrimas y que os ha conducido a los dos hasta mí, a fin de que mi hija se case con un hombre de su tribu, según la ley de Moisés. Y ahora, Tobías, no vaciles: te la entrego.

Tornó Ragüel la mano derecha de su hija y la puso en la de Tobías, diciendo:

-El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob esté con vosotros, que el os una y que os colme de su bendición.

Y en una hoja se hizo el acta del matrimonio. Después hicieron el banquete de bodas, bendiciendo a Dios.

Palabra de Dios


V.- LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS: 8,5-10

La noche de su boda, Tobías dijo a Sara:

-Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios.

Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección. Tobías dijo:

-Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre por siempre.

Y Sara, a su vez, dijo:

- Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión. Que los dos juntos vivamos felices hasta nuestra vejez.

Palabra de Dios


VI.- LECTURAS DEL CANTAR DE LOS CANTARES: 2, 8-10. 14. 16a; 8, 6-7a

La voz de mi Amado. Mirad: ya viene, saltando por los montes, brincando por las colinas; mi Amado es una gacela, es como un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de una tapia; atisba por las ventanas, observa por las rejas. Mi Amado me habla así: «Levántate, Amada mía, hermosa mía, ven a mí. Paloma mía que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame con tu figura.» Mi amado es para mí y yo para él. Ponme como sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque el amor es fuerte como la muerte; el celo, obstinado como el infierno. Sus saetas son saetas de fuego. Las grandes aguas no pueden apagar el amor ni los ríos arrastrarlo.

Palabra de Dios


VII.- LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO: 26, 1- 4, 16 - 21

Dichoso el marido de una mujer buena: se doblarán los años de su vida. La mujer hacendosa hace prosperar al marido, él cumplirá sus días en paz. Mujer buena es buen partido que recibe el que teme al Señor: sea rico o pobre, estará contento y tendrá cara alegre en toda sazón. Mujer hermosa deleita al marido; mujer prudente lo robustece; mujer discreta es don del Señor: no se paga un ánimo instruido; mujer modesta duplica su encanto: no hay belleza que pague un ánimo casto. El sol brilla en el cielo del Señor, la mujer bella, en su casa bien arreglada.

Palabra de Dios


VIII.- LECTURA DEL PROFETA JEREMÍAS: 31, 31 – 32a. 33-34a

Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Sino que así será mi alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor-: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: Reconoce al Señor. Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande.

Palabra de Dios


3.- SALMOS RESPONSORIALES


I.- Sal 32,12 y 18. 20-21.22

R. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan su misericordia.

R. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

R. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

R. La misericordia del Señor llena la tierra.


II.- Sal 33, 2-3. 3-5. 6-7. 8-9

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor)

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloria en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el Señor).

 

Proclamad conmigo la misericordia del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el

Señor).

 

Contempladlo y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor,

él lo escucha y lo salva de sus angustias.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el

Señor).

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él.

R. Bendigo al Señor en todo momento. (o, Gustad y ved qué bueno es el

Señor).


III.- Sal 102, 1-2. 8 y 13, 17-18a

R. El Señor es compasivo y misericordioso (o, La misericordia del Señor dura por siempre sobre aquellos que le temen)

 

Bendice, alma mía, al, Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía al Señor,

y no olvides sus beneficios.

R. El Señor es compasivo y misericordioso

(o, La misericordia del Señor dura a por siempre

sobre aquellos que le temen).

 

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia.

Como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles.

R. El Señor es compasivo y misericordioso

(o, La misericordia del Señor dura por siempre

sobre aquellos que le temen)

 

La misericordia del Señor dura por siempre,

su justicia pasa de hijos a nietos:

para los que guardan la alianza.

R. El Señor es compasivo y misericordioso

(o, La misericordia del Señor dura por siempre

sobre aquellos que le temen)


IV.- Sal 111, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8. 9

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará, su recuerde será perpetuo.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

 

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta ver derrotados a sus enemigos.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor

 

Reparte limosna a los pobres,

su caridad es constante, sin falta

y alzará la frente con dignidad.

R. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor


V.-Sal 127, 1-2. 3-; 4-5

R. Dichosos los que temen al Señor

 

Dichoso el que terne al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien.

R. Dichosos los que temen al Señor

 

Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa; tus hijos

como renuevos de olivo alrededor de tu mesa.

R. Dichosos lo que temen al Señor

 

Estas es la bendición de hombre que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida.

R. Dichosos los que temen al Señor


VI.- Sal 144, 8-9. 10 y 15. 17- 18

R. El Señor es bueno con todos.

 

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad,

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas.

R. El Señor es bueno con todos.

 

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles.

Los ojos de todos te están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo.

R. El Señor es bueno con todos.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente.

R. El Señor es bueno con todos.


VII.- Sal 148, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12ab. 12c-14a

R. Alabad el nombre del Señor

 

Alabad al Señor en el cielo,

alabad al Señor en lo alto;

alabadlo, todos sus ángeles,

alabad, todos sus ejércitos.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Alabadlo, sol y luna alabadlo,

estrellas lucientes;

alabadlo, espacios celestes,

y aguas que cuelgan en el cielo.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Montes y todas las tierras,

árboles frutales y cedros;

fieras y animales domésticos,

reptiles y pájaros que vuelan.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Reyes y pueblos del orbe,

príncipes y jefes del mundo;

los jóvenes y también las doncellas,

los viejos junto con los niños.

R. Alabad el nombre del Señor

 

Alaben el nombre del Señor,

el único nombre sublime.

Alabanza de todos sus fieles,

de Israel su pueblo escogido.

R. Alabad el nombre del Señor


4.- LECTURAS DE CARTAS APOSTÓLICAS (NUEVO TESTAMENTO)


I.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS: 8, 31b-35. 37-39

Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?, ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?. Pero en todo esto vencemos fácilmente por Aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

Palabra de Dios


II.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS: 12, 1-2. 9-18

Hermanos:

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Que vuestra caridad no sea una farsa: aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.En la actividad, no seáis descuidados, en el espíritu manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades del Pueblo de Dios; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde. No presumáis de listos. No devolváis a nadie mal por mal. Procurad la buena reputación entre la gente. En cuanto sea posible, por vuestra parte, estad en paz con todo el mundo.

Palabra de Dios


III.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS: 6, 13c-15a. 17-20.

Hermanos:

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con El. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿0 es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros, porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios


IV.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS: 12, 31-13, 8a

Hermanos:

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los, secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montan-as; sino tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume, ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

Palabra de Dios


V.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS: 5, 2a. 21-23

Hermanos:

Vivid en el amor, igual que Cristo nos ha amado y se ha entregado por nosotros. Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, él que es salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia, El se entregó a si mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante si gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie, jamás, ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio; y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Palabra de Dios


VI.- LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES: 3, 12-17

Hermanos:

Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y celebrad la Acción de Gracias: la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de él.

Palabra de Dios


VII.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DE SAN PEDRO: 3, 1-9

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos para que, si incluso algunos no creen en la Palabra, sean ganados no por palabras, sino por la conducta de sus mujeres, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa. Que vuestro adorno no esté en el exterior: en peinados, joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios. Así se adornaban en Dios, siendo sumisas a sus maridos; así obedeció Sara a Abraham, llamándole señor. De ella os hacéis hijas cuando obráis bien, sin tener ningún temor. De igual manera, vosotros, maridos, en la vida común, sed comprensivos con la mujer que es un ser más frágil, respetándolas, ya que son también coherederas de la gracia de la Vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo. Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque vuestra vocación mira a esto: a heredar una bendición.

Palabra de Dios


VIII.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN: 3, 18-24

Hijos míos:

No amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conocemos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante El, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios y cuanto pidamos lo recibiremos de El, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios


IX.- LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN: 4, 7-12

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

Palabra de Dios


X.- LECTURA DEL LIBRO DEL APOCALIPSIS: 19, 1. 5-9a

Yo, Juan, oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: -Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Y salió una voz del trono que decía: -Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le teméis, pequeños y grandes. Y oí como el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: -Aleluya. Porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios Todopoderoso. Con alegría y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura -el lino son las buenas acciones de los santos-. Luego me dice: -Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.

Palabra de Dios


5.- LECTURAS DEL EVANGELIO


I.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Dichosos los perseguidos Por causa de la justicia, porque lo ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Palabra del Señor


II.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué ha salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo- No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte: tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero, y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor


III.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 7, 21. 24-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No todo el que me dice “¡Señor, Señor!” Entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa; y se hundió totalmente. Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los letrados.

Palabra del Señor


IV.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 19, 3-6

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:

-¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?

Él les respondió:

-¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos sino una sola carne... Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Palabra del Señor


V.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 22, 35-40

En aquel tiempo, un fariseo, doctor de la ley preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

-Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

Él le dijo:

-Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

Palabra del Señor


VI.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 10, 6-9

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-Al principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Palabra del Señor


VII.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dice:

-No les queda vino.

Jesús le contesta:

-Mujer, déjame: todavía no ha llegado mi hora.

Su madre dice a los sirvientes:

-Haced lo que él os diga.

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una, Jesús les dice:

-Llenad las tinajas de agua.

Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda:

-Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.

Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al novio y le dice:

-Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el malo; Tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.

Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor


VIII.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 15, 9-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de ni¡ Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Palabra del Señor


IX.- LECTURA DE SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 15, 12-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Este es mi Mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien o he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure, de modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.

Palabra del Señor


X.- LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 17, 20-26

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo: -No sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú padre en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy, y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.


6.- ORACIÓN DE LOS FIELES


(Se pueden escoger entre todas estas peticiones, o elaborarlas según las circunstancias propias.)

Celebrante:

Oremos, hermanos, por las necesidades de la santa Iglesia y de todo el mundo, y encomendemos especialmente a nuestros hermanos N. y N., que acaban de celebrar con gozo su matrimonio.

1.-Por la santa Iglesia, para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo.

Roguemos al Señor.

2.-Por la paz de todo el mundo, para que cesen las ambiciones, desaparezcan las injusticias y enemistades y brote por todas partes el amor y la paz.

Roguemos al Señor.

3.-Por los nuevos esposos N. y N., para que el, Espíritu. Santo los llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia.

Roguemos al Señor.

4.-Por nuestro hermano N., para que sea siempre fiel al Señor como Abrahán y admirable por su piedad y honradez como Tobías.

Roguemos al Señor.

5.- Para que sepa amar a su esposa como Cristo ama a su Iglesia, este siempre atento a honrarla y sea su alegría -y su ayuda.

Roguemos al Señor.

6.- Para que, lleno de prudencia, sepa administrar bien su casa y prosperen todos sus trabajos.

Roguemos al Señor.

7.- Por nuestra hermana N., para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille en ella la dulzura y la pureza, la humildad y la prudencia.

Roguemos al Señor.

8.- Para que cuide bien de su familia, la gobierne con fortaleza y merezca que confíe en ella el corazón de su marido.

Roguemos al Señor.

9.- Para que, con su ejemplo y su palabra, eduque a sus hijos y a todos los de, su casa en la fe y en la piedad.

Roguemos al Señor.

10.- Para que, a ejemplo de las santas mujeres, sea rica en buenas obras, insigne en la caridad y firme en la esperanza.

Roguemos al Señor.

11.- Por las familias que sufren a causa de las enfermedades, por las que no tienen el pan necesario o viven lejos de sus hogares, para que el Señor sea su auxilio y su ayuda.

Roguemos al Señor.

12.- Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad.

Roguemos al Señor.

Celebrante:

Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar con su descendencia, después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. /: Amén.


 

 

 

10.- Homilías para bodas

Por Pablo Lejárcegui

 

1.- FELICITAROS EN ESTE DÍA

1.- N...... y N....... hemos de felicitaros en este día. Felicitaros sinceramente por esta decisión que habéis tomado de uniros en matrimonio para toda la vida. En una sociedad tan egoísta como la que vivimos. Una sociedad en la que cada uno vamos a lo nuestro. En la que nadie se interesa por nadie. Una sociedad en la que lo único que nos interesa es el dinero, la comodidad, el vivir bien. En una sociedad así, vuestra decisión de unir vuestras vidas en matrimonio, de formar una comunidad de amor en familia... es una decisión valiente, generosa y, por qué no decirlo, también comprometida y arriesgada.

2.- Porque el matrimonio es la unión de un yo con un tú para crear un nosotros. Es romper el egoísmo individual para compartir todo, hasta lo más íntimo y personal. Es la mejor experiencia que podemos tener de Dios que también es comunidad de amor con los hombres. El lo ha compartido todo, absolutamente todo con nosotros, ya que nos ha dado lo mejor que tiene: su propio amor encarnado en su Hijo Jesucristo.

3.- Cuando el matrimonio se contrae con amor y para amar es cuando más nos parecemos a Dios que todo lo hace con amor y por amor.

Por eso, no puedo menos de felicitaros por vuestra valiente decisión de unir vuestras vidas en matrimonio. Y, al mismo tiempo, invitaros a que abráis vuestro amor también a los demás. No os encerréis sólo en vuestro hogar, en los vuestros. Sería un amor tan pobre que acaba siempre en un fuerte egoísmo. Abrid vuestro hogar a los demás. Porque cuanto más amamos, más nos enriquecemos nosotros mismos.


2.- CREAR VIDA TENER HIJOS

1.- Estamos reunidos, celebrando el matrimonio de N y N.

El matrimonio es una vocación, una llamada, una invitación de Dios a realizarse como personas en comunidad de amor. Muchas veces pensamos que es una decisión personal en la que no interviene más que nuestra propia libertad. Nosotros elegimos y nosotros decidimos, sin que nada ni nadie se meta en nuestra vida.

2.- Esto puede ser el matrimonio civil, tomado como un contrato entre dos partes que son libres de tomar una decisión personal según la ley.

Para los creyentes el matrimonio es una respuesta, una aceptación de la llamada o vocación de Dios. Dios nos invita a llenar este mundo de amor. El ha sembrado su amor en nosotros. El amor no es una conquista nuestra. Es un regalo que recibimos de Dios, sin ningún mérito por nuestra parte. El amor es el sello que Dios ha impreso en nuestro corazón. Nuestra decisión de uniros en matrimonio es, pues, la respuesta a la llamada de Dios.

3.- Es tal la confianza que Dios tiene depositada en las personas que se unen en matrimonio, que les concede su mayor poder, el poder más grande que puede existir y que es exclusivo de Dios. El poder de crear vida, vida humana. Ser creadores de nuevas personas. No hay poder ni gloria semejante en este mundo. Dios deja participar, nada menos, que de su poder creador. Tener hijos, crear hijos, crear vida humana. Mayor dignidad, mayor honor, mayor gloria para una persona, es imposible. Pero también supone una tremenda responsabilidad. Ser madre, ser padre es la cosa más seria y responsable que se puede dar en este mundo.


3.- CARTA DE DIOS A LOS NOVIOS

1.- Estos días pasados, cuando estaba hojeando un libro, me he encontrado con una grata sorpresa. Uno de sus capítulos se titulaba: “Carta de Dios a los novios en el día de su boda”.

Todo el capítulo era muy hermoso y lleno frescura y optimismo. Voy a leeros algunas de las frases que me parecen más interesantes.

Empezaba así: “Felicidades, hijos míos (yo diría Zorionak). No sabéis bien la alegría que me dais, al veros hoy en la iglesia, rodeados de vuestros padres, familiares y amigos.

2.- Hoy es un día muy feliz para vosotros y también para Mí. Disfruto viendo a mis hijos felices. ¡Qué padre no se alegra al ver a sus hijos felices y sonrientes! Si os digo que casi os envidio...

La humanidad ha avanzado mucho, desde que creé la primera pareja humana allí en el paraíso. Sí, habéis progresado mucho desde entonces.

A Mí me gustaría que todos los días de vuestra vida fuesen tan felices para vosotros como hoy. Y de verdad que pueden serlo.

Os voy a contar un pequeño secreto. ¿Sabéis por qué Yo soy tan feliz? Sencillamente, porque os amo todos los días, como vosotros os amáis hoy. El amor, y solo el amor, es la fuente de la felicidad verdadera; esa que todos buscáis.

Si os amáis todos los días con el mismo amor que hoy, vais a ser las personas más felices del mundo. El secreto de la felicidad está en el amor: en amar y ser amado.

3.- Yo metí en vuestros corazones el amor; ese amor que ahora lo sentís tan vivo y tan hermoso. Avanzad y progresad en el amor lo mismo que progresáis en otras muchas cosas de la vida. No penséis nunca que ya os amáis bastante. Siempre se puede amar más y mejor.

Sabed que Yo os infundí el amor para que vosotros lo extendáis a todos sin distinción.

POST DATA. Estoy tan interesado como vosotros en veros siempre felices y cuento con vosotros para demostrar mi amor al mundo entero.


4.- AMAOS, AMAOS

1.- Habéis escuchado muchos consejos estos días: consejos de familiares y amigos; consejos de todo tipo: en serio y en broma; con buena intención y con humor. Como sacerdote voy a deciros algunas cosas.

--Amaos siempre, con generosidad. El amor no tiene medida. Amaos sin condiciones, como Dios os ama. Y amad a todos, no encerréis el amor en vuestro hogar. El amor en exclusiva acaba enfermando.

--Amaos en libertad. No somos libres de amar o no amar; sino libres para amar en libertad. El amor que no respeta la libertad en el otro, no es amor verdadero, sino posesión del otro. No debemos obligar a nadie a que nos ame ni nadie puede obligarnos a amarle. Ni siquiera Dios nos obliga a amarle. Amad porque os sale de dentro, os sale del alma.

2.- Respetaos mutuamente. El respeto es la base de la convivencia. Respetaos en vuestra personalidad. La persona es algo sagrado. Es lo que nos hace originales y no copias. No os hagáis sombra. No os hagáis competencia alguna, ni siquiera en el amor.

Abrid vuestro corazón a todos. No os encerréis en vuestro hogar, ni siquiera en los hijos. El amor no se pierde ni se debilita al extenderlo. Todo lo contrario: cuanto más se da, más se tiene. Aquí fallan las matemáticas.

Haced de vuestro hogar un templo en pequeño, al que todos tengan acceso y se encuentren a gusto. No se trata de adornarlo con cuadros, imágenes o flores; sino de amigos y amigas, de familiares. Un templo en el que Dios ocupe el sillón principal.

3.- Tened vuestros ratos de silencio, de intimidad, de reflexión y de oración. La persona no es solo actividad, trabajo, ajetreo. Necesita silencio y soledad; encontrarse consigo y con Dios.

Vivid a pleno pulmón. Disfrutad. Sed felices. Gozad. Vivid alegres. La vida es un regalo de Dios. Amad siempre la vida: la vuestra y la de los demás. Respetad siempre la vida. Y, soñad; sí, soñad en un mundo nuevo y mejor; más justo y mejor repartido; más solidario, más humano.

Sabed que la convivencia es difícil. Convivir en armonía; dialogar crecer juntos; compartir ilusiones y proyectos; aceptar las cualidades y valores; comprensión ante los fallos y defectos; admitir que la persona vale más que todas las ideas y más que el dinero. Unidos en los buenos y malos momentos.


LECTURAS FINALES

Estos textos pueden leerse después de la homilía, pero parece más adecuado leerlos después de la comunión de los fieles, en los últimos momentos de la ceremonia


1.- DESDE EL DÍA QUE TE VI

Desde el día que te vi;

sí, desde aquel lejano día, en que te vi,

algo, no sé qué, se clavó en mi corazón,

algo que no me dejaba vivir sin ti.

Pasó algún tiempo; quería olvidarme;

pero era imposible; tenía más fuerza que yo.

No podía vivir sin ti.

 

Y, cuando tú también te fijaste en mí,

mi corazón palpitó a un ritmo loco.

Entonces fue cuando me acerqué tímidamente a ti.

Te hablé: me sonreíste.

Así nació el amor entre tú y yo.

 

¿Te acuerdas?

Yo no lo olvido.

Empezamos a salir juntos, los dos.

Dios, fue El, quien se cruzó en nuestras vidas,

y encendió la llama del amor.

Han pasado los años y la llama sigue viva.

Si nosotros no la hemos apagado

¡Cómo iba a extinguirla quien la encendió!

 

Hoy venimos a agradecer a Dios por lo que ha hecho en nosotros.

Queremos consagrar con el sacramento del matrimonio,

el amor que El nos regaló.

Queremos que todos seáis testigos de esta decisión que tomamos.

Por eso hemos venido a la iglesia y os hemos invitado.

Dios mismo va a consagrar nuestro amor,

para que seamos su reflejo en la sociedad,

y hagamos presente su amor durante toda nuestra vida.

Queremos que nuestro hogar esté abierto a todos.

Que sea un centro que irradie armonía y paz.

Que infunda esperanza y amor.

Y pedimos que Dios nos mantenga en la fidelidad,

para ser felices siempre.


2.- EL MUNDO SEMBRADO DE AMOR

Cuentan que un buen día Dios bajó a nuestro mundo

y lo sembró de amor.

La semilla quedó enterrada en el corazón de cada persona.

Desde entonces llevamos grabada

la imagen y semejanza de Dios.

Cada persona que ama es el reflejo de Dios

y hace germinar la semilla que el Señor sembró.

Hermosa tarea la nuestra si cultivamos el amor.

No hay duda de que la familia

se lleva las preferencias de Dios.

 

No dudéis ni por un instante de la bondad del Señor.

En los momentos difíciles confiad en él.

En las alegrías no le olvidéis.

Dios cuenta con vosotros para hacer un mundo mejor.

La familia es el jardín donde Dios se recrea,

el lugar preferido por Él.

Ponedle sombra, agua y sol.

Dejad que los niños se acerquen a Dios.

Así tendréis siempre su Bendición.


3.- NOSOTROS

Fue un hermoso día. ¿lo recuerdas?

Éramos jóvenes y llenos de vida y de ilusión.

Nuestras miradas se cruzaron como un relámpago.

Nuestros corazones palpitaron a un ritmo especial.

Nos saludamos con un cierto respeto y lejanía.

Luego nuestros rostros se rozaron en un tímido beso.

 

Y allí, en aquel primer encentro,

Allí surgió nuestro amor.

¿Lo recuerdas?

Mi yo egoísta empezó a tambalearse en su pedestal.

Luego me comentaste que lo mismo te sucedió a ti.

Hasta aquel hermoso día, no sabíamos lo que es el amor.

Confundíamos el amor con el deseo de posesión.

Creíamos que era una conquista personal del otro.

Ahora vemos que el amor es una fusión del tu y del yo,

Para formar un nuevo ser que se llama; nosotros.

Tu en mí y yo en ti; unidos para siempre.

 

Unidos en un mismo amor: los dos; nosotros.

Más de una vez me pregunto:

¿Tuvo Dios algo que ver en aquel primer amor?

Siento que El fue testigo, que estuvo muy presente;

Porque el amor es siempre presencia de Dios.

Porque, donde hay amor, siempre está Dios.

Gracias, muchas gracias, Señor,

Por la felicidad que nos has dado con tu amor.

 

Gracias a ti, que me amabas de verdad;

Que me ofrecías gratis todo tu amor;

Que respetabas por entero mi libertad.

Gracias a tu amor sincero por mí;

Que no buscabas conquistarme para ti,

Que preferías perder tú.

Solo así es como comprendí que amar es ofrecer y dar:

Todo menos lo que buscaba yo en ti.

Ahora sé que amor es dar.

Gracias a ti.


4.- SUBÍ AL CIELO Y PREGUNTÉ A DIOS

En cierta ocasión, subí al cielo y pregunté a Dios:

Señor, ¿Es posible el amor; el amor fiel y verdadero?

Con una sonrisa en sus labios, el Señor me respondió:

Sí, el amor es posible siempre que haya dos,

y nadie quiera ser el primero,

sino el servidor.

 

Quedé un tanto sorprendido y volví a preguntar:

Entonces... ¿servir es amar?

Una vez más, con su sonrisa divina, me dijo Dios:

Eso es lo que hago Yo;

servir a todos por igual.

Perdona, Señor, por mi insistencia, pero...

Tú eres Dios y te es fácil amar

y te sientes feliz amando a todos sin distinción.

De nuevo, sonriente, me dijo el Señor:

Y tú eres mi imagen y semejanza;

Tienes el mismo corazón que tengo Yo;

eres el reflejo de Dios en la tierra

y puedes amar como lo hago Yo.

Yo te hice para amar y ser amado,

y no serás feliz mientras no ames de verdad,

y no sientas en ti el amor de los demás.

N y N

 

De esta entrevista con Dios, he sacado esta conclusión,

que hoy trato de transmitirla a vosotros dos.

El amor es un servicio que ofrecemos a los demás.

Es una entrega generosa e incondicional.

Es un corazón abierto de par en par.

El amor hace que Dios esté presente en nosotros

porque en él reflejamos su imagen de amor.

N y N Seguid esta huella;

No olvidéis esta lección,

y seréis siempre felices. LOS DOS.


PREFACIOS DE DIFUNTOS

1.- No se nos quita la vida, se nos cambia por otra mejor

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

En el cual resplandece

la esperanza de nuestra feliz resurrección;

y así, aunque la certeza de morir nos entristece,

nos consuela la promesa

de la futura inmortalidad.

 

Pues, para quienes creemos en ti, Señor,

la vida se transforma, no se acaba;

y disuelta nuestra morada terrenal,

se nos prepara una mansión

eterna en el cielo.

 

Por eso, con los ángeles y los arcángeles

y con todos los coros celestiales,

cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

2.- Cristo murió para que nosotros vivamos

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

Quien se dignó morir por todos,

para librarnos a todos de la muerte;

es más, quiso morir,

para que todos tuviéramos la vida eterna.

Por eso, unidos a los ángeles,

te aclamamos llenos de alegría:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

3.- Cristo, vida y resurrección de los hombres

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo nuestro Señor.

 

Porque él es la salvación del mundo,

la vida de los hombres

y la resurrección de los muertos.

 

Por él, los ángeles,

que gozan de tu presencia,

eternamente te adoran;

permítenos unirnos a sus voces,

cantando jubilosos tu alabanza:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

4.- Dios, autor y dueño de la vida

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

 

Porque una decisión tuya nos da la vida;

tus decretos la dirigen,

y un mandato tuyo, en castigo del pecado,

nos devuelve a la tierra

de la que salimos.

 

Y porque a los que hemos sido redimidos

por la muerte de Cristo,

por esa misma voluntad soberana

nos llamas a participar

de su gloriosa resurrección.

 

Por eso, con los ángeles y los santos,

te cantamos el himno de alabanza,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

5.- Cristo, vencedor de la muerte, nos asocia a su triunfo

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo darte gracias

y deber nuestro glorificarte,

Padre santo.

 

Pues, si morimos por haberlo merecido,

es obra de tu misericordia y de tu gracia

el que seamos llamados a la vida con Cristo.

Por el pecado morimos,

mas, por la victoria de tu Hijo,

fuimos redimidos.

 

Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo,

así nosotros te proclamamos en la tierra,

diciendo sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.


 

 

 

11.- Algunas bendiciones

Por Antonio Latorre Mainar

Se dan algunas bendciones que se podrán usar convenientemente adáptandolas a cada uso. Incluso en las dos últimas aparecen los lugares donde se han bendecido esas instalaciones. No hay más que sustituir los nombres.


BENDICIÓN DE UN CENTRO DE OCIO

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.Amén.

Dios, fuente y origen de todas las cosas, esté con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

Dios nos ha dado las fuerzas para que le sirvamos con alegría, ayudemos a los hermanos y nuestro cuerpo, sujeto a la ley de Dios, esté dispuesto para toda obra buena.Por tanto, Dios aprueba que dediquemos un tiempo al descanso del espíritu y a la diversión, que nos ayudan a mantener el equilibrio y comportarnos amistosamente con los demás.

ORACION DE BENDICIÓN:

Señor, te alabamos sin cesar,

porque todo lo dispones de modo admirable

y moderas con sabiduría

el trabajo y las ocupaciones de los hombres,

concediéndoles un tiempo de descanso y honesta diversión.

para reposo de sus cuerpos y distracción de sus mentes.

Imploramos, Señor, tu clemencia,

para que esta Ludoteca cumpla debidamente su misión,

favorezca el ocio y el recreo del espíritu

y asegure la salud del cuerpo y de la mente,

de modo que los que aquí acudan

se enriquezcan mutuamente con un trato fraterno

y juntos compartan la alegría de una sana diversión.

La bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros

y estas instalaciones que bendecimos.

Amén.


BENDICIÓN DE UNA CALLE

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén.

El Señor, que es el camino, la verdad y la vida, esté con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

Cristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para reunir a los hombres.Todo aquello que contribuye a que los hombres se unan entre sí es conforme a los designios de Dios, ya que la construcción y apertura de nuevas calles, significan el progreso y desarrollo de un pueblo y sirven para comunicarnos más estrechamente unos con otros.

ORACIÓN DE BENDICIÓN:

Oh Dios, que estás cerca

de todos los que viven entregados a tu servicio

y velas con solicitud de padre por los que confían en ti,

dígnate preceder con tu gracia

y seguir cerca con tu compañía

a todos los que pasen por esta calle

para que, con tu protección,

superen todas las dificultades de la vida,

vean cumplidos sus deseos

y lleguen felizmente al lugar de su destino.

Y la bendición de Dios topoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

descienda sobre vosotros.Amén.


BENDICIÓN DE UNA CASA

 Asiste, Señor, a estos servidores tuyos que, al inaugurar esta vivienda, imploran humildemente tu bendición, para que, cuando vivan en ella, sientan tu presencia protectora, cuando salgan, gocen de tu compañía, cuando regresen, experimenten la alegría de tenerte como huésped, hasta que lleguen felizmente a la estancia preparada para ellos en la casa de tu Padre.Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.


BENDICIÓN VELATORIO - TANATORIO

Señor y Dios nuestro.

Al reunirnos para inaugurar este Velatorio

queremos unir nuestra oración

a la acción de gracias por tus beneficios.

 

Nuestro sentimiento religioso nos mueve

a reconocer la huella de tu presencia

en todos los acontecimientos de la vida.

 

Por eso elevamos hacia ti

nuestro espíritu agradecido,

porque participamos

de tu bendición descendente.

 

Te bendecimos, Padre

porque hoy podemos ofrecer públicamente

este Velatorio - Tanatorio

ya terminado.

 

Te bendecimos, Padre,

porque en este lugar

va a ser posible orar y acompañar

en los momentos finales

a nuestros hermanos fallecidos;

contribuyendo para que crezcan entre todos

las relaciones de amistad y fraternidad.

 

Junto a la alabanza

hacemos también nuestra súplica:

Haz descender sobre nosotros,

sobre nuestras vidas,

sobre nuestros intereses y trabajos,

la bendición abundante de tu gracia,

para que desde este lugar

que hoy inauguramos

nos hagamos dignos de participar un día

la abundancia y plenitud de tu Amor.

 

La bendición de Dios todopoderoso

Padre + Hijo + Espíritu Santo +

descienda sobre todos nosotros

y estas instalaciones.Amén..